30 Ago 2008
acupuntura visual
lo que los medios tratan como realidad, sigue acaparando portadas trazando una anamnesis de la catástrofe cada vez más paranoica; en la sección reservada a 'pantallas', como quien no quiere la cosa, podemos leer que hay una ética que se aplica a una serie-de-ficción y de la que parece salir indemne el resto de la información mediáticamente hablando; mientras, ahora que el enfermo A se estaba dando un respiro, al enfermo B se le ha escapado una célula invisible a las analíticas que ha sido como Atila: me he quedado como un trozo de corcho sin lágrimas en las que flotar, errando en busca del hueco de un árbol que contuviese algún secreto para obturarlo pero la clausura de las vacaciones SM se la he dejado a Javier Aguirre, para mi satisfacción, presto a meterme los dedos en los ojos. su Zero / Infinito, ejercicio de introspección hipnótico en un [si cabe] más allá del planteado sobre el escenario en Schwarz auf Weib (negro sobre blanco), juega a desposeernos ante la pantalla para hacernos poseer de nuevo y engullirnos: idas y venidas como gigantes en el vacío o enanos en la plenitud, perdidos en la selva
-Sí
Silencio.
-Apareces en el programa de invierno con un curso titulado “La física del silencio”.
-Sí.
-Ausencia, supongo.
-Sí.
Aquel “sí” era un muro. Antes había vivido en el círculo de silencio de Alice. Ahora permanecía fuera de él. Jonathan Lethem, Cuando Alice subió a la mesa
sin saber muy bien si adoptar el rol de emperadores del saber
Como si se tratase de una película sin imágenes, Promenade conjura una mezcla de recuerdo y expectación que nos lleva al tipo de pausa reflexiva que genera la lluvia real, a esa quietud peculiar y a la espera aparentemente interminable que puede seguir. Felices, y perfectamente secos, navegamos por el pasillo de Promenade dejando que nuestros innumerables recuerdos, húmedos, se entremezclen. Jens Hoffmann, "En algún lugar entre las gotas de lluvia: del gris al color", Dominique Gonzalez-Foerster
o ALIENados de los sentidos (pero igualmente alienados del saber y emperadores de los sentidos)
tal vez si nunca nos hubiésemos preguntado qué tipo de empatía se puede tener con el Languille de Douglas Gordon, sobresaltado tras los 30'' de lectura cronometrada del texto, sumergidos en la penumbra de la sala, no habría significado nada o ni siquiera habría tenido lugar porque lo mismo me habría dado leer: "19:40 Sala 1 Si aún no la ha visto... Zero / Infinito (Javier Aguirre, 2002). Con las voces de Manuel de Blas, Emma Cohen, Fernando Fernán Gómez. España 126' Una reflexión sobre el tiempo y el espacio, sobre el cero y el infinito, conceptos que adquieren en el siglo XX una profundidad que antes no tenían y que se desarrollan a partir de las investigaciones y hallazgos de Einstein.” y no me hubiese acercado a la Filmoteca, pero en el desierto del verano madrileño se había suspendido la función de Tales of the body
(como un espejismo, a unos metros del Doré ya se sentía el bullicio de la gente arremolinada; por un momento me vi sin entrada por llegar con el tiempo justo pero fue un temor pasajero. en la sala, no recuerdo haber mirado al techo estrellado esta vez)
Todo lo que en Hiroshi Sugimoto parece descriptivo es realmente un engaño, pero un engaño que emana de una gran finura de espíritu. En su trabajo, cualquier paisaje, cualquier estado de cosas, se convierte inmediata y obstinadamente en una esencia de sutil aparición, el pequeño pliegue donde se ha pellizcado la vida, un arañazo de verdad, que es a la vez acontecimiento, espejo en el que nos miramos, no para vernos, sino para descubrir el silencio simbólico de la noche de los tiempos, la forma vacía del goce. “Ceder es conservarse íntegro / doblarse es enderezarse / estar vacío es llenarse”, dice un maestro zen. [...] Cuando todavía seguimos arrastrando el cadáver de la Historia por los decadentes platós de nuestro spaguetti western global, comprobamos que es posible encontrar artistas criadores de luciérnagas que alumbran el pasado, más allá de los mármoles imperecederos del decaído Occidente. Ángela Molina
el previo a la inmersión en el ¿túnel de luz? es un 3-2-1 interminable, cadena de nombres fundidos que constituye una pieza con entidad propia a modo de línea discontinua y cuya cadencia marca el ritmo del calentamiento de nuestros sentidos para la dilatación temporal que tendrá lugar,
-Ver es como si te pasaran una película en los ojos -digo Garth-. No es algo del mundo de fuera.
