15 Ago 2008
las hierbas perdidas de la ciudad
este verano las paredes del metro, en un derroche de sinceridad, afirman que sin ventas no hay fiesta. en el metro, de verano sí que hay temperatura: los pasillos son como incubadoras gigantes, da igual que el día se haya levantado fresco y sea lo suficientemente temprano. una por defecto le echa la culpa a la estación hasta que se fija en que la-Espe ha plantado recién nacidos a los que ha otorgado el don de escoger su destino (y yo me digo, con estas condiciones bioclimáticas, lo mismo en otoño los pequeños retoños se hacen un alarde de precocidad en agradecimiento y ya corretean por los pasillos en busca de ese volitivo destino. será una vuelta-al-cole entrañable que tendremos que agradecer a la presidenta volando)
crees que el momento en el que te das cuenta 1) de que esta viñeta roza peligrosamente tu realidad, 2) de que las listas acechan peligrosamente en las portadas y en el interior, es definitivamente cuando encontrarías razonable estar sobre la arena de cualquier playa calibrando, por ejemplo, la postura para compensar el tono del hombro izquierdo con el del derecho mientras calculas el tiempo que falta para que suba la marea lo justo para el chapuzón ideal
pero no estabas en lo cierto, el-momento-decisivo es cuando se hace certeza la sospecha de que ese festival de cifras y demás es en realidad una masa emigrante cuya procedencia son los andenes del metro o recreo neonatal donde la climatización tropical te hace ver la puerta del vagón como entrada al paraíso aunque lo cierto es que la camuflada frecuencia dilatada consigue, con menos de la mitad de gente de lo habitual, que el interior reproduzca el mismo efecto codofóbico infernal del día-a-día. en cualquier caso, el festival de cifras todos sabemos dónde está y menos mal que siempre hay no una ruta alternativa sino varias en las que las listas son algo más que números[palabras] manejado[a]s por las modas:
"Desde comienzos de los 60, Perèc trasegaba las calles de París en busca de lo que él llamaba 'las hierbas perdidas de la ciudad': balcones, sillas de café, señales del metro, melodías cantadas por los vagabundos, frases hechas, listas de compras, sellos postales, boletas de supermercado. (Adolfo Vasquez Rocca)"
y terminas el día en la superficie, tropezándote con el olor a gallinejas y patatas fritas nadando en aceite ¡con salchichas! de la fiesta de barrio que te acerca a un Madrid de puro cosmopolita, supurando cadencia provinciana: minutos infinitos hasta que se asoma el camarero hindú a la terraza y se acerca no sin esforzados ademanes por tu parte para hacer notar tu presencia: se está a gusto al caer la tarde bajo las sombrillas que en seguida se plegarán para que puedas intentar contar las estrellas
08 Ago 2008
taxidermias de medusa
La mirada de la Medusa captura lo fugitivo, lo fija como un alfiler fija la mariposa a la colección. Beatriz Sarlo, Siete ensayos sobre Walter Benjamin, “Verdad de los detalles”
deambulando en el verano de la ciudad, no hace falta encontrarse con ningún lobo para que el camino más corto se convierta en una ruta zigzagueante
Esta lectura coloca a Benjamin en una topografía contemporánea. El carácter fragmentario de los escritos benjaminianos subraya esta posibilidad de relación con su obra: leer a Benjamin cruzándolo a campo traviesa. Beatriz Sarlo, Siete ensayos sobre Walter Benjamin, “Lectores: comentaristas y partidarios
sorteando marquesinas que te ofrecen millones-para-navidad y recién estrenados escaparates cuyos maniquíes [que lucen la temporada otoño-invierno tras el cristal, mientras intentas despegar el vestido de la pierna]
son incapaces de aparecérsete en su rol oferente a cambio de cargarse de una cierta melancolía pessoiana como si en sus pupilas de poliuretano se hubiese fundido el rastro de cada parpadeo
"Toda poesia -e a canção é uma poesia ajudada- reflecte o que a alma não tem. Por isso a canção dos povos tristes é alegre e a canção dos povos alegres é triste. O fado, porém, não é alegre nem triste. É um episódio de intervalo. Formou-o a alma portuguesa quando não existia e desejava tudo sem força para o desejar". Fernando Pessoa, Messagem e outros poemas afins, “No intervalo... o fado e a alma portuguesa”
desde su estación de pasarela
"E.V-M. Soy un poco como Pessoa, entre Sintra y Lisboa. Cuando estaba en Sintra quería estar en Lisboa y cuando estaba en Lisboa quería estar en Sintra. Y a lo mejor todo esto que digo es para no dar la clave de un deseo mayor, pero como muchos tenemos la impresión de que si un deseo lo formulamos no se realizará, creo que me preservo y siempre digo que quiero ir a vivir a Nueva York para no contar el verdadero deseo". Dominique Gonzalez-Foerster, Nocturama*, “Enrique Vila-Matas, Dominique Gonzalez-Foerster, Hans Ulrich Obrist. En conversación.”
