30 Ago 2007

¿ALGUNA ESPERANZA?

Escrito por: Anna Quero anna.quero@gmail.com el 30 Ago 2007 - URL Permanente

Lo que sucede, ¿sirve para algo?. Sabemos, no sólo por los libros, que la historia se escribió con la sangre de inocentes, de miles de anónimas almas que provocaron cambios en las generaciones posteriores. Así es, nada cambia de un día para otro. Y muchos de los que hoy estamos aquí, ni tan siquiera veremos muchos de los cambios que, tal vez, nuestra actitud provocará.

Después de la ejecución de Troy se publicó un artículo en el que, con sutiles toques de esperanza, se hablaba de que algo había cambiado respecto al procedimiento para pedir clemencia. Algunos miembros de la Junta de Indultos y Libertad Condicional expresaron públicamente, y por primera vez, que habían estado de acuerdo en concederle la clemencia que pedía. Indicando, además, la justicia de esa decisión. Sólo fueron cinco, de los dieciocho, pero la escisión se había producido. Se atrevieron a hablar.

Ignoro si ese cambio provocó alguno más profundo. Si gracias a que por fin alguien habló, la reuniones dejaron de ser secretas, y los razonamientos devinieron públicos. Ignoro, si aquéllo fue el principio de algo. O fue, un pequeño conato para intentar cambiar un procedimiento groseramente injusto. Sé, que, en todo caso, la historia siempre se escribe igual, los grandes cambios son precedidos de sangre inocente.

http://www.youtube.com/watch?v=yFBS9fif_JA

27 Ago 2007

HACIA EL FINAL

Escrito por: Anna Quero anna.quero@gmail.com el 27 Ago 2007 - URL Permanente

Troy seguía en la celda de la muerte sin que nadie le informase de qué estaba ocurriendo fuera. En un intento desesperado por salvar su vida, sus abogados habían solicitado un nuevo aplazamiento, y la Corte estaba resolviendo acerca de esa última petición. Los minutos pasaban y nadie sabía qué podría suceder. Las ejecuciones se llevan a término con absoluto respeto al horario. Cualquier dilación indicaba que algo estaba ocurriendo.

Pero, finalmente, y después de lo que pareció toda una eternidad, la puerta se abrió, y dos policías le indicaron que debía acompañarlos. La dificultad de sus movimientos, ante las cadenas de manos y pies, se veía obstaculizada por las propias sensaciones internas del que caminaba hacia su muerte. Al entrar en la cámara sintió que las fuerzas lo abandonaban y que se iba a deslizar hacia una dimensión desconocida. Pero pudo retomar el control a tiempo y no opuso la más mínima resistencia cuando fue tumbado en la camilla.

Nadie había vivido para contar qué siente uno en ese preciso instante. Y él no sería la excepción. La solicitud de última hora había fracasado.

Todo estaba preparado. Los cateters a través de los cuales debía ser introducido el líquido mortal, estaban perfectamente ajustados. Fue entonces cuando abrieron las cortinas que Troy tenía a su derecha y pudo ver a los miembros de su familia.

Se agarraban de las manos y hacían esfuerzos inhumanos por contener las lágrimas. Troy sabía que era un empeño inútil. Cuando los sentimientos pujan por salir, es imposible encerrarlos. Se cuelan a través del cuerpo. Siempre encuentran un pequeño surco, una hendidura por la que salir.

Al mirar fijamente a los ojos de su hermano mayor, vio cómo empezaban a desdibujarse. Su boca, lentamente, se fue disfrazando con una sonrisa, un simple te quiero silencioso. El corazón de ambos se estaba haciendo pedazos detrás de ese silencio. A través del vidrio que los separaba. De repente sintió que no podría controlarse y dejó de mirar. No quería que el último recuerdo que Tina se llevase de él fuese su llanto. Cuando por segunda vez, retomó el control la miró. Y nuevamente apareció en el rostro de ambos el te quiero silencioso.