-¿Una película?
-No está fuera, no es materia oscura ni nada. Es solo algo que hay en los ojos. Una película. La única diferencia es que todos los demás están viendo la misma película. Cynthia, Philip, Alice, sus películas coinciden. Tú y yo vemos la película equivocada, por eso somos ciegos. Jonathan Lethem, Cuando Alice subió a la mesa
producto de una condensación extrema,
[...] no existe un punto de vista privilegiado más allá del círculo hermenéutico de la vista, experiencia perceptiva, práctica social y constructo discursivo. Martin Jay, Ojos abatidos
en busca de la concentración suma, conduce a la dispersión a modo de micro big-bang de laboratorio en el espacio que cabe entre el punto de fuga dibujado en la pantalla y tus pupilas que se intercambian con el punto, vértices de rectas móviles fuera de plano (en realidad secantes a él) que, articulando su sincronismo diafragmático, son canal o tobogán por los que recorrer el camino de ida y el camino de vuelta
Vuélvete y escucha;
no está en mis ojos sólo el Paraíso.
Dante Alighieri, La Divina Comedia, "Paraíso", XVIII, 20-21, en Horia-Roman Patapievici, Los ojos de Beatriz
a esas rectas virtuales se unen voces (esquizofrénico martilleo) que acompasan nuestro recorrido; mientras, el punto convertido en plano se desdobla, las postimágenes se superponen, los ojos se relevan en la fatigosa tarea (agotándose por turnos), compartiendo parpadeos compulsivos que, si bien consiguen mitigar la fatiga del esfuerzo, no evitan su devenir lágrima
22 Ago 2008
pantallas de plasma
en la proximidad de la ceniza, apenas un soplo todo nos lo da
Pero, para saberlo, para sentirlo, hay que atreverse, hay que acercar el rostro a la ceniza. Y soplar suavemente para que la brasa, debajo, vuelva a emitir su calor, su resplandor, su peligro. Como si, de la imagen gris, se elevara una voz: “¿No ves que ardo?”. Georges Didi-Huberman
todo nos lo quita
It was like a miracle, but before our very eyes, and almost in the drawing of a breath, the whole body crumbled into dust and passed from our sight. Bram Stoker, Dracula
de un lado u otro del cristal: [uno] si esto fuese el cuento de la niña de los fósforos, en la calle, padeciendo el frío del invierno, bajo la ventana impenetrable, habría que evitar hasta el roce del aire para apurar el calor postrero de cada imagen nacida en la frágil llama de un fósforo; [otro] del otro lado de la calle, daría igual el frío, el invierno o el aire si esto fuese el II poema grotesco de Max Blecher, las notas lloverían igual que los querubines de la harina tocarían trompetas de harina mientras su elefante se habría enredado la trompa en una espiral sin fin sin punto y sin coma la ventana se habría desprendido del muro y se habría ido por esos mundos buen viaje conque iría a diseñar otra ventana; [cristal] también podría la ventana convertirse en balcón de una habitación con vistas a la playa mítica del amor (rosas, agnolias o paranoias
Je craque une allumette.
Il y a vingt ans quema mère est morte. Vingt ans jour par jour.
