29
Nov
2008
Bye, New York
El 16 de octubre, que ahora parece ya lejano, se abrió esta ventana desde Harlem con un “Hi, New York”. Hoy llega el momento de cerrarla con un “Bye, New York”. Todo tiene su fin y a esta aventura neoyorquina también le ha llegado. Aunque creo que, tratándose de New York, nunca se debe cerrar nada; hay que dejar todo entreabierto.
Gracias a todos los lectores y lectoras que tuvieron la moral de dedicar unos minutos a estas intrascendentes lecturas. Tal vez algún día nos veamos en New York.
ahpaniagua@terra.es
29
Nov
2008
Volarán
Este cartel está situado en el escaparate de una tienda de artesanía africana, en Lennox Avenue, junto a la que ha sido nuestra casa en Harlem en estos 45 días. Resume el sentimiento de este barrio tras los históricos acontecimientos del pasado 4 de noviembre. Barack (al cartel le falta una “c”) Obama ya es un símbolo para ellos, como también lo son Rosa Parks (al cartel le falta una “s”) y Martin Luther King.
Rosa Parks se negó en 1955 a ceder su asiento del autobús a una persona de raza blanca, como marcaban las leyes de la época. Martin Luther King fue asesinado en 1968, tras haber dedicado toda su vida a la lucha por los derechos civiles para los afroamericanos. Obama se convertirá en el próximo enero en presidente de EEUU. Tres iconos para ellos, aunque la labor de Obama en la Casa Blanca esté todavía por descubrir. El texto afirma que Parks, al sentarse, permitió a King caminar. Y éste permitió a Obama correr. Finalmente, dice, nuestros hijos podrán volar. Esta es la esperanza que tienen en Harlem. Ojalá se cumpla.
Preparamos ya el regreso. Las maletas van mucho más llenas de lo que vinieron, pero no sólo por la locura compradora, a la que nadie puede sustraerse en New York. También porque nos vamos a llevar, simbólicamente, un trozo de Harlem. Este barrio, con tan mala reputación en tiempos recientes, es ahora muy recomendable. Hemos disfrutado de su ambiente y hemos visto cómo viven sus gentes. Esto también es New York, no sólo el lujo de las avenidas de moda. Y después de un mes y medio en Harlem, pues hemos terminado tomándole cariño.
Es difícil describir este viernes after Thanksgiving, el llamado Black Friday. Da la impresión de que no cabe ya más gente en New York. Han llegado de todas las partes de EEUU con motivo del desfile de ayer, y se quedan para todo el fin de semana festivo. Apenas se puede circular por las aceras y cruzar los semáforos es una odisea; hay que guardar cola. Por cierto, esto de las colas es algo tan habitual y tan organizado en New York, que se hacen incluso para ver los escaparates. Las tiendas que exhiben los escaparates más espectaculares, habilitan un pasillo para que la gente pase ordenadamente y lo contemple.
A propósito de la crisis, tengo pensamientos contradictorios. Juan Cruz, que está en New York estos días, escribió ayer que aquí se nota mucho la crisis. Viendo hoy el cargamento de compras que llevaba la gente, cuesta creerlo. Pero no voy a rebatir nada a mi admirado Juan Cruz. De hecho, los primeros datos de viajes en Thanksgiving confirman la bajada del número de pasajeros. En cualquier caso, si este viernes ha sido con crisis, no me imagino cómo será el famoso Black Friday en época de bonanza económica.
El superintendente John nos ha traído una tarta de queso como despedida. Dice que es la mejor cheescake de New York. Así lo dice la publicidad de la pastelería. Hay que anotar su nombre: Junior’s. Está deliciosa, cubierta de fresas enteras. Gracias, John. Nos llevamos un gran recuerdo de ti, como de Harlem.
Mañana, punto y final a estas notas neoyorquinas.
28
Nov
2008
Happy Holidays!
Esta es la frase más oída hoy en New York. La gente se felicita el Thanksgiving y el largo fin de semana que hoy ha comenzado. Qué ironía, escuchar lo de felices fiestas precisamente cuando las nuestras están tocando a su fin. La jornada del Thanksgiving comienza muy pronto en New York. El gran acontecimiento arranca a las 9 de la mañana. Es el Macy’s Thanksgiving Day Parade, el desfile de Acción de Gracias patrocinado por la omnipresente Macy’s. El acto comienza en Central Park West, a la altura de la calle 77, y concluye delante de la fachada de la megatienda, en la calle 34. La pasión de los neoyorquinos por este desfile hace que desde horas muy tempranas estén en la calle, en busca de la mejor ubicación para verlo. Nosotros nos hemos situado en la calle 72, junto al edificio Dakota, donde cayó abatido John Lenon. Me resulta, cuanto menos, llamativo ver ese ambiente tan temprano en un día festivo. Hemos tomado el Metro antes de las 8 de la mañana, y los trenes iban llenos de gente. Cuando llegamos a la calle 72, había mucho público ya situado, por lo que había que conformarse con una posición bastante trasera.
El desfile cumplía hoy su 82ª edición, lo que demuestra que es todo un clásico. Se retransmite por televisión a todo el país a través de la cadena NBC, que despliega todos sus mejores medios. A lo largo de Central Park West y en Columbus Circle se instalan gradas. No me imagino a qué hora de la mañana habrá acudido la gente que ha conseguido sentarse en esas gradas. Un ejemplo más de la paciencia que tienen los neoyorquinos, capaces de aguantar todo tipo de esperas, colas, filas y demás ordenaciones.
