He comprobado que si pongo la palabra ‘Avatar’ en este blog, se triplican las visitas. Así que os doy lo que queréis. Que sois todas unas criaturas sometidas al excamionero James Cameron y que estáis todos que os morís por ver la segunda y la tercera parte de la trilogía. Vergüenza tendría que daros.
Y es que la web está plagada de homenajes, referencias, parodias y chistes a costa de la película que revienta taquillas, seduce a políticos y enmudece a gafapastas. Y también hay muchos videos. Claro. Ahí van unos cuantos.
Hitler y Avatar ( o como el tráiler de adelanto fue un bajonazo total)
Thelma & Louise y Avatar (o qué pasaría después de tirarse por el acantilado)
La piratería y Avatar (o como piratear una película en 3D)
Los pitufos (version South Park) y Avatar (o que pasaría si Cartman saliese con Pitufina)
Breaking news. ‘Avatar’, la película mastodonte de James Cameron, la película que tendría que revolucionar el cine tal y como lo conocemos según los departamentos de Publicity, la película que nos hizo lubricar hasta que vimos su birria tráiler en nuestros ordenadores, la nueva película de James Cameron está bien. Es más, es un viaje alucinante en 3D que a pesar de tener una historia en 2D repleta de lugares comunes y diálogos horteras, a pesar de un diseño de producción que reivindica a traición el fluor más de coffee shop, es un peliculón como la copa de un pino de Navidad. Y sí, James Cameron lo ha vuelto a hacer con una película que despierta las siguientes reflexiones:
1.El cine en 3D no está hecho para gafapastas. Y lo digo en sentido literal. Intenta ponerte unas gafas de 3D encima de tus gafas de pasta y prepárate para ver la cuarta dimensión si no te mareas por el camino. Para los gafapastas más integristas, en el Cine Verdi de Madrid, por ejemplo, podrán ver la película en 2D y, tal vez, empezar la contra-revolución a la-revolución-del-cine-en-3D. Gafapasta style.
2.James Cameron tiene un ego tan grande como Pandora. Y eso ya lo sabíamos, “soy el rey del mundo”, pero es que ‘Avatar’ está plagado de auto-homenajes que a muchos les parecerá una total falta de inspiración pero que a cualquiera que sepa quién es Narciso le dará en la nariz que, por ejemplo, el duelo final está calcado al de ‘Aliens: El regreso’ por sus santa gracia o que el planeta Pandora parece un tunning espacial de Abyss’ o, ya en plan melómano masoquista, la infecta canción de los títulos de crétido remite directamente a aquella pesadilla con flauta de Céline Dion en ‘Titanic’.
3.A la espera de que alguna distribuidora se traiga a España ‘The Hurt Locker’, puede que ‘Avatar’ sea la mejor película sobre la guerra de Irak que se haya estrenado en España. Así a lo bestia. Y es que Pandora es una interesante metáfora sobre las guerras por los recursos y, sorpresa sorpresa, sobre la guerras preventiva al más puro estilo Naomi Klein. Eso por no hablar de la conexión South Park / Avatar.
En suma, la épica historia de unos pitufos marcianos, perroflautas y neo-raveros que juntan sus coletas por la naturaleza y contra un contingente armado recién sacado del Bagdad post-guerra preventiva. O, la fábula tridimensional, ecologista, new-age y no apta para daltónicos (¡arriba el flúor!) que reventará las taquillas de todo el mundo con su delirante traca de impecables imágenes digitales y un guión de folletín okupa durante dos horas y media de colocón tridimensional.
El rey del mundo lo ha vuelto a hacer: la película de acción más apabullante de la década.
Jordi Minguell, redactor de ELPAÍS.com y colaborador en el suplemento EP3, te descubre lo último del cine así como de los nuevos formatos audiovisuales. Noticias, estrenos, festivales, cortometrajes y críticas para el cinéfago digital que llevas dentro.