12 Feb 2008

la palabra [imagen] encendida [apagada]: on [off]

Escrito por: ammeg02 el 12 Feb 2008 - URL Permanente

como interpretando el guión de Lucía Extebarría en su “Por la pazsta”, surge en el panorama político el grupo PAZ que, inexorablemente, confluye hacia la celebración anglosajona que teñirá de rojo el jueves próximo: la campaña del corazón, evoluciona hacia una realidad que le pisa los talones a la ficción: ebulliciones no contenidas que derivan hacia fantasías sin abstenerse de escenificar happy-ends de cuentos de hadas

Su boda con Nicolas Sarkozy (primera para ella, tercera para él) tiene, en todo caso, la apariencia de ser una operación de imagen urdida con la colaboración de un publicitario, Jacques Séguéla, hoy uno de los mejores amigos de Sarkozy. [...] Era urgente restañar la herida abierta en el corazón y en el orgullo del presidente francés por la huida de su anterior esposa, Cécilia Cyganer, hace apenas tres meses. Un triunfador como Nicolas Sarkozy tenía que recuperarse cuanto antes de un desaire tan grave hecho a la vista de todos, en el gigantesco escenario mediático que él mismo se ha encargado de ampliar.
Lola Galán, Pasarela al poder

la palabra encendida (parole, parole, parole) desde el Kosuth de la fachada en pleno montaje nocturno

Roland Barthes lo ha resumido bien: la pasión mariposa “es una necesidad de variación periódica (cambiar de ocupaciones, de placeres, a todas horas); representa, por decirlo así, la disposición del sujeto que no invierte de un modo estable en el 'buen fin' [...]” [...] Pasión generalizada del movimiento, pero también de la imagen y de la analogía: [...]
Georges Didi-Huberman, La imagen mariposa

amores difíciles... ¿acaso se puede hablar de amores fáciles? ¿hablar del amor?

Tenemos todo el cuerpo por delante
y cuatro manos para abrirnos paso
Vanesa Pérez Sauquillo, Bajo la lluvia equivocada

¿tiene algún sentido, aparte del sarkoziano (ese deslizamiento del hueco de lo político o ficcionalización en parámetros mediáticos próximos al “caso madeleine”, sobre el que el vecino de lacomunidad dolovatti argumenta), hablar del amor? aunque hay oralidades y oralidades del amor (o comoquiera que lo llamemos)

Ardía en un fuego que nadie concibió y no hacía tierra ni cielo con la mano.
Juan Gelman, Salarios del impío y otros poemas, “La mano”

Lovesong es y no es Sexo oral, acierta más en su fórmula Sophie Calle en No Sex Last Night / Double Blind cuando añade su mirada, más que irónica, mordaz, al formato familiar, buscando un posicionamiento antagónico y desplazándose a la incertidumbre del acontecimiento desde el momento de su artificiosa gestación, sin por ello perder un ápice de la tediosidad característica de este [sub]género de carácter tortuoso, con la ventaja, eso sí, de no compartir asiento (ni pauses y otras minucias añadidos) con los autores-protagonistas en un sofá a estrenar [o casi]

Mon amante la morte
étoile de chaux vive
coeur de glace coeur d'eau
coeur aux cheveux de givre
étoile de cendre
silence sans lèvres
Georges Bataille, Poèmes, “Le givre

en Generación 2008, Carlos Aires, manifiesta mejor sentido de la medida y, al tiempo que la abstracción de su imaginario digital dota de una mirada plástica añadida al flou cada vez más familiar y al alcance de cualquier mano "movilizada",

y fue cuando pusiste
definitivamente
mi mano en tu silencio
Vanesa Pérez Sauquillo, Bajo la lluvia equivocada

aun sin una consistencia visual que le permita la autonomía de la palabra, manifiesta un punto de vista reflexivo en torno al cuestionamiento de la veracidad de la imagen que, a pesar de su evidente necesidad, sigue siendo escasa en la percepción cotidiana a modo global, reino de efectos especiales para regodeo del superespectáculo ante el que, parece, se nos debe caer la baba