El principal atractivo del desfile está en los globos gigantes. Y cuando digo gigantes, me refiero al tamaño con el aquí les gusta hacer las cosas. El inflado de esos globos es también un espectáculo en sí mismo. Se realiza el día antes del desfile y quedan “aparcados” hasta el día siguiente junto al lugar de la salida. Esos globos representan principalmente a conocidas figuras del mundo de la fantasía, dibujos animados y personajes televisivos y cinematográficos. Además, cada año hay una figura que simboliza el desfile. En esta ocasión ha sido el elefante Horton. El dichoso elefante lleva desde hace tiempo por todas partes y en todos los formatos. Es decir, haciendo caja.
El resto del desfile se compone de numerosas bandas y grupos de animación llegados de muchas partes de EEUU. Pero nuestra situación nos impedía verlo, en medio de tanto aprieto y obstaculizados por esos seres tan maravillosos llamados niños, que izados en los hombros de sus padres tapaban los pocos huecos visuales que quedaban. Han sido más de dos horas viendo pasar globos en las alturas, e imaginando todo lo demás. A la conclusión del desfile, ha llegado la desbandada, multiplicándose los atascos en el Metro. Hemos hecho nuestra última visita a Bryant Park, que está precioso, y cuya pista de patinaje sobre hielo estaba también llena. A medida que avanzaba el día, la gente se iba retirando para la famosa cena del pavo. Nosotros también, por cumplir con la tradición hogareña de este día.
Mañana será el Black Friday, y la locura compradora puede llegar a cotas difícilmente explicables. Las tiendas anuncian rebajas sobre rebajas. Cuando digo tiendas, me refiero a los mega-edificios de varios pisos, que ocupan bloques completos. Empezó la fiesta con el Thanksgiving y esto ya no parará hasta Año Nuevo. ¿Alguien dijo crisis?
27
Nov
2008
La cosecha
El cuarto jueves de noviembre se celebra en EEUU el Thanksgiving Day, la gran fiesta familiar, que da paso a un fin de semana vacacional y supone el inicio “oficial” de las fiestas navideñas. El origen de esta conmemoración hay que buscarlo en el año 1620, cuando los primeros colonos ingleses (los llamados pilgrims) cruzaron el Atlántico a bordo del Mayflower para instalarse en el Nuevo Mundo. El riguroso invierno de Massachusetts hizo estragos en la expedición, que sufrió numerosas bajas. El año siguiente, con la ayuda de los indios Wampanoag, los colonos obtuvieron una gran cosecha, lo que les permitió sobrevivir. Y para celebrarlo, organizaron un gran festín de agradecimiento, en el que comieron pavo con arándanos, principalmente. Desde entonces, esto se conoce como Thanksgiving Day. En 1789, el primer presidente de EEUU, George Washington, proclamó este día como fiesta en todos los EEUU. Se podría seguir contando lo que hicieron después los colonos con esos indios, pero no vamos a amargar la fiesta. Esta mañana, el superintendente John nos ha dicho que a él no le gusta celebrar el Thanksgiving, porque la llegada de esos colonos supuso el inicio del exterminio de muchos grupos nativos. Me encanta hablar con John, porque siempre aporta diferentes puntos de vista. Por cierto, tiene intención de visitar España e Italia dentro de un par de años.
Pero New York parece ajeno a esa historia que nos cuenta John, y hoy la ciudad es una verdadera locura. Toda la gente parece más acelerada de lo habitual. Tienen que preparar la gran cena del pavo, y hay que hacerlo con todo lujo de detalles decorativos: las puertas de casa, la mesa, el árbol de navidad. Un verdadero derroche consumista en el que parece imposible no caer. Hoy miércoles, fecha anterior a Thanksgiving, es un día de enorme tráfico viajero, ya que las familias se reúnen para la celebración. Había mucha preocupación sobre el posible descenso de desplazamientos aéreos, debido a la crisis. Habrá que esperar a los datos estadísticos, pero viendo el ambiente que hay en New York, nadie puede creer que estemos en crisis.
Al Thanksgiving le sigue siempre un viernes, claro. Qué brillante deducción. Pero este viernes after Thanksgiving es muy especial, y se denomina Black Friday. En este caso no hay ninguna connotación racial. Este nombre se explica porque las tiendas venden tanto ese día, que los posibles números rojos que pudiera haber en el balance, se convierten en negros por las ventas de este viernes. Parece mentira que todavía se pueda vender más que cualquiera de estos otros días, pero es así, según parece. De hecho, algunas tiendas, como Kohl’s, tienen previsto abrir el viernes a las 4 a .m. No, no hay errata, las 4 a .m. significa las cuatro de la madrugada. Creo que esto sólo puede ocurrir en New York. Abrir las puertas a las cuatro de la madrugada, y cerrarlas, por cierto, a las 12 de la noche. Veinte horas de compra continuada. Macy’s se ve a retrasar un poco, y no tiene previsto empezar hasta las 5 de la madrugada.
Nosotros también hemos hecho los preparativos para este jueves. Por si a alguien le interesa, nuestro menú será: herbed roasted turkey breast, roasted butternut squash with dried cranberries; y de postre, sweet potato pie. O sea, pavo con arándanos y empanada de patata. Somos unos clásicos.
Pero antes, muy temprano espera el gran acontecimiento del día, la Thanksgiving Parade. Se trata de un espectacular desfile patrocinado por Macy’s (siempre Macy’s), que comienza a las 9 de la mañana en Central Park West. Vaya horas de celebrar la cosecha.
Pero New York parece ajeno a esa historia que nos cuenta John, y hoy la ciudad es una verdadera locura. Toda la gente parece más acelerada de lo habitual. Tienen que preparar la gran cena del pavo, y hay que hacerlo con todo lujo de detalles decorativos: las puertas de casa, la mesa, el árbol de navidad. Un verdadero derroche consumista en el que parece imposible no caer. Hoy miércoles, fecha anterior a Thanksgiving, es un día de enorme tráfico viajero, ya que las familias se reúnen para la celebración. Había mucha preocupación sobre el posible descenso de desplazamientos aéreos, debido a la crisis. Habrá que esperar a los datos estadísticos, pero viendo el ambiente que hay en New York, nadie puede creer que estemos en crisis.
