17Nov, 2010

Los retos de la comunicación en la construcción europea a debate durante dos días en Sevilla

Escrito por: raul-solis-galvan el 17 Nov 2010 - URL Permanente

La Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla acogerá durante los días 18 y 19 de noviembre, las 1ª Jornadas del FACE , que bajo la denominación “¿Dónde está Europa? Estrategias de Comunicación en la Unión Europea, ofrecerá ponencias y mesas de debate, con objeto de reflexionar sobre las estrategias de comunicación desarrolladas por las instituciones comunitarias, y los mecanismos que se deben utilizar en el futuro para acercar la imagen de la Unión Europea a los ciudadanos.

Profesores universitarios, profesionales de la comunicación y representantes de las instituciones europeas, ofrecerán a los estudiantes y al público en general, una aproximación a la realidad continental, considerando siempre la perspectiva andaluza.
Estas Jornadas, organizadas por un grupo de profesores de la Universidad de Sevilla, se enmarcan dentro de las acciones del “Foro Andaluz de Comunicación Europea” creado gracias a un acuerdo de investigación entre la Universidad Hispalense y la Dirección General de Fondos Europeos y Planificación de la Junta de Andalucía. FACE pretende indagar en los actuales retos que debe asumir la UE, y cómo afectan a nuestra tierra, desde la óptica de la intermediación comunicativa.

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30Oct, 2010

El Parlamento Europeo y el Parlamento de Andalucía acercan Europa a los andaluces

Escrito por: raul-solis-galvan el 30 Oct 2010 - URL Permanente

Bajo la denominación “Una pregunta para Europa” tres eurodiputados elegidos desde Andalucía han acercado el poder democrático directo de la Unión Europea a los andaluces, basado en el formato televisivo “Tengo una pregunta para usted” y retransmitido en directo por Canal Sur TV el pasado 22 de octubre.

Teresa Jiménez Becerril (PPE), Carmen Romero (PSE) y Willy Meyer (Izquierda Unitaria Europea) respondieron a una treintena de preguntas formuladas por miembros de la sociedad civil sentados en los escaños del Parlamento de Andalucía.

La presidenta del Parlamento andaluz, Fuensanta Coves, dio la bienvenida a los ciudadanos, al Parlamento Europeo (PE) y reflexionó sobre la necesidad de construir instituciones europeas sólidas para generar confianza en los ciudadanos. “En tiempos de crisis la política y los políticos debemos aparecer como las personas necesarias para resolver los problemas de los ciudadanos”, sentenció Coves.

Ignacio Samper, Director de la Oficina en España del PE, subrayó que el legislativo europeo “viene a ponerle rostro a Europa” y a escuchar cuáles son “las preocupaciones de los ciudadanos”.

Las deportaciones de personas de etnia gitana llevadas a cabo por Francia, el futuro del sector aceitunero andaluz, el futuro de la PAC –política agrícola común-, los derechos de los trabajadores, el fomento del tejido empresarial, la vulneración de los derechos fundamentales de las personas homosexuales y transexuales en el mundo; y el papel que juega Europa en la protección de éstos, las ayudas europeas al desarrollo de Andalucía, las relaciones comerciales con Marruecos o la normativa sobre etiquetados, fueron algunos de los temas tratados.

Los eurodiputados despejaron las interrogantes que le lanzaron jóvenes, mayores, trabajadores, homosexuales, empresarios, ecologistas, amas de casa, consumidores, docentes universitarios, … Cada eurodiputado argumentó de acuerdo al modelo de Europa , según sus respectivas tendencias políticas. En sus respuestas tuvieron que pasar de puntilla, el formato televisivo del foro obstaculizó posicionamientos concretos.

Los tres miembros del PE animaron a los presentes a utilizar los mecanismos existentes para hacer llegar sus propuestas, peticiones o quejas al poder democrático de la Unión. Los eurodiputados se ofrecieron a los ciudadanos para hacer llegar las inquietudes de éstos al Parlamento Europeo.

Esta iniciativa, nacida de la Oficina del Parlamento Europeo en España, se ha realizado ya en los Parlamentos de Navarra, Aragón, Murcia, Asturias, Canarias, Castilla y León, Baleares, País Vasco, Cantabria y Melilla. Este tipo de debates itinerantes están motivados por la necesidad de comunicar Europa y evitar la desafección de los europeos a las instituciones de la Unión. Construir Europa pasa, inexorablemente, porque los europeos tengamos claro cuál es el papel que juega en nuestro presente y futuro la Unión Europea.

