16 Nov 2008
Hoy toca Relato Dominical: "Despedida por Sorpresa"
Querida Marisa:
¡Uf!… si estás viendo está carta, es que algo malo me ha pasado, y ya no me encuentro en el mundo de los vivos. Y es que, este, ha sido mi único secreto para ti, bueno, o no, pero en todo caso perdóname.
¿Recuerdas que, cuando a veces, en alguna conversación salía el tema de “el día en que me muera”, o “si algún día me pasa algo”, siempre reaccionabas con tono enfadado diciendo – no digas esas cosas? Yo respetaba tu posición, y ahí se quedaba la charla, pero ya ves, yo como siempre, erre que erre, al final, decidí terminar esas frases por mi cuenta.
No esperes llevarte grandes sorpresas en esta carta, pues me conoces demasiado bien y sabes, que todo lo que he tenido y he podido, te lo he dado en vida, pero quería que tuvieras otras cosas, que conjunto esta carta, en la misma caja fuerte, guardé a lo largo de toda nuestra relación, y con ellas, también algunas confesiones.
¿Recuerdas nuestra primera crisis? Tan sólo llevábamos casados tres años y casi no teníamos dinero ni para comer. Después de un año pasando penurias, y mintiéndoles a nuestras familias para que no se preocuparan, conseguimos recuperarnos. La suerte nos sonrió y la diosa fortuna nos agració con la lotería. ¡Bebimos tanto champán ese día que un poco más y perdemos el boleto agraciado! Ahí te dejo como recuerdo, la foto que nos hicimos hace veinte años con nuestro número ganador, y la botella de champán. Una de tantas que cayeron aquel día.
Desde entonces, todo se centró en el dinero, y el nuevo negocio. Nuestro único objetivo en la vida era no volver a pasar por lo mismo y eso, con los años se volvió contra nosotros, y llegó nuestra segunda crisis ¿te acuerdas? Los dos nos fuimos abandonando como pareja. Siempre cansados y apáticos, pero curiosamente derretidos ante el halago de un extraño. Nuestra vida era del trabajo a la casa, y de la casa al trabajo. ¿Cómo llegamos a esa situación? Afortunadamente, y una vez más, solventamos la situación. ¿Recuerdas como fue? Anda, coge ese montón de hojas grapadas que tienen la goma elástica. ¿Te das cuenta ahora?... Si Marisa, ese “amigo virtual tuyo era yo”. Yo era el “amante del antifaz”. Cuando casualmente descubrí que mi amiga de la red, eras tú, mi propia esposa, me morí de rabia, pensé… “la muy puta”… no lo voy a negar, pero enseguida recapacité: ¡Qué leches! ¿Y yo que estoy haciendo? ¡lo mismo! Así pues, aproveché ese anonimato para conocerte algo mejor… cambié el tono de amante furtivo al de amigo confesor, y así, tras muchos cruces de emails, esperados como adolescentes ansiosos, te fui conquistando de nuevo, pero esta vez, tu marido de verdad, tu Manolo.
Y bueno, ahora esto, mi muerte. En esta ocasión nada he podido hacer, lo siento. Esto se me escapa de las manos. Espero me perdones por todo lo malo que alguna vez te pude hacer, y por parecer un viejo chocho contando batallitas, pero era una manera más, y sin que me interrumpieras, de decirte todo lo que has sido para mí.
Acompañando a todo esto, por último tienes mi diario. ¿No sabías que tenía un diario? Me alegra saber que a pesar de los años sigo sorprendiéndote. Contento, o enfadado, ocupado u ocioso, siempre buscaba un minuto para escribir al menos unas líneas. Pero siempre furtivamente, sin que nadie lo supiera. Ya sabes cómo soy, o cómo era, y no quería que nadie descubriera y me dijera que eso era una mariconada.
En fin, no te quiero aburrir más, ni ponerme sentimental. Me prometí a mi mismo una escueta carta, aunque no sé qué me pasa. De repente, un miedo inquietante se ha apoderado de mí, y un mal pensamiento me ha invadido. ¿Y si nunca llegaras a saber de esta carta? Eso significaría que tu fallecimiento fue previo al mío, y eso no sería fácil de encajar. No lo permitiré. La ley de vida ha de mantenerse. Yo soy mayor que tú, y por eso, he de ser yo quien muera primero. ¡Prométeme que vas a leer esta carta!
Continuar mi diario sin ti, no tiene sentido, así pues, déjame seguir dándote sorpresas y no te adelantes a mí.
Sé que eres una buena chica, casi siempre lo has sido, y seguro que me harás caso, aún a tu pesar.