Saltando de los ojos de uno, a los ojos del otro, ratificó que el amor es en lo único que nunca te equivocas y que sería inmortal por siempre gracias a él.

A lo lejos escuchó una voz que lo trajo de regreso. Le ofrecían la posibilidad de dirigirse por última vez a los presentes. Ahí, dejó de mirar a los suyos y dirigió su vista a las personas que también ocupaban esa sala.

"Primero quiero dirigirme a la familia Rosembaum. A Cindy, a Scott, a todos ellos. Sólo puedo deciros que en mi corazón sólo hay amor. Clark no murió en vano. Él, con su muerte, hizo que éste hombre haya acabado aquí. Pero no quiero ofenderos. En este momento sólo siento amor.
A mi familia. Quiero que sepáis que mi alma os pertenece. Habéis sido lo más maravilloso que he tenido. Todo vuestro amor y vuestro apoyo ha logrado maravillas. Ha sido milagroso todo lo que habéis hecho por mi. Os quiero. Siempre estaré con vosotros. Decidle a Troy que lo amo..."

Y, lentamente los fluidos fueron introduciéndose en su cuerpo...Seis minutos después de iniciarse todo el procedimiento fue declarado oficialmente muerto. Eran las 19.16 horas del día 13 de enero de 1.999

22 Ago 2007

LA ÚLTIMA BATALLA

Escrito por: Anna Quero anna.quero@gmail.com el 22 Ago 2007 - URL Permanente

El día 13 de enero de 1.999 Troy Dale Farris fue conducido desde el edificio de Terrel Unit, donde había pasado los últimos 14 años de su vida, a la unidad de ejecuciones, o Ellis Unit.

Fue introducido en una pequeña celda, contigua a la celda de la muerte, y se le indicó que sería sometido a una constante vigilancia. El Estado había acordado que el condenado muriese a manos del Estado, y no podía permitir que su muerte se adelantase por ninguna circunstancia.

Ese día, como todos los que anteriormente habían sido huéspedes de esa celda, se le serviría su última comida, la cual, en una consideración patética al que debe morir, podría elegir. El horario se cumpliría a raja tabla. La cena se serviría antes de las 15.30, para que el condenado tuviese tiempo a hacer su última digestión.

A las 16 h. y tras retirarle la comida, debía darse una ducha. Momento a partir del cual abandonaría definitivamente su uniforme blanco, que indicaba su condición de condenado a muerte, diciendo adiós al número 831 que lo identificó en la última parte de su vida. El Estado le permitía elegir la ropa con la que deseaba morir, o tal vez, no quería desperdiciar un uniforme.

Paralelamente, se desarrollaban los preparativos. Antes de las 18 h. los testigos presenciales de la ejecución eran conducidos a una salita doble, ocupada respectivamente por los miembros de ambas familias, los de la víctima y los del condenado, así como los respectivos testigos. No se verían, estaban separados por una cortina.

Asimismo,antes de esa hora el condenado sería conducido a la cámara de la muerte, abandonando para siempre la pequeña celda contigua.

Pero a las 18 h. del día 13 de enero, nadie fue a buscarlo, y tampoco nadie le explicó qué estaba sucediendo.

13 Ago 2007

EL TIEMPO PASA

Escrito por: Anna Quero anna.quero@gmail.com el 13 Ago 2007 - URL Permanente

Tiempo después de su juicio Troy supo que no se tomó declaración judicial a Lowder. Éste viajaba con él el día de autos y fue quien declaró en su contra ante la Policía. Al no haber vuelto a declarar en el juicio, su declaración, hecha ante al autoridad policial, sin ningún tipo de garantía, no pudo ser contradicha.

Sin embargo, cuando Lowder salió de prisión y supo que Troy había sido condenado a muerte, él mismo contradijo su declaración afirmando taxativamente que estaba seguro, porque estaba con él, que Troy no había cometido el crimen por el que se le había condenado a morir.

