Archivos
2009
Noviembre
- Sin sexo no hay paraíso
- La Colección de la Casa de Alba
- Del derecho a la interrupción del embarazo
- Más madera
- Aún quedan muchos muros de Berlín...
- Se acabó El Dorado
- Impuestos y galácticos
Octubre
Septiembre
Agosto
Junio
- Banca y democracia
- Del derecho al aborto y otros derechos
- Un santo laico
- ¿Dónde está la izquierda?
- Fútbol, una religión para tiempos de crisis
Abril
- Tiburones financieros
- Los Crucificados de Sevilla
- El Cristo de la Sed
- El Cristo de los Negritos
- El Cristo de Burgos
Marzo
Febrero
Enero
- ¡Qué cruz!
- Tengo una pregunta para usted
- Dinero público vs. banca privada
- Política y religión
- Nieve sobre Madrid
- Creyentes y ateos en los autobuses
- Israel en Europa
2008
Diciembre
- Servidumbres del poder
- El absolutismo de los césares romanos
- Simplezas para votantes simples
- La taberna de Rajoy
- Paraísos Fiscales
- ¡País!
- Cicloturismo de alforjas
- Simplezas Para Votantes Simples
- Reforma de la Constitución
- El Museo etnográfico de Valverde de la Vera
- A propósito de ETA
- EL CAMPEÓN DEL MADRID DAKAR
Noviembre
- Diez libros
- Más contaminación, más ruido y más caos
- El Desfile de la Victoria
- Niegan lo que sus hechos afirman
- Idolatría romana
- ¿Nos quedaremos sin historia?
- Amnesia histórica
- El Toro de Júbilo
- De qué crisis hablamos
- Compre hoy, pague mañana
- Otra vez la Educación para la Ciudadanía
- Segunda carta desde Nueva York
- Carta desde Nueva York
- Las llaman ideas, pero es humo
- El sentido común de un obispo
- Vencedores y vencidos
- Llantos de emoción
- El puente de la Culebra
- Otoño en la Casa de Campo (Madrid)
- ¿Cambiará algo?
- Zapatero, malo
- Sólo el jefe sioux lo sabe
- Mito y saber
Octubre
Sobre este blog
La barbería de mi abuelo
aurelio-mena-horneroEl abuelo fue barbero y todos sus hijos. Lo llamaban maestro, porque así se decía entonces, que todavía estaba vigente la nomenclatura gremial, si no la organización.
Pero aquella barbería, ademas de lugar de trabajo, era también lugar de tertulia donde uno podía estar al corriente de todo lo que pasaba en el pueblo. Por razones obvias, la religión y la política estaban vetadas.
El nieto del barbero es ahora profesor de historia jubilado, escritor y pintor vocacional y ciclista aficionado, pero recuerda con cariño y nostalgia aquella barbería y tertulias donde los hombres del campo acudían al anochecer a arreglarse y afeitarse.
En memoria de los viejos maestros.
Tags
Categorías
Buscar
Suscríbete
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

