Si hay algo que se mitifique en los Festivales de Cine más allá del cine per se, y el glamour que lo rodea, es el canapé. Un canapé en un contexto normal no es más que una golosina con la que aderezar cumpleaños, reuniones de tipo familiar o encuentros profesionales. En un Festival de Cine el canapé, aperitivo servido en bandeja, es desde la base alimenticia de una buena parte de los asistentes, al testigo directo de contratos millonarios, puñaladas traperas o ideas geniales. El canapé es, al fin y al cabo, la esencia del Festival de Cine.
Hablar de canapés implica hablar de saraos. Un sarao es una reunión profesional con alcohol gratis, invitados selectos, decorado exquisito, música ambiental y, claro, canapés. En el Festival de Donostia hay saraos de varios tipos.
- Los Regionales. Son los promovidos por las diferentes Film Comissions de nuestro país donde después de los discursos de rigor por las autoridades de rigor anunciando una Feria Internacional de Localizadores en Sevilla (Andalucia Film Comission) o una película (‘Pradolongo’ para los gallegos), se sirven platos ‘típicos’: Sardinas y jamón para los andaluces, empanada y Albariño para los gallegos. Nivel de dificultad de acceso: Depende de su picaresca y contactos. Calidad del canapeteo: Depende de las subvenciones europeas de ese año. Ambiente general: Distendido.
- Los Corporativos. Suelen ser los más difíciles de acceder. Los patrocinadores del Festival organizan el sarao en algún lugar selecto de la ciudad, invitan a los organizadores del Festival, los anunciantes de la marca y contratan a una estrella del cine para que se pasee un rato entre canapés y se haga fotos con los VIPS. Champagne gratis. Nivel de dificultad de acceso: Alto. Calidad del canapeteo: Poco, los asistentes ya van cenados. Ambiente general: Estirado.
- Los oficiales. Suelen ser los de inauguración o clausura, y se suelen caracterizar por la sobriedad y la cautela de los asistentes en el primero, hay que guardar las formas, con el desfase del segundo, al final da todo igual. Canapés varios para dar y tomar y, claro, barra libre de primeras marcas. Nivel de dificultad de acceso: Por invitación o enchufe. Calidad del canapeteo: Bueno. Ambiente general: Estirado en la inauguración, desfasado en la clausura.
- Los alternativos. Suelen ser organizados de forma casual en lugares casuales, léase habitaciones de hotel, bares de pintxos o al aire libre, o por organizaciones alternativas al Festival como la Asociación de Gays y Lesbianas de del País Vasco (GEHITU) que organiza todos los años un fiestón para galardonar la peli más rosa del festival. Los más divertidos con diferencia. Nivel de dificultad de acceso: Nulo. Calidad del canapeteo: Depende del recinto. Ambiente general: Distendido.
En cada uno de esos tipos de encuentros profesionales, el canapé es el centro de atención, sobre todo ahora que lo de fumar no está tan bien visto como antes. Se puede destacar alguna brillante reflexión sobre el cine de Jaime Rosales llevándose un pincho de tortilla a la boca, o se puede ligar con la actriz de turno pidiéndole que le pase ‘un poquillo de jamón’, y eso por no hablar de lo interesante que puede quedar un director de cortometrajes y futuro director de largos delante de sus futuros productores al decir enfrente de una croqueta: ‘Si no es macrobiótica, nada’.
Para alcanzar el preciado trofeo, se pueden adoptar diferentes estrategias.
- La grupal. Atacar en grupo al camarero de la bandeja en compañía de sus compañeros para así formar un bloque compacto de espaldas que impidan el paso a los otros asistentes del festival a la preciada bandeja y, vaciar entonces su contenido llenando las manos de sus compañeros. Estrategia poco, nada, glamourosa pero muy efectiva.
- La individual. Escurrirse hasta el lugar de donde salen los camareros con las bandejas, suele ser la esquina con más gente del sarao, y deslizar la mano con delicadeza hasta la bandeja sorteando los brazos, espaldas o taconazos de los presentes. Muy elegante pero poco efectiva.
Aunque, lo más importante es que recuerde lo siguiente: La comida se mueve. Por lo tanto, muévase usted. Los canapés nunca vendrán hacia usted.
En torno al canapé hay también un protocolo básico no sólo a la hora de cogerlo, también a la hora de comerlo. Da igual si ese día se ha chupado cuatro películas, de las cuales dos eran en chino. Da igual que haya tenido que entrevistar a todo el equipo artístico de la infame coproducción que financia su empresa. Da igual que no haya comido ni cenado en todo el día. En el momento que atrape el canapé tiene que dar la impresión de que le da igual. Que le importa un pimiento. Que todo es sumamente poco interesante y que decididamente ese canapé es insignificante aunque ese trocito de atún sobre un pan blando sea la única satisfacción que tendrá en todo el día, aunque sea lo único que coma en todo el día. Los más experimentados pueden atrapar el canapé sin tan siquiera mirarlo. Pura clase.
¿Y qué función ocupa el canapé? Ya hemos mencionado algunas: Lubricador social, pose, nutrición... Pero todas las funciones se podrían resumir en una: Testimonial. El canapé es el testigo directo de las grandezas y las miserias del festival. Puede estar presente durante el encuentro entre el director brillante pero sin dinero y, justamente, el dinero, puede ser el causante de que un Boyerista y un Cahierista compartan bandeja y conversación, puede ser el momento en él que el miembro de Jurado X y el miembro del Jurado Y decidan que Z es una mierda, puede estar ahí cuando el periodista pone la oreja y se entera que el miembro del jurado Y piensa que Z es una mierda de película, y estará ahí cuando el periodista escriba su noticia.
Por lo tanto, teniendo en cuenta todo lo expuesto con anterioridad, y teniendo en cuenta del creciente número de canapés que se consumen, de que una parte de los festivaleros se alimentan de ellos y de las funciones socio-culturales que desempeñan, propongo una nueva sección en el palmarés del Festival de San Sebastián. La sección ‘Horizonte Canapé’ o 'Zabaltegi Pintxos' premiará el mejor sarao y el mejor canapé del certamen con el Premio Zurito de Oro y el Zurito de Plata respectivamente. El premio dará la posibilidad de organizar un sarao la edición del año que viene con presupuesto amplio y la presencia de Miguel Ángel Silvestre. ¿Sí?