Ya no me extiendo más. El motivo de mi carta era despedirme en la intimidad, y creo que lo he conseguido. Espero que al final de la lectura de ésta, tu cara muestre una sonrisa, esa que me cautivó siendo un jovencito y que me ha hecho, hasta el final de mis días, estar rendido a tus pies.
Un beso amor. Desde donde esté, seguiré escribiendo nuestro diario esperando por ti.
Manolo.
09 Nov 2008
Hoy toca Relato Dominical: EL ANÓNIMO.
Las cartas comenzaron a llegar a principios de Noviembre, lo recordaba como si fuera ayer. Como todas las tardes al regresar del trabajo, Julia comprobaba la correspondencia y aquel sobrio sobre, le llamó la atención. Sin sello, sin remite, sin dirección, sólo… su nombre “Para Julia”. Dejó el resto de las cartas sobre la mesa de la entrada y soltando su bolso allí mismo, se sentó en la mecedora junto al ventanal para su lectura. Quedó atónita. Era una carta muy escueta que a modo de presentación anunciaba una sucesión de muchas más, todas firmadas por “alguien que te ama”.
Estuvo tras esto balanceándose durante unos minutos en su mecedora intentando interpretar lo que le había sucedido. Era la primera vez en su vida que le pasaba algo así, y en cuanto Laura llegó, de inmediato se lo contó. Ésta era su compañera de piso y además su mejor amiga. Ambas conversaron sobre ello durante toda la cena, hasta el momento de acostarse, que con un simpático, “hasta mañana rompecorazones”, se despidió Laura de su amiga.
Desde ese día y por los siguientes meses fue llegando a diario una carta anónima y Julia pasó del escepticismo inicial a la dependencia total de éstas. Un retraso en la llegada de los anónimos le provocaba nerviosismo y al mismo tiempo depresión. No había detalle que no le contara a Laura, y ambas comenzaron a hacerse más cómplices, si cabe, gracias a estos anónimos. A veces, por las noches, se quedaban horas enteras tumbadas en la cama hablando y fantaseando sobre “el supuesto anónimo”. Cómo sería su voz, su cara, sus ojos, su cuerpo. ¿Sería algún compañero del trabajo? ¿Sería el portero del edificio? ¿Sería alguien del banco? ¿El frutero? ¿El cartero? Cualquier mirada más larga de lo normal o simple conversación la hacían fantasear.
Pero el momento crítico llegó con los últimos anónimos que fueron predisponiéndola para un encuentro. El día elegido, el sábado por la noche. Se presentaría en su domicilio alrededor de las diez. De Julia sería finalmente la decisión de conocer a su amante literario o no. Ella decidiría, si le abriría o no, la puerta de su corazón.
Con el nerviosismo y excitación de Julia contándoselo a su amiga Laura, sobraban las palabras. La repuesta era sí. Quería abrirse al amor. Un amor tierno, romántico y maravilloso. Quería rendirse a la persona que con sus palabras parecía conocerla también y, que, como en fiel radiografía, la plasmaba sobre el papel. Esa persona
anónima, la había conquistado, ahora le pertenecía su corazón y sus sentimientos.
Sólo quedaban unas horas hasta el ansiado encuentro. Julia, que estaba como un flan, no sabía cómo decirle a Laura que se ausentara por esas horas, pero…cuando empezó a comentarle… Laura, posándole unos dedos en los labios, le dijo…-shhh…no me digas más… te dejo que disfrutes el momento- …y con un beso en la mejilla se marchó.
La casa estaba impecable, pero Julia no parecía pensar lo mismo sobre ella misma, por lo que agarró su bolso y de manera apresurada se marchó a la peluquería y hacer algunas compras.
Horas más tarde regresó. Cava y fresas en la nevera, un vestuario sexy pero no vulgar y un baño espumoso antes, para relajarse.
Faltaban menos de quince minutos para el ansiado momento y ufff, estaba nerviosísima. Se sirvió una copa mientras escuchaba música y comenzó a pensar. -¿me habré precipitado con toda esta historia?, ¿y si no me gusta?, ¿y si no es lo que esperaba?, ¿y si no soy yo lo que él pensaba?......... –No, no puedo pensar así. – Se decía. Está claro que me conoce muy bien, las cartas lo demuestran, y todo lo que dice sobre su persona me ha enamorado…es imposible una decepción.