Esas palabras, llegaban demasiado tarde, la condena a muerte parecía ser irremisible.

Y amaneció, y era el 11 de enero de 1999, dos días antes de la fecha fijada para su ejecución. Y ese mismo día Troy y sus abogados fueron informados de que su recurso ante la Corte había sido denegado. Ya sólo se podía solicitar clemencia ante George W. Bush y la Junta de Libertad condicional.

Realmente, ya no quedaba ninguna esperanza. Bush, al jurar el cargo en 1.995, dejó ver, con una claridad paladina, que él consideraba que los condenados a muerte, eran asesinos, y no había duda. El sistema funcionaba. Si habían sido condenados era porque eran asesinos, no había lugar al error. El aparato judicial funcionaba perfectamente. Tal vez por eso, fue apodado "el Gobernador verdugo"... Firmaba todas las ejecuciones que llegaban a su mesa...

Tampoco la Junta de Libertad Condicional implicaba ninguna esperanza. Era el único ente que podía aconsejar al Gobernador modificar su criterio y otorgar clemencia. Pero eran 18 miembros que, en el Estado de Texas, no se veían las caras a la hora de resolver. Nunca se reunían. Su resolución siempre estaba recogida en un simple fax.

Sólo cabía esperar a que el final llegara.

"No tengo miedo. Incluso podría decir que estoy feliz. Ha sido un largo camino. Trece años es demasiado tiempo, especialmente cuando se viven en las condiciones en las que lo hacemos los condenados a muerte. Realmente estoy muy cansado. Nunca me he rendido. Pero ya estoy cansado. Cualquier cosa que venga, será mejor que esto"

12 Ago 2007

HABEAS CORPUS

Escrito por: Anna Quero anna.quero@gmail.com el 12 Ago 2007 - URL Permanente

El último trámite judicial, previo a la solicitud de clemencia, era la petición de Habeas Corpus. El Estado de Texas, como el resto de Estados en los que se mantenía la pena de muerte, permitía que el condenado utilizara ante la Corte de Apelaciones este último recurso. Con él, el abogado defensor, que nunca era el mismo que había asistido a Juicio, podía solicitar una nueva investigación. Eran necesarios una serie de requisitos, pero su admisión implicaba la suspensión de la ejecución.

Sin embargo, "La Ley de muerte eficaz" signada por Clinton, había reducido al mínimo las fases del procedimiento, y con ello, las garantías para el recurrente. Además, Troy se encontraba en uno de los estados con mayor índice de ejecuciones.

En efecto, desde la toma de posesión del Gobernador George W. Bush, la Corte había confirmado prácticamente todas las condenas a muerte. Más concretamente, sólo admitió 8 apelaciones en los últimos 4 años, de las cuales, además, terminó confirmando la pena de muerte en 6 ocasiones. Más aún, y aunque resulte ocioso comentarlo, en los 6 casos mencionados existieron groseras violaciones de derechos fundamentales.

Años antes, concretamente en 1.995, con la llegada del nuevo gobernador, la Corte ya dio un viraje hacia un carácter conservador y electoralista, en un país en el cual se defendía la pena de muerte como una necesidad de castigo ante los males cometidos por pecadores sin remisión. Y seguía en ese rumbo, conservador y electoralista. Y seguía en ese arrebato mesiánico, difícilmente inteligible para todo aquel que está fuera de esa sociedad. Quizá por eso, los fervientes defensores de la pena capital eran, son, fervientes creyentes de Dios, piadosas almas terrenales que se confieren el derecho de impartir justicia divina.

Había, pues, poca esperanza...

Y nuevamente se pusieron de manifiesto los errores constitucionales reconocidos por la propia Corte. Y nuevamente, como sucediera en 1.994, la Corte desestimó una apelación sustanciada en los argumentos de la propia Corte...La Corte reconocía su propia equivocación. Reconocía la ausencia de pruebas físicas que vincularan a Troy con el lugar del crimen...Pero no era suficiente, porque dice la Ley,no se puede acudir dos veces ante la Corte con el mismo argumento...aunque el argumento sea el reconocimiento de la equivocación por parte de la propia Corte...El absurdo hecho Justicia...La ejecución era posiblemente irremisible.