Al Thanksgiving le sigue siempre un viernes, claro. Qué brillante deducción. Pero este viernes after Thanksgiving es muy especial, y se denomina Black Friday. En este caso no hay ninguna connotación racial. Este nombre se explica porque las tiendas venden tanto ese día, que los posibles números rojos que pudiera haber en el balance, se convierten en negros por las ventas de este viernes. Parece mentira que todavía se pueda vender más que cualquiera de estos otros días, pero es así, según parece. De hecho, algunas tiendas, como Kohl’s, tienen previsto abrir el viernes a las 4 a .m. No, no hay errata, las 4 a .m. significa las cuatro de la madrugada. Creo que esto sólo puede ocurrir en New York. Abrir las puertas a las cuatro de la madrugada, y cerrarlas, por cierto, a las 12 de la noche. Veinte horas de compra continuada. Macy’s se ve a retrasar un poco, y no tiene previsto empezar hasta las 5 de la madrugada.
Nosotros también hemos hecho los preparativos para este jueves. Por si a alguien le interesa, nuestro menú será: herbed roasted turkey breast, roasted butternut squash with dried cranberries; y de postre, sweet potato pie. O sea, pavo con arándanos y empanada de patata. Somos unos clásicos.
Pero antes, muy temprano espera el gran acontecimiento del día, la Thanksgiving Parade. Se trata de un espectacular desfile patrocinado por Macy’s (siempre Macy’s), que comienza a las 9 de la mañana en Central Park West. Vaya horas de celebrar la cosecha.
Al Thanksgiving le sigue siempre un viernes, claro. Qué brillante deducción. Pero este viernes after Thanksgiving es muy especial, y se denomina Black Friday. En este caso no hay ninguna connotación racial. Este nombre se explica porque las tiendas venden tanto ese día, que los posibles números rojos que pudiera haber en el balance, se convierten en negros por las ventas de este viernes. Parece mentira que todavía se pueda vender más que cualquiera de estos otros días, pero es así, según parece. De hecho, algunas tiendas, como Kohl’s, tienen previsto abrir el viernes a las 4 a .m. No, no hay errata, las 4 a .m. significa las cuatro de la madrugada. Creo que esto sólo puede ocurrir en New York. Abrir las puertas a las cuatro de la madrugada, y cerrarlas, por cierto, a las 12 de la noche. Veinte horas de compra continuada. Macy’s se ve a retrasar un poco, y no tiene previsto empezar hasta las 5 de la madrugada.
Nosotros también hemos hecho los preparativos para este jueves. Por si a alguien le interesa, nuestro menú será: herbed roasted turkey breast, roasted butternut squash with dried cranberries; y de postre, sweet potato pie. O sea, pavo con arándanos y empanada de patata. Somos unos clásicos.
Pero antes, muy temprano espera el gran acontecimiento del día, la Thanksgiving Parade. Se trata de un espectacular desfile patrocinado por Macy’s (siempre Macy’s), que comienza a las 9 de la mañana en Central Park West. Vaya horas de celebrar la cosecha.
Nosotros también hemos hecho los preparativos para este jueves. Por si a alguien le interesa, nuestro menú será: herbed roasted turkey breast, roasted butternut squash with dried cranberries; y de postre, sweet potato pie. O sea, pavo con arándanos y empanada de patata. Somos unos clásicos.
Pero antes, muy temprano espera el gran acontecimiento del día, la Thanksgiving Parade. Se trata de un espectacular desfile patrocinado por Macy’s (siempre Macy’s), que comienza a las 9 de la mañana en Central Park West. Vaya horas de celebrar la cosecha.
Pero antes, muy temprano espera el gran acontecimiento del día, la Thanksgiving Parade. Se trata de un espectacular desfile patrocinado por Macy’s (siempre Macy’s), que comienza a las 9 de la mañana en Central Park West. Vaya horas de celebrar la cosecha.
25
Nov
2008
Metro a Metro
No hay ninguna duda de que la mejor forma de conocer New York es “pateando” sus calles, caminando por las enormes avenidas, cruzando sus interminables calles. Esto no se refiere sólo a esta ciudad; para disfrutar de cualquier lugar hay que vivirlo andando. Pero hoy voy a referirme al lugar donde tantas horas hemos invertido, el lugar imprescindible para desplazarse en esta ciudad. Incluso podría decirse que el mal necesario en New York. Se trata del Metro, el subway, el train, como queramos llamarlo. La inmensa maraña subterránea, gestionada por la MTA (Metropolitan Transportation Authority).
Es muy difícil describir el Metro. Una primera impresión podría llevarnos a decir que el Metro es sucio, viejo, destartalado, mal señalizado y peligroso. Pero a esto se puede replicar que es un enorme sistema de comunicación, muy complejo, que une una ciudad gigantesca y transporta cada día a casi 5 millones de viajeros. A veces pienso que el Metro de New York es más bien un milagro. Los datos me parecen imprescindibles para situarnos en la magnitud de esta red. El Metro se inauguró en 1904, pudiéndose considerar en aquella época un transporte de ficción. Actualmente se compone de 26 líneas, 468 estaciones y 660 millas de recorrido (más de 1000 kilómetros ). A partir de estas cifras, se puede empezar a entender la dificultad de funcionamiento de un gigante de este calibre. Comunica todos los distritos de New York, excepto Staten Island. No será necesario que vuelva a explicar que a este distrito se accede desde Manhattan por ferry y desde Brooklyn a través del puente de Verrazano.
