Escrito por jdminguell
04 Ago 2008 - Enlace
ABBA y el cine: ¡Mamma mia!
A la clásica pregunta de si “¿Beatles o Rolling?”, siempre contesto lo mismo: “¡Abba!”. Recuerdo los viajes a la playa en el coche de mis padres escuchando 'Chiquitita' (en español...) o pienso en el efecto antidepresivo de canciones como ‘Waterloo’ o ‘Dancing Queen’. Así que ya pueden haber cientos de ‘Revolver’ o miles de ‘Satisfaction’ que, con un puntillo de provocación infantil, revindicaré siempre la calidad y universalidad de los suecos más importantes después de Ingmar Bergman.
Por eso, espero ansioso el estreno de la película más petarda del verano ‘¡Mamma mia! ’ y celebro, como consecuencia de su estreno, que la recopilación ‘Abba Gold’ haya sido el disco más vendido la pasada semana en el Reino Unido . ‘¡Mamma Mia!’ es la adaptación al cine del musical homónimo. La historia de una hija que se casa y de una madre un poco 'promiscua' en Grecia. El musical ha sido un éxito planetario (aquí en la Gran Vía de Madrid cortesía de Mina y Cia.) y la película se estrena por todo lo alto el 13 de agosto con Meryl Streep y Pierce Brosman encabezando el reparto.
Esperando el estreno, tiramos de archivo para ver el rastro que los suecos han dejado en el cine. Desde Australia hasta Irán, las canciones de Abba han sido utilizadas para acompañar historias sobre represión y liberación. Ya sea de gobiernos autoritarios, de la represión sexual o, incluso, de las ataduras que nosotros mismos nos imponemos. Pero también para atajar en la descripción de opciones sexuales. Vamos, para caricaturizar de la manera más cafre.
'Priscilla, reina del desierto' (1994)
Las aventuras de un grupo de travestís que atraviesan Australia con el fin de actuar en un resort es el camino de purpurina, polvo(s) y taconazos hacia la autoaceptación de sus protagonistas y, por extrapolación petarda, de todos nosotros en nuestra más humilde e incómoda diferencia. ABBA, sus canciones y su estética, sirven a sus personajes como bálsamo contra la realidad del pensamiento único y como escenificación de su ansia identitaria: Sobre una escena, en/para la sociedad. Una joyita.
La boda de Muriel (1994)
El mismo año que conocimos a Priscilla, no muy lejos de Sidney, se encontraba Muriel un tanto obsesionada por casarse. Vivía encajada en un pueblo de mierda, con una familia disfuncional y sin más expectativa que la de ser secretaria. En esa inmunda soledad, Muriel ponía un poco de color en su vida con las canciones de ABBA. Cassette, play y, todo iba bien.
Si en ‘Priscilla’ las canciones de los suecos permitían a los travestis salir de su autobús y conquistar el desierto, de ir de adentro hacia fuera, en ‘La boda de Muriel’ en camino era el inverso. ABBA era el camino para huir del tedio exterior y revivir el mundo interior. Ya sea la alegría de conocer a alguien especial (‘Waterloo’), el deseo de sentirse especial por una noche (‘Dancing Queen’), o, directamente, levantar la cabeza y ver las estrellas (‘Fernando'). La película puso en el mapa a la excelente actriz Toni Collette y se convirtió en una de las comedias más significativas de los noventa.
Os declaro marido y marido (2007)
ABBA y su música son popularmente asociados con la cultura ‘camp’ y, por consiguiente, a la cultura gay. Por eso es normal que cuando se trata de caricaturizar a la cultura homosexual se utilice como atajo alguna canción de ABBA. Algo muy común en la televisión y que en el cine ha dado como último, y chusco, ejemplo la infame película ‘Os declaro marido y marido’. La lectura subnormal y cafre del matrimonio gay por el cómico Adam Sandler. En esa película, dos bomberos deciden casarse por oscuras razones económicas siendo los dos, claro, muy heterosexuales. Se escucha ABBA entre otras perlas. A ver con mucha precaución.
Persépolis (2007)
De Australia a Irán pasando por los Bee-Gees y Abba. La última, por ahora, referencia a ABBA en el cine está tanto en el cómic como en la adaptación al cine de ‘Persépolis’ de Marjane Sapriti. Una novela-gráfica-animada en la que asistimos al viaje entre Irán y Occidente de una joven de buena familia de Teheran y el diálogo entre Oriente y Occidente. En la película, las referencias culturales, en general, y ABBA, en particular, son utilizadas para mostrar la permeabilidad de todas las culuturas en un contexto globalizado así como la diferencia de valores y sensibilidades entre Occidente y Oriente. Un ABBA tan político como didáctico.
PD: Y para los muy fanáticos, tirando de IMBD me topo con que existe una película OFICIAL de ABBA. La dirigió Lasse Hallström ('Las reglas de la casa de la sidra', 'Chocolat'...) en 1977.


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