16 Jul 2007

Barcelona, 10 de diciembre de 1.998

Escrito por: Anna Quero anna.quero@gmail.com el 16 Jul 2007 - URL Permanente

Hace días que recibí tu carta. Me tomé mi tiempo para responderte, porque no sé cómo empezar, qué decir, cómo decirlo... Los dos sabíamos que tal vez llegase este momento, y ahora que está cerca no sé cómo hacerle frente. No sé si ésta será mi última carta. Mientras la escribo quiero pensar que no, que en unas semanas recibiré tu contestación. Pero no sirve de mucho engañarse...Y me cuesta redactar lo que sea, temiendo que quizá sea lo último que leas de mi. Las palabras no salen, es así de simple. Podría escribirte sobre cualquier cosa, como siempre hice, pero de repente me parece inoportuno escribir como si nada, como si todo continuase igual, como si ésta fuese una carta más. Y eso, me traba. No encuentro ni la palabra adecuada, ni la frase apropiada, ni el tema indicado. Y aquí estoy, hace ya más de media hora pensando qué decir, qué te gustaría leer en este momento de tu vida. Y me doy cuenta que sólo me has pedido una cosa,que te vuelva a escribir, y que lo haga pronto...

No puedo imaginar tus sensaciones de estos últimos días...Digo que no puedo, porque toda mi imaginación no alcanza. Y aunque no tengo hijos puedo entender lo desgarrador de tus sentimiento al hablarle al tuyo...¿Cómo se despide uno? Vivimos la vida pensando que somos eternos. Creemos que siempre hay un mañana...

Decidí salir a pasear contigo...Sin palabras, sólo disfrutando del tiempo compartido...Pero antes tú llegas hasta aquí, a mi despacho...Imagino que estás sentado frente a mi. Nos separa una gran mesa de madera. A mi espalda está colgada de la pared la Orla de la Universidad de Derecho de Barcelona. La miras, como todos. Te levantas y me buscas entre el mar de pequeñas fotos de la promoción. Me encuentras. Hacia el final. Corroboras tu hallazgo leyendo mi nombre. Sonríes. Esa era mi cara a los 22...

Salimos del despacho. Nos vamos. La calle es una avenida ancha y señorial, ubicada a la derecha del Ensanche. Observas las casas, elegantes, distinguidas, orgullosamente antiguas. Y caminamos hacia el Sur, hacia el mar. Ya te dije que Barcelona es privilegiada, tiene mar y tiene montaña. Y es difícil perderse. Uno siempre sabe dónde está el norte. Seguimos caminando por la avenida sintiendo el frío en nuestro rostros. No hace mucho. Nunca hace mucho. Pero se nota esa gélida caricia cada vez que una mínima brisa nos roza. Seguimos, hacia el sur, y de repente te sorprende el Arco del Triunfo, ubicado al principio de un pequeño paseo. A tu derecha los Juzgados. Un edificio monótono, vestigio de una modernidad ya caduca. Y frente a él, orgullosa, haciendo alarde de la magnanimidad que confieren los años bien vividos, se alza la Audiencia Provincial. Pasamos por debajo del Arco, triunfantes. Al fin y al cabo se cruzó en nuestro camino.

