Escrito por jdminguell
03 Oct 2009 - Enlace
Menos imagen y más literatura.
El Meliá amaneció rodeado por un ejército de jóvenes, chicas en su mayoría, que aguardaban cola para conseguir una de las mil doscientas entradas que la organización iba a distribuir para el pase de dos secuencias de la película ‘Luna Nueva’ con la presencia de uno de sus fibrados actores secundarios. Y cuando digo ‘rodeado’ no es una exageración. Hubo incluso una avanzadilla que acampó toda la noche para frenar a su ídolo a tiempo. Según la organización, unas tres mil personas se acercaron para presenciar este evento promocional. En el próximo post más detalles. Que bien merece su propio post.

Antes, un poco de cinefilia a la vieja usanza y una boyerada. Levantarse a siete de la mañana para ver algo como ‘Pandorum’ no está bien. Es sábado, lucía una excelente mañana y miles de cosas, y películas en la programación, pueden ser mejor que tragarse, digámoslo suave, este bodrio. Supongo que Paul W.S. Anderson (‘Resident Evil’ y marido de Mila Jovovich) en la producción y Dennis Quaid en el reparto justifica su programación de cuatro decorados con sospechosos parecidos con los de otras películas del productor, argumento trillado y ripeado de otras muchas películas y la sospecha de que podría ser un excelente y divertido videojuego pero que definitivamente no una película. Una nave, unos bichos, moralina y sustos para juguetear con la testosterona más cafre del personal. Olvidable.

La mañana remontó con la presentación de una de las esperanzas de la cinematografía española de finales de temporada. ‘Celda 211’ es la película carcelaria de Daniel Monzón con un Luís Tosar en el papel de recluso peligroso y subversivo que huele a Goya con permiso del Antonio de la Torre de ‘Gordos’. Excelente guión, interpretes más que correctos y elegantes dosis de acción para una película muy efectiva en su voluntad de entretener. Pero, después de verla y después de haber visto unos días antes la esperada ‘Ágora’ de Alejandro Amenábar y ‘After’ de Albero Rodríguez, no dejo de darle vueltas a tres letras: HBO. Será que últimamente veo demasiadas series de esa cadena. Será que ocupa en mi corazón cinéfilo lo que en su momento ocupó el cine asiático o, antes, Steven Spielberg pero últimamente las películas españolas con las que me he topado parece que quieren ser como series de la HBO en su sutil y complejo retrato de personajes y situaciones. Que lo consigan es otra cosa.
Antes de adentrarme en el mundo de ‘Luna nueva’ cruzo algunas palabras con Park Chan Wok, vía traductora. Me comenta que se siente en Cataluña como Jordi Savall en Corea. Dice haber ido a todos sus conciertos de Seoul en compañía de su familia y haber incluso llorado con sus interpretaciones. No le extraña entonces, afirma, que alguien como él pueda conectar tanto en Cataluña, en particular, y en España, en general. La vida es así. Y la cinefilia también que, según comenta, tendría que estar menos preocupado por la imagen y más por la literatura y la poesía. Genio y figura. A pesar de su ‘Thirst’.