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29Oct, 2010

No con mis impuestos

Escrito por: raul-solis-galvan el 29 Oct 2010 - URL Permanente

España recibirá en esta próxima semana al jefe de la Iglesia Católica. Joseph Ratzinger aterrizará en Santiago de Compostela para celebrar como peregrino el Año Santo Jacobeo. Permanecerá seis horas en la capital gallega. Después un vuelo chárter le llevará, junto a su séquito, a Barcelona para consagrar la Catedral de la Sagrada Familia.

Su misión consistirá en “invitar a todos los españoles a recuperar las raíces cristianas para que no disminuya el proceso de evangelización”, según Rouco Varela, presidente de la Conferencia Episcopal Española. Esta evangelización se traducirá, una vez más, en insultos a homosexuales, ateos, agnósticos, profesionales del aborto, mujeres que voluntariamente han interrumpido su embarazo, madres solteras, separadas y divorciadas y a familias formadas por dos papás o dos mamás. Pecadores, todos ellos. Es la cruzada del siglo XXI.

En tiempos de crisis, el viaje evangelizador del jerarca supremo del catolicismo costará a las arcas públicas cerca de cinco millones de euros, sin cuantificar los gastos de protocolo, seguridad y logística que evidentemente también serán a cargo del presupuesto público.
Las escasas seis horas que estará Benedicto XVI en Santiago de Compostela le supondrán al erario de los gallegos más de tres millones de euros, de los cuales la mitad irá destinado a la retransmisión que llevará a cabo la televisión autonómica de Galicia.

En Barcelona, el importe que conllevará la bendición de la Sagrada Familia por el representante de Jesús de Nazaret en la tierra será de 1,2 millones de euros. El costo económico de las 23 horas que Ratzinger aprovechará para extender el odio contra los que no se adecuan a la uniformidad y estrechez mental de la institución a la que representa, será abonado por la Generalitat de Cataluña y el Ayuntamiento de la ciudad Condal.

Cada hora que el líder espiritual de los católicos esté en España nos costará a todos los españoles, ateos, agnósticos; cristianaos ortodoxos; evangélicos; musulmanes; hindúes; judíos; protestantes…, más de 150.000 euros. O lo que es lo mismo, la defensa de las bondades de la familia tradicional la pagaremos los ciudadanos, incluso aquellos que nos sentiremos insultados, vejados, humillados y censurados por el Papa.

Lo anteriormente enumerado es el precio monetario que nos costará la visita del pontífice. El precio político ha sido la rendición del Estado a la Iglesia Católica. El gobierno de Zapatero, que llevaba en su programa electoral la aprobación de una nueva Ley de Libertad Religiosa para articular la nueva realidad de la sociedad española, ha decidido guardar “de momento” el borrador de la citada ley. No es aconsejable cabrear al líder de los católicos, habrán pensando en Moncloa.

La no tramitación parlamentaria de esta ley seguirá permitiendo que los ministros cuando juren o prometan sus cargos lo hagan delante de un crucifijo -como hemos podido observar en la última remodelación del Gobierno-, que las aulas de los hospitales públicos o centros educativos sigan estando presididas por símbolos confesionales o que en un funeral de Estado vuelva a ser una celebración católica oficiada por la jerarquía de esta confesión, aunque entre los fallecidos haya no creyentes o musulmanes -como ocurrió con el funeral de Estado del 11M-.

Abogar por la división entre Iglesia-Estado es apostar por la libertad y una democracia verdadera, que va mucho más allá de que podamos votar cada cuatro años. La democracia son valores más que mecanismos. El laicismo debe ser un imperativo ético como señal de respeto a los no creyentes o a quienes profesan otras creencias. Sí a la visita del Papa, pero no con mis impuestos.