25 Jul 2008
agnolias (de puntillas)
googl.me debería ser la versión inglesa de google-moi pero más equivalente a este lugar de veraneo, digo, de devaneo es este otro
Visione del silenzio
Angolo vuoto
Pagina senza parole
Una lettera scritta sopra un visioDi pietra e vapore
Amore
Inutile finestra.
Caetano Veloso, Michelangelo Antonioni
sólo una forzada excusa histórico-topológica (por aquello de que el recital era en la plaza da Quintana) hubiese justificado insertar una pieza tan agónica en un concierto de verano al aire libre con duelo entre gaviotas y campanarios por hacer improvisados coros; mi preferida no pudo ser otra que la mer
por qué factor he de multiplicar el espacio que separa nuestras pupilas para obtener como resultado la distancia entre las miradas cuando la palabra horizonte se vuelve indigesta
“It's the sense of touch” “What?” “In a real city, you walk, you know? You brush past people. People bump into you. In LA, nobody touches you." Crash
apenas roces, tímido es el acercamiento; miradas evasivas,
Llegó el verano y tiene tus ojos.
Cesare Pavese fue seguramente un plasta como persona, pesadísimo con los amores no correspondidos, a vueltas con la misoginia, triste y, como demostró con su gesto final, un futuro suicida -en realidad lo que escribió fue: “Vendrá la muerte y tendrá tus ojos”, poco antes de matarse- en permanente estado de exasperante ansiedad.Pero fue un poeta muy sensible y, para mí, el verano y sus ausencias han tenido siempre la encarnadura de palabras pavesianas. Ausencias-encuentros-ausencias. Maruja Torres, “Nos separamos”
intenso el intento de desviación; pensamientos revenidos como chicles descoloridos de sabor vampirizado; escondemos el temor a ese poro de cercanía que amenaza supurar incierto conocimiento
¿Es verano? (“Todo el Verano, los pájaros pitaron como convoys”, es un verso antiguo de M. S. Lourenço): ¿Es Primavera, como parecen sugerir las golondrinas y los almendros en flor? Pero la Madre dice, en cierto momento, que no quiere llegar a la Primavera porque no tiene ropas para salir, ¿Es el otoño, con las neblinas, el cielo cerrado, las negras nubes tan bajas? Son todas las estaciones, no es ninguna. Es el tiempo del tiempo, es el tiempo del espacio.
Joâo Bénard da Costa, “Madre e hijo” (en O Independente, agosto 1998), Elegías visuales
no sé muy bien hasta que punto no deseado pero en cualquier caso autocensurado. el sabor a gravedad apenas permite el paso a la sonrisa y te dices que es pronto para mirar atrás, tarde quizás para reconocerlo; entonces te vienen con que, con una venda en los ojos,
[...] entonces, presa de un frenesí de sufrimiento, traga arena, se corta los párpados con unos guijarros afilados y se lacera el cuerpo. Erik Satie, Cuadernos de un mamífero, "Uspud II. Para declamar"
se enfrentan (te enfrentan) al recorrido hacia delante
Parafraseando lo que Albert Béguin dijo de Caspar David Friedrich, se puede decir de un film como Madre e hijo que “las obras románticas, como las de Sokurov, son como vórtices que atraen la parte de nosotros que se quiere ahogar”. Una campanada en un velero. Una mariposa en una mano muerta. Una carta que habla de agnolias, donde tal vez se hubiese querido decir magnolias. Joâo Bénard da Costa, “Madre e hijo” (en O Independente, agosto 1998), Elegías visuales
18 Jul 2008
extraño verano (brisas hipertextuales)
unos días arrancados a la [in]cierta placidez de la jornada continua, con un regusto frío a navidades perdidas en el calendario, vivir en la capital adecuada o-día-da-patria este verano a priori parece que me sabe más a turrón que a sal, espero que no me empalague.
