Escrito por jdminguell
13 May 2009 - Enlace
'Up' y Pixar vuela alto, muy alto
Lo de juntar Pixar con una ristra de superlativos se está volviendo una tradición anual. Desde 'Ratatouille' creíamos que no se podían superar y llegó 'Wall-E'. Y cuando creíamos que habían tocado techo, llega 'Up'. Una maravillosa película que supera con nota la asignatura pendiente que tenían estos estudios: emocionar. A la italiana, con lagrimón incluido.
Si divertir siempre les salió natural, si epatar con alardes tecnológicos ha sido siempre la envidia del sector, ahora rizan el rizo y logran clavar una maravillosa daga en el corazón de los espectadores. Y esto con los personajes más improbables: un viudo cascarrabias, un obeso boy-scout asiático, un feo pájaro multicolor, un perro con problemas afectivos y un psicópata encerrado en una caverna. Y sin sentimentalismos.
El planteamiento es el marciano y atractivo cruce entre la sensibilidad alucinada de Fellini y el Spielberg más acelerado de Indiana Jones: Un anciano vendedor de globos viudo decide largarse a la selva venezolana harto de su vida en la cuidad. Con la casa a cuestas atada a un millar de globos, con la ayuda de un insoportable boy-scout, un perro con problemas emocionales y un pajarraco en vías de extinción. Dirige Peter Docter que con el mismo equipo con la que ya hiciera 'Monsters Inc.' y volvemos al tema del viaje como tránsito hacia la libertad.

Un arranque antológico, un desarrollo tronchante que transita entre drama intimista al cine de aventuras clásico y, unos personajes secundarios desternillantes (esos perros con voz metálica...) hacen de esta película junto al habitual pack de excelente diseño de producción y magnífico tratamiento de guión otra gema en la filmografía de estos estudios.
Una película que, además, encierra en si misma una de las claves para entender el transitar de esta factoría de animación entre el mainstream y la independencia, entre Disney y el más allá. Carl, el viejecillo cascarrabias, harto de arrastrar su casa llena de trastos viejos y recuerdos decide deshacerse de todo lo innecesario para que su casa pese menos y, así, camine más ligero.
Algo parecido está haciendo Pixar que durante muchos años creció a la sombra de Disney tanto en lo artístico como en lo comercial. Con esta personalísima producción Pixar parece levantar el vuelo hacia derroteros que desconocemos pero que se nos antojan repletos de grandes sorpresas. Libres de ataduras comerciales y artísticas. La etiqueta de cine de animación ya se queda corta, esto es gran cine y punto.
Por lo pronto, ha sido la primera película de animación en inaugurar el Festival de Cine de Cannes y la pesadilla para cualquier agente de marketing (¿merchandising de un viejo gruñón?). El año que viene 'Toy Story 3' puede ser la confirmación de que esta compañía de San Franscisco ya no tiene nada que envidiar a sus padrinos. Mientras tanto, ¡¡corre al cine y disfruta de esta joya!!


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