Por encima de todo, tal vez haya que considerar al subway como una aventura. Las esperas en los enormes andenes, los empujones para entrar y salir del vagón, las caminatas por los pasillos interminables, el continuo subir y bajar de escaleras… Muchos inconvenientes que requieren grandes dosis de paciencia, y los cinco sentidos en estado de alerta. El funcionamiento de este Metro no se parece a ningún otro. Aquí hay peculiaridades que pueden despistar, y un error se paga con una considerable pérdida de tiempo. Los trenes pueden ser locales y expresos; estos últimos no paran en todas las estaciones, y es la equivocación más usual. También hay que padecer los retrasos, las paradas espontáneas por problemas de circulación, los cambios puntuales que se anuncian por megafonía, y los fines de semana la suspensión de trayectos por las obras de renovación, que falta hacen. Un consejo imprescindible es agarrarse bien a las barras de los vagones, ante la enorme velocidad y los súbitos frenazos de los trenes. La tarifa por viaje es de dos dólares. Existen tarjetas MetroCard para varios días, quincenales y mensuales. Todas ellas son válidas también para los autobuses.
Sí, es sucio, muy sucio en algunas ocasiones. Está viejo, destartalado, cochambroso en algunas estaciones. La señalización es deficiente. No me ha parecido nada peligroso, pero en horarios muy nocturnos no puedo opinar. Muchos inconvenientes, pero puede llegar a ser divertido, como en las estaciones más concurridas, donde se pueden presenciar magníficas actuaciones musicales y artísticas. Hoy mismo, me dolía todo viendo retorcerse a un contorsionista en la estación de Times Square, sin duda el epicentro de esta aventura diaria. Se está renovando una buena parte de la red subterránea, además de introducir modernos vagones con pantallas electrónicas y anuncio automatizado de paradas y enlaces. Los neoyorquinos dicen que se pierde el encanto del locutor que anuncia las paradas. Estoy de acuerdo: sus locuciones son impagables, forman parte de la más añeja tradición de este Metro.
Más de cien años le contemplan. Puede ser un padecimiento, pero es imprescindible para recorrer New York. Metro a Metro, como debe ser.
Es muy difícil describir el Metro. Una primera impresión podría llevarnos a decir que el Metro es sucio, viejo, destartalado, mal señalizado y peligroso. Pero a esto se puede replicar que es un enorme sistema de comunicación, muy complejo, que une una ciudad gigantesca y transporta cada día a casi 5 millones de viajeros. A veces pienso que el Metro de New York es más bien un milagro. Los datos me parecen imprescindibles para situarnos en la magnitud de esta red. El Metro se inauguró en 1904, pudiéndose considerar en aquella época un transporte de ficción. Actualmente se compone de 26 líneas, 468 estaciones y 660 millas de recorrido (más de 1000 kilómetros ). A partir de estas cifras, se puede empezar a entender la dificultad de funcionamiento de un gigante de este calibre. Comunica todos los distritos de New York, excepto Staten Island. No será necesario que vuelva a explicar que a este distrito se accede desde Manhattan por ferry y desde Brooklyn a través del puente de Verrazano.
Por encima de todo, tal vez haya que considerar al subway como una aventura. Las esperas en los enormes andenes, los empujones para entrar y salir del vagón, las caminatas por los pasillos interminables, el continuo subir y bajar de escaleras… Muchos inconvenientes que requieren grandes dosis de paciencia, y los cinco sentidos en estado de alerta. El funcionamiento de este Metro no se parece a ningún otro. Aquí hay peculiaridades que pueden despistar, y un error se paga con una considerable pérdida de tiempo. Los trenes pueden ser locales y expresos; estos últimos no paran en todas las estaciones, y es la equivocación más usual. También hay que padecer los retrasos, las paradas espontáneas por problemas de circulación, los cambios puntuales que se anuncian por megafonía, y los fines de semana la suspensión de trayectos por las obras de renovación, que falta hacen. Un consejo imprescindible es agarrarse bien a las barras de los vagones, ante la enorme velocidad y los súbitos frenazos de los trenes. La tarifa por viaje es de dos dólares. Existen tarjetas MetroCard para varios días, quincenales y mensuales. Todas ellas son válidas también para los autobuses.
Sí, es sucio, muy sucio en algunas ocasiones. Está viejo, destartalado, cochambroso en algunas estaciones. La señalización es deficiente. No me ha parecido nada peligroso, pero en horarios muy nocturnos no puedo opinar. Muchos inconvenientes, pero puede llegar a ser divertido, como en las estaciones más concurridas, donde se pueden presenciar magníficas actuaciones musicales y artísticas. Hoy mismo, me dolía todo viendo retorcerse a un contorsionista en la estación de Times Square, sin duda el epicentro de esta aventura diaria. Se está renovando una buena parte de la red subterránea, además de introducir modernos vagones con pantallas electrónicas y anuncio automatizado de paradas y enlaces. Los neoyorquinos dicen que se pierde el encanto del locutor que anuncia las paradas. Estoy de acuerdo: sus locuciones son impagables, forman parte de la más añeja tradición de este Metro.
Más de cien años le contemplan. Puede ser un padecimiento, pero es imprescindible para recorrer New York. Metro a Metro, como debe ser.
Por encima de todo, tal vez haya que considerar al subway como una aventura. Las esperas en los enormes andenes, los empujones para entrar y salir del vagón, las caminatas por los pasillos interminables, el continuo subir y bajar de escaleras… Muchos inconvenientes que requieren grandes dosis de paciencia, y los cinco sentidos en estado de alerta. El funcionamiento de este Metro no se parece a ningún otro. Aquí hay peculiaridades que pueden despistar, y un error se paga con una considerable pérdida de tiempo. Los trenes pueden ser locales y expresos; estos últimos no paran en todas las estaciones, y es la equivocación más usual. También hay que padecer los retrasos, las paradas espontáneas por problemas de circulación, los cambios puntuales que se anuncian por megafonía, y los fines de semana la suspensión de trayectos por las obras de renovación, que falta hacen. Un consejo imprescindible es agarrarse bien a las barras de los vagones, ante la enorme velocidad y los súbitos frenazos de los trenes. La tarifa por viaje es de dos dólares. Existen tarjetas MetroCard para varios días, quincenales y mensuales. Todas ellas son válidas también para los autobuses.