Ding-dong… ¡la puerta! Ya estaba ahí. Una punzada en el pecho le sobrevino. ¡Qué nervios! Intentando calmarse, inspiró aire profundamente y se acercó hasta la puerta. Abrió lentamente pero decidida. Pero, ¿cómo? No había nadie al otro lado. Un momento, en lugar de encontrarse a su anónimo, halló un pequeño paquete en el suelo, que nuevamente ponía para “Para Julia”. Ésta, mientras se agachaba para recogerlo pensaba, - ya está, se arrepintió y no va a acudir a la cita. ¡Maldita sea!-
Se dejó caer en el sofá, con su paquete en la mano. Estaba decepcionada, pero tenía que abrir el paquete, a ver qué excusa le había puesto su anónimo para no acudir a la cita. En el interior se encontró con un pañuelo de seda de hermosos tonos negros y rojos, al que le acompañaba una nota que decía: - “Mi amor, quisiera alargar mi anonimato por unos instantes más. Te he comprado este pañuelo para que vendes los ojos y me abras la puerta con esto puesto. Confía en mí,… te amo”.
Aún estaba Julia pensando en la nota, cuando de pronto nuevamente la puerta sonó. Ya estaba allí de nuevo. -¿Qué hago?- Se preguntaba Julia. ¿Le hago caso o no? Pero su corazón se le salía del pecho de la ansiedad, y se acercó a la puerta, pañuelo en mano, y un instante antes abrir se vendó los ojos.
Ummm… contestó la otra voz que la esperaba tras la puerta, y de inmediato la besó. Julia, consternada por la dulzura de ese beso y ansiosa por ver a esa persona, hizo un amago de quitarse el pañuelo, pero su amante no se lo permitió. Cerró la puerta, bajó la intensidad de las luces, y mientras se dirigían al salón sólo se escuchaba la melodiosa música que previamente Julia había puesto. Las dulces, pero al mismo tiempo firmes manos del anónimo… la guiaron hasta el lugar. Allí la volvió a besar, en el cuello, en la mejilla, en los labios. Sus manos la recorrían llenas de pasión y provocándole una respiración entrecortada. Había llegado el momento. Ahora, esta persona anónima, le permitiría a Julia que se acercara. Y cogiéndola suavemente por la cara la besó y le retiró el pañuelo que le cegaba. Julia terminó aquel beso mientras intentaba retornar a una visión normal, aún estaba aturdida por la ceguera. Cuando se separó del rostro de su amante anónimo, quedó estupefacta. Era Laura. Laura, su amiga, su compañera de piso. -¡¿Qué?! Pero ¿qué haces? ¿Es una broma?- Enseguida le replicó Julia. Pero Laura, cogiéndola firmemente por los brazos, para que no se alejara de ella le dijo: -No es una broma Julia. Te amo, ya hace mucho tiempo que siento esto. Todo lo que hemos vivido juntas, lo que hemos compartido me han hecho día a día enamorarme de ti. Y sé que tú sientes lo mismo por mí. Cuando me has besado, transmitías amor. Da igual que no sea un hombre, tú te enamoraste de una persona, de sus sentimientos, de su forma de ser. Lamento haber creado todo este teatro para declararme, pero no me atrevía de otra manera. Sólo te pido una oportunidad. Qué nos amemos de corazón. Qué cerremos el círculo que por años nuestras vidas han compartido.
Julia, quería estar furiosa con ella, pero no podía. Cómo había vibrado durante esos momentos y cómo había sentido en todo esos meses, nunca nadie antes lo hizo. En un segundo, por su mente pasaron todos los momentos especiales que con Laura había vivido, e inconscientemente se percató que a lo largo de su vida siempre había preferido su presencia a la de cualquier otra persona y durante años la figura de los hombres no habían tenido cabida en su vida, no los había echado en falta. Su cupo de cariño ya lo llenaba ella, y ahora, tras esta revelación, sabía que el sentimental también. -------------
!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->05 Oct 2008
Hoy toca RELATO DOMINICAL. (El Torpe Amante de Toledo)
Al igual que hiciera por primera vez la semana pasada hoy he subido el correspondiente Relato Dominical, y en esta ocasión va dedicado, a modo de carta-confesión a la hermosa ciudad de Toledo. Qué lo disfrutéis.
En mi lecho de muerte, hoy quiero confesar, que mi único pesar en esta vida es el haber sido el torpe amante de Toledo.
No sientas pena amada mía, tú no tienes la culpa. La culpa es mía por enamorarme de una hermosura como tú. Una ciudad con alma de mujer.
Coqueteaste con muchos, lo sé, me consta, todos los pueblos querían en ti hacer raíces, y tú te dejabas querer, hasta que te hacían daño y venías a mí, corriendo por tus estrechas y oscuras callejuelas, a llorar desconsoladamente sobre mi hombro.
Ese querer y no poder, ese embrujo, ese encanto, ese misterio fue lo que me enamoró de ti.