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28Oct, 2010

A/A Teresa Jiménez Becerril, eurodiputada del Grupo Popular Europeo

Escrito por: raul-solis-galvan el 28 Oct 2010 - URL Permanente



A/A Sra. Dª Teresa Jiménez Becerril
Diputada del Grupo Popular en el Parlamento Europeo

Le escribo en calidad de ciudadano europeo y español, como eurodiputada del Parlamento Europeo me representa, es o debiera ser mi voz. Además forma parte de la Comisión de Libertades Públicas y Derechos Humanos.
Sé que sufrió en sus carnes la violencia, el desgarro y el sufrimiento de una banda de criminales, que sin ningún reparo asesinó a su hermano y a la mujer de éste, en el año 1998 en Sevilla.
Recuerdo el dolor que me causó el asesinato de sus dos seres queridos, las muestras de solidaridad que intenté transmitir, las concentraciones y repulsas a las que asistí, y por desgracia, a las muchas que he seguido asistiendo cada vez que un ciudadano de nuestro país ha sido asesinado a manos de los intolerantes que tan sólo saben usar el lenguaje de la violencia. Sra. Jiménez Becerril, soy un firme defensor de los Derechos Humanos, seguiré defendiéndolos allá donde no se respeten, y seguiré denunciando a quienes coarten y/o priven del disfrute de estos derechos, que usted dice defender, a cualquier ciudadano. Sin importarme su sexo, ideología, procedencia, identidad de género o condición sexual. Porque en la defensa de los Derechos Humanos, pasa como en al amor, no existe medida. O se quiere o no se quiere, o se defienden los Derechos Humanos o no.
Hace un año, aproximadamente, se votó en el seno del Parlamento Europeo -en el que me representa a mí y a todos los españoles no lo olvide nunca-, una proposición para instar a Lituania a que modifique la “Ley de Protección de Menores contra el Efecto Perjudicial de la Información Pública”. Si la ha leído, habrá podido comprobar que recorta de manera grave los Derechos Civiles y Libertades de los Gais, Lesbianas, Bisexuales y Transexuales, así como de los activistas que trabajan en Lituania por la defensa de este colectivo que, al igual que usted, sufren y han sufrido en sus carnes la intolerancia de los intolerantes, la persecución de quienes piensan que sólo hay una forma posible de amar, y de quienes creen que nuestro amor -sí Sra. Jiménez Becerril nosotros también amamos-, no es igual que el amor que se profesan dos personas de distinto sexo. Ha votado a favor de criminalizar el amor.
Me gustaría que supiera que aún en ocho países somos condenados a muerte, por ser Gais, Lesbianas, Bisexuales y Transexuales, y en más de 70 Estados somos encarcelados. Usted votó en contra de instar a Lituania a que modifique esta Ley Homófoba. ¿Sabe que está votando a favor de extender el odio y que está amparando con su voto posibles asesinatos y ataques de odio por parte de los intolerantes contra Gais, Lesbianas, Bisexuales y Transexuales? ¿Sabe que si yo fuera lituano mi madre podría acudir a mi entierro con el mismo sufrimiento que usted acudió al de su hermano? ¿Se ha dado cuenta, de que está votando en contra de las libertades públicas; que fue por lo que murió su hermano y la mujer de éste?
Espero y deseo, que usted como víctima del odio intolerante por aquéllos que creen que solamente sus ideas son las válidas, rectifique, no permita nunca más con su voto que ningún ciudadano, viva donde viva y ame a quien ame, sufra la lacra de la violencia intolerante. Por cierto, espero no tener que volver a manifestarme nunca más por ningún asesinado o víctima de ETA, pero volveré a ir de manera convencida si los violentos vuelven a atentar.
Sin más, saludos cordiales, de un ciudadano homosexual al que representa, o al menos debiera representar.

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27Oct, 2010

Ni moros, ni cristianaos, ni marranos

Escrito por: raul-solis-galvan el 27 Oct 2010 - URL Permanente

En la ceremonia de entrega de los Premios Príncipe de Asturias 2010, los descendientes de los moriscos andalusíes no recibieron el galardón al que aspiraban. Fue ésta una candidatura madura y concebida por y para la reconciliación y el entendimiento. Una propuesta avalada por el Parlamento de Andalucía y por intelectuales de la talla de Amin Maaolouf o del premio Nobel José Saramago, recientemente fallecido.

Paradójicamente, ha sido Manos Unidas, ONG perteneciente a la Iglesia Católica, la entidad que se ha alzado con el reconocimiento, a propuesta de la Conferencia Episcopal, y que ha recibido el Premio Príncipe de Asturias a la Concordia en el Hotel de la Reconquista de Oviedo.

En Asturias, precisamente, comenzó la Conquista Cristiana -y no Reconquista- que 700 años más tarde culminaría su objetivo en el Reino de Granada. Instalaría el dolor, la persecución y las conversiones forzosas al cristianismo. Donde hubo convivencia y toleranci dejó de haberla. Esa es nuestra historia.