[...] Je me retourne et sur la vitre se reflètent mon visage usé, mes traits tirés, prématurément vieillis. Olivier Adam, Falaises, “Dans les sables”
por un momento. por un solo momento la existencia del mundo se detiene y se desarrolla en el pasado como una película de cine que se proyectase desde el final al principio. el humo vuelve a entrar en las chimeneas. lo alto cae, los pasos me llevan hacia atrás. las miradas retornan como los dedos de un guante al que se le da la vuelta. el corazón de un fruto se simplifica se aplasta se petaliza. el fruto se vuelve flor. mi corazón retrocede hacia la noche del feto y se transforma en sexo. Max Blecher, Cuerpo transparente, [POR UN MOMENTO]
el punto final (es un decir) de Vampir-Cuadecuc tiene lugar como clímax cuando visualizamos la lectura a cámara de la muerte del vampiro
I shall be glad as long as I live that even in that moment of final dissolution, there was in the face a look of peace, such as I never could have imagined might have rested there. Bram Stoker, Dracula
15 Ago 2008
las hierbas perdidas de la ciudad
este verano las paredes del metro, en un derroche de sinceridad, afirman que sin ventas no hay fiesta. en el metro, de verano sí que hay temperatura: los pasillos son como incubadoras gigantes, da igual que el día se haya levantado fresco y sea lo suficientemente temprano. una por defecto le echa la culpa a la estación hasta que se fija en que la-Espe ha plantado recién nacidos a los que ha otorgado el don de escoger su destino (y yo me digo, con estas condiciones bioclimáticas, lo mismo en otoño los pequeños retoños se hacen un alarde de precocidad en agradecimiento y ya corretean por los pasillos en busca de ese volitivo destino. será una vuelta-al-cole entrañable que tendremos que agradecer a la presidenta volando)
crees que el momento en el que te das cuenta 1) de que esta viñeta roza peligrosamente tu realidad, 2) de que las listas acechan peligrosamente en las portadas y en el interior, es definitivamente cuando encontrarías razonable estar sobre la arena de cualquier playa calibrando, por ejemplo, la postura para compensar el tono del hombro izquierdo con el del derecho mientras calculas el tiempo que falta para que suba la marea lo justo para el chapuzón ideal
pero no estabas en lo cierto, el-momento-decisivo es cuando se hace certeza la sospecha de que ese festival de cifras y demás es en realidad una masa emigrante cuya procedencia son los andenes del metro o recreo neonatal donde la climatización tropical te hace ver la puerta del vagón como entrada al paraíso aunque lo cierto es que la camuflada frecuencia dilatada consigue, con menos de la mitad de gente de lo habitual, que el interior reproduzca el mismo efecto codofóbico infernal del día-a-día. en cualquier caso, el festival de cifras todos sabemos dónde está y menos mal que siempre hay no una ruta alternativa sino varias en las que las listas son algo más que números[palabras] manejado[a]s por las modas:
"Desde comienzos de los 60, Perèc trasegaba las calles de París en busca de lo que él llamaba 'las hierbas perdidas de la ciudad': balcones, sillas de café, señales del metro, melodías cantadas por los vagabundos, frases hechas, listas de compras, sellos postales, boletas de supermercado. (Adolfo Vasquez Rocca)"
y terminas el día en la superficie, tropezándote con el olor a gallinejas y patatas fritas nadando en aceite ¡con salchichas! de la fiesta de barrio que te acerca a un Madrid de puro cosmopolita, supurando cadencia provinciana: minutos infinitos hasta que se asoma el camarero hindú a la terraza y se acerca no sin esforzados ademanes por tu parte para hacer notar tu presencia: se está a gusto al caer la tarde bajo las sombrillas que en seguida se plegarán para que puedas intentar contar las estrellas
08 Ago 2008
taxidermias de medusa
La mirada de la Medusa captura lo fugitivo, lo fija como un alfiler fija la mariposa a la colección. Beatriz Sarlo, Siete ensayos sobre Walter Benjamin, “Verdad de los detalles”
deambulando en el verano de la ciudad, no hace falta encontrarse con ningún lobo para que el camino más corto se convierta en una ruta zigzagueante
