01 Abr 2009

El arsenal talibán en Pakistán (II)

Escrito por: Antonio Pampliega Rodríguez el 01 Abr 2009 - URL Permanente

ANTONIO PAMPLIEGA - Darra Adam Khel

Pero en Darra no sólo se venden o se compran armas, sino que varias tiendas comienzan a introducirse en nuevos mercados. En los escaparates no se ven armas de fuego sino unas maletas un tanto especiales. "Tienen un doble fondo y las puedes utilizar para meter varios kilos de hashish", nos afirma el comerciante mientras abre la maleta y nos enseña una cremallera oculta en sus laterales, que se utiliza para esconder la droga. Por menos de tres euros, se pueden comprar 250 gramos.

De regreso a Peshawar hacemos un alto en el camino para visitar a un conocido traficante de armas de la ciudad. Su casa es una fortaleza custodiada por media docena de hombres armados y donde ningún occidental ha entrado hasta ahora.

Usman Khalid nos saluda afectuosamente: "Assalam aleikum" (La paz sea con vosotros). Nos acompaña hasta la parte trasera de su casa donde dos de sus hijos juegan a la pelota sobre el césped del jardín. Usman es un hombre de rostro sereno y mirada penetrante. Ante un té con leche y pastas, las armas no tardan en entrar a formar parte de la conversación.

Armamento de importación

"Todas las armas que se venden en Pakistán proceden de Afganistán. Los traficantes afganos cruzan la frontera por las zonas tribales, bajo dominio talibán, y vienen hasta Peshawar para vender su mercancía. Estas armas son todas de importación. Los afganos se las compran a los traficantes extranjeros en Kabul o en Jalalabad", cuenta mientras se remanga el traje típico de Pakistán, el shalwar kameez, y agarra la taza de té.

Los traficantes a los qu0e se refiere Usman proceden de lugares tan remotos como China, Rusia, Irán o Estados Unidos. Ellos son los que venden directamente la mercancía a los afganos para que éstos las distribuyan al otro lado de la frontera, donde los talibanes tienen más facilidades para poder comprarlas.

"Los americanos venden las armas a los afganos que a su vez las revenden a los talibanes para que luchen contra los americanos. Los soldados yanquis mueren por armas que han sido fabricadas en Estados Unidos", afirma rotundo.

Antes de la guerra de 2001 contra Afganistán, una caja con diez balas de M-16 costaba unos 10 euros, ahora, debido a la saturación de esta munición, los precios han bajado y no es difícil encontrar cajas de diez unidades por menos de 2 euros. Pero lo que de verdad da beneficios es la venta de armas. "Los afganos son los que más beneficio sacan. Calculo que un millón de rupias (10.000 euros) cada vez que vienen a Pakistán a hacer negocios. Nosotros, se las compramos a ellos y las revendemos, pero no ganamos mucho. A lo mejor podemos ganar 100 euros con la venta de una sola arma".

Armas con el escudo de EEUU

La calidad de las armas se ha elevado de manera considerable desde el inicio de la contienda en el país vecino. Durante los primeros años de lucha entre los talibanes y las tropas norteamericanas, las armas procedían de los soldados estadounidenses muertos durante los combates.

"Se notaba que habían sido utilizadas porque estaban arañadas, sucias o viejas, pero ahora las armas vienen empaquetadas en cajas de color verde con el escudo de Estados Unidos en la parte superior. Son armas nuevas que no se han utilizado nunca. Las pistolas incluso vienen con su funda para poder ponértelas en el cinturón", afirma mientras nos muestra su última adquisición, un rifle Volkov de fabricación búlgara y que lleva incorporado un lanzagranadas. "Lo he comprado por 300 euros la semana pasada", cuenta Usman mientras nos pasa el rifle.

El traficante está al corriente de supermercados de armas como el de Darra pero afirma que sólo acuden allí los que quieren comprar un arma para tenerla en casa. Los que las utilizan para ir a combatir a Afganistán se las compran a él.

"Las armas de Darra disparan dos veces y al tercero se encasquillan: no te puedes permitir que tu arma no dispare en medio de un combate. Los talibanes acuden a mí si quieren armas y yo se las vendo; saben que con las mías no tendrán problema".

Antes de despedirnos, Usman lanza un mensaje para las tropas extranjeras que están combatiendo en Afganistán. "Los pastunes llevamos la guerra en la sangre. Somos como una pelota, con cuanta más fuerza nos lances contra el suelo más alto subimos, una y otra vez; nunca nos cansamos. Por eso, la mejor solución es no tirar la pelota contra el suelo y comprarla", se ríe entre dientes mientras nos da un abrazo.

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Un mundo en guerra

Soy un joven periodista español que desde hace poco tiempo se dedica a recorrer un mundo en guerra... Desde esta tribuna quiero enseñaros ese 'otro' mundo que también existe y donde la línea que separa la vida y la muerte se rige a golpe de kalashnikov...

Acompáñeme a ese 'otro' mundo que apenas tiene cabida en los medios de Comunicación y del que el ciudadano medio desconoce casi todo. Un profesor universitario me dijo un vez "La duración de un conflicto está marcada por el interés de los medios de comunicación; una vez hayan perdido el interés se acabó el conflicto"... Desde aquí queremos dar cabida a todos esos conflictos olvidados y rescatar del olvido a todos los que sufren en él.

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