Escrito por jdminguell
29 May 2009 - Enlace
La vida secreta de los lugares comunes, versión Coixet
No es un secreto que la realizadora catalana Isabel Coixet desate pasiones alucinadas entre sus fans e instintos homicidas entre sus detractores. Tampoco es un secreto que en cada película de esta realizadora confirme su paulatino tránsito desde el cine de autor tendencia indie (‘Cosas que nunca te dije ’) hasta el cine más comercial versión transnacional y con coartada intelectual (‘Elegy ’).

Por ello, su última producción, ‘Mapa de los sonidos de Tokio ’, ahondará la brecha entre incondicionales y censores sin que la crítica o la taquilla pueda decir mucho al respecto. Así es el amor. Nada nuevo. Pero más allá de las polémicas estéticas, esta película merece ser vista por arrojar a la cartelera del próximo agosto el perfecto ejemplo de película ‘que viaja’.
De un producto cinematográfico de aquí que no se para ante las fronteras y que mira al mercado internacional sin complejos. Teniendo en cuenta que la mayoría de las películas españolas producidas el año pasado no se estrenaron dignamente, puede que ésta sea un buen ejemplo de cómo hacer de los lugares comunes no el problema sino la solución.
Hace unas semanas se estrenó en España la película ‘Rudo y Cursi’ de Carlos Cuarón. Una comedia mexicana de deportes protagonizada por Gael García Bernal y Diego Luna que arrasó en la taquilla de su país y que se hizo un hueco no sólo en el Festival de Sundance, también en la cartelera de muchos países europeos con el apoyo de Universal Pictures.
¿El secreto? Caras conocidas, un tema de identificación universal (el fútbol), lugares comunes sobre la cultura mexicana (esa ranchera imposible…), trama clásica (la lucha de clases) y varios tópicos estéticos y de fondo sobre la raza (el pueblo de origen de los protagonistas, el ‘nuevo rico’…). Vamos, un caramelo para las distribuidoras y la definición de película ‘que viaja’. Artísticamente, eso es otro cantar.

Lo mismo pasa con la nueva producción de Coixet. Lejos de huir de los lugares comunes, esta película los abraza sin pudor y hace de ello su principal baza. Esta historia de mutilados por el amor rollo global llegará de la misma manera en Lleida que en Cannes para satisfacción de sus productores y lubricación de sus distribuidores.
Y todo gracias a la instantaneidad de sus tics estéticos (el realizador Wong Kar Wai y la publicidad), sus referentes más directos (las pelis de yakuzas, ‘Lost in translation’ y ‘El último tango en París’) y, sobre todo, la propia ciudad de Tokio que a través del cine, la literatura y el arte se ha convertido en uno de los grandes iconos / referentes de la postmodernidad, una exótica tabula rasa donde todo vale, incluso poner a Sergi López a comer coños japoneses al ritmo de Antony and the Johnsons.
El problema es en qué medida la supuesta autoría de Isabel Coixet sale beneficiada en este proceso. El problema es en qué medida puede existir la autoría en la vida secreta de los lugares comunes. Pero eso es otro post.

Trece años después de '
