Hay 6 artículos con el tag formación psicoanalítica en el blog Psicoanálisis y Poesía. Otros artículos en La Comunidad clasificados con formación psicoanalítica

02 Feb 2009

PSICOANÁLISIS DE UNA PSICOANALISTA X

Escrito por: ameliadiezcuesta el 02 Feb 2009 - URL Permanente

Hoy, después de un encuentro prolongado, aún más que nuestros encuentros prolongados, me hiciste reconocer que, yo, estaba equivocado.

Ahora, a solas, sin la presencia de tu voz temblorosa, no puedo recordar ni los motivos de tu tristeza. ni el argumento de mi equivocación. Lo que recuerdo es que tú lloraste toda la noche y gran parte del día siguiente y que yo tuve angustia como cuando niño le tocaba el culo a una vecina y mi madre al verme me pegaba una cachetada.

Cómo explicarle a mi madre, entonces, que yo en verdad la amaba a Ella y que con la vecina era por puro juego, por pura diversión.

Cómo explicarte, compañera mía, de este viaje insondable, que el amor nunca renunció a nada y, por eso, no existe.

Renunciemos mi amor a nuestro amor, para poder amarnos.

Renunciemos mi amor a ser el uno para el otro, para poder tenernos.

Renunciemos mi amor a nuestras mezquinas ambiciones, para poseer, junto con el poeta, lo más grande.

Vivimos en un mundo, querida, que el que no necesita dinero, necesita amor, y es en este mundo desesperado y perplejo por no poder, donde te planteo el arrebato de un diálogo. Una antigua manera de encontrarle nuevos caminos a la vida. Te propongo un diálogo mantenido a cierta distancia, una verdadera prueba de fuego. En principio nos miraremos como pensando cada uno su propio peso. Encontrar en el otro en esa mi- rada el lugar donde será vencido. No ya la muerte, sino el espacio infinito y negro de la locura será nuestro lugar de trabajo. Todo será maravilloso y siniestro, ganaremos y perderemos varias veces, en varias situaciones. Podremos y no podremos con el amor. Triunfaremos y seremos vencidos jugando el mismo juego con los mismos rivales. Quiero que lo recuerdes para siempre, en esos momentos, Ella se parece a la máscara de una alegría pasada. Ella es impenetrable cuando está muerta y, sin embargo, tu cuerpo se contrae bajo tus ropas, tu cuerpo se quiebra por debajo de tus más viejos sentimientos. Se trata, querida, de la repetición de una frase que Ella más que hablar, prefiere temblar. Un viejo rito se establece en los contornos de tu cuerpo, como cuando en mi barrio encendíamos la fogata de San Juan. Ahí, como hoy en tu cuerpo, querida, se quemaba todo lo viejo. Ahí, se quemaba cada vez, el pasado. Ahí se quemaban los tibios rencores, los azulejos brillantes de la muerte.

29 Ene 2009

PSICOANÁLISIS DE UNA PSICOANALISTA IX

Escrito por: ameliadiezcuesta el 29 Ene 2009 - URL Permanente

Usted ya se dio cuenta, soy una paloma despedazada por pequeños deseos infantiles. Por mi ambición, extrema, de tenerlo todo para mí.

Soy la que sufre en vano. El dolor ardiente de la noche y, también, de la mañana. Cuando consigo alejarme de mí, me sigo viendo a mí misma, retorciéndome, con ganas de hacer pis, temblando de miedo, sintiendo que le estaba transmitiendo mis perversidades. Porque yo soy perversa. No se dio cuenta cómo me duelen las tetas cuando lo miro. No se dio cuenta. que después de hacer el amor, soy la hiena capaz de comerse a sí misma, para que nadie la vea sonreír.

Soy incurable, doctor, en el centro propio de su inteligencia de la vida, un cáncer maligno, su pequeña nenita enamorada le envía de regalo esta hermosa mierda tallada para usted.

Espero que usted sepa interpretar apropiadamente mi desacuerdo con su lengua materna. cuando pretendo insinuarle que sin ayuda, usted, no podrá ser famoso o tardará mil años.

Mi vértigo, doctor, lo ayudará a crecer. Mis ansias por las pasiones celestiales lo ascenderán al cielo. No tema, doctor, soy una hembra poderosa. Mi madre vive en mi dolor, abierta a los perfumes de la muerte.

