28 May 2009
EL AMOR ES CONTINGENTE

Corazón de invierno
Autor: Miguel Oscar Menssa www.momgallery.com
- "La pulsión de muerte no es sino darnos cuenta de que la vida es improbable y completamente caduca", dijo Eloisa con una convicción que nadie de los presentes esperaba en ella.
- Eso sirve para todas las vidas, no me interesa.
Andrés hablaba siempre para sí, nunca se interesaba por nadie, sólo a veces parecía que era afectado por alguna palabra.
- Evidentemente para ti lo que no sea único no te resulta digno de ser pensado, y único quiere decir que sólo sirva para ti. Deberías cantar esa canción de "Sólo pienso en mí, sólo pienso en mí"
- No me interesa lo que no ha sido construido con veracidad y trabajo, no soy como tú que todo te conmueve.
- Yo me muevo con todo lo que sea capaz de arrancarme de mis propias raíces, porque las raíces son una argucia del sistema. Sin embargo a ti no te mueve nada porque estás identificado a la idea del motor inmóvil que todo lo mueve, tú crees que el mundo gira a tu alrededor, no sabes que giras alrededor de ti mismo..
- Basta, no sé por qué mis primeras palabras han interrumpido tu decir. Me encantaría que siguieras desarrollando tus propias ideas.
- Has de saber que no hay ideas propias, dime de que hablas y te diré en qué libro estás.
- Sí, pero no es lo mismo habitar en un libro que tiene en cuenta el paso que ha dado Einstein y Freud, por decir algunos de los nombres que han hecho el mundo, que habitar un libro de la Edad Media.
- Yo trabajo para habitar el siglo XXI con toda su anterioridad lógica y cronológica, cuando pienso me incluyo en lo pensado y también incluyo lo impensado.
-Tú eres un poco pedante, vamos, está claro.
-Para pensar es más saludable andar entre lo que extraña que instalarse en lo comprensible.
-Lo que más me asombra es que entiendo lo que dices, aunque me parece que dices cosas incomprensibles.
-Lo comprensible se aleja de lo posible, sin embargo lo extraño está más cerca de lo humano.
- Pero ¿de qué estabas hablando cuando te has interrumpido con la excusa de que era yo quien te interrumpía?
-Quizás algo de razón tengas, quiero hablar de un amor más allá del amor eterno.
- ¿Qué consideras "amor eterno"?
- El que creemos necesario, el que no cesa...
-¿El amor constante?
-No, el amor siempre es constante, nuestra posibilidad de amar es inconmensurable, pero ha habido un desplazamiento y el objeto que se caracteriza por ser contingente, lo que cesa de no dejar huella, se quiere eternizar. Y no es que el amor no sea posible de durar, sino que el duro deseo de durar del sujeto, el deseo de inmortalidad del sujeto ha caido sobre el objeto del deseo. ¡Demasiada exigencia!
- ¿Quieres decir que al amor se le exige lo que el sujeto exige de la vida: que sea eterna?
- Algo parecido, pero no igual, la presencia de la diferencia no puede faltar. Siempre que se entiende algo ya no es ese algo, ha habido una reducción simbólica. No se trata de meterse la ciencia en la cabeza sino de ocupar un lugar en la ciencia y trabajar ese lugar.
- ¿Acaso crees que lo que dices es científico?
- Yo creo que nada de lo que dice un ser humano escapa a las ciencias producidas antes de su frase, hasta para decir algo que no lo sea tenemos que apelar a las ciencias.
- No tengo palabras para decir algo sobre lo contingente.
- Tanto la vida como el amor son contingentes, cesan de no dejar huella, constantemente. Lo contingente es lo incalculable y el futuro no es de nadie, el futuro hay que hacerlo.
-¿El amor muestra en su origen ser contingente?
- Sí, y cuando acontece el desplazamiento de la negación , del cesa de no dejar huella, a no cesa de dejar huella, cuando pasa de contingencia a necesidad, éste es el punto de suspensión del que se ata todo amor. Todo amor, por no subsistir sino con el cesa de no dejar huella, tiende a desplazar la negación al no cesa de dejar huella, no cesa, no cesará.
