Escrito por jdminguell
16 Oct 2008 - Enlace
Camino sin polémica está mejor
Partiendo del punto que ‘Camino’ de Javier Fesser es una película basada libremente en un caso real (“Camino no es Alexia sino el resumen emocional de un montón de casos apasionantes. Alexia, como persona fuera de serie, inspiró el proyecto y por ello le estoy enormemente agradecido.” ), y de que su personaje no se llama Alexia (se llama Camino), nos disponemos a hablar de la película obviando cualquier tipo de polémica. Para los que quieran saber más sobre el caso real de Alexia y su relación con la fe, pinche aquí. Para los quieran saber más sobre la película, siga leyendo.
‘Camino’ es una película excesiva, agotadora, y por momentos abyecta. ‘Camino’ es también una película imaginativa, desbordante, inspirada y fascinante. Por lo tanto, ‘Camino’ es una película que ejemplifica brutalmente aquello que algunos llaman kitsch y otros llaman simplemente 'hortera’ .
'Camino' es también un OVNI en el panorama cinematográfico español plagado de propuestas comerciales sin personalidad. Un OVNI por ser una arriesgada propuesta que mezcla a lo bestia ‘Mar Adentro’ con ‘Amelie’. Y OVNI porque, obviando sus polémicas, logra, por lo menos, no dejar indiferente a nadie.
Esta película cuenta la historia de Camino, una niña 'bien' criada en el seno de una familia 'bien' perteneciente al Opus Dei. Todo bien hasta que un día la niña empieza a sentir unos pinchazos y, lo que se creía una contractura, se transforma en un peligroso tumor. A partir de ahí comienza el tortuoso camino de esta niña hacia, el sufrimiento, primero, el martirio, después, y, finalmente, la santidad, gracias a una inusitada fuerza de voluntad, su fe y su amor por Jesús, un crío, no el hijo de Dios.

Rodada con imaginación y riesgo por Javier Fesser (foto arriba), esta película es sobresaliente en todos los aspectos técnicos empezando por la fotografía y terminando por los efectos especiales. En lo artístico, destaca la actuación de la niña Nerea Camacho en el papel de la protagonista que con 12 años es capaz de hacernos callar durante su sufrimiento y disfrutar con sus momentos de paz.
El guión, el guión es tal vez el punto más problemático de la película al forzar al espectador a pasar del kitsch más hard core (la playa y el final, por ejemplo), al realismo crudo casi gore de otras (¿era necesario el grafismo de las operaciones quirúrgicas?), al humor costumbrista de otros (desternillantes las escenas de la escuela), a la crítica religiosa (el personaje de Manuela Vellés y esa madre...) y al misticismo a la Lars Von Trier de ‘Rompiendo las olas' del final.
Tanto cambio marea a algunos, fascina a otros y, decididamente, cabrea a muchos. Ya nos contarán su opinión.


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