Escrito por jdminguell
07 Oct 2008 - Enlace
Ferrara se queja

De la prensa, del público, del premio… Abel Ferrara ha venido a Sitges con ganas de guerra. Se ha labrado fama de director maldito a pulso con obras tan perturbadoras como ‘Teniente corrupto’ o ‘Funeral’. Eso por no hablar de las leyendas urbanas que circulan sobre su vida. ¿Pose? ¿Autenticidad? Abel Ferrara está cansado, se pasa las manos por cara ante cada pregunta, te pide menos preguntas estúpidas, te pide más atención, te pide toda la atención.
Abel Ferrara ha presentado fuera de competición un excelente documental titulado ‘Chelsea on the rocks’. Un reportaje-punky que explora las leyendas que circulan en torno a otro gran personaje de Nueva York: El hotel Chelsea. Escenario de las historias que han marcado una ciudad y parte del imaginario colectivo postmoderno. Sid y Nancy, Milos Forman borracho, sexo, drogas…
Pero Abel se sigue quejando de la poca gente que había en su pase de prensa, de la gente que abarrotaba el pase de ‘Rocknrolla’, de la falta de atención de los medios, de Sarah Palin ("¡Menuda zorra!")... Y sobre todo de Werner Herzog. “Le voy a hacer daño”, amenaza cuando le preguntas sobre el remake que está preparando el alemán de su ‘Teniente corrupto’. “Ya le gustaría a Nicolas Cage parecerse en algo a Harvey Keitel”, dice.
Abel Ferrara se pasea por la piscina del Meliá encorvado, cansado, de vuelta de todo, dando la vuelta a todo. Incluso el Premio Maquina del Temps que el Festival le ha dado le sabe a poco. Termina su discurso de agradecimiento, sale del Auditorí y se lo da al regidor. Algunos dicen que al camarero del bar del Hotel. Algunos, incluso, afirman que el premio que le han dado se puede comprar en esa misma barra por 125 euros. Más historias. Abel se queja y da igual.
Abel nos presenta a su novia. Dice que no puede pensar en el futuro. Que para eso ya está su novia. Por eso se encierra en el pasado. Quiere rodar una precuela de ‘King of New York’, quiere seguir hablando de lo que mejor conoce: Las calles. Le preguntas, y te pregunta, te mira y escurre la mirada, le sonríes y se descojona. Abel se queja y que se queje mucho más.


