21 Abr 2009

Diez años de la masacre de Columbine, ¿hemos aprendido de nuestros errores?

Escrito por: Antonio Pampliega Rodríguez el 21 Abr 2009 - URL Permanente

El 20 de abril de 1999 Dylan Klebold y Eric Harris, dos jóvenes de 17 y 18 años, acudían, como cada mañana, al instituto Columbine donde estudiaban bachillerato. Pero aquel día sería diferente… Sus mochilas no iban cargadas de libros y cuadernos, no, sus materiales de estudio los habían dejado en casa sustituyéndolos por un arsenal con el que perpetrarían una de las masacres más terribles que se recuerdan en Estados Unidos (aunque luego vendrían otras, como la de la Universidad de Virginia en 2007 donde fallecieron 32 personas) consternando a todo un país que se preguntó cómo dos adolescentes habían podido conseguir tal cantidad de armamento, pero sobre todo ¿estaban sus hijos seguros en los colegios?

Se tachó a los dos estudiantes de trastornados, de estar influenciados por la música satánica de Marilyn Manson e incluso que eran miembros de organizaciones neonazis (Harris, el día de la matanza, llevaba una camiseta donde se podía leer ‘Selección Natural’), también se dijo de ellos que estaban furiosos con sus compañeros porque eran ‘diferentes’ unos inadaptados y bichos raros. Se buscaron cientos de excusas para localizar un por qué.

Pero nadie cuestionó que dos chicos con problemas de comportamiento y sociabilidad tuviesen acceso a la compra de armas. No, simplemente se echó la culpa al malo de Manson por sus canciones satánicas. No hubo ningún adulto que clamase al cielo al enterarse que estos dos alumnos habían ido a su centro comercial habitual y, justo donde venden los yogures, comprasen media docena de cajas de proyectiles, un par de escopetas de cañón recortado y unas pistolas de 9mm. Nadie se preguntó porqué es tan fácil comprar armas en Estados Unidos, no lo hicieron porque está reflejado en la Constitución de su país, es un derecho fundamental de todos los ciudadanos norteamericanos poseer armas de fuego. La segunda enmienda dice, textualmente, “no se violará el derecho del pueblo a poseer y portar armas”… De haberlo hecho le habrían tachado de antiamericano y de cuestionar las leyes de un gran país.

Dylan y Eric eran, simplemente, dos inadaptados que sesgaron la vida de 12 compañeros, de un profesor y luego se acabaron suicidando. Dos chavales los que nadie les prestó atención y cuando lo hicieron fue demasiado tarde. Tras la matanza la policía encontró señales evidentes de que los dos adolescentes tenían graves problemas (en sus páginas web ya hablaban de hacer una ‘limpieza’ en su instituto, en trabajos colegiales escribían sobre el nazismo, robaban material informático por el que fueron detenidos y atendidos por psiquiatras); además, la policía encontró los preparativos de la carnicería en sus diarios, además de varias cintas de video donde se habían grabado disparando con las armas que fueron comprando en los Grandes Almacenes e incluso las instrucciones necesarias para preparar una bomba casera (“comprar clavos, rellenar las bombonas, conseguir bolsas grandes”, se podía leer en sus diarios).

Pero a pesar de estos signos evidentes, pudieron acudir al ‘Super’, enseñar su carnet de identidad y comprar armas suficientes como para invadir Irak ellos solos. Sólo tuvieron que responder a una pregunta “pagarán en efectivo o con tarjeta”… Nadie les preguntó que pensaban hacer con semejante arsenal o nadie se le ocurrió llamar a sus padres para contarles que sus niños estaban dejándose miles de dólares en armas de fuego… No, simplemente les preguntar si querían pagar en efectivo o con tarjeta de crédito. Ayer, cientos de personas se acercaron al instituto Columbine para recordar a los 15 fallecidos, colocar una vela por cada uno y llorar al recordar a sus muertos… Pero mañana volverán a la normalidad, a la rutina, a sus vidas y a comprar armas de fuego en el supermercado, al lado de los yogures y los pañales.

Los norteamericanos no aprendieron nada de la lección del instituto Columbine. Ni si quiera, se llegaron a plantear la posibilidad de impedir la compra de armas de fuego por menores de 21 años. No, es un derecho constitucional, argumentaron los de ANR (Asociación Nacional del Rifle), cómo impedir que un patriota americano pueda comprarse un arma para defender a su familia. En 2007, la realidad les volvió a golpear en la cara, un estudiante de la Universidad de Virginia acabó con 32 personas antes de suicidarse… Nadie cuestionó la venta de armas de fuego ni su fácil acceso para jóvenes con problemas. Seung-Hui Cho también tuvo que responder a la misma pregunta que Eric y Dylan, “pagará en efectivo o con tarjeta”.

Columbine, Virginia,… la historia seguirá golpeando una y otra vez en Estados Unidos hasta que no se pongan frenos a la venta de armas de fuego a menores. Las armas están ligadas a sangre y fuego en la historia de Norteamérica, han convivido con ellas desde su más tierna infancia, es una tradición que se transmite de padres a hijos y que ha causado cientos de muertos; porque no conviene enseñar a utilizar armas a chicos con problemas; el remedio es otro y no darles una ‘Glock’ para que se vayan al monte a desahogarse.

Dylan estaba deprimido y pensaba que no había vida peor que la suya; mientras que Harris se creía Dios y anhelaba que se reconociese la inferioridad de todos los demás. Querían imitar a su héroe, Timoty McVeigh (quien en 1995 mató a 168 personas e hirió a otras 800 después de atentar contra un edificio en Oklahoma City). Estos dos chicos sólo tuvieron que responder a una pregunta “en efectivo o con tarjeta”. Debemos aprender de las lecciones que nos da la historia porque de lo contrario estamos condenados a repetirla.

5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Natalia Marcos dijo

A mí me impactó muchísimo Bowling for Columbine. Lo de la posesióin de armas en Estados Unidos es un gran problema, poruqe puedes estar desequilibrado, pero si no tienes una pistola será más difícil que hagas una super matanza.

Jorge Woolcott

Jorge Woolcott dijo

Hola como estas? saludos desde Peru yo tambien soy un joven periodista apunto de terminar su carrera quisiera poder conversar contigo y asi me cuentes alguans experiencias, espero sea de tu agrado. cdte Jorge W.

Antonio Pampliega Rodríguez dijo

Estimado Jorge,

Estaré encantado de poder hablar contigo. Dejame un mail para poder localizarte.

un saludo

residencia 3ª edad Valencia

residencia 3ª edad Valencia dijo

Una tragedia lo que pasó...Los americanos no pusieron ningún tipo de solución y hoy en día puede acceder a un arma cualquier chico. Deberían hacer algo...Un saludo

Candela

Candela dijo

Es horrible... si esos tios hubiesen tenido a tan solo una persona de confianza que les ayudara a cambiar su forma de ver el mundo o que por lo menos sus compañeros de clase les intentasen tratar de una forma mas amable en vez de acerles seguir viendo lo raros que son toda esa masacre no hubiese sucedido... es muy importante esto del boiling.

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Un mundo en guerra

Soy un joven periodista español que desde hace poco tiempo se dedica a recorrer un mundo en guerra... Desde esta tribuna quiero enseñaros ese 'otro' mundo que también existe y donde la línea que separa la vida y la muerte se rige a golpe de kalashnikov...

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