Escrito por jdminguell
11 Nov 2008 - Enlace
Andreotti Superstar
Guilio Andreotti tenía que ser contado en una película. Terrorismo, mafia, el Vaticano, corrupción, poder…Todo confluye, todo está conectado. Y el director Paolo Sorrentino se aventura en filmar al político más influyente de la vida política italiana de la era pre-Berlusconi con ironía, ritmo y sobrada inspiración visual. Ver ‘Il divo’ es como asistir a un capítulo largo de la serie ‘The West Wing ’ rodado por Paul Thomas Anderson mientras estaba de vacaciones en Italia y bien cocido de Chianti.
Un artefacto montado al milímetro para destrozarte las corneas con una realidad tan difícil de ver como de creer, un artefacto cronometrado al milímetro para estallar en las salas y preguntarte, ni más ni menos, cómo es posible que algo así sucediera en Europa. Puede que si no estás al corriente de la vida política italiana no te enteres de mucho. Pero aún así, esta apasionante película es una estilizada y extravagante reflexión sobre la sed de poder y su consiguiente soledad crónica.
Un artefacto que demuestra que el cine italiano está vivito y coleando. Un cine que quiere conservar su capacidad de inocular molestas preguntas a la sociedad para que esta tome sus propias conclusiones. Un cine nos hace preguntar para cuando una película española sobre los últimos acontecimientos políticos capaz de exponer preguntas y no dar respuestas. ¿Para cuándo una película en España sobre la España de Felipe González y los GAL? ¿Para cuándo una película en España sobre la España de José María Aznar y el 11M?
¿Para cuándo?

‘Back soon’ (foto) es una bonita indulgencia de
Pero lo mejor de la mañana estaba aún por venir. La finlandesa ‘Black ice’ (foto) es una película sobre la infidelidad pero, también, sobre el feminismo de manual, la venganza y el kárate. Ella (foto derecha) descubre que Él (digno de una buena castración química) le pone los cuernos con una estudiante de arquitectura (izquierda). Ella decide entonces abordar a la estudiante de arquitectura por curiosidad, primero, venganza, después, y culpa, más tarde. Todo con el catálogo de diseño de interiores nórdico de rigor y un discurso tan evidente como pasado. Eso de, según su actriz principal, hacer una película en la que “las mujeres son sujetos, no objetos”. Ojo a la escena de la exploración uterina pre-rollito lésbico o de las escenas de artes marciales. Una propuesta que de tan truculenta, previsible y manida es desternillante. Una delicia que sería lo más una tarde de sábado de resaca por televisión. Una película con seis premios Jussi de 
