Escrito por jdminguell
25 Feb 2010 - Enlace
Alicia en el país del 3D
Lo más interesante de ‘Alicia en el País de las Maravillas’ no es el apabullante regreso de Tim Burton al delirio visual de ‘Bitelchus’. Ni su, a veces, desconcertante y facilón 3D que opta por el ‘hacia afuera’ de las atracciones de feria en vez del más envolvente ‘hacia dentro’ de ‘Avatar’ de James Cameron. Lo más interesante de esta superproducción es sin duda un reparto en estado de gracia y una polémica en torno a su distribución-exhibición que mucho tiene que decir sobre la supuesta revolución del cine digital en tres dimensiones. Y de sus límites.
Advertencia. Alicia en el País de las Maravillas no es la adaptación al cine de gafas de la novela de Lewis Carroll. Es un mix de esa novela, ya llevada al cine en más de veinte ocasiones, y de su secuela, A través del espejo y lo que Alicia encontró allí. Así que no se asusten si al final creen estar viendo un versión feminista de El señor de los anillos con Dragón incluido.
Advertencia 2. Lo mejor de lo nuevo de Tim Burton no es Tim Burton. Son sus actores. Todos ellos hacen unas composiciones magistrales a pesar de que: sus cuerpos estén sobredimensionados (Helena Bonham Carter y Johnny Depp glorifican la sobreactuación), estén irreconocibles (Matt Lucas de la serie Little britain multiplicado y jibarizado), sean actrices primerizas (fantástico descubrimiento el de Mia Wasikowska) o optan por la autoparodia (desternillante la Princesa petarda de Anne Hathaway).
Alivio. A pesar de ser una película de Tim Burton para Disney, sigue siendo una película de Tim Burton. El diseño de producción es espectacular, apabullante por momentos, la música de Danny Elfman en su línea, todos los tics visuales bien presentes y unos toques gore-camp que llenan de agradecidos toques de autor una película fabricada para contentar a todos.
Problema 1. Las salas que proyectan películas en 3D están copadas por la rentable y oscarizable ‘Avatar’ de James Cameron. Los exhibidores, claro, quieren alargar el taquillazo hasta pasado los Oscar. Entonces, Disney no tiene salas y tiene que retrasar el estreno. Eso mismo ha pasado con otras producciones en 3D. ¿La cacareada 'revolución digital' va demasiado rápido?
Problema 2. En el Reino Unido, las salas de exhibición, encabezadas por la cadena Odeon, están cabreadas. Entre un estreno en 3D y la publicación de en DVD de una película, tiene que haber 17 semanas de separación para así rentabilizar la operación . Para ‘Alicia en el país de las maravillas’ será de 12. Cabreo. Odeon, con más de cien salas en el Reino Unido, no estrenará ‘Alicia en el país de las maravillas’. Aunque a última hora sí. ¿Fin del culebrón 3D?
Conclusión. Que la película esté en 3D o en 2D da un poco igual. Es más, tal vez hubiera ganado en claridad un planteamiento visual menos rebuscado y más directo. Y, seguramente, habría tenido muchos menos problemas a la hora de hacer caja.
PD: Larga vida a Tim Burton. Como sea.

Y de reflejos, y de imágen, sabe mucho el realizador homenajeado este año. Jem Cohen fue a Pamplona a una retrospectiva de su obra y nos dio la oportunidad de acercarnos a una obra tan inclasificable como apasionante. ¿Documentalista? ¿Videografo? ¿Fotógrafo? (Muy recomendable el libro ‘Signal Fires’ que ha publicado el festival analizando su figura.) Entre las joyas que se pudieron ver, destaca su impresionante incursión en los no-espacios de la América corporativista en‘Chain’ (2004), su seminal retrato del grupo Fugazi en ‘Instrument’ (1999), o el desconcertante, duro y apasionante retrato del compositor/artista/intérprete ‘Benjamin Smoke’ (2000) (foto).
Entre tanto estreno bombástico para el próximo fin de semana, ahí están las muy recomendables
Si no caes en las redes de ese despropósito musical, muy recomendable es sentarse dos horas junto a George Clooney en Up in the air (foto) de Jason Reitman (Juno). La mejor comedia romántica en muchos años por renovar justamente las formas de ese infame género con un hibrido entre romanticismo y angustia existencial y por dar la oportunidad a George Clooney de demostrar que además de vender café tiene un enorme talento para construir personajes que transitan entre lo patético y lo incomodamente cercano.
El final (foto) que muchos han interpretado como una bajada de pantalones por parte de los guionistas (culebrón el de los guionistas que bien merece un post) al drama familiar, es justamente donde reside el misterio y la fascinación de esta extraña y conmovedora película. Nada va a cambiar en este personaje, en el hombre de nuestro tiempo, parece decir. O, si cambia, no lo vas a ver. El tránsito interior de este personaje lo escribirá el espectador que después de asistir al derrumbe de este Terminator de la economía mundial, se pregunta ¿se salvará? ¿hay que salvarlo?