Como tal instinto operante en el tejido del tiempo, la memoria saca a flote, incrustándolos en nuestro presente, los vértices decisivos de nuestra existencia. Poco importa que estos vértices hayan quedado aparentemente sumergidos en océanos de rutina, pues acaban prevaleciendo siempre, incluso contra nuestra voluntad. Cuando retornan aquellos ojos, aquella piel, aquel sonido, aquel aroma, resulta inútil oponerles resistencia recurriendo a un supuesto orden vital que, quizá, invita a prohibirlos.
En cuanto instinto de la conciencia, la memoria construye un relato secreto de nuestra vida, que diverge, cuando no se opone, del relato oficial que tendemos a legalizar, no sólo en relación al mundo exterior, sino también con respecto a nuestro propio mundo. Y este relato secreto es siempre inquietante, subversivo y, en el único sentido en que puede ser empleado este término, verdadero. Rafael Argullol, El cazador de instantes
Con la cabeza vuelta hacia el cielo, me vaciaba lentamente de mi hálito y sabía que mi forma de mujer vieja, si me había sido dado vivir vieja, se uniría a mi forma de mujer joven, a mi forma de adolescente, a mi forma de niña pequeña, que ya me esperaban con una ternura conmovedora al otro lado del espacio y del tiempo. Sabía que, cuando mis ojos se cerrasen, la niña pequeña a la que tanto le había gustado pasearse sola a orillas de un lago rodeado de vertiginosas montañas vendría a ayudarme a deslizarme en este lago y a abandonarme impasiblemente a él. Dominique de Courcelles, Viaje de hierba y de lluvia, “Epílogo”
04 Jul 2008
acaso
una extraña sensación te embarga, embaucadora, cuando el azar parece manejado por dados trucados (y por quién)
En poblaciones indias existe la creencia de que las fotografías roban el alma del retratado y los fotógrafos se apresuran en aclarar que el flash no es aquella luz a la cual es muy temprano para aproximarse. Pero es indudable que hay algo que se retiene, una esencia que se persigue. Y si esta búsqueda se torna capital presenciamos el arrebato, una entrega, un despojo, una pérdida. Hay descontrol y agotamiento, una decadencia y una espera, mientras los rollos se revelan.
Arrebato es una película de amor al cine. El amor que necesita poseerlo todo. Zulueta no busca provocar. Las adicciones se muestran tan naturales y devastadoras como las contradicciones, la muerte y las contraindicaciones. Tilsa Otta
reconocida como tímida seducción, traspasa el límite de lo consciente cuando Arrebato se impone a El abrazo partido y casi no osas preguntarte si Rothko es puerta de entrada o de salida (y de dónde) una vez que ves al pasar por la Gran Vía del 79 el cartel de Bambi, que tu memoria guarda como primera película en el cine. el [acaso] de Vallhonrat traza de igual modo un recorrido centrípeto desde una obra performática, cuyos títulos devienen imagen en diálogo con la fotografía, proyectándose en la lectura como virtual catálogo. el entorno natural hecho obra se convierte en escenario de un ejercicio de reversibilidad, a través de trazas cuya visibilidad es[tá] apenas implícita
Porque Tren de sombras habla, sobre todo, de la desaparición del protagonista, de unas formas de vida, de las propias personas. Pero lo hace, como en Innisfree, a partir de las huellas que deja esa desaparición, el hueco que realza una ausencia. El cine como ritual de la muerte, como territorio de fantasmas. La fotografía, enfrentada a él, como arte de la permanencia, como lugar en el que el fantasma toma cuerpo, huye de la fugacidad de la imagen fílmica, tal como deja claro la intervención de las cámaras fotográficas en el interior de la home movie. Carlos Losilla, "Tren de sombras"
Soledad de una película. De una película que nos acerca a la soledad de un libro, a las letras impresas en una página blanca o manuscritas en un cuaderno. Pocas veces el cine comparte una intimidad semejante: soledad del viajero, del paseante, del espectador, del cineasta. Gonzalo de Lucas, "Los puntos cardinales"
donde podrían estar las miguitas de pan del camino de retorno a una inocencia primigenia