- Y así muere el amor...hay que aprender a vivir en la contingencia.
- Y no en la indigencia discursiva, en la creencia de ser necesario para el otro, porque todo encuentro con el otro es un encuentro contingente. Tampoco vivir en la creencia de que el otro es necesario para mí.
- No es fácil
- Tampoco es difícil. Hay parejas que se mantienen uno junto a otro porque lo que les une es la servidumbre, la venganza o la depresión que es una de las formas de la venganza, cuando en realidad tendrían que reconocer que ni la vida ni el amor son como ellos habían pensado: llegar y besar el santo, casarse y eso era amarse para siempre, nacer y eso era vivir para siempre.
- Nos toca cambiar algo en nosotros y nos pasamos la vida esperando que sea el otro el que cambie, o peor aún que sea el mundo entero el que cambie.
- Saber es fácil pero lo que no es fácil es cambiar, eso no es posible sin la presencia del psicoanálisis, es decir sin la presencia de un psicoanalista.
- Bueno, no es tan difícil si acudes a un psicoanalista.
- Sí, pero no es algo que abunde.
Manuel escuchaba sin prestar atención cuando...
Continuará...
07 Mar 2009
LA VIDA. PSICOANÁLISIS DEL AMOR. 1975. MENASSA. POESÍA
Soy,
lo que se dice,
un hombre aniquilado por los papeles.
Mi vida va pasando,
entre leves escrituras,
leves trámites burocráticos.
Mi vida,
va pasando con el tiempo.
Comer.
Dormir.
Desesperarme alguna que otra vez por el amor.
Ir huyendo de a poco de la vida,
temer de todo.
Del ronco aliento del mar,
de las poderosas letras de la máquina.
De mis palabras
y de tus besos mi amor,
tus besos,
tu boca abierta,
incansable y abierta,
manantial,
agua fresca,
tus besos.
Te confieso:
ser,
quise ser,
un hombre normal.
Todo me salió mal,
y tengo miedo de que la justicia se dé cuenta que poseo,
los últimos secretos del amor.
Las bombas contra las bombas.
Cada palabra contra toda palabra:
Soy inmune,
heterosexual
y poeta.
Lo reconozco,
no soy moderno.
A veces,
siento mi corazón despedazado y loco,
un cuerpo sin razón,
sin límites precisos.
En esos instantes,
amo todos los cuerpos.
En esos instantes,
mejor es dejarse llevar,
ir olvidándose de todo.
Vivir no es fácil,
a veces una ráfaga infernal se lleva todo por delante,
a veces ocurre,
fatal e inevitable,
la torpeza.
A veces el amor,
roza sin par,
la algarabía por vivir.
Tardes y noches y soledades,
apretujándose unas contra otras,
para ser,
instante único,
vuelo final.
A veces entre sueños,
conquisto mi libertad,
pintarrajeada
y vestida con sedas para la fiesta,
descansa,
ahora sobre mi pecho,
entre mis genitales.
Necesitaba,
un poco de amor,
se parece a la muerte.
Y si canto por las mañanas,
será tal vez,
que el mundo es agradable,
vivir,
ameno,
comerse una ciruela en pleno verano,
fresco.
Hacer el amor,
entretenido.
Morir,
natural,
y todo en perfecto orden,
como ustedes pueden imaginarse,
un hombre,
totalmente encaminado,
un hombre serio,
respetado,
un muerto en vida.
Una palabra estampada hace siglos,
una vejez permanente desde la infancia,
lo que se dice,
-algunos libros escritos por algunos hombres-
el peso de la historia.
Escribo por lo tanto,
no para ser histórico,
sino más bien con el intento
y no es poco decir,
de transformar el pequeño hombrecito,
que nos permiten,
las históricas leyes.
Insisto,
algunos libros escritos,
por algunos hombres.
Para empezar,
quiero empezar por el principio:
Vivir,
no es,
eso que usted tanto defiende.