Seguimos, hacia sur, encontrándonos con diferentes olores a medida que caminamos. Es curioso cómo el olfato delata lo que los ojos no ven. Sí, es cierto, huele como a animales salvajes, aquí en medio de la ciudad. Justo estamos pasando cerca del Parque Zoológico. A medida que nos acercamos el olor es más intenso y el sonido de diferentes animales se hace más estridente. Y seguimos caminando y el sonido nos va abandonando, y, poco a poco, el olor también. Y de repente, al doblar una esquina aparece, como un espejismo, esa zona de Barcelona de la que tanto te hablé, la villa olímpica. Todo un barrio ultra moderno levantado para las olimpiadas del 92. No, no vamos a casa, pero debemos cruzarla para llegar al mar. Y seguimos, hacia el Sur. Y nuevamente un olor que delata la presencia de algo que los ojos todavía no pueden observar. Sí, es una brisa salada. Húmeda y salada. Y frente a ti el mar. Encrespado, agitado por el viento que golpea nuestros rostros. Uno se pude perder mentalmente en esa inmensidad, y cada ola, chocando contra la orilla, te trae de nuevo a ti. Esa inmensidad te hace sentir insignificante, pequeño, pero a la vez eterno. Él ya estaba antes de nosotros, y seguirá estando cuando nos vayamos. Y nos sentimos pequeños, pero a la vez inmensos, porque formamos parte de él, como del todo. Y sabemos que algo de nosotros permanecerá por siempre en este lugar.

No sé si existe una palabra que exprese a la vez adiós y hasta siempre. No sé si lo que siento en este momento puedo, tan siquiera, expresarlo en palabras. A veces se quedan cortas. Y una sonrisa, una mirada, un silencio, lo dice todo...

13 Jul 2007

Huntsville, 21 de noviembre de 1998

Escrito por: Anna Quero anna.quero@gmail.com el 13 Jul 2007 - URL Permanente

Querida Ana, es muy bueno para ti que, en este momento de tu vida, utilices todos los medios a tu alcance para sentirte mejor. Tu vida ha dado un giro de 180 grados, y cuando la vida cambia tanto, y en tan poco tiempo, sentimos que caminamos sobre tierras movedizas. Pero así es la vida, es una jornada de caminos diferentes, que no siempre son rectos, y que debemos elegir. Y a veces, elegimos uno, y cuando ya habíamos transitado un tiempo, decidimos abandonarlo, porque ya no queremos caminar más por él. Y eso no es un fracaso, eso es la vida. Sé que estás triste porque tu matrimonio no salió como querías. Y siempre es un duro golpe no poder realizar nuestros sueños. Hay momentos en los que sentimos que todo es perfecto, nuestro matrimonio, trabajo,casa...Y algo sucede, y nos recuerda que la vida no es perfecta. Y debemos pasar esos períodos tormentosos para que vuelva la calma.

Una vez leí que nadie puede transitar la vida sin dolor, lo que podemos es elegir cómo usar el sufrimiento. Y no se trata de buscar culpables por nuestro sufrimiento, se trata capitalizarlo, de sacar algo positivo. Y te lo digo desde mi celda, en el corredor de la muerte..

Ana, nunca nos hemos visto, pero eso no impide que me sienta cercano a ti. Sé que eres una gran persona y me alegra haberte conocido, aunque sea desde aquí y por este medio. Sé que no miras los sufrimientos y las estrecheces de la vida como obstáculos, sino como soportes en los que te apoyas para ir atravesándola.

De más está decirte que me gusta leerte, y que tus cartas han significado mucho para mi. La vida está hecha de pequeñas cosas importante. Lo que ocurre es que, a veces, no nos damos cuenta. Tus cartas han sido una de esas pequeñas cosas importantes que me han acompañado durante estos meses.

Bueno, no sé bien cómo decirte el motivo fundamental por el cual te escribo hoy, así que lo haré directamente. La noticia no es muy buena, el juez ha fijado mi fecha de ejecución el próximo 13 de enero de 1.999. Todavía no he tenido la oportunidad de hablar con mi abogada ni con mi familia. Ésta es la primera carta que escribo. He pensado mucho cómo decírtelo, y mientras escribo no puedo evitar pensar que tal vez ésta sea mi última carta. Ya no puedo hacer nada más, sólo esperar y mantener la esperanza. Ya sabes, todo es posible hasta que se demuestra que es imposible!.