La noche pasada estuve en el Reino de las sombras. Si supiesen lo extraño que es sentirse en él. Un mundo sin sonido, sin color. Todas las cosas -la tierra, los árboles, la gente, el agua y el aire- están imbuidas allí de un gris monótono. Rayos grises del sol que atraviesan un cielo gris, grises ojos en medio de rostros grises y, en los árboles hojas de un gris ceniza. No es la vida sino su sombra, no es el movimiento sino su espectro silencioso. Máximo Gorki, "El reino de las sombras"
[acaso: conjunto de acciones que conducen a la incertidumbre como método de autoconocimiento y modo de proponer preguntas sin respuesta (acaso, Javier Vallhonrat)]
27 Jun 2008
las etiquetas de las plantas (he visto... rosas)
el encapsulamiento vegetal referenciado por Ignasi Aballí, conceptualmente, no deja de ser una versión vegetal del realizado, meses atrás, en el edificio vecino, abocándonos a sentir a flor de piel la claustrofobia a la que los (habituales) momentos de inconsciencia nos hacen creer inmunes -pero peor es dejarse llevar por la imposición del terror al desabastecimiento-, en realidad bajo control
Me acercaré hasta el centro más bello
y luminoso de la ciudad.
Pronto sentiré mi alma
dispersarse
gozosa en estanterías y escaparates:restos humanos previamente
clasificados por los solícitos expositores(papelería, cosmética, alimentación).
Seguimos siendo, queramos o no,
el producto cambiante y siempre
diferido
de nuestra búsqueda.
Sandra Santana, Es el verbo tan frágil, Mañana de domingo en el Museo Arqueológico” (Capítulo III, La suspensión voluntaria y provisional de la incredulidad nos induce a aceptar las experiencias más extraordinarias)
sentada a la sombra, viendo la proyección [sobre la agenda en la que escribo que la funde con mis piernas y a estas con el suelo] del sol filtrado por las hojas de los árboles cuyo movimiento genera un ritmo fluido como los vaivenes del mar (aquí en esta zona el olor a tierra es intenso porque está mojada, casi encharcada). una nube puede ser herramienta de corte: "El papel, bien mirado, podría ser la luna. CIRUELAS SIN HUESO. La luna, bien mirada (es decir, bajo los efectos benéficos del olor a barniz), podría ser el papel idóneo donde dibujar una figura redonda y blanca. -Un primer trazo: ROJO IRLANDA-. Visto así, los aviones que cruzan el cielo en el horizonte de la mirada pueden causar desgarros irreparables. Visto así, el desgarro mudo e irreparable del dolor puede muy bien confundirse con las líneas que cortan el papel dejándonos ilesos". (Sandra Santana, Es el verbo tan frágil, “Juguete para hacer pompas de jabón” (Epílogo: Tratamiento de heridas provocadas por la continua erosión del aire sobre la superficie de la voz). entre las begonias, anónimas pero aromáticas clavelinas que me recuerdan al colegio, cuando las niñas llevaban flores en mayo porque era “el mes de las flores”
desde que vi a Elina Brotherus en una edición pasada de PHE me acerco cada año con la ilusión de un nuevo descubrimiento (pero Descubrimientos PHE08 está en el complejo El Águila)
el deambular a la caza del cartelón en el jardín enseguida se descubre como tarea tan absurda como escudriñar la señalética del mismo (pero quién dice que no deje que se apodere de mí ese impulso tal vez ridículo) enriqueciéndose el paisaje por varias áreas de acceso cortado por conos triangulares de listas rojiblancas como los de las carreteras e incluso prohibidos el-paso-a-toda-persona-ajena-a-la-obra cuyo rojo brillante, en contraste, se ríe de la señalética verde oliva integrada o de los tarjetones negros en los que están grabados los datos de las plantas. en un arranque al que tal vez le quede grande la palabra fetichista, me acerco a las rosas y, aunque las flores están deslucidas,
Cuando el follaje es nuevo, penetra más luz en los bosques. Las flores están en su mejor momento al final de la primavera y principios
(Ignasi Aballí, Fotografía para jardines)
sus rótulos
Las etiquetas de las plantas
Las etiquetas sirven para identificar una especie vegetal en la colección. Las dos palabras que forman el nombre de la especie son el género y el epíteto específico (adjetivo). Especies con características similares se agrupan en un género. De la misma manera, los géneros se agrupan en familias.