Esta lectura coloca a Benjamin en una topografía contemporánea. El carácter fragmentario de los escritos benjaminianos subraya esta posibilidad de relación con su obra: leer a Benjamin cruzándolo a campo traviesa. Beatriz Sarlo, Siete ensayos sobre Walter Benjamin, “Lectores: comentaristas y partidarios
sorteando marquesinas que te ofrecen millones-para-navidad y recién estrenados escaparates cuyos maniquíes [que lucen la temporada otoño-invierno tras el cristal, mientras intentas despegar el vestido de la pierna]
son incapaces de aparecérsete en su rol oferente a cambio de cargarse de una cierta melancolía pessoiana como si en sus pupilas de poliuretano se hubiese fundido el rastro de cada parpadeo
"Toda poesia -e a canção é uma poesia ajudada- reflecte o que a alma não tem. Por isso a canção dos povos tristes é alegre e a canção dos povos alegres é triste. O fado, porém, não é alegre nem triste. É um episódio de intervalo. Formou-o a alma portuguesa quando não existia e desejava tudo sem força para o desejar". Fernando Pessoa, Messagem e outros poemas afins, “No intervalo... o fado e a alma portuguesa”
desde su estación de pasarela
"E.V-M. Soy un poco como Pessoa, entre Sintra y Lisboa. Cuando estaba en Sintra quería estar en Lisboa y cuando estaba en Lisboa quería estar en Sintra. Y a lo mejor todo esto que digo es para no dar la clave de un deseo mayor, pero como muchos tenemos la impresión de que si un deseo lo formulamos no se realizará, creo que me preservo y siempre digo que quiero ir a vivir a Nueva York para no contar el verdadero deseo". Dominique Gonzalez-Foerster, Nocturama*, “Enrique Vila-Matas, Dominique Gonzalez-Foerster, Hans Ulrich Obrist. En conversación.”
04 Ago 2008
anamnesis paranoica: radiografiar el pensamiento
con un planteamiento estructural cercano a Last Days y Elephant, compartiendo además conceptualmente la aproximación a la vivencia de la muerte en estadios juveniles (adolescentes), en Paranoid Park los recursos visuales se vuelcan a transmitir una expresión sensorial de vivencias mentales en cuya construcción los elementos sonoros se convierten en aliados fundamentales para absorber al espectador apelando a su imaginario filmográfico que se convierte en material de virtual montaje, anamnesis añadidas, paranoias particulares
nunca ha sido [por qué iba a serlo ahora] tiempo de creer que sea lo mismo vestir de blanco a una Barriguitas que a una Lesly o a una Nancy, porque el papel-couché no te inspira confianza y las etapas definitivamente deberían tener algo de desechables si es que existe una progresión con el desarrollo
volición accidentada
preguntas perdidas que evidencian cierta distonía no surgida de nada nuevo pero que la proximidad actualiza generando una nueva versión (v. 2.0.0.8)
I just feel like there's like something outside of normal life. Outside of... teachers, breakups, girlfriends... Like, right out there. Like outside... there's like, different levels... of stuff. And... there's something that happened to me. Alex, Paranoid Park
cremación de desechos
desechar en un papel (alimento de las llamas) el secreto de destinatario ausente
320. Detesto las viejas fotos de familia porque aparentan un mundo mejor, más puro, más ingenuo. Hace que me sienta expulsado de un paraíso que nunca existió. Rafael Argullol, El cazador de instantes (Fotos de familia)
relevo de rutinas
la rutina de estío: despoblación de casas, calles, despachos y pasillos un cierto hábito de desplazamiento en estas fechas. más difícil que tratar de hilar rutinas hipertrofiadas es entretejer (quien dice entretejer, dice bordar) una nueva vía (rutinizable aunque no necesariamente rutinizada) cuya adaptabilidad inicial requerida
233. Conocer es aceptar introducirse en un laberinto en el que ninguna de las salidas es inocente. Rafael Argullol, El cazador de instantes, (La pérdida de la inocencia)
determina una hipotrofia congénita que, sin embargo, puede tender hacia su disolución, resultando que la variación en el hábito resultante adquiera mayor rutinización que la pauta cotidiana de la que se partía. y era la ruptura de la rutina la que había llamado a la movilidad: agendas despobladas, despertadores silenciados, horarios olvidados...
