Escrito por jdminguell
22 Ene 2010 - Enlace
Por los aires con George Clooney
La semana de Nine es sin duda la semana de Up in the air. La primera se presenta como un musical all stars para convertirse entre números musicales en el perfecto sueño erótico de algún productor de cine obeso, con barba, y muy poderoso (no miro a nadie). Fellini tiene que estar revolviéndose en su tumba. Y es que después de su pase siempre quedará la duda de saber por qué lo mejor de la película, Fergie, la cantante del grupo Black Eyed Peas, se quedó fuera de todo. De la promoción, de los editoriales de moda, de las nominaciones a premios, de los titulares… Justicia para Fergie. La segunda...
Si no caes en las redes de ese despropósito musical, muy recomendable es sentarse dos horas junto a George Clooney en Up in the air (foto) de Jason Reitman (Juno). La mejor comedia romántica en muchos años por renovar justamente las formas de ese infame género con un hibrido entre romanticismo y angustia existencial y por dar la oportunidad a George Clooney de demostrar que además de vender café tiene un enorme talento para construir personajes que transitan entre lo patético y lo incomodamente cercano.
Ryan trabaja para una empresa que se dedica a despedir empleados en otras empresas. Durante todo el año, viaja por Estados Unidos despidiendo con frialdad y calculado humanismo a las víctimas de la coyuntura económica. Ryan, también, colecciona tarjetas de lineas aereas y hoteles, adora vivir en tránsito y da conferencias sobre cómo vivir sin ningún tipo de atadura más allá de una maleta con ruedas. Un buen día, entran en su configuración vital otra empleada sin domicilio fijo, Alex, y una compañera trabajo con un deje muy a lo Terminator en lo profesional y muy a lo Sandra Bullock en lo personal. Empieza el desorden.
O, el retrato generacional del trabajador en la era de la Blackberry que apostando por las formas de la comedia romántica, chico-conoce-chica(s), retrata el tránsito de un personaje por las relaciones tanto laborales como personales desde un total vacío existencial hasta la desesperación y, finalmente, la angustia. Un hombre que ser ríe del amor, que rechaza el compromiso de forma patológica, que se escuda para no enfrentarse a sus sentimientos y que cuando se deja llevar, se arrastra aún más hacia el vacio.
El final (foto) que muchos han interpretado como una bajada de pantalones por parte de los guionistas (culebrón el de los guionistas que bien merece un post) al drama familiar, es justamente donde reside el misterio y la fascinación de esta extraña y conmovedora película. Nada va a cambiar en este personaje, en el hombre de nuestro tiempo, parece decir. O, si cambia, no lo vas a ver. El tránsito interior de este personaje lo escribirá el espectador que después de asistir al derrumbe de este Terminator de la economía mundial, se pregunta ¿se salvará? ¿hay que salvarlo?
Muy grande. Vayan a verla. Ya.


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