El arte de masas constituido así en la representación orgánica sólo quedaba en ese lugar de designación del lazo entre hombre y mundo, sin poder jamás concebirlo en sí mismo, y corrompiendo, de ese modo, la verdadera relación constitutiva entre el hombre y la naturaleza, por ende, deshaciendo también toda práctica productiva de una verdadera "experiencia del pensamiento", o sea, la identificación del pensamiento como una fuerza vital de la naturaleza.
Esteban Dipaola, Ética y práctica del cine en la filosofía de Gilles Deleuze

cualquiera de las otras piezas que compone el videomix de la <E de este mes, cada una desde su código, nos ofrece una pequeña [re]lectura del imaginario de consumo desde la sensibilidad contemporánea que, sin dejar de caer en formalismos, conforma un menú digestivo por variado como surtido de narrativas gráficopoéticas (Los cambios de tu rostro) o stillMotion (Clay Pigeon, videoclips (Liar to Love y Un tros de fang) o vídeoarte (I Love You Because, Love Me Tender, Lope Serrano y Valentines Day Girl) que se dejan rastrear en la red

'A estas alturas..." podemos establecer subgéneros, leemos sus narraciones no sólo en pantallas sino en instalaciones de museos, centros de arte, galerías o en nuestra pillow[net]screen a la que muchas películas y audiovisuales varios ya se asoman sin haberlo hecho previamente en otros entornos importando cada vez menos de quién proceden ni para qué formato están pensados [si es que todavía tiene sentido pensar en un formato] ni cualesquiera clasificaciones más allá de una cierta descripción técnica de valor pragmático-comunicativo, así vídeo-dvd-cine-tv... se tornan, cada vez más, intercambiables o fusionables y permanecen ligados al discurso fotográfico por la ausencia o presencia de un botón [o lo que es lo mismo, por la existencia o no de presión de yema de un dedo] en cualquier caso, digital (0-1) “Los ceros y unos del código máquina parecen proponerse como símbolos perfectos de los órdenes de la realidad occidental, las antiguas categorías lógicas que establecían la diferencia entre apagado y encendido, derecha e izquierda, luz y oscuridad, forma y materia, mente y cuerpo, blanco y negro, bien y mal, verdadero y falso, vida y muerte, algo y nada, esto y aquello, aquí y allí, dentro y fuera, activo y pasivo, verdadero y falso, sí y no, cordura y locura, salud y enfermedad, arriba y abajo, sentido y sinsentido, oeste y este, norte y sur.” Sadie Plant, Ceros + unos. Mujeres digitales + la nueva cultura, “binarias”

Podemos a la vez decir: que en cuanto al aparato digitalizado de captura de imágenes se ha borrado la diferencia entre ser cámara fotográfica y vídeo. Y simultáneamente, claro está, que entonces tampoco hay diferencia técnica esencial entre fotografía e imagen-movimiento, cine. Definitivamente, una fotografía es una película de un solo fotograma (un film still) un vídeo de un único frame.
José Luis Brea, Pequeña historia (de los usos artísticos) de la fotografía

al final, lo que importa es que esa pieza consiga comunicar[nos] algo distinguiéndose al hacer desaparecer la sensación de ruido primigenia