Y no eran árabes- término geográfico y no religioso-, eran españoles. Españoles musulmanes. Pero también judíos y gitanos. El nuevo Estado español borró todas las huellas de diferencia y extendió la uniformidad lingüística, cultural y religiosa. Así se creó nuestra nación española. Y de ese pasado nos seguimos nutriendo hoy. Ahí es donde nacieron las dos Españas: la que cree que la diferencia nos hace mejores y, otra, la que cree que una nación sólo se puede construir sobre la uniformidad, el extermino y la expulsión de la diferencia.

Hubiera estado bien que los descendientes de los moriscos andalusíes (musulmanes que fueron obligados a la conversión cristiana tras el triunfo de los Reyes Católicos) hubieran sido resarcidos del holocausto cristiano, que ejercieron nazis con sotanas. Hubiera estado bien que hubiéramos hecho una inflexión en nuestra historia, en el escondite más lejano de nuestra memoria. Que nos hubiéramos perdonado, al fin y al cabo, entre españoles. Porque aquellos expulsados no eran extranjeros. Eran españoles musulmanes, que nos legaron parte de lo que somos. Nuestra identidad no es completa sin ellos, como no lo es sin los romanos, sin los visigodos, y sin todos los habitantes y culturas que encontraron en este trozo de tierra, llamado España, su lugar en el mundo.

No obstante, sólo por el hecho de reconstruir la historia de este Estado-Nación, que aprendimos en la escuela equivocadamente de manera deliberada y que la catequesis se encargó de reforzarnos en nuestro disco duro, y conocer los entresijos de nuestro árbol genealógico, el esfuerzo de los promotores de la iniciativa ha sido útil. Este intento de recuperar nuestra memoria ha sido, al menos en mí, lo más parecido a descubrir una caja de galletas suizas repletas de fotos familiares antiguas, en blanco y negro, e ir esbozando en el alma el contorno facial de tu madre, de tu padre, de tu abuela, de tus primos lejanos, etc.

Con esta iniciativa, trabajada por muchos andaluces y andaluzas, no podremos, de momento, celebrar el reconocimiento a nivel social y público a la huella morisca, pero nuestro álbum de fotos familiares se ha enriquecido porque hemos completado los detalles físicos y emocionales que no tenían las fotos de nuestros antepasados. Hoy sabemos, más que ayer, de dónde venimos y quiénes somos. Hemos enriquecido nuestra memoria de adornos físicos y emocionales que creímos no poseer. Nos hemos encontrado con una herencia familiar que nunca creímos ser dueños de ella. Hemos empezado a escribir la historia, pero esta vez, sin mentiras, sin buenos ni malos, sin moros, ni cristianos, ni marranos. Se ha iniciado la reconstrucción de nuestra memoria colectiva como país.

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27Oct, 2010

Desde el corazón de la cárcel

Escrito por: raul-solis-galvan el 27 Oct 2010 - URL Permanente

 

Entusiasmo, deseos de calzarme zapatos ajenos para ver cómo se camina, y miedo a la posible dureza del hábitat; al dolor emocional que me provoca la angustia humana. Identificación y paso de medidas de seguridad: puertas que abren y cierran de manera repetitiva hasta acceder al interior de la cárcel. Un último golpe fuerte y seco me adentraba en el corazón del Centro Penitenciario Sevilla I, donde conviven más de 1.200 almas que nacieron sin derecho a soñar.

Sus vidas estuvieron, en su mayoría, marcadas por la violencia, el analfabetismo, familias destruidas, drogadicción y hogares negados a imaginar. Condiciones no elegidas pero que les afectarían para siempre.

El sufrimiento se palpa con sólo poner un pie en la prisión. A pesar de la crueldad del encerramiento, de saberse víctimas incomprendidas, intentan adaptar las garras de la fatalidad a su rutina como si así se amarraran a la vida.

Entre todos los hombres, en su mayoría jóvenes, hay uno que sin hablar demanda oídos y ojos. Pide ser escuchado. Es delgado, no mide más de 1,60 m de estatura, parece frágil y vulnerable. Está cicatrizado por la vida.

Luce ojos hundidos, tristes y demandantes de oídos que escuchen. Está harto de oídos sordos. Busca miradas que miren. Sinceras. Busca ser libre. Sus pupilas tienen ansías de calle y su mente espera poner en práctica el aprendizaje al que ha llegado tras ocho años de encierro.

