12 Jun 2012
Leyendas griegas
Decían los presocráticos que las rocas más pesadas se convertirían en arenas polvorientas por las caricias de millones de gotas procedentes de las fuerzas naturales. El envejecimiento de las montañas – decían aquellos sabios de la Grecia profunda – se debía al dulce roce que ejercían los Anemoi en las cimas de los cerros. Los collados viejos eran conjuntos rocosos que habían sustituido el pico puntiagudo de sus cúspides por las curvas del desgaste.
@Abel_Ros
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