Eso,
que usted argumenta con tanta pasión
que no se lo permiten,
eso,
eso es morir.
Vivir,
es siempre,
una apsión contra uno mismo.
Un levantarse todas las mañanas,
terco,
empecinado,
voluptuoso,
contra el día anterior.
Contra mi propia manera de ser,
contra mi famosa personalidad,
mis ritos.
Vivir,
os digo,
una flor que se abre,
cada mañana,
diferente.
Cada mañana
un movimiento nuevo para el amor,
cada mañana
una circulación diferente.
La familia no existe.
Mi madre,
también es una historia.
Mi padre,
esas palabras,
otros padres.
Vendavales de furia,
orgías de locas enredaderas,
creciendo hacia lo alto,
hacia la nada,
embriagan mi ser.
Me recuerdan,
la primitiva ceguera donde el hombre,
pequeño y despiadado animal,
mataba para comer.
Os digo:
el amor,
es lo que vive en el propio centro de las tripas,
el resto,
enseñanzas de la primera escolaridad,
aquel inolvidable padre nuestro,
rezado,
en brazos de mi madre,
chupándole las tetas.
En el amor,
nadie entrega,
y nadie recibe nada.
Todo es invisible,
maceración sin huellas,
sangre olvidada,
en el amor,
el crimen es perfecto.
Limpio,
inolvidable,
y no,
por la algarabía de su reinado que no existe,
sino más bien,
por el olor,
el simple olor de carne humana,
madura.
Fui,
la fuga fugaz.
Una ilusión,
poder partir,
alejarse del mundo.
Sólo entre los recuerdos
y algunas relaciones familiares,
conquisté el universo.
Todo lujuria y vértigo,
todo palabra.
Grandes espejos, disfrazados de conchas marinas,
mostrando entre sus vlavas abiertas desmesuradamente,
el ojo,
violento del amor,
clavado en mi mirada.
Y todo era luz,
ceguera y luz.
Estábamos,
lo recuerdo,
tomados de la mano,
extendidos sobre la arena,
muertos.
Vendrán los tiempos,
donde no habrá precisamente,
ni furia,
ni sonido.
Y te lo prometo,
en un tiempo más,
los niños y los poetas,
cagarán en el baño.
Y los ruidos orgánicos,
por decreto,
cambiarán sus sórdidos sonidos de cloacas,
por música de Bach.
Compuestos y almidonados,
con el pene,
-planchado por mi madre-
de los días domingo,
haremos el amor.
Y habrá fiesta,
en el corazón sublime de la esperanza,
y ese día,
nos miraremos a los ojos.
Y mi cuerpo tendrá la arrogancia,
de saberse un hombre de bien,
y recitándote al oído,
mi último poema,
"el amor existe"
hago estallar,
precisamente a medianoche,
tu culo,
en mil fragmentos ambarinos,
catarata de amor,
aguas dulces del orinoco sobre el mundo,
entre tus blasfemias.
De mi padre,
soy lo más brusco,
quiero decir,
lo permanente.
Varias mujeres,
hacen la mujer.
Varios hombres,
la guerra.
Una manera de decir,
los encuentros son raros,
las dimensiones incomparables.
Un hombre,
una mujer,
son,
quiero decirlo,
el borde de un abismo,
todavía prohibido.
De mi madre,
soy,
todo lo que vuela.
Lo que desaparece.
El milenario rimmel,
negro en sus ojos.
El carmín,
en sus labios,
y el frenético temblor de sus tetas frente a mi sonrisa,
de niño enamorado,
amante de la libertad,
contaba empecinadamente el tiempo de su cautiverio.
Reloj de sangre.
MIGUEL OSCAR MENASSA
18 Ene 2009
LA POESÍA

El color de la venganza
Amelia Díez Cuesta
173. La poesía no puede ser realizada por una sola voz. Miles y miles de muertos por cada verso, miles y miles de amantes por una decepción, miles y miles de fracasos para una esperanza.
195. Anímate al dolor que significa someter toda la brisa al alba. Anímate al dolor que significa ponerle a la carne unas palabras. Palabras como aceros, palabras como brasas, altos hornos comiéndose la vida. Palabras verdaderas, para la carne, palabras como carne.