Inspira protección y confianza. Sí. Inspira confianza. Trato de comportarme para que me sienta cercano y cómplice de sus sueños. No le pregunto el delito. No me importa. No quiero saber su pasado. Sólo me interesa su presente y su futuro.

Mientras dialogo con Rafa un ensordecedor murmullo de gente nos acompaña. Comenzamos hablando de la soledad. Le pregunto si alguna vez la ha sentido dentro de prisión. Su respuesta me eriza el ánima: “cada día, en cada momento, a todas horas me siento solo”, sentencia.

No obstante, dice haber hecho amigos. Asegura que “aquí” se hacen “amigos y de los de verdad”. Cuando alguno de sus apoyos sale en libertad siente felicidad por ellos y esperanza por él. Tiene un dicho que ha fabricado en la prisión: “Felicidad para unos, esperanza en salir para otros”, frase que suena en su interior siempre que ve marchar hacia la libertad a otros.

Nunca recibe visitas. Tiene una hija de cinco años a la que sólo ha visto una vez, unos amigos que le han demostrado que nunca lo fueron, unos padres que no ejercen y nueve hermanos que ya tampoco lo son.

Le quedan dos años para acceder a la libertad definitiva aunque confía en disfrutar de la libertad condicional, en unos meses, que le permitirá ir tomando, poquito a poco, el pulso a la libertad.

Sus compañeros de presidio le son conocidos. Jugaron juntos de niños en el barrio. Un barrio castigado por la marginalidad. Amurallado por la invisibilidad de una ciudad que se dice elegante y bella.

Ya no tengo temor ni nervios. El dolor de Rafa es mayor que cualquiera de los que yo pudiera experimentar. Me despedí afectuosamente. Quedó cenando. Alimentando el anhelo de abrazar a su hija y disponer de una oportunidad para intentar ser feliz. ¿Conseguirá hallar el camino de la felicidad? Lo deseo con todas mis fuerzas.

Siento sonrojo y pesar de pertenecer a una sociedad que no aprendió a resolver los conflictos de otro modo que no sea encerrando a los que no se adaptan a la norma social. Rafa mañana seguirá cuidando con esmero su estudio de radio. De su ternura depende su hilo con el exterior. La radio es su contacto con la libertad.

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27Oct, 2010

Concha Caballero, mujer de palabras

Escrito por: raul-solis-galvan el 27 Oct 2010 - URL Permanente

Nació en Baena (Córdoba) un día de 1953. Su cuna era distinta que la de la mayoría de los niños de su pueblo. Creció en el seno de una familia acomodada, de la agro-burguesía cordobesa, una “familia de señoritos andaluces” venida a menos. Dice Concha, con su voz melosa, que cuando ella saludó al mundo, a su estirpe sólo le quedaba “la forma de vida, cierta apariencia y poco dinero”. En su hogar, la política significaba dolor. Sin embargo, fue el vehículo que le condujo hacia la libertad.

En las reglas de juego de la vida, no le mostraron las cartas que hablaban del sufrimiento de los que no tienen de todo. Por ello, rompió la baraja que le dieron al haber nacido en una familia de derechas, muy de derechas, como se es de derechas en un pueblo de la campiña cordobesa, en una familia resentida por el azote que propinó el enfrentamiento entre hermanos que se produjo en este país hace tan sólo 70 años. Su abuela fue asesinada por los anarquistas en los preparativos de la Guerra Civil que dividiría a este país, y daría como resultado 40 años de oscuridad. Esta mujer, fuerte a la vez que tierna, fue una de las muchas almas que usó su idealismo, su potencial humano; renunció a su “destino de niña bien”, y se montó en el tren de los sueños. El tren llegó a la estación, y no fue por inercia, fue porque muchos hombres y mujeres consideraron que tenían una responsabilidad ética y moral para con los jóvenes venideros. La democracia que hoy es patrimonio de todos, es suya más que de muchos otros.

A los 14 años necesita oxígeno y buscar su lugar en el mundo. Salió a buscarlo, muy lejos, a las tierras del Ebro. Llegó a Zaragoza y entró en contacto con el “sufrimiento humano”. La Universidad Laboral de Zaragoza le permitió tomar la distancia física y emocional que necesitaba. Su compañera de litera, Carmen, era hija de uno de los tres obreros que yacieron en una huelga de la construcción, en Granada, a manos de la policía franquista. La oyó llorar, y esas lágrimas le abrieron, definitivamente, los ojos y aprendió a conjugar el verbo empatizar, para siempre, con los que sufren.

