02 Abr 2009

Condenadas por las tradiciones (I)

Escrito por: Antonio Pampliega Rodríguez el 02 Abr 2009 - URL Permanente

ANTONIO PAMPLIEGA - Islamabad

Permanece sentada en la habitación. Impasible, invisible y avergonzada al ver en lo que se ha convertido. Un chador de color negro cubre su cabeza por completo mientras sus ojos no se apartan del suelo. Sabe de nuestra presencia pero elude mirarnos. Acaricia la mano de su pequeño Said, que no se aparta de ella. Es su ángel de la guarda, su protector y su único apoyo en un mundo que le ha dado la espalda y que la ha abocado a una muerte en vida. El pequeño, de apenas 12 años, ya sabe lo cruel que puede ser el mundo Ver a su madre se lo recuerda cada día, a cada instante.

Shahnaz Bukhari, presidenta y fundadora de la ONG Asociación de Mujeres Progresistas con sede en Islamabad, convence a Zubaida para que nos muestre la importancia de esta asociación fundada 20 años atrás y que ha ayudado a más de 20.000 mujeres. La mujer acaba accediendo, el chador va deslizándose hacia atrás hasta que deja al descubierto un rostro desfigurado completamente por el ácido. "Esto es la cultura, las tradiciones de Pakistán. Ésta no es mi religión, no es el Islam. Mahoma dijo que si una niña nacía en el seno de una familia, esa familia era muy afortunada, porque las mujeres eran una bendición de Alá. No es mi religión, es mi cultura", relata Bukhari mientras lee un pequeño versículo del Corán donde se hace referencia a las mujeres.

Desgraciadamente, el caso de Zubaida no es el primero y no será el único del que se tenga conocimiento en Pakistán, donde las leyes del país protegen a los maltratadores y condenan a las víctimas por el mero hecho de ser mujeres. "Mi país no condena a los culpables. Cuando un hombre tira ácido o aceite hirviendo sobre el rostro de su mujer, va a la comisaría y alega que ha sido un accidente mientras preparaba la comida; la policía hace un pequeño informe donde queda reflejado que la mujer ha sido víctima de un desafortunado accidente doméstico, se firma y asunto arreglado", dice con pesar esta luchadora incansable por los derechos de la mujer en un país quese los niega.

En Pakistán, hasta hace poco tiempo, la Constitución del país reflejaba que si un hombre encontraba a su esposa y a su amante manteniendo relaciones sexuales estaba en legítimo derecho de acabar con la vida de ambos sin temor a ser castigado. "Por fortuna esto ya no es así", afirma Bukhari. Este país centroasiático ha heredado algunas tradiciones hindúes de la vecina India. La que ha calado más hondo es la de anular a la mujer como persona y someterla al mandato de los hombres. "La cultura hindú no da derechos a las mujeres. Tienen muy pocos y los que tienen apenas son relevantes", añade.

Violaciones que nadie denuncia

Cada año aumenta de forma alarmante el número de mujeres que mueren a manos de sus maridos u otro familiar o que son víctima de violaciones para saldar algún tipo de deuda. La Comisión de Derechos Humanos de Pakistán aseguró que en los primeros nueve meses de 2008 se han denunciado 320 violaciones individuales y otras 350 colectivas, pero sólo han sido detenidos 39 sospechosos. Las víctimas sólo denuncian en uno de cada tres casos, ya que deben presentar, al menos, tres testigos masculinos que verifiquen su versión. De lo contrario, la denuncia será archivada y la mujer corre el riesgo de ser asesinada como represalia. Pero estos datos se podrían quedar pequeños: en Pakistán muchas mujeres no están ni siquiera registradas como ciudadanas, por lo tanto no existen y a ojos del Gobierno sus asesinatos no se han producido. Muchas mujeres recurren al suicidio, ya que en Pakistán una violación trae la deshonra a la familia y prefieren quitarse la vida a mancillar el buen nombre de sus familiares.

Bukhari reconoce que la sociedad paquistaní tiene que ser educada para que descienda el número de mujeres maltratadas y la mejor forma es castigar a los culpables. "Creo que el problema es que no tenemos un buen sistema judicial. Este sistema nos enseña a que una persona que comete un robo o un asesinato debe ir a la cárcel, pero en el caso de la violencia doméstica, los culpables no son condenados. Éste es el problema, estamos enseñando a la sociedad que sus crímenes contra las mujeres no serán castigados", afirma.

Bukhari creó esta asociación para trabajar por los derechos de las mujeres en Pakistán y enseñarles cuáles son sus derechos legales y qué tipo de protección les puede prestar las leyes de Pakistán. Son ya 20 años de intensa lucha para cambiar tradiciones ancestrales. Dos décadas en las que esta mujer, madre de dos hijos y divorciada, no ha dado su brazo a torcer a pasar de la oposición gubernamental. "Para mi Gobierno, las mujeres que luchamos por los derechos de otras mujeres somos como terroristas. Yo soy una mala mujer porque me meto en donde no me llaman y no me quedo en mi casa cuidando de mis hijos", responde orgullosa mientras descuelga de la pared una medalla y varios diplomas concedidos por Francia, Alemania, EEUU y Pakistán. "Debe ser que se confundieron", responde mientras ríe afablemente.

La muerte de Benazir Bhutto supuso un duro golpe para las mujeres de Pakistán porque tenían puestas sus esperanzas en ella para que les brindara mayor protección. Su marido y actual presidente del país, Asif Alí Zardari no ha continuado con el legado de su esposa. "Creo que Benazir podría haber hecho cosas muy buenas por las mujeres, pero está muerta y no nos va a ayudar nunca más. Zardari, al principio, intentó seguir los pasos de su esposa y dar más derechos a las mujeres, pero el tiempo le ha cambiado. Hace poco ha nombrado ministros a dos hombres que han apoyado públicamente el maltrato y la violencia contra las mujeres. Esto me hizo sentir profundamente mal", finaliza.

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Un mundo en guerra

Soy un joven periodista español que desde hace poco tiempo se dedica a recorrer un mundo en guerra... Desde esta tribuna quiero enseñaros ese 'otro' mundo que también existe y donde la línea que separa la vida y la muerte se rige a golpe de kalashnikov...

Acompáñeme a ese 'otro' mundo que apenas tiene cabida en los medios de Comunicación y del que el ciudadano medio desconoce casi todo. Un profesor universitario me dijo un vez "La duración de un conflicto está marcada por el interés de los medios de comunicación; una vez hayan perdido el interés se acabó el conflicto"... Desde aquí queremos dar cabida a todos esos conflictos olvidados y rescatar del olvido a todos los que sufren en él.

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