20 Jun 2007

el silencio residual (2)

Escrito por: ammeg02 el 20 Jun 2007 - URL Permanente

No podemos volvernos atrás. No podemos permitirnos los sueños de no saber. Abriremos, así lo espero, la última puerta del castillo aun cuando ésta nos lleve (y quizá precisamente porque nos lleva) a realidades que están más allá del alcance de la comprensión y el control humanos. Lo haremos con esa desolada clarividencia, tan maravillosamente expresada en la música de Bartók, porque abrir puertas es el trágico mérito de nuestra identidad.George Steiner, En el castillo de Barba Azul. Aproximación a un nuevo concepto de cultura

Seguir adelante. La implicación activa que plantea Haneke como consecuencia de esta saturación visual es, inevitablemente, de corte violento y autodestructiva, ya sea de forma directa (El séptimo continente, 1989) o indirecta (El vídeo de Benny, 1992 y Funny Games, 1997). Así, el consumo audiovisual que se nos impone es un arma arrojada contra nosotros como consumidores que nos vemos convertidos, de forma inevitable, en víctimas.

La imagen fotográfica o la imagen cinematográfica pasan todavía por el negativo (y por el proyectivo), mientras que la imagen televisiva, la imagen de vídeo, numérica, de síntesis, son imágenes sin negativo, y por lo tanto también sin negatividad y sin referencia. Son virtuales, y lo virtual es lo que pone un punto final a cualquier negatividad, y por lo tanto a cualquier referencia real o propia del acontecimiento. Con lo que, el contagio de las imágenes, que se engendran a sí mismas sin referencia a un real o a un imaginario, carece a su vez virtualmente de límites, y esta acción de engendrar sin límites produce la información como catástrofe. Jean Baudrillard, La ilusión del fin, La huelga de los acontecimientos

La llamada de atención a la inteligencia del espectador y a su estado de consciencia crítica que no ha de tener descanso ante la imagen realizada a través de las obras audiovisuales autocríticas a las que nos referimos nos advierte del peligro al que estamos expuestos (el desarrollo del germen de violencia implantada en cada uno de nosotros) dado que la disolución de la frontera entre la realidad y la ficción en virtud de la proyección continuada en todas las pantallas ante las que espectamos, disuelve así mismo la ética, las escalas de valores, la separación entre la vida y la muerte, entre el principio y el fin
Y así, deslizándonos entre el sentido de la intencionalidad de no decir

-Todavía no puedo hacerlo –le contestó a Chateaubriand-, todavía no he hallado la fuente que busco. Pero es que si encuentro esa fuente, todavía tendré más motivos para no escribir ese libro que te gustaría que escribiera.
Enrique Vila-Matas
, Bartleby y compañía

y la posibilidad de decir o no decir

La condición paradójica del Innombrable, que distingue tan profundamente el estilo beckettiano hasta el punto de hacerlo inmediatamente reconocible, surge de la imposibilidad de nombrarlo combinada con la necesidad de nombrarlo. A la relación insuperable entre dicha imposibilidad y dicha necesidad remiten las vicisitudes de las parejas de idénticos-contrarios inventadas por Beckett, y por tanto los oscilantes pasajes, martilleantes también en Compañía, entre pasado y presente, luz y tiniebla, éxtasis y movimiento, silencio y palabra, apariencia y realidad.
Aldo Tagliaferri, "A modo de epílogo" en Samuel Beckett
, Compañía

y de hecho llegar o no a decir,

[...] ignorante de nexos causales y de sucesivos temporales, su consciencia sólo vive en una extensión espacial que se dilata incesantemente, en perfecta sincronía de sucesos, sensaciones y pensamientos, reunidos todos hasta el eje de la simultaneidad; él no puede archivar ningún instante de su vida, todo sigue viviendo en él con un conflicto punzante que amenaza con hacer saltar las claves de su personalidad, por el exceso de contenidos desgarradores que llegan a abarcarse. Lord Chandos vive en su persona el hundimiento del orden, antes aún de vivirlo en la escritura, y por eso decide desaparecer, mimetizarse y disimularse en el silencio.
Claudio Magris, "La indecencia de los signos", Hugo von Hofmannsthal,
Carta de Lord Chandos

nos encontramos inmersos en la Red

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hipertextualidades, vomitonas visuales y otros vicios culturales

entre el preferiría no hacerlo de Bartleby y la memoria necesaria de Primo-Levi
"La literatura, por mucho que nos apasione negarla, permite rescatar del olvido todo eso sobre lo que la mirada contemporánea, cada día más inmoral, pretende deslizarse con la más absoluta indiferencia."
Enrique Vila-Matas, Bartleby y compañía

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