23 May 2011

¡Hola, Ola de mar!

Escrito por: VerdeÁfrica el 23 May 2011 - URL Permanente

Me gustaría empezar explicando por qué se me ocurrió hacer esta presentación sobre África en este lugar.

Se me ocurrió esta idea de hablar sobre África, después de estos cuatro viajes que realicé allí en estos tres últimos años, después de haber compartido esta visión propia con mi familia y mis amigos, también me nació la idea de quererlo compartir con mis compañeros de trabajo que son profesores y estudiantes y amigos y mostraros a todos esa África verde que allí está, y está en todos vosotros, en todos nosotros. Pues al fin y al cabo todos los humanos, nacimos y comenzamos a dar nuestros primeros pasos en África.

Esta no es una charla cultural. Es una charla sobre humanos de aquí y de allá. De gente que solo se quiere comunicar mediante el mejor de los idiomas, que es el idioma que sale de nuestros sentimientos. Es el lenguaje que usamos para comunicarnos y expresarnos aunque no hablemos la misma lengua.

En África, muchas personas aprenden de oído otras lenguas. Se hablan unas 1300 junto con el inglés, francés, portugués y español (en nuestra olvidada Guinea Ecuatorial) Apenas pueden escribir lo que hablan, pero hablan y cantan y bailan mucho. Incluso aunque no hayan tenido la posibilidad de ir al colegio.

Pero aquí, en África, el idioma no es lo importante. Aquí lo importante es el saludo y saber comunicarse con los gestos, la mirada y las sonrisas, idioma internacional que todos conocemos y no debemos olvidar, que es el lenguaje humano. Por ello, estudiamos idiomas. Para comunicarnos y no hay mejor comunicación que la que sale del corazón.

Y eso, estudiando primeras, segundas o terceras lenguas, no se nos debe olvidar a la hora de aprender ni enseñar.

A continuación veréis una presentación de fotos caseras, de impresiones puramente personales de esa África verde que sentí. Sólo he visitado algunos países de zona subsahariana, pero espero poder visitar también el norte de África. Ya sabéis del mal de África. De la gente que va y se queda atrapada. Yo me quedé atrapada de su gente, de sus niños, de su paisaje, de su música, su arte y animales.

A mí el conocimiento de qué era África me llegó en los años 80, cuando sufrieron unas sequías y hambrunas tremendas en Etiopía y Somalia. Con las revueltas de los africanos luchando por su igualdad y toda la época de la esclavitud y el racismo que se aprendió en el cole y en la tele.

Todas las noticias que nos han dado sobre África, formaron en mí la idea de un continente pobre, triste, con inmensas penurias. Con el tiempo aprendí en los documentales culturales y viajando por otros países de América latina de toda la riqueza humana que estos territorios representan. Cuando llegué por primera vez a África, con el corazón en un puño, sin saber qué me iba a encontrar, una verde África se desplegó ante mí, en el primero, en el segundo hasta el cuarto viaje, y espero que más. Vi mucha pobreza, pero no miseria humana, vi muchas injusticias, vi mucha tradición que pesaba sobre sus mujeres, niños y hombres, pero también vi una energía y unas ganas de cambiar lo que daño les hace, sin perder su esencia.

He viajado como turista, espero hacerlo en el futuro trabajando y colaborando allí. Como turista busqué una agencia pequeña, apenas con seis turistas por viaje o menos, donde los viajes fueran para entrar en contacto humano, y que el guía fuese de allí. Sólo se buscaba aprender y compartir. Toda la gente con la que me he cruzado en mi camino, todos, nos decían, después de intercambiar múltiples sentimientos y opiniones:

Lo único que pedimos, es que habléis de nosotros, que vengáis a visitarnos, que habléis de lo que aquí hay. Somos pobres, nuestra vida es dura, pero tenemos muchas cosas buenas. Como vosotros. Decidles que aquí estamos y que aquí los esperamos”.