264. Suelta lastre: abandona lo que hay en ti que no es tuyo. Probablemente comprobarás que tuyo hay bien poco. Pero con ese poco empezarás a saber lo que hay en ti. Rafael Argullol, El cazador de instantes, (Soltar lastre)
aprendizajes sensoriales
artes malabares resultan escasas para trazar el bordado requerido, anegado
237. Acantilados negros, volcánicos, playas de arena dorada, muelles de guías oxidadas y barcos desahuciados, montañas de sal contra el atardecer; el mar muere en muchas partes y cada una de estas muertes es un espacio de tu vida. Rafael Argullol, El cazador de instantes, (Muertes del mar)
25 Jul 2008
agnolias (de puntillas)
googl.me debería ser la versión inglesa de google-moi pero más equivalente a este lugar de veraneo, digo, de devaneo es este otro
Visione del silenzio
Angolo vuoto
Pagina senza parole
Una lettera scritta sopra un visioDi pietra e vapore
Amore
Inutile finestra.
Caetano Veloso, Michelangelo Antonioni
sólo una forzada excusa histórico-topológica (por aquello de que el recital era en la plaza da Quintana) hubiese justificado insertar una pieza tan agónica en un concierto de verano al aire libre con duelo entre gaviotas y campanarios por hacer improvisados coros; mi preferida no pudo ser otra que la mer
por qué factor he de multiplicar el espacio que separa nuestras pupilas para obtener como resultado la distancia entre las miradas cuando la palabra horizonte se vuelve indigesta
“It's the sense of touch” “What?” “In a real city, you walk, you know? You brush past people. People bump into you. In LA, nobody touches you." Crash
apenas roces, tímido es el acercamiento; miradas evasivas,
Llegó el verano y tiene tus ojos.
Cesare Pavese fue seguramente un plasta como persona, pesadísimo con los amores no correspondidos, a vueltas con la misoginia, triste y, como demostró con su gesto final, un futuro suicida -en realidad lo que escribió fue: “Vendrá la muerte y tendrá tus ojos”, poco antes de matarse- en permanente estado de exasperante ansiedad.Pero fue un poeta muy sensible y, para mí, el verano y sus ausencias han tenido siempre la encarnadura de palabras pavesianas. Ausencias-encuentros-ausencias. Maruja Torres, “Nos separamos”
intenso el intento de desviación; pensamientos revenidos como chicles descoloridos de sabor vampirizado; escondemos el temor a ese poro de cercanía que amenaza supurar incierto conocimiento
¿Es verano? (“Todo el Verano, los pájaros pitaron como convoys”, es un verso antiguo de M. S. Lourenço): ¿Es Primavera, como parecen sugerir las golondrinas y los almendros en flor? Pero la Madre dice, en cierto momento, que no quiere llegar a la Primavera porque no tiene ropas para salir, ¿Es el otoño, con las neblinas, el cielo cerrado, las negras nubes tan bajas? Son todas las estaciones, no es ninguna. Es el tiempo del tiempo, es el tiempo del espacio.