desbordan narratividad como en competición por sus historias: Fesema, Stel, San Valentín, Muñbar-8, Luarca, Dorita, Condesa de Barcelona, Para ti, Gloria Dot, María Ribas de Bañols, Baleares, María Teresa Bordas, Cecilio Rodríguez, Andrés Batlle, Susane Dot, Eric Palau, B.E.A., Josefina de Salgado, Encarnita de Tierno, Marta Casals, Amanecer, Adiós Enriqueta, Señora de Bornas, Via Romana, Ramón Bach, Doctor Behring, Montezuma
El truco está en acercarse al jardín con la mente abierta
(Ignasi Aballí, Fotografía para jardines)
(*) continúo aquí unos comentarios interrumpidos por los gajes de la tecnología. yo me había visto como W. de Willard sobrevolando el rjb (pero eso es carne de hipertexto sobre estas líneas –see pueden causar desgarros irreparables-) pero ¿Walkiria? y es que, hablando con hipertextualidad, me podría ver como como Ευφροσυνη Rampante o, volviendo a la página de la que venimos: si de todas las W.'s fuese Brunilda seguro que el Neptuno sería un buen lugar -y del gusto de Morfeo- para la durmiente en attendant Sigfredo y puestos a cabalgar quedémonos en vox por acabar con un puntillo cultural
20 May 2008
como un cierto invencionalismo
Sobre su intervención escribe, a modo de explicación, Vila-Matas: “Paseos y derivas del autor en torno a la supuesta metaliteratura de su obra. Y comentarios a por qué ésta crece obsesivamente sobre otros libros. La metaliteratura, vista como un invento de ciertos críticos, enemigos de lo intelectual. Y la utilización de citas -falsas o reales- de otros autores, entendida como un procedimiento para la creación de una maquinaria próxima a la literatura de investigación”.
Enrique Vila-Matas, “Intertextualidad y metaliteratura”, revista de la Fundación Juan March, 376
de fuera adentro, la intertextualidad deviene hipertextualidad aunque previamente el intertexto haya sido hipertexto; entre la palabradigital [pantalla] y la palabrapronunciada [espacio], la palabragrafo [papel]: devenires analógico-digitales
Al leerla, reconocí a su autor por el tono. Pero lo que me dejó helada, como un descubrimiento indeseado, la pérdida de un bien -en otro tiempo querido, pero y escamoteado- que ya no podré recuperar, fue que no reconocí su letra. Comprendí que no la había visto nunca. Mi amigo y yo, como tanta gente que ha empezado a relacionarse cuando ya se encontraba en marcha el hábito de la comunicación a través de correos electrónicos y SMS, ignoramos cómo es la letra del otro.
[...]