Las fotos que vais a ver, algunas son robadas (sacadas sin que se diesen cuenta), otras, la gente quería salir, e incluso me pidieron unas mujeres de una aldea que les hiciera unas fotos y que luego se las mandara por correo. Mi guía, que siempre pasaba por esa aldea, se las llevó. Los niños posaban jugando, porque les encanta luego verse en las pantallitas de las cámaras digitales. Podría hablar del tema de cómo caminar por estos países causando el menor impacto posible. Aprendí mucho de mis compañeros, de los guías con los que viajamos y de sus personas y mayores. Cada cual, que viaje como y por lo que quiera. Nosotros dimos libros, libretas y cuadernos a gente de confianza. Si había regalos era un intercambio de regalos entre unos y otros, como haces aquí con tus amigos, y lo que todos nos repetían era, disfrutad y aprended con ellos, intercambiad impresiones, sonrisas y saludos, eso era la mejor y eso era lo que sus mayores, profesores, médicos, y guías querían. Sentir y vivir con ellos.

Espero que a través de estas fotos, podáis ver mis siguientes impresiones:

Impresiones:

De los cinco países que he visitado: Burkina Faso, Mali, Tanzania, Senegal y Mozambique, siendo todos tan diferentes, todos se caracterizan por el mismo color: su alma verde.

En las siguientes diapositivas espero que veáis lo que yo vi y sentí.

  • Unos buitres que no son una amenaza para la población. Las verdaderas amenaza son las injusticias, la desigualdad, el abandono y la explotación. Cuando esos buitres internacionales o nacionales encuentran: petróleo, diamantes o coltán, la guerra ya está organizada. Estos buitres que veréis en la presentación estaban en la primera aldea que visité al lado de los niños que jugaban, al lado de las madres que amamantaban a sus bebés o cocinaban sus escasas raciones de carne, pasta de mijo, y , y eran los “agentes de reciclaje naturales” Se comían la basura,no se comían a las personas.

  • También el esfuerzo de su gente día a día en sus trabajos en el campo y en el mar por buscar su alimento.

  • Podría hablar de esas mujeres que sobre sus cabezas soportan un peso increíble, pero caminan con orgullo. Mujeres que cocinan con una raspa de pescado para toda la comunidad. Mujeres de una fortaleza increíble para moler el mijo. Mujeres que la tradición les hace pasar por situaciones incomprensibles pero que hay voces que claman por una renovación de esas tradiciones que no afectan para nada a su espíritu humano. Muchas mujeres crean cooperativas. En Brukina Faso visitamos algunas en las que elaboraban Crema de Carité, cerveza de mijo.

  • Los caminos de tierra que transitan caminando, en burro, en bicicleta o en autobuses compartidos hasta el techo.

  • La sonrisa de sus niños que caminan y caminan jugando para ir al trabajo, para ir a la escuela. Podría hablar de los niños que recorren kilómetros y kilómetros, saltando, jugando, cantando para ir a su centro escolar, una cabañita con viejos pupitres y una pizarra, dos kilómetros, cinco o incluso diez, los que suerte tienen de que sus familias o gobiernos, hayan decidido darles la oportunidad de una educación académica. Muchos de ellos van con su azadita (utensilios de trabajo en el campo y sus mochilas) Y van con una sonrisa junto a sus amigos y familiares. O de esos niños que pastorean cabras, trabajan en el campo y poco tienen que meterse en sus bocas, pero todos juntos, se cuidan y bailan y cantan.

  • Su arte en sus pinturas y esculturas, así como en su música, sus ritmos y sus danzas.

  • Sus paisajes verdes de la zona sur de Burkina Faso y Senegal. Como el paisaje desértico de Mali y sus tormentas de arena. Desierto que aman y respetan. Del verde intenso de Tanzania, del azul del mar de Mozambique y sus palmeras brillantes.

  • Burkina son todo caminos de tierra roja salpicados de mercados y aldeítas, uno de los países más pobres de África occidental y poco desarrollo turístico, pero sí humano. Burkina Faso significa Tierra de hombres buenos. Y así es. Mozambique son pueblos, comunidades que viven bajo las palmeras en sus chocitas. Su sistema para alumbrarse y concinar son las hogueras.

  • De las basuras que acumulan, pues el plástico hasta allí ha llegado y es un gran problema para ellos acostumbrados desde siempre a tener objetos biodegradables pues el barro, la madera y toda materia natural es lo que siempre han usado. Ellos han encontrado la manera de reciclar y con la basura, hacen arte, el arte del reciclaje. Fijaron bien en una foto donde hacen unos simpáticos y bonitos cuadros con reciclando mandos de tele o aire acondicionado y cucharas.

