Escrito por jdminguell
04 Oct 2009 - Enlace
No son chonis, son pijas
Domingo en Sitges y parece que las aguas vuelven a sus infecciosos cauces después de las emociones de la jornada de ayer. Ya saben, el huracán ‘Crespúsculo’ volvió a azotar esta placentera localidad costera en forma de torbellinos de adolescentes hiper-excitadas e hiper-ventiladas. La excusa: la presentación de dos clips de la película ‘Luna nueva’, secuela de la mencionada ‘Crespúsculo’ y, sobre todo, la presencia de uno de sus actores, Jamie Campbell.
El año pasado la presentación del tráiler de la primera parte provocó una avalancha de niñas amantes de lo fantástico que cambió súbitamente las tornas sexuales de este festival. Ellas también pueden ser frikis como el que más y orgullosas están de ello. El año pasado se me ocurrió tildarlas en este blog de ‘chonis’ y posteriormente el alud de comentarios ofensivos en la red me hizo reconsiderar tal apelativo. Pues bien, después de realizar otro trabajo de campo más, me desdigo. No son chonis, son pijas. Y, cuidado, están organizadas.
Viernes, 12 de la noche, inmediaciones del Auditori. Grupos de fans acampan para conseguir una de las 1200 entradas que la organización distribuirá para asistir al evento. Sábado, 8 de la mañana, inmediaciones del Auditori. Las fans ya rodean el hotel. Vienen de toda Cataluña pero también de Pamplona, de Murcia, de Madrid... En autobuses, en los coches de los padres, en Cercanías, a pie... “¿¡Para un traíler me has traído aquí?!?!” dice una madre resentida. Sábado, 11 de la mañana, entrada del Auditori. Las afortunadas con pase se agolpan en la entrada armadas de cámaras de fotos, ejemplares de ‘Luna nueva’ y mucho amor. Jamie Campbell está al caer. Auditori, 1 de la tarde. Llega Jamie Campbell. Un chaval de 20 años al que se le vio antes en ‘Sweeney Todd’ y que en ‘Luna nueva’, dicen, tiene una línea de diálogo. Pero da igual. Está bueno, sonríe y consigue el éxtasis deseado. Si no vean:
Auditori, 1 y media de la tarde. Las 1200 butacas del recinto están ocupadas por los primeros coletazos de una sexualidad que se prevé muy activa. Pendientes de perlas como lunas, calculadas sacudidas de flequillos al aire, primeros flashazos como disparos… Y llega Jamie. Una pena que Jaume Balagueró y Paco Plaza no estuvieran allí pues varias habrían sido las ideas para la tercera parte de su REC. Un espectáculo que viví en el epicentro del tsunami y que hoy por hoy ha sido la escena de histeria en su sentido freudiano más espectacular que he vivido y, definitivamente, la escena más inquietante que he visto en este festival del horror. Gemidos, aullidos, aplausos, suspiros, venga otra foto, venga otro 'GUAPO', las madres también, incluso algún chaval y, en la secuencia elegida por la distribuidora, su protanista absoluto y chulazo de moda entre las no-chonis, Robert Pattison, se quita su camisa negra gratuita y elegantemente para así descubrir su fibrado torso. Eran felices. Se estrena en noviembre.
Aunque la tarde también dio mucho que metabolizar. Primero ‘Grace’ de Paul Solet jugó a hacer terror con la maternidad siguiendo la estela de ‘La semilla del diablo’ de Free Polanski! pero en gore y mind fucker. Una madre da a luz a un niño muerto pero no está muerto, está vivo y se alimenta de sangre y la madre, claro, muy madre ella le busca sus biberones de sangre. Elegante, desagradable y, a la postre, una interesante y chungista revisitación de las teorías feministas más Women Studies. Prohibida a embarazadas. De verdad.

Y si el nivel de ralladura mental quedó alto con la película americana, tuvimos que viajar a Grecia para rizar el rizo del absurdo y jugar con el potencial terrorífico de la semiología con 'Canino' ('Dogtooth'). Una casa, los padres y los tres hijos post-adolescentes. Solo puede salir el padre. Los hijos viven aislados, rodeados de muros y se amoldan a las reglas y los sentidos dictados por los padres sin ningún contraste con el exterior. ‘Tecla’ significa ‘coño’, ‘coño’ es ‘lámpara’, ‘gato’ es ‘un animal sediento de humanos’, Frank Sintatra es el abuelo que canta a la unidad familiar, ‘la piscina’ es ‘el mar’, la violencia es un juego y las relaciones sexuales entre hermanos... también.
La inoculación en la célula familiar de una cinta VHS con ‘Rocky’ acelera el desastre en la película que habrían rodado Eugène Ionesco y Jean Baudrillard después de tragarse todo Michael Haneke. Dividió a la crítica mientras despertó el humor más negro del público que aplaudió de forma entusiasta el asesinato del gato con una podadora o las maravillosas VHS-hostias del padre. Una obra tan singular como perturbadora. Probablemente, no la mejor pero sí la más original y suculenta de la sección oficial de Sitges 09.

Bajo la producción e interpretación del mejor 