Joâo Bénard da Costa, “Madre e hijo” (en O Independente, agosto 1998), Elegías visuales
no sé muy bien hasta que punto no deseado pero en cualquier caso autocensurado. el sabor a gravedad apenas permite el paso a la sonrisa y te dices que es pronto para mirar atrás, tarde quizás para reconocerlo; entonces te vienen con que, con una venda en los ojos,
[...] entonces, presa de un frenesí de sufrimiento, traga arena, se corta los párpados con unos guijarros afilados y se lacera el cuerpo. Erik Satie, Cuadernos de un mamífero, "Uspud II. Para declamar"
se enfrentan (te enfrentan) al recorrido hacia delante
Parafraseando lo que Albert Béguin dijo de Caspar David Friedrich, se puede decir de un film como Madre e hijo que “las obras románticas, como las de Sokurov, son como vórtices que atraen la parte de nosotros que se quiere ahogar”. Una campanada en un velero. Una mariposa en una mano muerta. Una carta que habla de agnolias, donde tal vez se hubiese querido decir magnolias. Joâo Bénard da Costa, “Madre e hijo” (en O Independente, agosto 1998), Elegías visuales
18 Jul 2008
extraño verano (brisas hipertextuales)
unos días arrancados a la [in]cierta placidez de la jornada continua, con un regusto frío a navidades perdidas en el calendario, vivir en la capital adecuada o-día-da-patria este verano a priori parece que me sabe más a turrón que a sal, espero que no me empalague.
Como tal instinto operante en el tejido del tiempo, la memoria saca a flote, incrustándolos en nuestro presente, los vértices decisivos de nuestra existencia. Poco importa que estos vértices hayan quedado aparentemente sumergidos en océanos de rutina, pues acaban prevaleciendo siempre, incluso contra nuestra voluntad. Cuando retornan aquellos ojos, aquella piel, aquel sonido, aquel aroma, resulta inútil oponerles resistencia recurriendo a un supuesto orden vital que, quizá, invita a prohibirlos.
En cuanto instinto de la conciencia, la memoria construye un relato secreto de nuestra vida, que diverge, cuando no se opone, del relato oficial que tendemos a legalizar, no sólo en relación al mundo exterior, sino también con respecto a nuestro propio mundo. Y este relato secreto es siempre inquietante, subversivo y, en el único sentido en que puede ser empleado este término, verdadero. Rafael Argullol, El cazador de instantes
Con la cabeza vuelta hacia el cielo, me vaciaba lentamente de mi hálito y sabía que mi forma de mujer vieja, si me había sido dado vivir vieja, se uniría a mi forma de mujer joven, a mi forma de adolescente, a mi forma de niña pequeña, que ya me esperaban con una ternura conmovedora al otro lado del espacio y del tiempo. Sabía que, cuando mis ojos se cerrasen, la niña pequeña a la que tanto le había gustado pasearse sola a orillas de un lago rodeado de vertiginosas montañas vendría a ayudarme a deslizarme en este lago y a abandonarme impasiblemente a él. Dominique de Courcelles, Viaje de hierba y de lluvia, “Epílogo”
11 Jul 2008
hilando un cabello en la cuenca de los ojos
la nieve Snow (White): de vista blanca y decir sigiloso, tacto frío y esponjoso; tímida a la calidez de la carne, fundida en llanto mudo al reconocerse sorprendida
A ese campo nevado de la mente sobre el cual el ser humano jamás ha puesto un pie llega una nube, el beso de un pétalo que cae, como si en otra esfera fueran los grandes artistas, los Milton o los Pope, quienes dan consuelo, no por lo que piensan de nosotros, sino por lo que olvidan.
