24 Mar 2009
Los efectos secundarios
Leo la noticia de que han condenado a casi dos años de cárcel a un nuevo Quijote, la categoría de esos que tomando ejemplo del Sr. Neira o de los antiguos caballeros andantes salen en defensa de las pobres doncellas a las que maltratan follones malandrines. Por un lado se predica esa defensa, ¿quién no queda como un héroe si se muestra paladín de causas perdidas? Los media lo alaban y enaltecen y a poco el gobierno les impone una medalla. A primera vista, la cosa está bien. ¡Vivan la solidaridad y el amor al prójimo! Pero infelizmente la moneda tiene otra cara. Cito a Lutero: Cuando por la puerta expulsamos al demonio, se nos cuela él por la ventana. Son los efectos secundarios. En efecto, este caballero moderno pateó en la cara hasta romperle la mandíbula al villano que contra cualquier fuero y derecho arrastraba de los que imagino rubios cabellos a la tierna e indefensa doncella. Por desgracia, oh, tiempos modernos! O tempora, o mores! la indefensa doncella quitó hierro a la agresión diciendo que 'se trataba de una pelea ordinaria entre novios'. Con lo cual dejó 'compuesto y sin 'novia' al ingenuo defensor. Los efectos secundarios a que aludo son la violencia desatada de que hizo gala el paladín. Bien está defenderse y defender; pero de ahí a patearle la cara al malvado hasta el extremo de romperle los huesos, va un trecho muy grande. Por un lado la sociedad abre la veda de maltratadores de doncellas, lo cual está bien, pero no regula el grado de violencia que se les permitirá, lo cual está mal, porque se presta a sucesos como el comentado. Y como todos llevamos dentro un sin fin de cuentas no saldadas, un volcán de reprimida agresión, vemos el cielo abierto cuando las instituciones nos señalan un chivo expiatorio sobre el cual se nos permite descargar ad libitum, a voluntad, la ira acumulada. Las instituciones, la sociedad, debían andarse con mucho cuidado, con pies de plomo, a la hora de señalar agresores y víctimas; porque como se ve, es muy difícil establecer la línea que separa a unos de otros.
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