Gracias por haberme enviado otra imagen. Quizás tengas alma de escritora. La verdad, me haces ver todo lo que me describes. Esa carta en la que me describías tu mar, tu playa...La pude ver, pude ver el mar, por primera vez en mi vida, desde mi celda...

Te voy a dejar. Tengo todavía muchas cartas que escribir...Finalmente se acerca ese momento que tanto he temido, y que he intentado alejar continuamente de mi mente. Es duro...Y es todavía más duro por el sufrimiento que voy a ocasionar a todos aquellos que quiero...Y no sé cuál es la palabra, la frase justa, para transmitir a mi hijo lo que va a suceder...

No tardes en escribir, tal vez no me encuentres. No quiero despedirme de ti, no quiero que ésta parezca una carta de despedida. Pero no quiero perder la ocasión de expresarte mi gratitud y mi cariño. Quizá ya nunca nos conozcamos, pero sí nos hemos conocido. Y valió la pena conocerte...

11 Jul 2007

Huntsville, 25 de agosto de 1.998

Escrito por: Anna Quero anna.quero@gmail.com el 11 Jul 2007 - URL Permanente

Gracias Ana por compartir los detalles de tu separación conmigo. Algo imaginé, pero esperaba estar equivocado.

Ciertamente es duro cuando una relación se acaba. ¡Uno pone tanta ilusión en eso que empezó quién sabe cuándo! Pero todo tiene o puede tener fecha de caducidad y nadie sabe cuándo llegará ese momento. Es así, tal como me lo dices, tal como es la vida misma cuando uno se atreve a vivirla sinceramente; un día descubres que se acabó, que esa persona ya no te provoca lo que te provocaba, que tus sentimientos no son los mismos y que ya no la ves igual. No es de un día para otro, sólo que es un día el que sientes en tu interior que ya no va más. Ese es el primer día de muchos otros en los que vas y vienes, te dices que tal vez sí, que tal vez no, que tal vez...Pero en el fondo ya sabes que ese tal vez sólo oculta el dolor y la no aceptación del no, no va, ya no va más.

Es duro descubrir que se ha acabado, y creo que es más duro aceptarlo y seguir. Ya sabes, hay muchas personas que viven en parejas en las que el amor hace tiempo se fue. Pero son cobardes, prefieren mantener una relación que ya no funciona a estar solos, y seguir solos la vida, en espera de que, tal vez, aparezca alguien más, pero con el riesgo de permanecer solos, quizá para siempre.

Pero eso es la vida, y hay que continuar, y seguro que en el camino te volverás a equivocar, porque así es como uno camina, equivocándose.

En el fondo me alegro por ti. Me alegro mucho, a pesar de la tristeza que estás sintiendo en estos momentos. Porque sé que todo pasa. Si te diste cuenta que ya no eras feliz con tu marido, y decidiste poner fin a tu relación, lo único que hiciste es afianzarte en tu decisión de conseguir tu felicidad de otro modo. Es valiente eso, pero es un riesgo...Y es cierto que uno siempre tiene el temor a equivocarse. Equivocarse por quedarse, equivocarse por irse. Pero hay que tomar una decisión. No puedes quedarte e irte. Y cuando la decisión está tomada hay que aceptar las consecuencias.

Yo, hace tiempo descubrí algo. Algo que todos sabemos pero que constantemente olvidamos. No hay nada fuera de ti que pueda calmar tu soledad, tu tristeza, tu insatisfacción más profunda. Sólo tú. Nadie puede complementarte, sólo tú. Cuando llegas a esta conclusión y eres capaz de ponerla en práctica, ya no buscas fuera lo que sólo vas a encontrar dentro. Y puedes conocer a cualquier, y ser feliz. Y nadie tapa tus agujeros, sólo tú. Y si en algún momento sientes de nuevo que esa relación no anda, no es tan dramático, porque tú te tienes a ti, nunca estás sólo de ti.