28 Ene 2009

PSICOANÁLISIS DE UNA PSICOANALISTA VIII

Escrito por: ameliadiezcuesta el 28 Ene 2009 - URL Permanente

Enaltecido por la sombra de llevar conmigo la poesía, te diré que ella se ha vuelto loca, en un tiempo donde ya casi no tiene sentido la revolución, ella me pide que me mate por ella. Ella, como verás, es una consejera peligrosa. Debemos tener cierto cuidado para no transformarla en una mujer mortal. Para que esto no ocurra debemos mantenerla alejada de los negocios, del juego, de la sexualidad, del viento de poesía que llevaremos con nosotros los días por venir.

A pesar de considerarme el mejor psicoanalista de gente grande y sana, me atrevo a tus pendientes milagrosas, cada vez más profundas y negras. A pesar de considerar mi retórica diabólica entre diabólicos, me animo a tus silencios, más negros aún, que tus profundidades.

Antes de seguir quiero aclararte un mal entendido, lo que estamos produciendo en esta conversación, no va ni para atrás. ni para adelante, ni para arriba, ni para abajo, ya que lo que transcurre entre nosotros y en dirección prohibida, es el tiempo; el lugar y nosotros, somos siempre los mismos.

Me respondiste a la aclaración, con un no sé qué será de mí entre tanta niebla, pero si usted lo dice, algo ha de ser. Y con la violencia de quien, todavía, no ha llegado al mundo, se desnuda en medio de la página, y me pregunta: ¿quién ha hecho ésto para ti? Por mí, le respondí, ni siquiera usted, he visto a muchos hacerlo por el Otro.

Y qué, vas a cerrar los ojos para no verme. Y qué, vas a morir, todavía más, para que mi cuerpo no abrigue ninguna esperanza de liberación. Y sus piernas eran tambores gráciles, bailes febriles, sobre mi propia manera de ser, sobre mis puntos de vista. Cuando ella cayó derrumbada. partida en dos por su propia energía a mis pies, le dije: Mira, nena, hoy que el odio ya me llega a las tripas, te diré quién es la peor: Antes, si tú y Ella me lo permiten hablará mi experiencia. Dos mujeres es todas, quería decir, que con dos mujeres alcanzaba para darse cuenta cómo eran todas El resto fue todo galantería de mi parte. Y como soy grande tuvimos grandes amores y grandes deseos y parecía, que ninguna otra cosa sería posible y, sin embargo, te digo a vos para que a tu vez le digas a Ella, "que deben tener mucho cuidado conmigo, soy un hombre capaz de cualquier disociación, me propongo poder escribir algo que nada tenga que ver con mi vida: Tu amor por Ella.

Darme cuenta que la que menos podía con la nueva situación, fueras precisamente tú, me deprimió todos los renglones anteriores. Ahora debería poder alejarme de todo, también de mi propio pensamiento. Cuando llego a este estado, Ella se siente agradecida, de que por fin, después de tantas vueltas, yo esté preparado para escucharla.

28 Ene 2009

PSICOANÁLISIS DE UNA PSICOANALISTA VII

Escrito por: ameliadiezcuesta el 28 Ene 2009 - URL Permanente

Doctor, sabe una cosa, puedo llegar a ser una escritora genial. Ayer a la tarde le dije a mi marido que me había acostado, perdón por la palabra, con usted, con mi psicoanalista. Y yo, sabe doctor, asombrada, con los ojos abiertos por sus gritos le pregunté, ¿por qué, querido, es más grave que haya sido con mi psicoanalista?

La pregunta detuvo mi corazón, mi pensamiento, la pregunta estaba dirigida a mí. ¿Por qué? , me pregunté yo a mi vez, habría de ser malo hacer el amor con el psicoanalista y entonces le pregunté a Ella, ¿y cómo le fue? Pero si todavía no hemos hecho el amor, doctor, qué me pregunta ¿Cómo le fue? ¿Sintió acaso deseos de morir, deseos de ser otra? No, doctor, usted ya sabe cómo me fue, se lo digo yo, para que usted no se gaste, si hiciéramos el amor a mí, su pequeña reina, me iría mal, yo sólo puedo con mi madre, con Ella en general, con la Muerte, con usted, si fuera capaz de llevarme toda la vida con usted. Pero usted es más que un cobarde, usted es una fruta madura a punto de pudrirse, ya casi no desea y sin embargo este arrebato que siento por usted, pero no, no podría.