Sí, es sucio, muy sucio en algunas ocasiones. Está viejo, destartalado, cochambroso en algunas estaciones. La señalización es deficiente. No me ha parecido nada peligroso, pero en horarios muy nocturnos no puedo opinar. Muchos inconvenientes, pero puede llegar a ser divertido, como en las estaciones más concurridas, donde se pueden presenciar magníficas actuaciones musicales y artísticas. Hoy mismo, me dolía todo viendo retorcerse a un contorsionista en la estación de Times Square, sin duda el epicentro de esta aventura diaria. Se está renovando una buena parte de la red subterránea, además de introducir modernos vagones con pantallas electrónicas y anuncio automatizado de paradas y enlaces. Los neoyorquinos dicen que se pierde el encanto del locutor que anuncia las paradas. Estoy de acuerdo: sus locuciones son impagables, forman parte de la más añeja tradición de este Metro.
Más de cien años le contemplan. Puede ser un padecimiento, pero es imprescindible para recorrer New York. Metro a Metro, como debe ser.
25
Nov
2008
El show permanente

New York es un espectáculo continuo en esta época del año. Realmente, lo es siempre; pero la proximidad del Thanksgiving y de las fiestas navideñas, aumentan esta sensación. Además, hoy hemos tenido una temperatura muy agradable, tras la semana congeladora que habíamos padecido. Por tanto, el día perfecto para disfrutar de la locura neoyorquina. En Union Square se ha instalado el Holiday Market, un precioso “mercadillo”, si se permite la expresión, dadas las dimensiones del mismo. Un montón de puestos de artesanía, ropa, adornos y todo lo que se pueda imaginar. Me ha parecido una mezcla perfecta de dos conceptos que se utilizan mucho en New York: fashion y alternativo. Habría que explicar qué es cada uno de ellos, pero es mejor dejarlo a la libre interpretación. Más aún cuando esa mezcla parece que produce buenos resultados al Holiday Market.
En Bryant Park, uno de mis lugares favoritos de New York, también hay novedades. A finales de octubre se instaló una pista de hielo, y ahora se ha inaugurado otro “mercadillo”. La pista de hielo se ha convertido rápidamente en otro reclamo, como ya lo son las archifamosas Ice Rink (en el Rockefeller Center) y Wollman Rink (en Central Park). Los neoyorquinos tienen pasión por el patinaje sobre hielo, y en Bryant Park cuentan con un nuevo lugar donde desarrollarlo. El mercado y el gigantesco árbol navideño completan el aspecto de Bryant Park, en la tan recorrida 42nd Street. Y en la esquina de esa calle con la 5th Avenue, ya se ha podido ver hoy el escaparate de la próxima tienda de Zara, que se va a inaugurar en breve. Y ya que estamos con inauguraciones y dado que hoy tengo la vena textil, hace unos días se puso en marcha una tienda de Mango en un emblemático edificio: el conocido como Little Singer Building, ubicado en SoHo, con una peculiar estructura de hierro forjado.
Es bastante probable toparse en New York con algún apartado de este show permanente que es ahora la ciudad. Hoy nos ha ocurrido en Saks Fifth Avenue, una famosa tienda muy citada en las películas. Saks&Company se instaló en New York en 1902 y actualmente es uno de los grandes almacenes de lujo, con diez pisos repletos de las marcas más exclusivas. Hoy, frente a Saks se había montado un gran operativo: gradas, cámaras de televisión, corte de tráfico, mucho público… ¿Motivo? Se descubría el escaparate navideño de la tienda. Ha habido breves alocuciones, actuación de ballet y, por fin, se retiran los enormes papeles que tapaban la decoración y ahí estaba la propuesta navideña de Saks. Me sigue pareciendo increíble la capacidad que tienen para hacer un espectáculo de cualquier evento, por pequeño que éste pueda ser. Además de los escaparates, todo el edificio ha sido adornado con estrellas luminosas. Hay que reconocer que ha quedado muy bien, que son unos maestros organizando toda esta parafernalia navideña. Al lado de Saks se encuentra Saint Patrick’s, la catedral neoyorquina. Parece un mudo testigo de todo el despliegue que hay montado a su alrededor. Me he preguntado muchas veces si lo que “no pega” en ese punto de la Quinta Avenida es una catedral, o es todo lo demás. Sea como fuere, no deja de ser curioso que una catedral neogótica, concluida en 1865, esté ubicada en el centro de Manhattan, en medio de un derroche de lujo, luces y colores.
También forma parte del espectáculo, y éste debe continuar.
Es bastante probable toparse en New York con algún apartado de este show permanente que es ahora la ciudad. Hoy nos ha ocurrido en Saks Fifth Avenue, una famosa tienda muy citada en las películas. Saks&Company se instaló en New York en 1902 y actualmente es uno de los grandes almacenes de lujo, con diez pisos repletos de las marcas más exclusivas. Hoy, frente a Saks se había montado un gran operativo: gradas, cámaras de televisión, corte de tráfico, mucho público… ¿Motivo? Se descubría el escaparate navideño de la tienda. Ha habido breves alocuciones, actuación de ballet y, por fin, se retiran los enormes papeles que tapaban la decoración y ahí estaba la propuesta navideña de Saks. Me sigue pareciendo increíble la capacidad que tienen para hacer un espectáculo de cualquier evento, por pequeño que éste pueda ser. Además de los escaparates, todo el edificio ha sido adornado con estrellas luminosas. Hay que reconocer que ha quedado muy bien, que son unos maestros organizando toda esta parafernalia navideña. Al lado de Saks se encuentra Saint Patrick’s, la catedral neoyorquina. Parece un mudo testigo de todo el despliegue que hay montado a su alrededor. Me he preguntado muchas veces si lo que “no pega” en ese punto de la Quinta Avenida es una catedral, o es todo lo demás. Sea como fuere, no deja de ser curioso que una catedral neogótica, concluida en 1865, esté ubicada en el centro de Manhattan, en medio de un derroche de lujo, luces y colores.