  • De la paz que se siente en los parques naturales del Serengeti o el cráter del Ngorongoro. Allí grandes felinos y grandes y pequeños herbívoros, conviven en paz y mantienen un equilibrio ecológico y natural necesario. Del enorme tiburón ballena que se mueve en las aguas de Mozambique y sus delfines. El hombre, que ha conseguido sobrevivir a este peligro del ataque animal salvaje, debería admirarlos y respetarlos, pues sus hermanos son, el hombre se ha protegido y ha buscado su propia fuente de alimentos y velar, cuidar por ellos debería hacer, en vez de matarlos por disfrute o negocio o inconsciencia, o considerarlos seres inferiores.

  • De los niños y mujeres que llevan sus bebés en saquitos sobre sus espaldas y dicen que los bebés escuchan su corazón de estas personas que los llevan a cuestas, y se calman y se unen con la comunidad.

  • De un precioso cementerio que visitamos en Senegal donde la cruz, la media luna y los baobabs convivían juntos en la isla de las conchas.

  • Como la visita en Senegal de la isla Goreé, que recoge lo más horrible que allí ha sucedido: la venta de esclavos. En sus paredes todavía se siente el frío y el dolor que sufrieron aquellas personas vendidas como animales. Hoy es una isla llena de flores, arte y gente disfrutando de sus playas.

  • De sus comentarios sobre los políticos: “Casa grande, casa hecha con el dinero del pueblo” dicen todos. O los muros de la vergüenza de los suburbios en las grandes ciudades, donde sus gentes, pobres, incluso ya han dejado de ser felices. En los suburbios, cuando se ven las diferencias sociales, es cuando comienza la violencia, la depresión, la delincuencia, y el querer tener lo que otro tiene y olvidan lo realmente importante.

  • De sus charlas, de su acogimiento, de su amabilidad de sus sonrisas.

Como anécdotas contaré:

- De un joven músico que no sabía escribir ni leer, en Burkina Faso, pero cantaba hermosas canciones para los hombres y las mujeres, hablando sobre esas mujeres que lo pasan mal bajo el yugo masculino, animándolas a ser ellas mismas. Yo le pedí un CD y que me escribiese el nombre de su grupo, pero muy humildemente, cogió el boli, y me dijo que no sabía escribir, pero cantaba preciosas canciones. Nos regaló una maqueta en un CD.

- De la tarde cantando canciones en diferentes lenguas con un grupo de niños pastores descalzos y despeinados. Nos acompañaron durante un atardecer. Nosotros cantábamos sus canciones y ellos las nuestras. Hubo una canción infantil que les encantó y los niños, sin repetir la letra, entonaban la melodía que se habían aprendido de memoria, y todos dejamos de cantarla y sólo entonábamos la melodía. Fue realmente precioso y luego todos juntos reímos y con sus padres y madres, después del trabajo y de moler mijo, con los que no nos podíamos comunicar en su lengua, pero nos habían acogido en su aldea, jugamos al corro de la pata con muchas risas. Es un juego infantil.

  • De cuando nos llamaban tubabus (palabra con la que se refieren al hombre blanco) que fuimos para ellos como el hombre del saco o el coco y en la conciencia popular ha quedado. Este ser de los cuentos infantiles que asustaba a los niños sino comían la sopa o no dormían pronto.Todos reían y reñían a los niños cuando nos llamaban tubabus.

  • De lo que disfrutaban en la playa de Tofo turistas y gente del pueblo, una hermosa tarde de domingo todos juntos.

  • De las risas de sus mujeres hablando de sus cosas con los hombres y de los hombres hablando con ellas de sus cosas de hombres. Siempre se reían mucho con todos estos temas y también de los temas de los hombres y las mujeres occidentales. Todos reíamos con todos.

