18 May 2008
57a entrega. UNA MUJER QUE FUE PAPA. Cap. 4 - La ciencia profana de Juana
(Sigue) Jornada 12. El huevo universal.
Del huevo universal de Eurínome y Ofión nacieron todas las cosas que existen, sus hijos, el sol, la luna, los planetas, las estrellas, la tierra con sus montañas y ríos, sus árboles, hierbas y criaturas vivientes. Pero además nació el primer hombre, que se llamó Pelasgo, y de él todos sus descendientes. Y mientras ellos crecían y se multiplicaban, la pareja creadora procreaba otras especies. Primero los siete Titanes, como siete eran los planetas entonces conocidos, cuya guarda se les confió, tras haberles procurado una compañera, las siete Titánides, para que compartieran con ellos los deberes del cargo. El titán y la titánide del sol se llamaban Hiperión y Thía; los de la luna, Atlante y Febe; los del planeta Mercurio, Ceo y Metis; los de Venus, Océano y Tetis; los de Marte, Crío y Dione; los de Júpiter, Eurimedonte y Temis; y los de Saturno, Crono y Rea. Cada fase de la luna duraba siete días; siete eran los planetas; siete, los días de la semana; siete, los dioses babilonios que los gobernaban; siete los hijos y siete las hijas de Níobe; y siete, los hijos e hijas de Eolo, que los tuvo con Enáreta, una vez que hubo conquistado las siete islas Eolias del Tirreno. También tenía siete brazos el candelabro místico de los hebreos; y fueron siete los Pilares de la Sabiduría. Además el Zeus Heliopolitano solía adornarse con siete colgantes figurillas de Titanes. Cuatro veces siete hacían los 28 días de las cuatro fases lunares; y 13 meses de 28 días, el año lunar de 364. Para completar el año solar faltaba un día, que se añadía a voluntad.
En el Antiguo Testamento los profetas reprobaron a la Diosa, eliminaron del panteón judío el Principio femenino y no permitieron que la mujer fuera sacerdote ni que entrara en el recinto del Templo. Y se atuvieron a la recomendación: "No dejarás que viva ninguna hechicera”. (Éx 22, 17)
Jornada 13. La diosa Una y Trina. Hace milenios no se reconocía dios, sólo una diosa, Reina del Cielo, y se le dedicaba el año sagrado, de tres estaciones, que se representaba con el león, la cabra y la serpiente. La Quimera, fabulosa, de cabeza de león, cuerpo de cabra y cola de serpiente era un calendario simbólico. También lo fueron la Esfinge, asimismo imaginaria, y el Unicornio. Formaban nuestro mundo Grecia, Siria y Libia, incluidos el actual Egipto, la Mesopotamia y el Asia Menor, además de las islas del mar Egeo y del Mediterráneo oriental. La vida empezó en el cuerno de África; y se extendió al norte y el este. La Luna fue antes que el Sol porque no decaía anualmente como él; traía las necesarias lluvias y fertilizaba los campos y las hembras; se la divinizó, inmortal, inmutable, omnipotente. La tierra daba frutos, de los que todo vivía, como la mujer engendraba al hombre y perpetuaba así la humana vida. El principio femenino se imponía. Asimismo se concedía al placer máxima importancia, puesto que de él dependía la generación. Las mujeres buscaban al hombre como amante, porque placentero; y necesarias ellas, lo era también su bienestar. Su centro era el hogar, el montón de blanquecinas cenizas que en una cueva o choza oscura guardaba el fuego: el omfalos, ombligo del mundo. Pues en la luna se daban tres fases, la luna nueva, la llena y la menguante o vieja, se reconocían en la vida femenina tres etapas, la doncella, la ninfa o mujer núbil y la vieja. De ahí el carácter sagrado del número tres: tres las facetas de la luna; tres las edades de la mujer. La Diosa, Una y Trina. Todas las trinidades.
En el Templo de Jerusalén, por dinero las sacerdotisas cortesanas se prostituían en el atrio, para honrar a la Diosa del Amor, Astarté, y amasar una dote. Gracias a ellas en las córbonas o cepillos donde los adoradores judíos echaban sus óbolos, se acumuló un tesoro. El profeta judío Ezequiel se quejaba y abominaba de que en Canaán, en el Templo de Jerusalén, se adorase "al ídolo del celo, que provoca los celos de Yahvé". (Ez 8, 3)
Jornada 14. El eterno presente. Hoy vemos las galaxias tales como eran recién formadas; porque espacio y tiempo son uno. Pues bien, si visitamos a los africanos Akan, viajaremos no sólo en el espacio, sino también en el tiempo, y viéndolos a ellos, veremos lo que fuimos en lo tocante a las creencias religiosas. Bajo la triple diosa Ngame, adoran ellos a la luna en sus tres fases, como llamándola Neiz la adoraron antes los primeros africanos de la vecindad de los egipcios; o la Tanit de los cartagineses, la Anata de los cananeos, y la Atenea de los primitivos griegos. De Ngame dicen los Akan que, como la Eurínome nuestra, parió los soles, planetas y otros astros del cielo; y después, con su arco de plata igual a la luna nueva y disparando flechas mágicas sobre ellos, trajo a la vida a hombres y animales. Hoy, cuando la crisis azota a los Akan, con artes misteriosas la diosa Ngame preña a una princesa, la cual da a luz a una divinidad menor, que tras establecerse en algún templo, parte con un grupo de emigrantes y con ellos funda una nueva nación; en la que ella será reina madre, jefe mayor de los ejércitos, juez supremo y Papa femenino. Andando el tiempo, la hija de Ngame se empareja con el hijo unigénito de una especie de dios Padre llamado Odomankoma, hijo al cual por las pascuas suyas matan y desuellan sus sumos sacerdotes. Más adelante ya no muere el hijo de Odomankoma, sino que convertido en rey, reina con la reina al alimón, y en su lugar se mata a un adolescente escogido para el caso. Finalmente, el hombre se dice rey sol, acaba con el culto de la luna y reina en solitario; mientras su mujer se dedica a las labores del hogar. La trinidad santísima de los cristianos no fue un invento original. El paganismo conocía decenas de trinidades. Ya desde el siglo IV adC coronaba el mundo una trinidad divina, todos los cultos helenistas tenían su dios en tres personas. Estaban la trinidad de Apis, Serapis y Dionisos; la trinidad de Júpiter, Juno y Minerva; Hermes, tres veces grande, tres veces único dios del universo, “único y tres veces uno”, y otras muchas más. (Continuará)
En Versuslibrería@yahoo.es Versus c/Venezuela, 80. VIGO. se vende este libro, UNA MUJER QUE FUE PAPA.
Tengo otro blog: http://cerinto.blogs.mundo-r.com
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2 comentarios · Escribe aquí tu comentario
atreB dijo
me gustaría saber más de mitología...!
yo dijo
Lee a Robert Graves. Es ameno y narra la Mitología de una manera desenfadada y nada pedante. Tambien el profesor Indro Montanelli es muy agradable de leer.
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