205. Cuando todos esperaban mi desaparición, desaparezco. Soy el perfecto encanto de la poesía a todo confort.
207. La poesía es un ruido como de cien mil cañones emparentados con lo más potente de lo humano; el resto, todo el resto, fusiles podridos por el tiempo.
210. Escribir hasta que las palabras se combinen en poesía es lo más difícil del oficio de escritor, no poder escribir para escribir.
214. Abran las puertas, soy el que no pudo, el que no quiso, el que no sabe, el que no tiene. haré una historia con todo eso que no soy. Seré la existencia de lo no existente.
215. Nunca ningún siglo dio tanto para tratar de que sus escritores, en su mayoría tristes, escribieran alguna página llena de pasión.
221. Todo fue un juego para mí, pero la poesía no. Y ahí, en esa negativa crucial, es donde se realiza lo más hermoso de mi vida. Sin ir más lejos, mis versos.
226. Si no estamos solos, si no somos únicos, entonces, cada triunfo de la poesía será un triunfo de todos los hombres y cada derrota de la poesía será una derrota de toda la humanidad.
233. El poeta es un punto, un punto tirado por mil cadenas en mil direcciones diferentes.
251. Poético no es sólo articular el sentido, sino dejar escapar el sentido de la cadena que lo sostiene como sentido.
283. Un buen poema puede estropear un gran negocio, pero también es cierto que un gran negocio puede producir un gran poema y un gran poema producido por un gran negocio puede estropear, a su vez, un gran negocio. Las revoluciones se genreran precisamente en esa trama, donde la poesía denuncia , con su presencia, que algo debe ser denunciado.
307. Montañas de papeles escritos me circundan. Cuando joven quería que el mundo, que el mundo entero, leyera mis escritos, amara mis poemas. Ya he renunciado a semejante barbaridad. Lo que me importa, lo que hace diferente mi vida, es escribir.
309. ¿Qué vive en el hombre cuando, en él, no vive su poesía?
315. Eso de escribir y eso de hacer el amor, sabemos que el mundo, desde que es mundo, no es nada más, y precisamente, eso de lo que alardeamos. ¿Qué otra cosa que pasión y escritura es el mundo? ¿Qué otra cosa que sangre e ideales?
336. EScribir es más difícil que morir
AFORISMOS Y DECIRES 1958-2008
M.O.M.
23 Dic 2008
AMOR MÁS ALLÁ DEL AMOR "FATAL" Y EL AMOR "ETERNO"
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Autora: Amelia Díez Cuesta www.momgallery.com
Estamos sólidamente apoyados en la certeza de que hay un fin
J.L.
El amor más allá del amor “fatal” y del amor “eterno”, más allá del amor materno y del amor paterno. Sólo en el momento atemporal del complejo de Edipo o momento de adquisición de la función simbólica en el orden simbólico, es cuando el ser humano atraviesa por estos dos tipos de amor: amor fatal o amor a la madre y amor eterno o amor al padre. Todo amor entre adultos que lleven estas marcas serán amores sustitutivos. El amor a nuestra propia imagen primordial, ya sea una imagen de mí mismo o una imagen de una madre con un niño donde el niño soy yo, entra en el orden de la inmensidad de lo único.
Cuando los amores se suman, cuando se rompe la inmensidad de lo único, está en juego el amar como don activo; cuando se trata de un amor único que se sustituye por otro amor único, no se ama, sólo se busca ser amado, algo inalcanzable e insatisfactorio..
El ser humano se esfuerza por conquistar la felicidad y alejar el sufrimiento, sin embargo el arte de vivir, las vías por las que se embarca en esta consecución le alejan de la felicidad y le acercan al sufrimiento.
Hay vidas que hacen del amor el centro de todas las cosas, derivando toda su satisfacción del amar y ser amado. Su aspiración pasa por una idea: la desplazabilidad de la libido debe ser encerrada entre rejas, en una pareja. No hay reja como la pa-reja. Sin apartarse del mundo exterior, aferrarse a los objetos, esperando de ellos toda la felicidad y ningún sufrimiento.