MIS CUADERNOS, MIS LIBRETAS DE TODO TIPO y forma reciben mis confidencias a mano. Tal vez éste sea el destino de la caligrafía, en el presente -y ojalá al menos eso se conserve en el futuro-, la intimidad, el secreto, cuadernos que acompañan, hundidos en el bolso o en la mesilla de noche, al alcance de la mano. Maruja Torres
de dentro afuera, habitando espacios abiertos, tratando de ser en un soporte acaso frágil, probablemente electrónico confrontado con nuestra carnalidad ante la pantalla con las notas sobre un papel, virtuales hipertextualidades que expanden la intertextualidad original pronunciada por el escritor a un lugar cuyo camino está trazado por el rastro anotado primero, hilado después, a través de una mirada traicionada
'TIS good -the looking back on Grief -
To re-endure a Day -
We thought the Mighty Funeral -
Of All Conceived Joy -To recollect how Busy Grass
Did meddle – one by one -
Till all the Grif with Summer – waved
And none could see the stone.And though the Woe you have Today
Be larger – As the Sea
Exceeds its Unremembered Drop -
The're Water – equally -
Emily Dickinson, La soledad sonora, "660"
(contagiada) por la angustia inquieta
En los versos de E. Dickinson, la sed no se lee, no se piensa, se muere uno de sed. La angustia no es un concepto, no es de papel, de cuento, se muere uno de angustia. El desasosiego somete, muerde, desespera, ya no se quiere nada, no se sabe nada, no existe nada que interese al cuerpo. Carmen Cristina Wolf
hacia el proceso médico cuyo macabro baile provoca conversaciones salpicadas de secretos y mentiras cargadas de las mejores intenciones y finalmente conduce del temor incierto
And to read is to understand, to question, to know, to forget, to erase, to deface, to repeat—that is to say, the endless Prosopopeia by which the deads are made to have a face and a voice which tells the allegory of their demise and allows us to apostrophize them in our turn. Paul de Man, The rhetoric of Romanticism 1984:122.
al pavor
Ese escritor anónimo que una semana antes de la Segunda Guerra Mundial escribió una nota que decía: “Ya no hay nada que hacer. Pero si de verdad fuera escritor, debería poder impedir la guerra”. No podemos impedir la guerra. Ni siquiera podemos impedir la muerte. Ni aunque nos llamemos Vila-Matas, como todo el mundo. Javier Rioyo
la anamnesis abandona el álbum del recuerdo para hacerse hueco en el historial médico
Qué es la magia, preguntas
en una habitación a oscuras.
Qué es la nada, preguntas,
saliendo de la habitación.
Y qué es un hombre saliendo de la nada
y volviendo solo a la habitación.
Leopoldo María Panero
'TIS not that Dying hurts so -
'Tis Living – hurts us more -
But Dying – is a different way -
A Kind behind the Door -
[...]
Emily Dickinson, La soledad sonora, "335"
noche de insomnio: rescato mi primer libro-fetiche de la maleta sin deshacer y lo releo en el sofá:
Se sentaron juntos en el tejado más alto y miraron hacia abajo, hacia la ciudad dormida: un gato de terciopelo negro y una burbujita de búho espolvoreada de blanco.
-¿Qué tal? -preguntó el gato.
-No tengo palabras -le contestó Plop-. Pero tienes razón, Orión. Después de todo, soy un pájaro nocturno. ¡Qué estúpido dormir toda la noche y perderse esto!
-Y éste es sólo un tipo de noche -dijo Orión-. Hay otras muchas clases de noche y todas muy hermosas. Hay noches de verano calientes y perfumadas; noches de frío y viento, en que las nubes pelean y proyectan sombras desiguales sobre el suelo; noches sin aliento, tormentosas, que de pronto son rasgadas por un rayo blanco; noches frescas de primavera, en que incluso los pájaros diurnos no pueden dormir; y noches silenciosas de invierno, en que la nieve cubre el suelo y forma hielo en los árboles y las casas. Las noches que yo he visto y que tú verás, Plop, como pájaro nocturno. Jim Tomlinson, El búho que tenía miedo de la oscuridad
melancolía infantil de enmudecida gallina que podría habitar la partitura inmaculada
Silencio y ruido son el espacio de la experimentación, el texto que existe en potencia, el contenido que se reduce a unas pinceladas precisas para soportar el medio, para soportar el concepto que gracias a una extraña transubstanciación estética hemos conseguido convertir en forma. “El silencio y el ruido en la literatura por venir”
Allá en el fondo, todas las palabras que dijimos y de las cuales ya no guardamos recuerdo, duermen bajo las aguas.
Duermen aquellas que no supimos decir y esperan su turno para salir a flote.