Cúidate mucho y recuerda que todo pasa. Hay que, simplemente, ser paciente.

10 Jul 2007

HUNTSVILLE, 14 DE JULIO DE 1.988

Escrito por: Anna Quero anna.quero@gmail.com el 10 Jul 2007 - URL Permanente

Me alegra volver a tener noticias tuyas. Valoro mucho nuestra amistad, porque eso, la amistad, es lo más importe de nuestras vidas. Tanto si muero en una camilla con el veneno corriendo por mis venas, como si lo hago de anciano, lo más importante que habré tenido en mi vida es la gente a la que he conocido y con la que he compartido momentos.

¿Crees realmente que no me importa lo que te sucede? Es cierto que al lado de la gravedad de mi situación cualquier otro problema parece que es mucho menos serio, pero te aseguro que no es así como yo siento y como veo la vida. Me importas, y si quieres, puedes compartir conmigo tus problemas, aunque al lado de los míos te parezcan ínfimos. Yo me sentiría halagado por ello, porque entendería que, por fin, esta relación es de ida y vuelta, dar y recibir.

Tú has entrado en mi vida en una determinada situación, que para mí es valiosísima. Olvidaste tus prejuicios, te acercaste y decidiste conocerme. Ahora, formas parte de la gente cercana a mí, y aunque desde este lugar no pueda ayudarte demasiado, pongo, metafóricamente, mi hombro para lo que precises. Te diré algo, saber que hay alguien al otro lado, aunque sea al otro lado de la hoja en blanco en la que poco a poco vas volcando tus sentires, es importantísimo, hace bien, dejas de estar solo. Y además, te permite tomar distancia, ver con más claridad.

¿Así que has empezado a hacer terapia con el "hombre de negro"? Es divertido como hablas de tu terapeuta. Puedo imaginarlo perfectamente, canoso, mediana edad, todo vestido de negro y con esa gran cadena plateada a juego con su anillo. Es cierto que parece un poco extraño su look, no sé si sacado de un film de Woody Allen, pero cercano a alguno de sus protagonistas, tal vez. Es importante el paso que has dado, porque es cierto que cuando estamos muy metidos en algo no vemos la realidad; es como cuando apoyas un dedo en tu nariz, no lo ves con claridad hasta que no lo separas un poco. Así que para ver con claridad, uno tiene que tomar distancia, y es difícil tomar distancia de uno mismo, no?

Nunca había pensado en esa posibilidad que planteas acerca de la sociedad americana y la pena de muerte. Posiblemente es lo mismo que con la terapia, si no cuestionas desde los cimientos y tomas distancia, no sirve. Y nadie pone en duda el sistema porque estamos dentro de él. Y es muy difícil salir mentalmente de una concreta situación vivida, y verla desde fuera.

Quiero decirte algo, transitar por caminos de tristeza es importante, porque cuando los abandonas y miras atrás te das cuenta de tu propia fortaleza y del valor de los otros, de los momentos de felicidad. Uno cuando da marcha atrás con el pensamiento y recuerda algún momento muy doloroso se pregunta, a veces, ¿cómo pudo soportarlo?, y pudo, porque todo pasa. Ojalá pase pronto este momento tuyo, pero mientras tanto, ten calma, porque es cierto que todo pasa, también el dolor.

Gracias nuevamente por tus imágenes. No te puedes hacer idea de lo que me ayudan. Es cierto, la imaginación no me la pueden quitar y tú me haces salir de estas cuatro paredes con tus palabras, y experimentar nuevas y antiguas sensaciones. Debe ser muy agradable correr por la orilla del mar. Sentir cómo el frescor del agua acaricia los pies mientras escuchas el chapoteo al pasar. Y ver el sol que se oculta tras las montañas que rodean tu playa. Puedo imaginar la brisa que acaricia mi rostro mientras una diminuta gota de sudor se desliza por mi mejilla. Hasta puedo sentir el cosquilleo. Y llego a ser yo el que corre, el que huele el mar, el que escucha las gaviotas al fondo y siente ese cansancio doloroso y a la vez placentero. En ese momento, soy un hombre libre, porque mi mente lo es. Gracias.