También forma parte del espectáculo, y éste debe continuar.
24
Nov
2008
The Bronx
Tras casi cuarenta capítulos contando aventuras y desventuras neoyorquinas, ya merece dedicar unas líneas al Bronx, el único de los cinco distritos que está unido al continente. The Bronx tiene una población de un millón y medio de habitantes, la mitad de la cual pertenece a la comunidad latina o hispana, que ha superado a la población afroamericana, que ahora es un tercio del total. Es el distrito menos visitado por los turistas, debido a su fama de peligroso, y a que cuenta con menos lugares de interés. Siempre se ha asociado la palabra Bronx a disturbios, peligros y lugares poco recomendables. Hasta finales del siglo XIX, el Bronx estaba formado por pequeñas granjas. La llegada del Metro hizo crecer a la zona, que se convirtió ya en un distrito de New York, con actividad industrial. Los problemas llegaron con los planes de renovación de la ciudad, que destruyeron la estructura del Bronx y lo convirtieron en un enjambre de viviendas subvencionadas. En los años 1970-80, los disturbios estaban a la orden del día, haciendo del Bronx un lugar casi inhabitable. El presidente de EEUU Jimmy Carter citó en una ocasión al Bronx como “el peor barrio de América”. Ya se sabe que cuando dicen “América” se refieren únicamente a EEUU.
Actualmente, la situación no tiene nada que ver con esos años, a pesar de que la zona sureste es tal vez el lugar más deteriorado de New York. Por el contrario, hay lugares como Riverdale, junto al río Hudson, que tienen numerosas zonas residenciales y comerciales. Como siempre, el contraste, que en el Bronx puede llegar a ser brutal. Las comunicaciones con Manhattan son buenas a través del Metro, que llega hasta los puntos más al norte. Los numerosos puentes que cruzan el río Harlem, permiten el acceso por carretera. Por cierto, aquí también se aplican los acrónimos: SoBro es el South Bronx. Al igual que ocurre con Harlem, el Bronx se está revitalizando, aunque hay quien dice que aburguesando. En cuanto a seguridad, si New York se enorgullece de haber mejorado enormemente, es en el Bronx donde presumen más de esa mejoría.
El lugar más conocido del Bronx es el Yankee Stadium, situado en la 161st Street. Es una de las visitas habituales, ya que el equipo de béisbol New York Yankees es uno de los principales iconos de la ciudad. El logotipo de los Yankees se ve cada día en camisetas, gorras, abrigos, gorros, mochilas y todo lo que podamos imaginar. En el Yankee Stadium no sólo se condensa la historia del béisbol, sino que podría decirse que allí se podría explicar parte de la historia de EEUU. Actualmente, el Yankee Stadium es doble. Parece difícil de explicar, pero este mítico recinto de 1923 va a ser derribado. Exactamente enfrente, se ha construido el nuevo Yankee Stadium, que abrirá sus puertas en abril de 2009. Y, como no sólo de béisbol se vive (aunque lo parezca), en el Bronx se ubica uno de los zoológicos más importantes de EEUU, el Bronx Wildlife Conservation Society, que así se llama oficialmente. También hay otro lugar muy recomendable: el New York Botanical Garden. Son 20 hectáreas de bosques y jardines, al norte del zoo.
De vuelta a Manhattan, la ciudad está en ebullición ante la semana que comienza. El próximo jueves se celebra el Thanksgiving Day, que dará paso a un fin de semana festivo, y al inicio de la locura navideña. Qué lejos queda el Bronx cuando se ve toda esta parafernalia. Pero todo forma parte de la misma ciudad, aunque parezca mentira.
Actualmente, la situación no tiene nada que ver con esos años, a pesar de que la zona sureste es tal vez el lugar más deteriorado de New York. Por el contrario, hay lugares como Riverdale, junto al río Hudson, que tienen numerosas zonas residenciales y comerciales. Como siempre, el contraste, que en el Bronx puede llegar a ser brutal. Las comunicaciones con Manhattan son buenas a través del Metro, que llega hasta los puntos más al norte. Los numerosos puentes que cruzan el río Harlem, permiten el acceso por carretera. Por cierto, aquí también se aplican los acrónimos: SoBro es el South Bronx. Al igual que ocurre con Harlem, el Bronx se está revitalizando, aunque hay quien dice que aburguesando. En cuanto a seguridad, si New York se enorgullece de haber mejorado enormemente, es en el Bronx donde presumen más de esa mejoría.
El lugar más conocido del Bronx es el Yankee Stadium, situado en la 161st Street. Es una de las visitas habituales, ya que el equipo de béisbol New York Yankees es uno de los principales iconos de la ciudad. El logotipo de los Yankees se ve cada día en camisetas, gorras, abrigos, gorros, mochilas y todo lo que podamos imaginar. En el Yankee Stadium no sólo se condensa la historia del béisbol, sino que podría decirse que allí se podría explicar parte de la historia de EEUU. Actualmente, el Yankee Stadium es doble. Parece difícil de explicar, pero este mítico recinto de 1923 va a ser derribado. Exactamente enfrente, se ha construido el nuevo Yankee Stadium, que abrirá sus puertas en abril de 2009. Y, como no sólo de béisbol se vive (aunque lo parezca), en el Bronx se ubica uno de los zoológicos más importantes de EEUU, el Bronx Wildlife Conservation Society, que así se llama oficialmente. También hay otro lugar muy recomendable: el New York Botanical Garden. Son 20 hectáreas de bosques y jardines, al norte del zoo.