  • Del guía que nos acompañó en Senegal que había nacido en un pequeño y humilde poblado y cada vez que visitábamos uno, su emoción y su sonrisa aparecía en su cara. Sentía mucha añoranza y enseguida quería ir al campo a trabajar la tierra. Echaba de menos a su familia y su campo. Este guía nos contó una anécdota muy graciosa. Un famoso cantante de flamenco pop, Raimundo Amador, fue a un concierto Afroflamenco a Senegal. Allí el flamenco dicen que tiene mucho éxito. Cuando salió al escenario y comenzaron a escuchar un ruido extraño de golpes contra algo, como de tambores, de percusión, todos miraban los instrumentos, las manos y las bocas de los músicos: Una guitarra, otra guitarra, otra guitarra eléctrica, Raimundo que cantaba. ¿De dónde provenía aquel ruido extraño que ellos hacían con los tambores (del jembé)? Cuando descubrieron que el ruido provenía de los zapatos y el taconeo del bailaor, todo el público rió. Este festival de música Afroflamenca se sigue celebrando allí en Senegal, y a mí me encanta que les guste esta música y esta mezcla,esta fusión de música y arte.

  • O cuando conocí a una nena esperando cuatro horas en el puerto un ferry que nos llevaría a la otra orilla. Había un grupo de niños que andaban jugando allí solos. Se armó gran revuelo a nuestro alrededor. Esta nena, se andaba pegando con todos y defendiendo a su amiguita pues todos les pegaban y esta nena era una fiera. Yo me fui con las dos para calmar la situación y sin poder hablar, ella hablaba una lengua autóctona de allí y no hablaba ni francés ni inglés, nos comunicamos a través de juegos, canciones y dibujos que le encantaron. Esta nena tendría unos ocho años y no sabía coger un lápiz. Así me encontré con muchos niños en todos los viajes. Aunque también los había, como en Mozambique, que llenaban las carreteras camino a la escuela, cargados con sus mochilas, bailando y cantando contentos saliendo de sus humildes casas. Sus chocitas. Niños que son la verdadera alma de África.

  • También quería realizar esta presentación por una deuda humana contraída con ellos. Ellos nos decían “Hablad de nosotros, decidles quiénes somos. Vosotros podéis venir aquí a visitarnos. Nosotros no. Es muy caro o no tenemos papeles. Sed nuestros embajadores” Eso nos dijeron una comunidad de pescadores de Mozambique que nos invitaron a pasar la noche con ellos alrededor de una fogata a un grupo de cuatro turistas. Ahora luego, pasaré a explicar esta hermosa anécdota.

Dicen que África agoniza de enfermedades, de hambre, de asfixia económica, de guerras (quizá muchas de ellas impulsadas desde otros sitios). Mozambique sufrió una Guerra Civil horrible, atroz, y el país se está levantando, resurgiendo de sus cenizas a través de su música y su esfuerzo por salir adelante. Pero África es nuestra cuna y nuestra madre y sus gentes así lo saben. Su gente sale día a día a trabajar su tierra, a conversar, a cantar y bailar.. Nos miran, nos venden sus productos naturales, su arte, su música.

Nos animan a reunirnos frente a una fogata todos juntos y contar nuestras miserias y sus alegrías y sueños.

Y como bien dijo nuestro vecino de Mozambique, alrededor de una hoguera que hacía tiempo que no encendían por falta de tiempo, pues andaban todo el día trabajando, aquella noche la encendieron y compartimos nuestras penas, nuestras alegrías, y nuestros cuentos. Ojalá nos conozcan en vuestras tierras. Ojalá sepan otras cosas que no salen en la prensa. Ojalá tengan una pequeña idea de lo duro que vivimos día a día. Del enorme esfuerzo con el que caminamos todos los días, y de nuestra ilusión, nuestra creación, nuestro arte. Y como bien saben nuestros estudiantes de español, este señor, vecino de Mozambique, se expresó con el modo para crear nuevos mundos. El subjuntivo.

Los más agoreros dicen que áfrica es un continente en vías de extinción. Y aquí en España dicen que el subjuntivo anda desapareciendo.

Yo, no creo ni deseo que África desaparezca ni que el subjuntivo lo haga.

Porque volver a África y recoger lo mejor y dejar que África venga a nosotros para obtener lo mejor, compartir entre todos, es un deseo que si usamos el subjuntivo y nuestras fuerzas, se conseguirá.

Yo he compartido mi deseo, he traído el mensaje que muchos de ellos me pidieron y ojalá, os haya gustado y lo hayáis disfrutado y siempre guardéis un trocito de África en vuestro corazón y que la suerte a todos nos acompañe. Y no olvidemos que aprendemos idiomas para comunicarnos, relacionarnos, expresar nuestros sentimientos y opiniones y resolver problemas. Eso siempre lo aprendo en mis clases, con los estudiantes que tanto me enseñan, pues mucho se comparte y mucho ellos se comparten con los demás compañeros.