Y a usted, doctor, ¿cómo le fue?

Hasta aquí y sin saber del todo por qué, te he complacido más que lo que tu propia salud mental podía soportar, sin sufrir los desequilibrios que en el momento actual te aquejan. Yo he sido tu madre y, ahora, te pasa como a ese niño que la madre tiene en sus brazos hasta los siete años y después lo lleva al médico porque el niño tiene un retraso para caminar. Acepto sin dilación tus reproches a mi trabajo, por no haberme dado cuenta antes de semejante situación entre nosotros, para poder decirte inmediatamente, que en muchas otras oportunidades hablamos estas mismas palabras y quiero recordarte, que tú rechazabas la idea, te ponías muy nerviosa, encendías un canuto y por fin me decías que me dejara de decir tonterías y que si yo seguía trabajando de esa manera tan brutal, no me volverías a pagar nunca más cinco mil pesetas la página.

Hoy no podré llegar hasta el final, hoy será preferible que guarde cierto silencio, ella ya dirá cuando diga.

Señor, Somos las tristes marionetas amordazadas. El tiempo se ha roto, las horas huyen despavoridas unas de otras.

Ha llegado el amor. Los minutos son siglos, usted es el sol, su calor llega a mí desde lejos, cuando estoy enamorada, su luz, me acompaña todo el día y gran parte de la noche en mis sueños, por eso, doctor, yo prefiero odiarlo, alejarme de usted, olvidarlo.

27 Ene 2009

PSICOANÁLISIS DE UNA PSICOANALISTA VI

Escrito por: ameliadiezcuesta el 27 Ene 2009 - URL Permanente

En el rosado rozagante espectro
donde el moderno amor se deshilacha
encuentro tu perfume de mujer
y el tiempo es irreal, antigua la mirada.

Y para que no confundas más filete empanado con corazón enamorado, te diré: encanto espectral y diurno, como las espléndidas mariposas de la casa de mi abuela la conchuda. María, la inolvidable María, la de los pelos hondos y los ojos verdes como una 1echuga recién nacida.
Huyamos del hambre, veneno cruel, que es simplemente por una locura que escribo. El ruido de la máquina me enorgullece como si fuera una canción famosa que un cantor famoso canta para mí.
Un ruido de lata contra lata, con variaciones de sepulcros abiertos a los gritos nupciales de las babosas cuando cohabitan entre los altos espineles alados. Voy vociferando lentamente mi destino como si mi destino fuera el destino de 1as pobres bestias inmaculadas, que no pudieron todavía hablar con ningún dios que les explicara el misterio de la vida. Como esas pobres bestias amantes de la muerte.
Oh, cuerpos del calor extremo, perfectas mariposas desesperadas, tenues ruiseñores alocados y ciegos, como usted, cantores de los días más espectaculares de nuestro proceso de fracasar, de nuestro gran error .

Yo soy el que se hunde silenciosamente en mí, para que puedas volar.

Ya tienes alas, vuela para donde quieras, yo sigo en mi rincón a pan y mate, el resto es triste, lo cantaré a solas cuando tú ya no estés. Querida, quiero que comprendas, ¿cómo decirle a Dios que deje de serlo, cuando ya ha sido amado como tal?

Cuando ella me insulta es porque me pertenece, cuando ella me injuria es cuando más me ama. Está desesperada de amor, por eso me insulta, tiene celos de las letras de la máquina, porque las letras de la máquina tomadas en su conjunto son más que ella.

Alguna vez dirás que escribo porque escribo, y tendrás tus razones. Sin mucho dinero como para que las muertes cotidianas sean más breves o insignificantes, la mejor muerte a mi alcance es morir escribiendo. Se pierden con la escritura las necesidades pequeñas y el hombre escribiendo está hambriento de libertad más que de pan y cuando está hambriento de pan, siempre es algo general, muchos hombres y millones de niños mueren por falta de pan. El que escribe si no lo matan antes, los Estados o los medios de comunicación social, termina amando cosas grandes, praderas inmensas como las palmas del cielo, varios millones de piojos queriendo rescatar el picor que producen, un verdadero ejército de piojosos queriendo rescatar del mundo la mugre que padecen. Y, mientras tanto, una estrella se parte entre los ojos de los amantes.

Y todo es grande para el que escribe, cometas enarbolando banderas invisibles, espacios subterráneos, cárceles abiertas como brazos abiertos.

