09 Feb 2012
La tarde
A quién preguntar por la tarde que cae como una hoja desprendida del árbol
Por los últimos pasos del ciempiés que atravesó el fuego
Por la mirada final del amigo que se despidió antes de su tiempo
A quién increpar por la mano extendida en vano
Por el tamaño descomunal del adiós y el vientre helado de la espera
Por la discordancia de los relojes que medían el único encuentro posible
A quién pedir por los rostros que te miran desde la profundidad del pan
Por la golondrina que a su lejano regreso ha quedado ciega
Por la amiga que empeñóse en amar el recuerdo de una tarde de verano
Contra quién estrellar esta pena como un aerolito lanzado contra un planeta desconocido
No existe el tiempo pretérito del verbo estrellar
Quizá no existe siquiera el verbo estrellar
Solo queda deambular por las viejas calles de esta ciudad
Responder el saludo de la alegría que pasa distraída camuflada entre la gente
Volver alrededor de la incógnita que crece como una hierba rebelde
entre las baldosas
Contemplar otra vez como un recién llegado
La ciudad que se agacha cautelosa para entrar
en el túnel inefable de la noche
Últimos Comentarios
- El inmortal 1 comentario thorbcnval
- El frío también sabe ser amigo de los gatos 8 comentarios dafalma Daniel Santos Gil Jáuregui adrianaflagoa Anónimo Anónimo
- Rastros 1 comentario adrianaflagoa
- El sueño 1 comentario adrianaflagoa
- La poesia 1 comentario adrianaflagoa
Buscar
Suscríbete
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):









Escribe tu comentario