Su siguiente parada en la búsqueda de su lugar en el mundo, sería Jaén, adonde su familia se trasladó. El Colegio Universitario sería testigo de sus años más fecundos. Estudió Filosofía y Letras, labor que compaginaba con su militancia política. Tomó contacto con un vecino republicano, y buceó con desbordada profundidad en la biblioteca de éste. Bajó de los estantes los libros de Ramón J. Sender y los clásicos rusos y franceses, les limpió el polvo, y comenzó a acariciar sus páginas, y a impregnarse de lo que escondían. De esta manera, Concha se seguía construyendo a sí misma, edificando los cimientos de su vida. Su objetivo continuaba siendo el mismo: encontrar su lugar en el mundo.

Asiste a tertulias marxistas-literarias junto a la progresía de Jaén. Las reuniones les son insuficientes a sus ansias de libertad. Intenta junto a sus camaradas de sueños contactar con el Partido Comunista de España (PCE), pero no consigue dar con él. Se protegen en el PSOE, pero no “me gustaban mucho los socialistas porque pensaban que la dictadura caería por su propio peso”. Ella y los suyos querían acción, sabían que la libertad tenía un precio, y querían arriesgar a todo o nada.

Otra nueva mudanza: Granada. Se fue de casa con lo puesto. La relación con su padre se rompió por más de dos años. En la ciudad de Lorca, entró en contacto con la vanguardia cultural. El PCE le instaló una fotocopiadora en su casa granadina. Pasó miedo por el ruido de esta máquina, que multiplicaba panfletos y publicaciones con textura de quimera.

Javier Egea, Luís García Montero, Juan Carlos Rodríguez, Álvaro Salvador, etc., serían sus camaradas de sueños y compañeros de tertulias literarias. Tras la política, su otro gran amor son las letras. Se considera mejor en el relato y afirma que “he escrito algún poema, que guardo porque son muy malos”.

El tren de los sueños la lleva a otra estación: Sevilla. En la ciudad de Machado gana una plaza como profesora de Lengua y Literatura de Instituto. Y con la democracia su lucha continúa. Responsable de Comunicación de Izquierda Unida (IU), representante de la federación de izquierdas en el Consejo de la Radio Televisión Andaluza. Desde 1993 hasta 2008 ocupó un escaño en el Hospital de las Cinco Llagas, donde llegaría a ser la portavoz parlamentaria de la bancada comunista.

Fue una de las diputadas claves en la tramitación de la Reforma del Estatuto de Autonomía de Andalucía, al que le imprimió un carácter más social y humano del que en un principio los grupos mayoritarios del Parlamento pretendían.

En la actualidad es militante de la vida, afiliada al equipo que aboga por la igualdad de oportunidades, y usa su pluma para hacer reflexionar a una sociedad que, en palabras de Concha, “sufre crisis de conciencia”. Una vez abandonada la coalición izquierdista se reincorporó a su plaza de docente, desde donde intenta contagiar el amor por la literatura a sus alumnos. Sabe que la literatura no es un lujo. Es una necesidad en un mundo que vive de espaldas al ser humano.

Es autora del libro Sevilla, ciudad de las palabras donde se introduce en la Literatura Universal para ver cómo refleja a Sevilla. Nos relata la relación con Sevilla de personajes como Dostoiveski, Sthendal, Chesterton, Dante, Lord Byron, Santa Teresa de Jesús o Julio César. Sin olvidar a los sevillanos ilustres como los hemarnos Machado, Cernuda o Bécquer.

Cada sábado publica un columna fija en la edición de Andalucía de El País. Escribe sobre actualidad política, contribuyendo con sus reflexiones a que seamos mejores personas. Concha, siempre, sitúa al ser humano, de ellos a los que menos oportunidades tienen para ser iguales, en el centro de su preocupación.

No sé si ya habrá encontrado su lugar en el mundo. Si aún no lo ha encontrado, tiene tiempo. Le queda toda la vida

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Este blog nace para dar respuestas a las reflexiones de un aprendiz de periodista obsesionado con el sueño europeo. Si consigo comunicar Europa desde este rincón y transmitir la pasión que siento por la construcción de la Unión Europea habré conseguido el objetivo que pretendo. O somos más Europa o no seremos nada.

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