03 Abr 2009

Condenadas por las tradiciones (II)

Escrito por: Antonio Pampliega Rodríguez el 03 Abr 2009 - URL Permanente

ANTONIO PAMPLIEGA - Islamabad

El divorcio es una de las causas más frecuentes de justificación para acabar con la vida de una mujer. En Pakistán, las mujeres no tiene derecho a pedir el divorcio y abandonar a su marido, de hacerlo se enfrentan a un largo proceso judicial que puede durar años y del que es posible que la mujer jamás vea el desenlace. Es probable que el marido acabe con su vida antes, alegando que le ha ofendido y avergonzado delante de toda la comunidad. Por eso, recurrirá a los crímenes de honor para justificar su asesinato. Estos crímenes son una práctica muy extendida en Pakistán, donde el hombre mancillado recurrirá al asesinato, la violación o mutilación de su esposa para recuperar el honor.Los crímenes de honor permiten que un marido mancillado mutile, viole o asesine a su esposa

Uno de los casos más famosos fue el de Mukhtar Mai, brutalment e violada por cinco hombres de la tribu de los Mastoi para compensar que un pariente suyo había sido visto en una situación comprometida con una mujer de la tribu Mastoi sin estar casado. Mai se atrevió a llevarlos a todos a juicio (fueron absueltos por falta de pruebas), pero aquí comenzó una cruzada para que el mundo se enterase del trato que recibían las mujeres en Pakistán. El Gobierno de Pervez Musarraf le retiró el pasaporte para impedir que contara al mundolo sucedido.

En pleno siglo XXI, las tradiciones y la sociedad juegan un papel fundamental en Pakistán. Una mujer que se queda viuda y con varios hijos no tiene derecho a rehacer su vida, ya que se la señalará con el dedo y se le dará de lado. En cambio, el hombre no sólo puede rehacer su vida en caso de que su esposa fallezca, sino que está en pleno derecho de hacerlo y la sociedad le incitará a ello.

El fundamentalismo religioso también ha influido y tiene parte de culpa. Una parte de la población paquistaní sigue con devota obediencia los designios de los mulás y los talibanes. En las zonas tribales de Pakistán sigue siendo normal que los padres casen a sus hijas de 11 ó 12 años, con hombres sexagenarios o incluso mayores. Se las somete desde temprana edad y se les inculca el respeto por los hombres para que se conviertan en esposas perfectas y dignas de su marido. Las niñas y mujeres también se utilizan como moneda de cambio. Un hombre puede dar a su nieta a otro varón para saldar una deuda que ha contraído. Pese a este panorama tan desolador, hay muchas mujeres en Pakistán que gozan de absoluta libertad y que salen a la calle maquilladas e incluso sin el hiyab cubriéndoles la cabeza.

Zakara, una paquistaní de mediana edad, muestra una fotografía de su hija Sarwar. Viste completamente de negro y sólo deja ver sus ojos almendrados, por los que se deslizan algunas lágrimas cuando cuenta la historia de Sarwar en su casa de Lahore. "De pequeña tenía el sueño de poder estudiar medicina y ayudar a la gente. Era lo que más le gustaba, ayudar a los demás. Fue ella quién me enseñó a escribir mi nombre. Pero se tuvo que casar con un primo suyo para zanjar una disputa familiar por un asunto de dinero. Renunció a todo para poder ayudarnos", recuerda Zakara.

"Traté de disuadirla, pero no lo conseguí. Al principio todo iba bien, tuvo un hijo, pero poco a poco empezaron a surgir disputas entre mi hija y su marido. Eran totalmente incompatibles porque mi hija jamás se ha sometido a nadie y eso la acabó condenando. Un día, su marido la acusó de karo kari (adulterio, en urdu) y un disparo acabó con su vida", finaliza mientras rompe a llorar con más fuerza.

En las áreas tribales y la región de Baluchistán se ha arraigado esta práctica de castigo severo. Según la antigua tradición del karo kari si una pareja está manteniendo relaciones sexuales fuera del matrimonio y se les pilla ambos serán ejecutados. Sin juicio y sin posibilidad de defenderse.

Un tribunal, compuesto por los más ancianos de la tribu, se reunirá para deliberar el castigo que debe aplicarse. En el mejor de los casos, serán expulsados de la aldea. En el peor, dos metros de tierra sepultarán sus cadáveres.

Esta práctica brutal se sigue utilizando aunque no está contemplada por el sistema judicial paquistaní. En el remoto caso de que la condena llegue a oídos de la justicia ordinaria los culpables serán arrestados y encarcelados. Por eso, suele ser un menor de edad el encargado de ejecutar a la pareja, ya que recibirá un castigo menor (entre seis meses y tres años de cárcel).

"El karo kari ha degenerado hasta límites insospechados. Un hombre que contrae una deuda con otro lo puede asesinar e ir a su casa, acusar a su madre, hermana o hija de haberlas visto en actitud indecorosa con él y asesinarlas por ese motivo. Es una práctica brutal y antimusulmana", confiesa Bukhari.

La lucha de mujeres como Shahnaz Bukhari o Mukhtar Mai debe servir de ejemplo a otras para que luchen por unos derechos que se les niegan desde el momento enel que nacen.

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Un mundo en guerra

Soy un joven periodista español que desde hace poco tiempo se dedica a recorrer un mundo en guerra... Desde esta tribuna quiero enseñaros ese 'otro' mundo que también existe y donde la línea que separa la vida y la muerte se rige a golpe de kalashnikov...

Acompáñeme a ese 'otro' mundo que apenas tiene cabida en los medios de Comunicación y del que el ciudadano medio desconoce casi todo. Un profesor universitario me dijo un vez "La duración de un conflicto está marcada por el interés de los medios de comunicación; una vez hayan perdido el interés se acabó el conflicto"... Desde aquí queremos dar cabida a todos esos conflictos olvidados y rescatar del olvido a todos los que sufren en él.

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