Velocidades supersónicas donde cada música encuentra su palabra.

El vuelco de los días, querida, ha de ser para adelante, nadie morirá del pasado.

Mis manos vuelcan sobre el papel palabras condenadas a morir en mí. Desarticulado aluvión de nuevas combinaciones para detener la muerte del moribundo.
Sólo tu madre puede más que la muerte.

25 Ene 2009

PSICOANÁLISIS DE UNA PSICOANALISTA V

Escrito por: ameliadiezcuesta el 25 Ene 2009 - URL Permanente

He sabido por tu madre, que te gustaría que antes de fin de año rocemos las aristas del espanto.

Quiero decirte que la familia es un hecho concreto tal, que sin familia, es como una ciudad sin agua. Es imposible vivir sin ella, o se la lleva afuera o se la lleva adentro; quiero decir: ahora, para evitar términos tan sugerentes entre nosotros como adentro y afuera, que la familia está presente en nosotros como forma de modelo ideológico social o bien está consolidada como modelo ideológico inconsciente.

Seré, «Te lo prometo» antes del acontecimiento, entre nosotros, del verbo enamorado, el arrebato perfecto de una mirada. Tu madre enamorada, encandilada por tu belleza, enajenada de poder transformarte según su algarabía, en su falta, su hombre, su deseo o, peor todavía, su envidia, su desprecio, su lejanía.

Antes de fin de año, mi pequeña, quiero hacerle saber, que
ya no volveremos a estar los dos a solas. El tiempo, para entonces, habrá partido nuestra razón de ser. Un pozo de silencio, el tiempo, entre nosotros, mi deseo, arrancándola brutalmente de mis brazos, empobrecidos ahora, por su ausencia. Aleja su mirada de mi mirada, empobrecida ahora por su lejanía y estrella tu mirada, querida, contra lo que no habrá en tu aurora, ni aún después de los grandes acontecimientos. Contra lo que no podrá ser tu forma, ni, aún después, de las más bellas poesías.

Mutilado porque mi cuerpo es otro que tu cuerpo, desprestigiado, incluso, para tu mirada detenida por el horror de mi ser, impotente de ser mi cuerpo y mi palabra, mi forma y mi sentido. Tu mirada helada. en un rincón del alma, para siempre.

Por el horror de mi ser, impotente de ser, exactamente, tu imagen deshilachada en el espejo negro de la muerte. En el espejo muerto del negro silencio. En el silencio muerto y negro en el espejo. En el silencioso espejismo negro de la muerte, donde tus caderas comienzan a bailar al ritmo de macumba.

Negra de magia, abierta. silenciosa, al sonido espectral de los tambores, delicada y altiva, como una rosa entreabierta puesta en su lugar. Insolente, enamorada de ti misma y, todavía, antes de desear, te abrazas a la muerte para no morir nunca ¡CONDENADA! Tu silencio es negro. Tu silencio es la señal que te quedó en el cuerpo de aquel abrazo con la muerte, para no morir nunca, para nunca desear, para nunca ser otra que tu voz.

Y no queriendo llegar muy dejos o, por el contrario. quiero decirte, que ponerte a llorar, enfermarte gravemente o enamorarte de algún desconocido, no te servirá de mucho, a menos que puedas entender, que tus resistencias, cuando lo nuestro se trata, simplemente, de una conversación, siempre son exageradas.

Recuerdo que la primera vez que me animé a decirte, rodeado de precauciones, que era bonito conversar contigo, te pusiste a llorar al estilo de las lloronas sicilianas, interrumpiste el encuentro antes de tiempo e
intentando pegarme con la cartera en la cabeza (golpe que esquivé con un paso atrás y un directo a la mandíbula) me dijiste con rabia: Usted es un desgraciado.

Al otro día volviste encandilada por la posibilidad de poder
sentir y expresar esos sentimientos.

Mientras te desnudabas, pedías perdón por lo del día anterior y tus manos al borde del silencio me dijiste: Usted es un hijo de puta. No sé por qué se lo digo. pero me hace bien que sufra, sépalo. Soy la peor de todas, tengo sarna. Voy por la vida enarbolando mi fracaso, su fracaso, doctor, ¿se da cuenta? Conmigo no puede nadie. Yo soy la flema ardiente del deseo y no sigo adelante porque tengo miedo que usted me aumente los honorarios.