Virginia Woolf, Estar enfermo
la nieve (Michel) Snow: zumbido de puntos blancos sobre fondo negro que se mezclan en el panal de la pantalla, proyecciones o sombras
Frente al ojo obeso, nos queda la diuresis. Ésa es la única empresa digna para el arte de hoy: adelgazar el ojo. Vaciarlo, depurarlo. Sí, pero ¿cómo? Propondré aquí dos estrategias maestras: anorexia y bulimia, dos modos de romper el equilibrio del señuelo de la imagen-espectáculo. Dar nada o demasiado. Una dieta de la visión. Cegar el ojo, quitarle todo lo que hay para ver; o darle demasiado de lo mismo, tanto que necesite vomitar. Llevarlo demasiado lejos o demasiado cerca de las cosas. Anorexia o bulimia. [...] Quizá sea necesario ahora hablar de una vigilia de la visión: la vigilia de la mirada. Movilizar el ojo, despertarlo, someterlo a dieta, no darle nada o hacerlo vomitar. Vaciarlo, en cualquier caso. Miguel Ángel Hernández, Pasiones de lo real, [Introducción al libro La so(m)bra de lo Real: el arte como vomitorio]
colmena [aun] analógica, vomitona
Los seis personajes de Asuntos privados... son como cuerpos celestes moviéndose en un universo helado: el azar crea, de repente, la posibilidad de una unidad superior, de un sistema de relaciones que, finalmente, se disgrega con la misma facilidad con que ha sido esbozado. Ayckbourn y Resnais componen un mosaico de soledades atravesadas por la melancolía, pero movido, también, por la inquebrantable voluntad de supervivencia del ser humano, ese sujeto -sublime y ridículo a la vez- que sabe que el presente es una fantasmagoría esquiva entre los ecos del pasado y las incógnitas del futuro. Jordi Costa, Nieva sobre mi corazón, Cahiers du Cinéma España nº 9, febrero 2008
de relaciones entre personajes frágiles cuya presencia social es la punta del iceberg en que se constituyen aunque “[...] se trata también de señalar una verdad filosófica y mucho más grave: fuera de los signos y de los actos que emanan del yo y me identifican como quien soy no hay nada que sea mío ni propio de mí. La identidad personal es pues como una persona fantasmal que persigue a mi persona real (y social), me ronda -a menudo de cerca pero nunca de forma tangible ni alcanzable- y constituye lo que Mallarmé llama bellamente al principio de sus Cuentos indios su “obsesión”. (Clément Rosset, Lejos de mí, estudio sobre la identidad, “El embrujo del yo”)
si en Hierro 3 los huecos okupados por los protagonistas eran hogares temporalmente vacíos, las fisuras habitables de Aliento se encuentran en proyecciones cuyo botón de control alguien se encarga de pulsar cuando una camisa caída es camisa herida de muerte (trash). el rastro suicida de un reo homicida, a modo de imán, conduce a la protagonista a atravesar la pantalla hasta llegar a un espacio de vigilancia monitorizada que alimenta el voyeurismo de un cameraman cuya imagen (apenas reflejada) revierte en el espejo que es el monitor y nos integra en la composición al mostrar la performática relación. el grado de patetismo, acaso ridiculez (que puede devenir estupefacción o fascinación) es inversamente proporcional al nivel de empatía que nos una con según cuál protagonista o, lo que es (casi) lo mismo: al sentido del pudor que pueda provocarnos este cortejo de urgencia con sobredosis de candor. pero si la risa se asomase al rostro, dejaría el regusto de la crueldad. el sentido del (espectáculo) musical toma medidas, si de tomar medidas se trata, más en el Takeshi's de Kitano que en cualquier actuación lyncheana a las que La vie nouvelle recientemente nos acercaba y su poder de seducción se escurre entre los sentidos como la fisicidad del tacto (vista, olfato, gusto) de un solo cabello
Ana vuelve del cine con su madre, han visto Titanic. Ha llorado tanto que tiene los ojos rojos. Su madre también se limpia y se seca algunas lágrimas. Cuando Leonardo DiCaprio muere y su novia se queda sola, en plena noche, en el agua helada, es horrible. Ana se acurrucó en la butaca y no paró de llorar hasta que terminó la película. Al volver a casa, observa a su padre que está viendo las noticias en la televisión y no da crédito a lo que ven sus ojos: ¡el presentador del informativo está hablando con Leonardo DiCaprio! Ana no entiende nada. ¡Pero si acaba de morir, si su cuerpo se ha ido al fondo del océano helado, si ha desaparecido! Entonces, ¿qué está haciendo ahí, tranquilo, sentado en una silla y sonriendo?
