Escrito por jdminguell
10 Oct 2008 - Enlace
Charlie Kaufman o el arte como sinécdoque

Charlie Kaufman es muy grande por tres razones. La primera, por ser de los pocos guionistas conocidos y reconocidos en una profesión condenada sistemáticamente al oscurantismo. La segunda, por haber creado alguno de los guiones más sobresalientes de los últimos diez años en películas como ‘Olvídate de mí’, ‘Cómo ser John Malkovich’ o ‘Adaptation’. Y la última, y tal vez la más importante, por seguir siendo un artista muy humilde.
No había más que verlo esta mañana en el buffet-desayuno del Hotel Meliá. Un lugar, por cierto, excelente para las localizaciones de un corto de arte y ensayo sobre la industria cultural española, su sistema digestivo y el peso del estrellato. Ahí estaba, decía, en un rincón, pequeñito como es él, con su pelo alborotado, con un donut en la mesa, restos de fruta y la mirada perdida en algún lugar de su mente. Una mente en la que a muchos nos gustaría perdernos rollo John Malkovich.
- “Por cierto Charlie, ¿Viste la película de Jean Claude Van Damme?”
- “Pues no. Pero me han dicho que está muy bien.”
- “Sí. Tiene un rollo tipo tu John Malkovich. Creo que te gustará.”
- “Ya. ¿La ponen hoy?”

Pero esta mente genial no ha venido a Sitges a comer donuts. Ha venido a presentar su última obra ‘Sinécdoque, Nueva York’ (foto arriba). Una película que ha despertado grandes amores y grandes odios. Yo me posiciono entre los primeros por las siguientes razones:
- Kaufman retoma su tema favorito: El arte de escribir y/o el arte de vivir y/o el arte de vivir de la escritura y/o el arte de escribir la vida. Con mucho arte.
- Kaufman lo hace subrayando más que nunca sus referentes tanto en el forma y como en el contenido: Antonin Artaud, Harold Pinter y, sorpresa, Lorca.
- Además de la referencia explícita a ‘La casa de Bernarda Alba’, una cita del poeta español se aplica a la perfección a esta película: “El teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana.Y al hacerse, habla y grita, llora y se desespera. El teatro necesita que los personajes que aparezcan en escena lleven un traje de poesía y al mismo tiempo que se les vean los huesos, la sangre.”
- Se trata de una película creada más para ser leída que para ser vista. Leída muchas veces, pensada otras más.
- Tiene secuencias de gran belleza como la casa en llamas, el tatuaje de rosas, la fábrica de teatro…
- Phillip Seymour Hoffman borda su papel como la mayoría del reparto
En la rueda de prensa que ofreció, un poco nervioso por la tibia recepción que había tenido su película, confesó que todo arte es una sinécdoque. Que todo arte toma un poco de la realidad sensorial para proyectarlo hacia arriba, hacia el espectador, hacia nuestras mentes. Por ello, por tener que partir de un punto limitado desde el principio formal y sensorialmente, todo arte está condenado al fracaso. “El mío también”, dice. Ojalá todos los fracasos fueran como los suyos.



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