11 May 2008
Él
Durante un tiempo no puedes evitar pensar en cómo será el siguiente. Y te haces una ficha mental de lo que quieres: condiciones físicas, rasgos, carácter. Te parece que lo tienes muy claro y, a estas alturas, no crees que vayas a desviarte mucho de lo que para ti son unos sólidos principios. Pero se te olvida que, en hablando de tus relaciones, la razón no suele primar. Y un día aparece él. Y, pillándote con la guardia baja, te gusta. Y te asustas. Y al llegar a casa le das muchas vueltas y piensas: no puede ser, no es lo que yo quería, esperaré unos días y se me pasará. Pero resulta que no se te pasa y no dejas de pensar en él y haces planes de los sitios a los que iríais juntos y te sueñas con él en aquél idílico lugar al que siempre quisiste ir de vacaciones. Y, creyéndote muy racional, te dices a ti misma que bueno, por verle otra vez no va a pasar nada. Y arreglas un encuentro casual, por si resulta que se te ha pasado y ya no te gusta tanto. Y le miras a los ojos, y te parece que él te mira a ti. Y habrías matado al amigo plasta que no deja de hablar mientras tú solo quieres estar a solas con él. Y por fin lo estás. Y no se te pasa. Porque sientes como si él hubiera sido creado para ti y, sin saber cómo, de pronto los dos tenéis el pálpito de que lo vuestro va a ser duradero. Y tú, como eres madre y quieres que todo salga bien, vas y te las arreglas para que los niños lo conozcan. Y, vaya, a ellos también les gusta. Juegan con él, se ríen y al volver a casa te preguntan que cuándo irá a casa con vosotros. Y tú lo vas viendo más clarito. Aunque te sigue dando algo de miedo. Y lo que intentas es sacarle defectos para convencerte de que no es para tanto. Y algún defecto tiene, sí, pero te sigue gustando mucho. Y por una vez te parece que no vas a tener que conformarte, esta vez sí que él va a ser todo lo que tú querías. Y te preparas para disfrutarlo. Bueno tú sola no. Con tus hijos. Aunque para ellos la elección sí tiene un defecto, así que te descubres cruzando los dedos deseando no se enfaden mucho cuando vean que al final no es del color que ellos querían. Tú qué le vas a hacer. Los coches blancos ya no se llevan.
Sobre este blog
... Si yo hablara...
Ana...escritora aficionada y entusiasta, cuentista, habladora vocacional, oyente avezada (la cotilla tradicional pero en literario), cronista de lo cotidiano (vamos que lo que escribo aquí es lo mismo que cuento a mis amig@s, sólo que le quito los tacos y las faltas de ortografía), mujer militante (además de nacimiento), profesional de mi profesión, madre de mis hijos, amiga de mis amigos, de los de mis hijos, de los amigos de mis amigos..., aprendiz eterna, aspirante a reidora perpetua (pero de las de verdad, no de las del botox), llorona ocasional (pero con técnica muy perfeccionada)... y todo en un cuerpo muy chiquitillo...
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9 comentarios · Escribe aquí tu comentario
pisos dijo
Si claro y luego ella te deja como un perro, suele pasar, las mujeres os encaprichais de los hombres, nos enamorais y nada nos dejais hechos polvo... saludos
karmen-jt dijo
¡Jajaja! me has tenido casi a punto de lágrima hasta el final, me sentía tan identificada... veo que ya casi has encontrado coche.
Si es que hay que ser práctica, y por lo menos con un coche tienes garantía. Besos.
pat dijo
Bueno, los deportivos blancos se llevan un montón, pero esos no se llevan bien con los niños...
crguarddon dijo
Me alegro que hayas encontrado coche, aunque tenga un pequeño defecto.
No digo más. Un beso Ana.
Ana dijo
Pisos, en este caso es un coche, pero lo pienso tratar como si fuera un príncipe azul al uso, para que se encapriche y no me deje tirada nunca. Yo por mi parte pienso prometerle lo mismo. Un saludo.
En años se mide la garantía, Karmen, en años. Quién la pillara en otros ámbitos, ¿verdad?. Un beso.
Vaya, no se me ocurrió mirar si había algún deportivo con isofix, Pat, seguro a ellos les hubiera encantado. Un beso.
Es defectillo, Carmen, y ya se sabe, el roce hará el cariño. Un beso.
elisa- dijo
Ana, pensé que la profecía del horóscopo se había cumplido, aunque con un poco de retraso
Un beso
Ana dijo
Pues no, Elisa. Bueno o lo mismo sí, quizá el horóscopo se refería a éste. Un beso.
Señor Capullo dijo
Blanco... príncipe blanco, querrás decir...
Ana dijo
Sr K., el color es lo de menos...
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