Ana solo tiene seis años, todavía es pequeña y no sabe que el que se ha ahogado es un actor, que ha simulado su muerte. Es normal que ella llore, es horrible y tristísimo ver morir a alguien.
Pero su madre sabe perfectamente que todo eso es de mentira. Sin embargo, ella también ha llorado. En el mundo entero hay millones de personas que se han entristecido al ver esa película. Era de mentira, pero parecía como si fuese de verdad. Brigitte Labbé-Michel Puech, De verdad y de mentira, Piruletas de filosofía, “Es de mentira, pero hace llorar”
pero [independientemente de que, de forma inevitable, se nos suban los colores (sin complejos)] el dolor más intenso emana del hecho de hacer consciente el encapsulamiento en las estaciones a las que dan ritmo las estructuras sociales (véase tb. familiares) donde la imagen, convertida en recurso excedente, sólo recuperará un rol salvífico en el recinto carcelario: grafos arañados a la cal, encuentros consumidos con fruición desde el monitor de control, fotografías tendidas como flotadores salvavidas
el final lleva el ritmo de la extrañeza que produce escuchar al son de doméstico karaoke coreano el tombe-la-neige y más que conducirnos al happy-end de Átame, nos ubica en el preámbulo de Funny Games (¡ay!)
04 Jul 2008
acaso
una extraña sensación te embarga, embaucadora, cuando el azar parece manejado por dados trucados (y por quién)
En poblaciones indias existe la creencia de que las fotografías roban el alma del retratado y los fotógrafos se apresuran en aclarar que el flash no es aquella luz a la cual es muy temprano para aproximarse. Pero es indudable que hay algo que se retiene, una esencia que se persigue. Y si esta búsqueda se torna capital presenciamos el arrebato, una entrega, un despojo, una pérdida. Hay descontrol y agotamiento, una decadencia y una espera, mientras los rollos se revelan.
Arrebato es una película de amor al cine. El amor que necesita poseerlo todo. Zulueta no busca provocar. Las adicciones se muestran tan naturales y devastadoras como las contradicciones, la muerte y las contraindicaciones. Tilsa Otta
reconocida como tímida seducción, traspasa el límite de lo consciente cuando Arrebato se impone a El abrazo partido y casi no osas preguntarte si Rothko es puerta de entrada o de salida (y de dónde) una vez que ves al pasar por la Gran Vía del 79 el cartel de Bambi, que tu memoria guarda como primera película en el cine. el [acaso] de Vallhonrat traza de igual modo un recorrido centrípeto desde una obra performática, cuyos títulos devienen imagen en diálogo con la fotografía, proyectándose en la lectura como virtual catálogo. el entorno natural hecho obra se convierte en escenario de un ejercicio de reversibilidad, a través de trazas cuya visibilidad es[tá] apenas implícita
Porque Tren de sombras habla, sobre todo, de la desaparición del protagonista, de unas formas de vida, de las propias personas. Pero lo hace, como en Innisfree, a partir de las huellas que deja esa desaparición, el hueco que realza una ausencia. El cine como ritual de la muerte, como territorio de fantasmas. La fotografía, enfrentada a él, como arte de la permanencia, como lugar en el que el fantasma toma cuerpo, huye de la fugacidad de la imagen fílmica, tal como deja claro la intervención de las cámaras fotográficas en el interior de la home movie. Carlos Losilla, "Tren de sombras"
Soledad de una película. De una película que nos acerca a la soledad de un libro, a las letras impresas en una página blanca o manuscritas en un cuaderno. Pocas v