Semejante actitud psíquica nos es familiar a todos, una de las formas del amor, el amor sexual nos proporciona la experiencia placentera más poderosa y subyugante, estableciendo así el prototipo de nuestras aspiraciones a la felicidad. Rápido, instantáneo, sorprendente, y sin embargo sabemos que después de ese instante nada más se parece a la felicidad.
Jamás nos hallamos tan a merced del sufrimiento que cuando amamos; jamás somos tan desamparadamente infelices que cuando hemos perdido el amor del objeto amado, cuando ese objeto nos desprecie o cuando nos lo arrebate la infidelidad o la muerte.
La felicidad que nos promete el principio del placer es irrealizable. La obtención de placer y la evitación del dolor no nos permite alcanzar lo que anhelamos.
La felicidad depende de la economía psíquica, ninguna regla vale para todos, más bien se trata de la manera en que cada uno se salta sus propias reglas, sus propios prejuicios, sus propias ilusiones.
Hay quienes anteponen los vínculos afectivos que lo ligan con otras personas, otros buscará las satisfacciones en sus procesos psíquicos, y otros nunca abandonarán el mundo exterior donde puedan medir sus fuerzas. Cualquier decisión única, expone al humano a los peligros de la insuficiencia de la técnica de vida elegida en detrimento de las restantes. Estructurar la libido de manera triple es una condición de posibilidad.
Otra técnica de vida que le queda y que le ofrece por lo menos satisfacciones sustitutivas es la fuga a la neurosis, recurso al cual se está preparado desde los años juveniles.
Quien ve fracasar en edad madura su aspiración a la felicidad, aún halla consuelo en el placer de la intoxicación crónica, o bien emprenderá esa tentativa de rebelión que es la psicosis.
Suele llamarse amor a la relación de un hombre y una mujer que han fundado una familia sobre la base de sus relaciones genitales, también se denomina amor a los sentimientos positivos entre padre e hijos, entre hermanos y hermanas.
La relación entre el amor y la cultura es muy particular, el amor se impone a los intereses de la cultura y la cultura impone restricciones al amor. El divorcio entre el amor y la cultura parece inevitable. La cultura aglutina a los humanos en grandes comunidades mientras que la familia no está dispuesta a renunciar a sus integrantes. El desprendimiento de la familia llega a ser tan costoso que actúa como obstáculo al desarrollo psíquico y orgánico de muchos adolescentes.
Un aforismo de Schiller según el cual “hambre y amor” hacen girar coherentemente el mundo. El hambre como representante de los instintos que tienden a la conservación del individuo, el amor tiende a la conservación de la especie, por eso desde el principio existe una antítesis entre las pulsiones del yo y las pulsiones objetales. La neurosis es una solución de una lucha entre la libido del yo y la libido puesta en los objetos, donde el triunfo del yo ha pagado el precio de graves sufrimientos y renuncias.
Esta lucha entre libido del yo y libido objetal es solamente a nivel de la dinámica psíquica, pues si tenemos en cuenta la economía psíquica, junto a la pulsión de vida, con sus dos antítesis, siempre está articulada la pulsión de muerte. Así la pulsión de muerte trabaja para la pulsión de vida, pues el ser vivo destruiría algo exterior, animado o inanimado, antes de destruirse a sí mismo y al cesar esta agresión se autodestruiría a sí mismo , de manera que ambas pulsiones no son la una sin la otra, lo que une separa y lo que separa une.
Comer, dormir, besar, etc no serían pulsión de vida sin la puntuación silenciosa de la pulsión de muerte. ¡Qué sería una frase sin puntuación, sin los intervalos entre palabras, sin los puntos y las comas, etc! ¡Qué sería una vida sin la puntuación de la pulsión de muerte! ¡Qué sería una vida que no fuera una vida mortal! ¡dónde el goce de vivir sin la muerte!
Estamos sólidamente apoyados en la certeza de que hay un fin.
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