05 Jul 2007

HUNTSVILLE, 2 DE JULIO DE 1998

Escrito por: Anna Quero anna.quero@gmail.com el 05 Jul 2007 - URL Permanente

Todos saben cómo vamos a morir los que estamos en el corredor de la muerte, pero ¿alguno sabe cómo vivimos? Te lo voy a explicar brevemente:

Nuestro mundo es una celda de 3 metros por 1.5 metros de ancho, con tres ventanas al mundo; dos verticales en la puerta de entrada, cada una delas cuales tiene 80 cm.de largo y 8 de ancho, y a través de las que se ve parcialmente el pasillo y a los guardias, y una tercera ventana ubicada justo debajo del techo, también de 80 cm. de largo y 8 de ancho. Esa nos brinda una breve imagen del exterior. La ventana que da al exterior está ubicada muy alta, así que para poder mirar a través de ella debo enrollar mi colchón sobre mi cama metálica y subirme encima de él. Y yo soy alto, creo que muchos no deben ver nada aunque hagan lo mismo. Sólo así alcanzo a ver algo. Mi vista es una parte del aparcamiento, siempre vacío, con una verja que lo rodea, y al fondo, el pasto y la carretera que conduce hasta este lugar. También veo un pequeño trozo de cielo. Eso que te describo es lo único que he contemplado en los últimos años.

Los días aquí son largos, vacíos, tediosos, cansados. Nuestro día empieza alrededor de las 3.30 de la mañana, hora a la que nos traen el desayuno a la celda, después tenemos tiempo libre. Cada uno hace lo que quiere; bueno, lo que puede. Algunos escuchan radio, leen, dibujan o hablan a gritos con el vecino de la celda de al lado. Yo consumo mi tiempo en leer y escribir.

Alrededor de las 6 de la mañana se nos permite salir de la celda, siempre de manera individual y siguiendo el mismo procedimiento; nos arrodillamos de espaldas a la puerta y nos esposan. Una vez esposados el guarda oprime un botón a la vez que lo hace un oficial en la oficina de seguridad, y sólo así se abre la celda. Y de ahí vamos al baño y luego a a otra celda más grande, como la de los zoológicos. Es un lugar de aproximadamente 25 metros cuadrados en el que hay una canasta de basket. Ahí jugamos o caminamos. Y ese lugar, 25 metros cuadrados, será el espacio más grande al que tendremos acceso el resto de nuestra vida.

El promedio de tiempo aquí es de unos 10 años. Yo ya llevo 13. ¿Soy afortunado?

Ya ves, la vida de los condenados a muerte en Texas, más que justicia, es venganza. Día a día los presos nos vamos deteriorando, hay muchos problemas mentales, y día a día abandonamos nuestras apelaciones y recursos legales porque preferimos morir que seguir viviendo de esta manera.

Ana, no somos monstruos y vivimos peor que animales. Algunos, incluso, no hemos hecho nada para estar en este lugar. Y es cierto, algunos han cometido crímenes horrendos, pero ¿eso justifica que el Estado los enloquezca hasta matarlos? Un castigo tan aberrante, no es castigo, y, en última instancia ¿quién castiga al Estado cuando ejecuta a un inocente?

Sobre este blog

Avatar de Anna Quero anna.quero@gmail.com

CARTAS DESDE EL CORREDOR DE LA MUERTE

ver perfil »

Amigos

Fans

  • Arturo Prado Lima
  • Roberto
  • echevarria
  • Raúl Santiago García López
  • Clotilde
  • FRANCISCO JAVIER NOVA CORREYERO
  • wildberry
  • bandama4
  • Miguel Leopoldo Alvarado Saldana
  • Servando Pérez Domínguez

Ídolos

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):