Eso es lo más hermoso de aprender a comunicarse.

Sin más, os dejo mirando estas fotos caseras. Fijaos bien en sus gestos, en su sonrisa, en su mirada, en sus paisajes, en sus casas, en su orden, en su tiempo y como ellos desean, sólo deseo que lo disfrutéis.

Y después todos escribiremos en un verde papel nuestros deseos más íntimos hacia ellos, hacia nuestro mundo con subjuntivo o sin él, pero ojalá se haga realidad, pues la realidad no es lo que decimos, sino lo que nos comunicamos, aunque sea con una sonrisa, sin decir, ¡¡hola!! con hache o sin hache. Porque igual queremos decir Hola, ola de mar.

Después, una presentación de fotos que duró tres canciones, en silencio, sólo acompañados por muchas almas juntas. Hermosas canciones.

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3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

NuriaNómada dijo

Ey, que no me he olvidado de tí! Empecé a leerte, pero vuelvo en otro momento, para dedicarte el tiempo que mereces (que me pierdo la peli). Un abrazo.

NuriaNómada dijo

Tus vivencias, impresiones y anécdotas africanas son sentidas. Algunas de tus fotos nos las has mostrado aquí, nos perdimos otras, pero nos ofreces música que evoca esos paisajes y el alma verde.
Más que un continente en vías de extinción, diría que es un lugar que renacerá...lo merece.
Espero que el "mal de África" te deje atrapada para siempre.
Un abrazo, tubabu.

Caminito rebesitos

Caminito rebesitos dijo

Hola, repreciosa Nuri!!!!
Fue emocionante ese día, porque estuve preparando y revisando tantas cosas, que me daba la impresión que estaban aquí y que me acompañaban ese día y allí estaban con todos nosotros. Saber que este verano no voy a viajar para allá, pero poder hablar sobre allí. Sentí por un momento que ellos se acercaban y nosotros nos acercábamos. Fue muy emocionante. Ten por seguro que va a renacer y renace. Y ten por seguro que volveré allí este año cuando pueda o el año que viene. Este verano quiero darle un poco al chapurreo de idiomas;;)) para poder volver allí, chapurreando por mi cuenta;)
La gente que escuchó hablar de África, tienen muchas cosas en su vida interior. Me emocionó ver sus caras y sus respuestas. Fue uno de esos momentos mágicos que da la vida y uno de los más hermosos que he pasado junto a mis compis de trabajo. Había tantas almas unidas de allí y de acá. Escuchando sentimientos hechos palabras, viendo almas hechas fotos, escuchando almas hechas música. Sintiendo fluir las almas en el ambiente. Fue mágico, como mágica es África y sus charlas en torno a una hoguera.
Rebesitos, preciosa.

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Sobre este blog

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¡VERDE ÁFRICA VERDE!

Descubrí un gran tesoro en mi primer viaje a África. Descubrí un verde intenso real y/o metafórico depositado en su tierra, en sus gentes e individuos.
Malí y Burkina Faso, este blog va dedicado a las gentes de estos dos países que visité y a otros que visitaré ;). Dos países pertenecientes a tan solo parte de un gran continente al que muchos le auguran lo peor. ¡¡¡Nuestra cuna africana!!!
Lo que yo vi, sentí y deseé allí es... verde África. ¡Verde que te quiero verde! Verde como el color con el que teñiste mi corazón. Verde poético, verde real.
¡Cuánta necesidad urgente todavía hay en los corazones de sus gentes por conseguir que parte de su población pueda llevar una vida fuera de la miseria y los abusos!
¡Cuánto de lo mejor e intangible emanáis a raudales!
El corazón de la tierra late con vosotros, con vuestro ritmo pausado, acompasando el son de vuestras canciones, de vuestra música, de vuestra alma...
¡¡Verde Africa, verde que te quiero verde!!
Ese es el son que escuché adentrándome en el silencio de sus lugares y sus paisajes.
Adentrándome en el misterio de sus sonrisas y su mirada.
Y con ellos, quiero también cantar, uniendo mi voz con la de ellos, aunque simplemente sea a través de este blog.
África está cantando...cantándonos... desde siempre.

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