Las cartas que hemos roto, las no recibidas y las veces que hemos dicho adiós. Carmen Kurtz, "Duermen bajo las aguas"
ahora la oscuridad de la noche es estuche de terciopelo grana (envoltorio [post]uterino)
Encapsulado en cada uno de nosotros, parece guardar el secreto de nuestro origen y por tanto la clave de nuestro destino. Ese niño es al adulto, lo que la caja negra a los aviones: cuando todo en nosotros se transforma, o se destruye, en los recuerdos de infancia permanece protegida información esencial sobre lo que somos, lo que no fuimos, lo que quisimos ser. Laura Restrepo
(estadio preverbal)
Al fin de cuentas ni siquiera sabían hablar: justamente eso quiere decir infante, in-fari, sin habla. Laura Restrepo
(armario sin bisagras palpado en la penumbra)
Es la paradoja del mundo del mito, y de sus historias verdaderas, que dan a los sueños la solidez de lo real, y a la realidad la intensidad de los sueños. Gustavo Martín Garzo
gestadora de pesadillas criminales: asesinato del interlocutor [en potencia] ¿cómo te llamas?
[...] pues hoy lo que esencialmente recuerdo de aquella actuación de Miles Davis es que con ella entré por primera vez en contacto con ciertos problemas que la exasperante sociedad del espectáculo les crea a algunos artistas. Aquella actuación hoy la recuerdo esencialmente por esto y también porque, a la larga, acabó indirectamente influyendo en el segundo libro que escribí: una breve novela hecha con la intención de dar la espalda al público y con la intención de acabar con el lector, de asesinarlo directamente. Enrique Vila-Matas, La gloria solitaria
suicidio del locutor ¿cómo te llamas?
Tal vez ser un autor sea hacerse el muerto, situarse en el lugar del difunto, y no perder de vista ciertas perspectivas que abrieron pensadores como Foucault, para quien lo que la escritura pone en cuestión no es tanto la expresión de un sujeto que escribe cuanto la apertura de un espacio en el que el sujeto que escribe no cesa de desaparecer: "La huella del autor está sólo en la singularidad de su ausencia; al escritor le es asignado el papel del muerto en el juego de la escritura".
Al hacerse el muerto, Thomas Bernhard no hacía más que prepararse para un día ocupar el lugar mortal del autor. "Me llamo Erik Satie como todo el mundo", decía Satie. Con esta frase, tal vez quería decir que no se trata exactamente de que el autor esté muerto, sino que en tanto autor ocupa el lugar del muerto, marca sus propias huellas en un lugar vacío. Enrique Vila-Matas, La gloria solitaria
agotamiento del espacio en primer grado, en segundo y hasta en tercer grado:
En esta obra, Georges Perec intenta agotar la Place Saint-Sulpice de París, narrando lo que pasa cuando no pasa nada: el tiempo, la gente, los coches, las nubes. Como homenaje al autor, realizaremos aquí una tentativa similar, realizada en el mismo lugar, el 29 de julio de 2007. Vila-Matas realizó un homenaje similar, con toda seguridad más afortunado, en la crónica de EL PAÍS Tentativa de agotar la plaza Rovira, publicada a principios de septiembre de 1996, y hoy inencontrable. Une autre tentative d'épuisement
(he terminado de leer el libro "Cuando las imágenes toman posición" de Georges Didi-Huberman)
en cualquier caso (o precisamente por eso):
[...] la lectura de un texto, sea retórico o político, siempre está por llegar. Cada vez que se intenta estabilizar el significado de una cosa o de fijarlo en lo que sería su telos originario, la cosa misma y todo lo demás se escabulle. La deconstrucción es una búsqueda de lo imposible de la lectura, que es la condición de posibilidad de estos discursos, esto es, el texto, en vez de ser aniquilado por su imposibilidad, se nutre de ella. Lo legible no tiene origen, es memorial, nos precede a nosotros y a nuestra lectura. Lo legible sería lo necesariamente todavía por venir. Está todavía por venir no como acto o acontecimiento que un día podrá volverse presente, sino más bien en el sentido estructural de una promesa, una promesa que es —en su afirmación y no cumplimiento— un double-bind. En este sentido el texto nunca será legible. La lectura está siempre por venir. Esta promesa de lo que está por venir, del suceso que viene, está organizada alrededor de lo que Derrida llama la invención del otro. La deconstrucción, por tanto, puede ser pensada como un cierto invencionalismo. Antonio Aguilar
