17 Sep 2010

Libertad de Prensa

Escrito por: ahorafrica el 17 Sep 2010 - URL Permanente

El grado de libertad de expresión de un país habla muy claro de su nivel de desarrollo social y político. En el continente vecino este aspecto es un indicador más que evidente de la evolución de los estados, a menudo estancados en modelos que no terminan de salir de las prácticas medievales.

Recientemente la Fundación de Medios para África Occidental ha publicado su informe relativo al pasado año, en el que destaca la mejora de este factor social en la cercana Mauritania y el agravamiento de su situación en Gambia. Del primero de ellos, explica que su presidente, Mohamed Ould Abdel Aziz, ha apoyado públicamente los derechos de los medios y que eso se ha notado desde las últimas elecciones generales celebradas durante el mes de julio de 2009. Del segundo señala que sigue siendo el país mas represivo de la región, cuya máxima autoridad, Yahya Jammeh, reúne todos los rasgos del dictador delirante, imprevisible y violento.

En nuestro entorno más inmediato, el periodismo en Marruecos presenta un gran retroceso desde que Mohamed VI subió al trono, de manera que su ministerio del Interior hostiga frecuentemente a la prensa a través de los tribunales y la imposición de multas astronómicas para silenciar las críticas. El reino alauita ha perdido puestos en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa elaborada por Reporteros Sin Fronteras y ocupa el número 127 en un orden de 175 países, lo que da una idea de cuáles son los métodos que aplica este estado musulmán cuyo monarca es al mismo tiempo el máximo e incontestable líder religioso.

En cuanto a Senegal, también aquí la libertad de expresión ha sufrido con el aumento de acciones legales y extralegales contra las empresas de comunicación y, aunque su Constitución garantiza el derecho a una prensa libre, existen leyes que prohíben la emisión de información que desacredite al gobierno o inciten al desorden. No obstante, el nivel de libertad en los medios privados es, según el estudio citado, aceptable. Las publicaciones extranjeras circulan sin problemas y hay múltiples canales de televisión de pago.

Donde no se han registrado ataques a la prensa es en Cabo Verde, y esa tolerancia en la comunicación parece que tiene mucho que ver con el grado de estabilidad política y social de la que disfruta el archipiélago. Además, su Carta Magna protege a los periodistas para que no se vean obligados a revelar sus fuentes de información.

Capítulo aparte merece Guinea Ecuatorial, en la que nada cambia con el paso de los años y donde reina impertérrito Teodoro Obiang. Basta recordar que a finales de 2009 el dictador fue reelegido nada menos que con el 96,7% de los votos, en unos comicios en los que fue prohibida la asistencia de medios internacionales, como la del rotativo español El País, y donde la prensa extranjera tan sólo cuenta con un corresponsal, eso sí, estrechamente vigilado.

Lo que parece poco probable es que los regímenes más autoritarios tengan las herramientas necesarias para parar lo que se les viene encima con la información digital en Internet y las redes sociales, que están entrando a saco en África y cada día representan más y mejor a una población la mayoría de las veces amordazada por la represión y el férreo control de sus mandatarios.

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