De vuelta a Manhattan, la ciudad está en ebullición ante la semana que comienza. El próximo jueves se celebra el Thanksgiving Day, que dará paso a un fin de semana festivo, y al inicio de la locura navideña. Qué lejos queda el Bronx cuando se ve toda esta parafernalia. Pero todo forma parte de la misma ciudad, aunque parezca mentira.
El lugar más conocido del Bronx es el Yankee Stadium, situado en la 161st Street. Es una de las visitas habituales, ya que el equipo de béisbol New York Yankees es uno de los principales iconos de la ciudad. El logotipo de los Yankees se ve cada día en camisetas, gorras, abrigos, gorros, mochilas y todo lo que podamos imaginar. En el Yankee Stadium no sólo se condensa la historia del béisbol, sino que podría decirse que allí se podría explicar parte de la historia de EEUU. Actualmente, el Yankee Stadium es doble. Parece difícil de explicar, pero este mítico recinto de 1923 va a ser derribado. Exactamente enfrente, se ha construido el nuevo Yankee Stadium, que abrirá sus puertas en abril de 2009. Y, como no sólo de béisbol se vive (aunque lo parezca), en el Bronx se ubica uno de los zoológicos más importantes de EEUU, el Bronx Wildlife Conservation Society, que así se llama oficialmente. También hay otro lugar muy recomendable: el New York Botanical Garden. Son 20 hectáreas de bosques y jardines, al norte del zoo.
De vuelta a Manhattan, la ciudad está en ebullición ante la semana que comienza. El próximo jueves se celebra el Thanksgiving Day, que dará paso a un fin de semana festivo, y al inicio de la locura navideña. Qué lejos queda el Bronx cuando se ve toda esta parafernalia. Pero todo forma parte de la misma ciudad, aunque parezca mentira.
De vuelta a Manhattan, la ciudad está en ebullición ante la semana que comienza. El próximo jueves se celebra el Thanksgiving Day, que dará paso a un fin de semana festivo, y al inicio de la locura navideña. Qué lejos queda el Bronx cuando se ve toda esta parafernalia. Pero todo forma parte de la misma ciudad, aunque parezca mentira.
23
Nov
2008
Volverán
Concluyó la primera experiencia de las Hermanas Sister en New York. Esta noche han tomado el vuelo de Continental Airlines que las lleva de vuelta a Madrid. Tras ocho días en la Gran Manzana, han dicho que volverán. Es lo que ocurre con la mayoría de la gente que visita esta ciudad: prometen volver. Algo tiene esta ciudad que atrapa a la gente, como si fuera una araña que teje su tela, y te la llevas de vuelta, para que no se te olvide. Es un misterio, lo hemos hablado con mucha gente en este viaje, y anteriormente. Dicen las hermanas que New York es tan conocido por tantas cosas, que cuando llegas, parece muy fácil adaptarte. Será eso, o lo que sea, pero ellas han dicho que piensan regresar. Eso sí, cuando haga buen tiempo.
El día ha vuelto a ser invernal, por no decir congelador. El termómetro apenas ha superado en todo el día la barrera psicológica de los
New York está ya preparada para la Navidad. Ya sé que esto lo llevo escribiendo durante un mes, pero ahora ya es definitivo. El próximo jueves se celebra el Thanksgiving Day, la gran fiesta familiar estadounidense. Este día se puede considerar el inicio oficial de la temporada navideña. Macy’s, la famosa tienda, autoproclamada la mayor del mundo, es la que marca el calendario. Ayer inauguró su escaparate, que cada año es el secreto mejor guardado de este momento del año. Qué vamos a decir de este escaparate, que ocupa prácticamente un bloque entero, entre la 34th Street y Herald Square. Es, simplemente, espectacular, como corresponde a esta tienda que celebra su 150 cumpleaños. Otro de los indicativos navideños es el famoso árbol del Rockefeller Center, que ya ha sido instalado, como se puede ver en la foto. Está situado detrás (o delante, según se mire) de la famosa pista de hielo de este complejo de edificios situado entre la 5th y la 6th Avenue. No sé las veces que he utilizado la palabra “famoso”. Tal como decían las Hermanas Sister, todo parece ya conocido en New York.
Y la proximidad de las fiestas hace que las compras se multipliquen, la crisis se olvide, y las tiendes estén llenas de gente, supongo que no sólo turistas. Las bolsas que entregan las tiendas con las compras realizadas son como una etiqueta identificativa. Es divertido observar el desfile de bolsas que se puede ver por las calles, y en el transporte público. Las tiendas más famosas entregan llamativos modelos de bolsa, para que quede muy claro dónde ha comprado cada cual. Como siempre, Macy’s parece la bolsa más paseada. A mí me parecen destacables las bolsas de Abercrombie&Fitch, de Victoria’s Secret, de la tienda NBA, de Whole Foods, por citar sólo algunas, dentro del continuo ir y venir de bolsas. Que levante el dedo la primera persona que no lleve una bolsa de la mano. Será por eso que las Hermanas Sister quieren volver: les falta alguna bolsa.