03 May 2008
neopreno bodies under waterproof skies (variaciones de ciencias[-ficciones])
el día de fiesta, a la hora en que la ciudad se desperezaría, la estación todavía vive en la hoja del calendario de ayer; en el ambiente postbotellón aún flota el kalimtoxo ("amaneceres de finales de noche que te configuran en cero para crear el vacío;" Agustín Fernández Mallo, Carne de píxel) el retorno te hace vislumbrar tersuras que devienen espejismos, embargándote una nostálgica melancolía pero en el trecho bajo la lluvia no hay tiempo para las lágrimas
a veces las celebraciones mediáticas pueden aproximarte a mundos que en realidad no estaban en una órbita tan lejana como [prejuiciosamente o no] pensabas; en la calidez del sábado por la mañana, entre sueños y experiencias de nocillas se me desliza Carne de píxel al oído donde los pixelados son esa [pr]esencia que no siempre puede contener un frasco ni un álbum pero [en ocasiones] una agenda o una cartera o ese bolsillo que tal vez no vuelva a estar tan a mano (acumulando así puntos para convertirse en arca-del-tesoro):
El camarero arrancó la cuenta de la
caja registradora, aún debes de tenerla, ver-
dadero poema, [lo llamaré pixelado nº 0]: el
misterio más profundo está en la materia.
Agustín Fernández Mallo, Carne de píxel
son la aspiración a lo mínimo: [llámalo cifra = llámalo vacío] O2
llegó cada cual con su pasado [lo que equivale a decir futuro programado]. Sin que lo supieras, en cada hotel de Nápoles robaba papel higiénico, una muestra, digamos, para al regresar escanearlo y ver manar en la pantalla del PC el azar ordenado en un surtido de puntos negros sobre blanco, mapa de píxeles en los que leer una cifra, un vacío que, siendo profano, en cierto modo es sagrado, píxeles garantes de aquel silencio que la alquimia buscaba en los objetos y yo busqué en ti [tus manos de joven modelo retirada, tu lengua muda en el beso]. Al escaneo surgieron mapas, figuras, cosas, reflejos de lo que vendría y que nunca te enseñé, dos Replicantes en busca de una vida más convencional, oxígeno de mortal que no los asfixiara. A este escaneado lo llamaré pixelado nº 1 [yo ya sólo aspiro [[lo advertí]] a las enumeraciones]. Agustín Fernández Mallo, Carne de píxel
pudiendo devenir algo más: una línea = su [tu] respiración
Me llevé el papel higiénico y al escaneo surgió una línea moteada en negro, sucesión de acontecimientos idénticos, la página llena de puntos suspensivos que Breton tituló El Paseante o, [lo llamaré pixelado nº 3], tu respiración al correr tras esa forma de desaparición a la que llamamos Mundo. Agustín Fernández Mallo, Carne de píxel
en e-limbo, a leer en la oscuridad le crece una imagen que, semanas después, emerge de las palabras de Arthur C. Clarke via Jorge Wagensberg [see quote below], nos acompaña a modo de cielo protector; a una profunda tentación del vacío esta otra, dibujándose este post entre ambas
Arthur C. Clarke, el escritor y científico fallecido el pasado 19 de marzo, empieza el prólogo de su 2001: una odisea espacial con unas palabras que hacen volar la imaginación por el espacio de la galaxia entera y por el tiempo desde el mismo amanecer del hombre en el planeta: “Tras cada hombre viviente se encuentran treinta fantasmas, pues tal es la proporción numérica en que los muertos superan a los vivos. Desde el alba de los tiempos, aproximadamente cien mil millones de seres humanos han transitado por el planeta Tierra”. Clarke prosigue así: “Y es en verdad un número interesante, pues por curiosa coincidencia hay aproximadamente cien mil millones de estrellas en nuestro universo local, la Vía Láctea. Así, por cada hombre que jamás ha vivido, luce una estrela en e