La memoria, como la visión, es un asunto de separación, de discernimiento. Sólo nos acordamos de aquello que distinguimos. Sea cual fuere el recuerdo, si queremos que permanezca tenemos que preservarlo de la confusión. [...] Por eso es, ante todo, una máquina del olvido, nos prohíbe hacer distinciones, embotando así nuestra memoria. Lo confunde todo, lo grave y lo frívolo, lo imaginario y lo real. Se puede incluso decir que el papel de la televisión es el de hacer olvidar las películas y quizá la propia vida.
Jean-Claude Carrière, La película que no se ve

de cuya densidad no es fácil despojarse y modular con su elocuencia el silencio cuyo lenguaje inarticulado se codea con el blink, blink-blink o tic, tic-tic, loop infinito del alfabeto con nuevo orden para decir con muletas, articulando en Le escaphandre et le papillon que en su primera media hora deja determinar su ritmo por el batir de alas, “Incluso es posible que algo así como un batir de alas de mariposa sea lo que da un sentido y un límite a cualquier intento de descripción de una imagen." (Georges Didi-Huberman, La imagen mariposa) o con La soledad

Películas que son como la vida misma: parece que no pasa nada, pero por debajo pasan cosas todo el rato. Obras de corredores de fondo que no huyen de los silencios, que reverencian el tempo lento, lejos de las imágenes atropelladas de tráilers y anuncios de televisión. Historias pequeñas de música ausente y cámara quieta, plantada en el suelo.
Joseba Elola, Son pocos, son valientes

o el relato (la narración) que se articula como vomitona visual Inland Empire (David Lynch) o Takeshi's (Takeshi Kitano) o aun Die Stille vor Bach (El silencio antes de Bach) de nuestro Portabella, cuya narratividad se podría poner en cuestión en ausencia del espectador, personaje que en Funny Games (Michael Haneke) habita un fuera-de-campo imprescindible y en Caché (Michael Haneke) ve peligrar la presunción de inocencia de su mirada en la noche [de la sala]

Los que juzgamos más atolondrados -la mosca, la mariposa de cabeza ligera-, en el momento en que la muerte cercana se ilumina con el rayo del amor, se posan, se recogen, parecen soñar y rememorar. [...] El amor implica la muerte. Engendrar y dar a luz es morir. El que nace, mata. Sentencia común a todos los seres, pero que no se cumple en ninguno tan literalmente como en el insecto. [...] El insecto es el hijo de la noche.
Michelet, L'insecte, I. La métamorphose

y el relato (la historia) = story + history: Dies d'agost (Marc Recha), Yo (Álex Brendemühl), El cielo gira, deudoras (en un sentido amplio del término) de la(s) Histoire(s) du cinéma godardianas

[...] y, por supuesto, advierte involuntariamente de las maniobras que llevaría a efecto la industria para conseguir que esas sombras (la ficción abierta, sin tapujos) se convirtieran en una luz aparente, una claridad que en su interior (la sombra real) lleva inmerso el veneno de la persuasión, capaz de calar en los espíritus merced a los mecanismos de identificación y de convertir a millones de espectadores en recipientes para un imaginario que sólo busca, despiadadamente, su homogeneización.
Por ello, gracias sean dadas a GUERIN por hacernos ver que todavía es posible la vida (y el cine), aunque sea a través de un fantasma que nos lleve de su mano.
Francisco Javier Gómez Tarín, Tren de sombras, de José Luis Guerín

ahora que, volviendo al amor, manitas, lo que se dice hacer manitas, es la especialidad de Michel Groisman que en el juego-de-manos de su Braaaasiiiil, carne de sombras chinescas, esculpe en el pliegue de su ventana digital

Volví para ver a la joven veneciana que me mostró el consuelo del amor. Es inmortal y me causa dulcemente daño. Está entregada a un aire que nunca me abrirá. Hace siglos tuve un sueño en sus labios. Está intacto. Ella ahí lo dejó y ahí se queda, cerrado para mí, que lo soñé.
Juan Gelman, Salarios del impío y otros poemas, “Young Venitian Lady's Dürer Portrait Revisited”

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entre el preferiría no hacerlo de Bartleby y la memoria necesaria de Primo-Levi
"La literatura, por mucho que nos apasione negarla, permite rescatar del olvido todo eso sobre lo que la mirada contemporánea, cada día más inmoral, pretende deslizarse con la más absoluta indiferencia."
Enrique Vila-Matas, Bartleby y compañía

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