02 Nov 2007

Dios y yo, entrega 1

Escrito por: amintas el 02 Nov 2007 - URL Permanente

¡NO TODO ESTÁ PERMITIDO!

Quod vitae sectabor iter? se preguntó Descartes.

¿Qué camino en la vida seguiré?

Los adelantados del modernismo culto razonan del modo siguiente: Cuando en lo temporal los clérigos eran más poderosos que los laicos, la cúpula de nuestra Iglesia gobernó despóticamente. ¡Arrebatémosle aquel poder temporal y que no mande ya en nosotros!

Se la despojó de su injusto poder. ¡Vale!

Mas aunque ya sin un poder temporal desmedido, esas mismas gentes de la cúpula sostienen que les confiere la autoridad un dios, el dios bíblico, Yahvé, primeramente dios de los hebreos y después también de los cristianos; ¡acabemos pues con él! -siguen pensando los modernos; ¡démosle muerte! porque ya somos adultos, ya nada tememos los humanos ni dependemos vergonzosamente de nadie.

Hace dos siglos, Nietzsche dio por muerto al dios hebreo; y las gentes cultas siguieron a Nietzsche.

¡Vale también!

Pero quedan aún los Mandamientos -prosiguen esas gentes cultas- esa especie de leyes arbitrarias que al decir de aquellos clérigos el tal dios comunicó a un Moisés en unas tablas; si aquel dios no existe ya, tampoco hemos de seguir obedeciendo sus mandatos.

¡Vale! Las autoridades laicas secularizaron la conducta y con las leyes del Estado sustituyeron aquellos Mandamientos.

Muerto Dios, ya vale cualquier cosa -exclamó angustiado Dostoyewsky.

Y a partir de ahora -se remacha- estará todo permitido; con la salvedad de que a su libre arbitrio el Estado se encargará de prohibir determinados comportamientos; y el sorprendido practicándolos se arriesgará a sufrir la pena que se fije.

Y en éso estamos.

Se razona coherentemente; pero en falso, porque a medias.

Los clérigos gobernaron despóticamente y ya no se sufrió que quemaran brujas, desmembraran herejes y aprisionaran a pecadores; se les arrebató el poder autoritario y bien estuvo.

A continuación siguiendo a Nietzsche se dio por muerto al dios; y también estuvo bien, porque en sana razón no se hará del dios de los hebreos el Dios de toda la Humanidad.

No estuvo bien en cambio matar a Dios, con mayúscula, matar la Trascendencia. Matar a un dios particular no equivale a matar lo trascendente. Dios existe aún; pero ya no es el ídolo que era.

Y aunque destronado el dios hebreo sus supuestos Mandamientos no significan ya lo que significaban, no por ello está todo permitido.

Porque sigue en pie lo trascendente, y con ello también sus leyes. Que probablemente se parecen bastante a las mosaicas. Pero aquí poco importa que se haya particularizado unas normas de tipo universal.

Hay aún lo trascendente, y lo trascendente es el bien.

Para Dios no existe el mal. Si todo proviene de Él, si todo es trascendencia, todo es como debe ser, todo es bien. En lo tocante a la trascendencia, no cabe hablar del mal.

Se confunde a las personas extendiendo al plano de la trascendencia conceptos del mundo de la humanidad que sólo significan algo en ese mundo.
Para el ser humano existen el bien y el mal. Aquello que lo perjudica, es el mal humano; aquello que lo beneficia, el humano bien. Pero no limitaremos a Dios con un concepto a medida de los hombres.

Dios es por definición el bien en general, por encima de lo humano; y el hombre está hecho para el bien humano y no le es dado querer el humano mal; no porque se lo prohíba una instancia coercitiva externa, que ya no cabe; un Zeus cualquiera que arrojándole desde su Olimpo los fulminantes rayos de su haz, lo aparte del mal; sino porque ese mal contraría la naturaleza humana.

El ser humano no come arsénico, no está hecho para comerlo, porque comiéndolo muere, y si muere, si ya no vive, se perjudica.

La naturaleza del hombre es la vida y nace él para vivir; lo que le ocasiona la muerte no entra en los fines que lo preceden; el hombre no es libre para morir, ni para cualquier otro mal, porque el mal lo disminuye, lo opuesto a su vida lo degrada. Encerrándolo en una jaula y privándolo de lo que necesita para desarrollarse naturalmente, perece y termina por morir. Encerrarlo en una jaula es malo.

Identificarse con los demás y deplorar sus padecimientos, es bien, y el individualismo insolidario es mal. El ser humano es frágil y por naturaleza depende de todo y de todos. El individualismo a ultranza contraría esa naturaleza. Es un mal. Y no le está permitido al ser humano.

En una conferencia ha dicho un moderno y popular profesor de ética: el ser humano es libre porque ante dos opciones le cabe elegir voluntariamente cualquiera de ellas. La libertad consiste en decir sí o no, sólo porque uno lo quiere, a una de dos posibilidades.

No considero libre a quien al parecer elige a su albedrío entre dos opciones cualesquiera.

No todo está permitido al ser humano. No vale cualquier cosa. Se confunden quienes afirman lo contrario. Yerran porque equiparan a la falta de coerción el estar algo permitido.

La naturaleza no le permite comer arsénico ni piedras, arrojarse de un quinto piso y volar ni vivir bajo el agua como en la superficie de la tierra. La naturaleza del hombre no le permite suicidarse. Lo hará él si escoge hacerlo; pero no porque la naturaleza lo permita. Lo hará contra su naturaleza; pero ella no se lo impedirá. Tampoco le permite enfrentarse a los demás y desentenderse de ellos; el hombre lo hace voluntariamente si nadie se lo impide.

Ninguno es libre de ir contra su naturaleza; aunque nadie se lo impida. Por el contrario, todos hemos de ser lo que ya somos.

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Pato Blanco dijo

Con humildad...
Lo importante, que se desprende de este post, es ¿quién define el bien?
Ahora pienso que lo trascendente es una trampa. La persona es finita (probablemente también el universo) luego la trascendencia no es natural. El hombre crea el concepto de trascendencia y de ahí, al menos en nuestra cultura deriva al concepto de dios. Pero en sí los ejemplos de trascendencia son temporales (hay ejemplos en tu post). La trasccendencia, y por tanto el concepto de dios, es consecuencia del homocentrismo.
En ausencia de dios, solo queda el hombre para definir el bien, los valores superiores.

Amintas

Amintas dijo

El concepto de bien está inscrito en los genes, es innato; no hace falta definirlo, ya está ahí. Lo natural es el bien, la concordancia con la naturaleza, lo que se separa de ella es el mal. En cuanto a la trascendencia, el universo es una de sus manifestaciones, de ahí que aunque el universo sea sólo temporal, no lo es quien (o qué) lo respalda. La idea de trascendencia también es innata. Así lo pienso.

Antonio Larrosa diaz

Antonio Larrosa diaz dijo

Siempre que voy a hacer algo a otra persona pienso, me pregunto:¿A mi me gustaria que me hicieran eso ? si la respuesta es no, no actuo , asi de sencillo.
www.antoniolarrosa.com

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