Escrito por jdminguell
23 Sep 2008 - Enlace
Rosales que pinchan
Después del trauma del pase de prensa de anoche, parece que la prensa especializada ha empezado a digerir la radical e interesantísima nueva película de Jaime Rosales. Ya saben, ‘Tiro en la cabeza’, una película que sigue a un terrorista de la banda ETA en su vida cotidiana rodada con teleobjetivos, sonido ambiente y diálogos inteligibles ininteligibles (ver crítica aquí). Una película que ha dividido más a la prensa especializada que la polémica Boyero/anti-Boyero o la ausencia de máquina de café en la sala de redacción.
Antes de la rueda de prensa, los corrillos del Kursaal afilaban sus cuchillos en lo que se preveía una escabechina old school. Se me ha llegado a decir que tengo que ir al psiquiatra por haber escrito que la película es interesante y en los caldeaditos pasillos daba un poco de miedo pensar en lo que mis compañeros dirían a este autor, autor con mayúsculas, autor a la vieja usanza, que no tiene miedo en proponer nuevas formas para viejos problemas. Al final, la sangre no llegó al río a la espera de su presentación, esta tarde, al público del Festival.
Rosales llegó a la rueda de prensa del Kursaal acompañado del actor principal de película, Ion Arretxe, y de los productores. Tenso silencio, flashes de fotógrafos, alguna tosecilla, y empiezan las preguntas. Rosales contestó cada una de ellas mostrando una mezcla de confianza y humildad, pensando muy bien sus palabras y dando suculentas pistas para entender su última obra. Incluso se mostró dolido cuando un asistente, preso de la rabia, le esputó que no entendía que el Gobierno de España subvencione películas como la suya.
“No se trata de una película local. En cada sitio se verá de una forma distinta. La vamos a presentar en Festivales de Nueva York, Paris y Londres”
“La película cuenta lo absurdo. Si necesitamos un poco de ideología para entender la película, la ideología se vuelve absurda.”
“Cuando hago una película pienso en el público. Quiero agradar, pero también quiero buscar nuevas formas y a veces es difícil encontrar el punto medio”
“Al conocer el asesinato de los Guardias Civiles, se me ocurrió una narración y una forma para narrarla. No es que no haya diálogos, es que no se escuchan.”
“El inhumano tiene sensibilidad como nosotros. “
“He hecho esta película desde la ingenuidad con la idea que de la ciudanía recoja sus ideas.”
“Se trata de una experiencia mixta. Por un lado hay mucho del cine clásico, incluso del cine mudo. Pero también hay algo de instalación. De hecho, vamos a proyectar la película en el Museo Reina Sofía.”
“Yo no tengo miedo, lo que tengo es mucho respeto. Si tuviera miedo, no habría hecho esto.”
“A veces sí que siento miedo. A veces voy caminando por Donosti y miro hacia atrás. Pero tengo un mecanismo psicológico que desactiva ese miedo.”
“Tenemos que buscar al otro, y reflexionar sobre él.”
Y, mientras tanto, Ion Arretxe miraba a Rosales. Un periodista preguntó a Arretxe y con ese laconismo tan vasco, abrió la boca y no hubo más que aplaudir.
“Tengo fe en Jaime Rosales. Cuando me dijo de hacer la película, un resorte interno me hizo decir que sí. Sin más. Pero además, como vasco, yo sabía que podía aportar algo a la película. Yo en esto tengo que dar la cara. Y eso es lo que hago, dar la cara.”
Y aplausos.
Esperemos que con las explicaciones del director, la película haya entrado más fácilmente en el sistema digestivo de la crítica viejuna. Después de escuchar a Rosales y Arretxe salgo reconfortado por haber visto una película de la que se podría hablar y escribir durante horas. Una película que tiene de cualidad principal la de generar debate obviando uno de los elementos que más enturbian el debate: la ideología. Ahí es nada.


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