En ocasiones, repasando en tu historia, dudaba si maldecirte o bendecirte. Has sido protagonista de tantas cosas, y alguna de ellas tan malévolas, como la ya tan famosa noche toledana, que cuando tuve que tomar una decisión, me pesó más lo malo que lo bueno. 
Compartiste vida con árabes, judíos y cristianos, que te dieron una vasta cultura además de una gran prosperidad, y aún así, todo te parecía poco, y bajo el influjo de tu maravilloso Tajo fuiste declinando tu balanza hasta quedarte con aquellos que prometieron convertirte en reina del universo, ciudad capital, y trono del reino. Y fue así, ciertamente, pero ya te lo advertí, tanta opulencia no podía ser buena. Pero tú, testaruda, confiaste en resaltar más tus encantos, lucir más brillante que la propia luna, y proclamar tu grandeza por encima de tus colinas, para que todos te vieran bien, y quisieran ir contigo.
Y es que dicen, que no hay mal que mil años dure, y ese es tu caso y tu sino. Has vuelto a reinar entre los tuyos, quizás no como la capital de un imperio, pero si como capital de tu comunidad.
Y es que tienes alma de mujer, eso no se puede negar, y tu envejecer, es mejor si cabe, de lo que habría de esperar. Tu aire imperial, nadie te lo podrá quitar, y yo, desde aquí, a pocos instantes de mi muerte, no hago nada más que llorar y llorar.
¿Qué quién soy? No lo has adivinado todavía. Soy tu ángel protector. Aquel al que llorabas y te lamentabas por los rincones, aquel que te intentaba mostrar el buen camino, pero que era derrotado por tus deseos materiales. Ese, que te vio caer y levantarte de nuevo. Ese torpe amante que no pudo satisfacerte como tú querías. Pero ahora, tras muchos años de historia, puedo descansar en paz. Tu vida nuevamente está encauzada y mi labor toca a su fin. Dejo como testimonio de tus actos, mi espíritu en todos y cada uno de tus enigmáticos lugares, el alcázar, la ermita del Valle, la catedral, el castillo de San Servando, la peña del Moro…tantos, tantos lugares repletos de historia, que cada vez que los contemples te acuerdes de lo que por ellos se perdió y se logró.
En tu madurez, como una bella mujer adulta, has demostrado que eres capaz de complacer a jóvenes y mayores, a oriundos y forasteros. Continúa así amada mía, y brillarás en el firmamento sin cegar a los demás, encandilarás a hombres y mujeres, y por siempre jamás, tu nombre Toledo, será internacional.
La vida me dio la oportunidad de reencarnarme en un hombre mucho tiempo atrás, alguien digno para ti a quien amar, pero te vi tan perdida, que ahora sé, que mi elección de seguir siendo tu ángel protector fue lo más acertado.
Perdona y comprende a éste, tu torpe amante, pero lo único que quise fue hacerte feliz y darte tu lugar Toledo mía, y creo, que al final, lo conseguí.
Ahora descanso en paz.
Sobre este blog
Resolviendo el Mundo
MABEL García
¿Quién no ha utilizado alguna vez esta expresión?... Resolviendo el Mundo.
Y es que un grupo de amigos, hablando de cualquier cosa, provoca esta situación.Reflexiones en voz alta, filosofías de vida, cosas que ocurren y debiéramos de corregir, soluciones para lo insolucionable, opiniones sobre la vida, la gente, la sociedad, los mitos, todo tiene cabida en este grupo.
------------------------------------------------------------------------------------------------------
Constantemente se irán abriendo temas para que vosotros manifestéis vuestro parecer, vuestras opiniones, vuestras impresiones,...
La intención de este blog es muy simple....intentar resolver el mundo... ¿es eso tan difícil?... soñar es gratis... ¿no?
Últimos Comentarios
- Jóvenes que no están acostumbrados a recibir un NO de sus padres y que se convierten en una deuda crónica para sus progenitores. 7 comentarios recargas de movil MABEL García Natalia Marcos MABEL García Natalia Marcos
- El poder de la coma... (para que luego digan que la cosa no varía... uff) 4 comentarios
Javier eloymo raravis - LEYES INEXORABLES... (es fin de semana...hay que sonreír) 9 comentarios Daneel Olivaw manolo eloymo eloymo MABEL García
- Buscar trabajo en época de CRISIS. 20 comentarios Divertido!, ya lo agregué a mi blog MABEL García JUANAMAROMO Maximiliano Jorge Fassio (MAJOFA) MABEL García
- ¿QUE CAUSA LA ARTRITIS? (Hoy es un duro lunes...vamos a reirnos) 26 comentarios angel911 Esth MABEL García arice39 MABEL García
Tags
Buscar
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