22
Nov
2008
Claustros
Muy al norte de Manhattan, y también muy al oeste, se encuentra un museo que se puede imaginar en cualquier otro sitio que no sea New York. En la 193 Street, en el llamado Upper Manhattan, están The Cloisters, o sea, Los Claustros. Es el único museo de EEUU dedicado al arte medieval. Merece la pena salirse casi del mapa para llegar a este rincón, encajado entre los ríos Hudson y Harlem. Aunque el frío sea intenso, como ya se esperaba, y el viaje en el Metro esté sujeto a las peculiaridades que tiene en New York este transporte subterráneo. Entrar en los Claustros es confirmar que en esta ciudad puedes encontrar de todo, incluido arte medieval. Son cinco claustros de los siglos XII al XIV, que han sido traídos piedra a piedra desde Francia y España. Como siempre en EEUU, la iniciativa privada hizo posible esta colección. Las donaciones del filántropo John Rockefeller Jr. permitieron la construcción del edificio, situado en Fort Tyron Park. Se abrieron al público en 1938, y están gestionados por el Metropolitan Museum of Art, el gigantesco museo situado en la 5th Avenue, adentrándose en Central Park.
No deja de ser curioso encontrarse en New York con obras de Segovia, Zamora, Palencia o del Monasterio de San Pedro de Arlanza (al lado de casa). Hay verdaderas maravillas de cerámica, orfebrería, vidrieras, tapices, textiles y otros objetos de notable valor artístico. Todo ello en la ciudad paradigma de las nuevas tecnologías y las mayores innovaciones. Es inevitable la pregunta: ¿qué hace todo esto aquí?, ¿por qué no está en su lugar?
Nos comentaba un francés que estaba visitando los Claustros, que le impresionaba más ver esas obras en New York que en su propio país. Estamos tan acostumbrados a este arte, que tal vez no lo valoremos suficientemente. Y verlo tan lejos es, cuanto menos, impactante. Por cierto, esta persona nos ha contado la aventura en la que estaba embarcado: nada menos que dar la vuelta al mundo, recorrer los cinco continentes. Un viaje de catorce meses, que comenzó en marzo de este año, y concluirá en Francia en mayo de 2009. Me ha dejado impresionado lo que ha contado de su experiencia y le he confesado mi sana envidia.
La visita a The Cloisters está incluida en la entrada al Metropolitan Museum of Art, el Met, abreviadamente. El Met es un museo que contiene más de dos millones de obras de arte. Lleva abierto al público desde 1872. Se pueden encontrar desde tesoros antiguos hasta pinturas y esculturas europeas. La visita es agotadora. No sé qué me cansa más, si una jornada en el Met, o una sesión de compras en Macy’s. El Met es una de las principales atracciones turísticas de New York. Creo recordar haber visto en alguna publicación que ocupa ya la primera posición, por delante de la Estatua de la Libertad o el Empire State. En la exclusiva zona de la 5th Avenue donde se encuentra el Met, está la llamada Museum Mile. Es una sucesión de museos a lo largo de esta avenida. Además del Met, se encuentran en esta Milla de Oro el Guggenheim, el Jewish, el Museum of The City y el Museo del Barrio, entre otros menos conocidos. Para darse un verdadero festín de museos. Evidentemente, se recomienda hacerlo en pequeñas dosis, para no caer en la saturación. Pero dejando siempre un hueco para subir a lo alto de Manhattan y pasear por los Claustros. Para sentirse como en casa.
21
Nov
2008
El Imperio
Esta mañana los noticiarios televisivos nos han recordado que la jornada iba a ser fría. El invierno se acerca a New York. Hace un frío que en algunos momentos llega a ser helador, aunque supongo que esto no ha hecho más que comenzar. Ya se ha visto algún termómetro por debajo de 32 grados, que en la escala Fahrenheit equivale a “nuestros” cero grados. En cualquier caso, la temperatura no es obstáculo para que las Hermanas Sister continúen conociendo New York. Y en mis funciones de guía improvisado, la programación de hoy incluía un nuevo recorrido por Central Park, y después la obligada subida (en ascensor) al Empire State Building.
Poco más se puede añadir de Central Park. Este pulmón neoyorquino está estupendo en cualquier circunstancia meteorológica y en cualquier estación del año. Por tanto, vayamos al Empire State, el más famoso rascacielos de New York, además del más alto, desde la desaparición de las Torres Gemelas. Como estamos en época de crisis económica (¿o era recesión?), es importante recordar que este gigantesco edificio fue construido entre 1929 y 1931; es decir, durante la Gran Depresión. De hecho, cuando se inauguró, se le comenzó llamando, jocosamente, The Empty State Building. Lo de jocosamente es porque empty se traduce como “vacío”. Tras la crisis de 1929 era difícil alquilar un espacio en el Empire. Como es habitual en EEUU, las cifras estadísticas: tiene 102 pisos,
Como suele ocurrir en las atracciones turísticas de EEUU, todo está organizado al detalle, desde que se entra al vestíbulo de la 5th Avenue, esquina con la 34th Street. Muchas escaleras mecánicas, muchas cintas que dirigen la espera en las colas, controles de seguridad (por cierto, me han parecido menores que en ocasiones anteriores) y mucho despliegue publicitario. Finalmente, un ascensor lleva hasta la planta 80, en la que se toma otro ascensor hasta la planta 86, donde está situado el mirador. Por tanto, por encima quedan otros 16 pisos, además de la antena. Las vistas desde ese piso 86 son apabullantes, difíciles de explicar. Se podría decir que es ver Manhattan a los pies, a vista de pájaro. A pesar del tremendo frío que hacía allí arriba, no se puede dejar de mirar a todos los lados. Creo que son imágenes que quedan grabadas, que nunca se olvidan.
Desde hace tres años, al Empire State le ha salido un competidor: se trata del Top of The Rock. Es otro observatorio, situado en un edificio del Rockefeller Center, a
Y en lo alto del Empire, pienso en la pasión de esta ciudad (y, por extensión, de este país) por las alturas, por la grandeza, por construir edificios megalíticos, por mensurarlo todo. Los ataques contra el World Trade Center destruyeron las Torres Gemelas, que superaban los
ahpaniagua
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