14 May 2009

Estados Unidos asesina a 93 niños en Afganistán durante un bombardeo

Escrito por: Antonio Pampliega Rodríguez el 14 May 2009 - URL Permanente

La ofensiva que lanzó Estados Unidos y la OTAN semanas atrás para acabar con los talibán no está dando los frutos deseados, al contrario, está dejando en evidencia asesinatos a bulto y consiguiendo que la opinión pública comience a plantearse la efectividad de estos ataques. La estrategia no es la más adecuada, como se demuestra bombardeo tras bombardeo, y es necesario un cambio radical sino quieren que los pocos afganos que veían con buenos ojos la presencia de tropas de ocupación extranjeras en su país se vuelvan contra ellos y conviertan Afganistán en la tumba de la OTAN… Las cosas van de mal en peor, los talibán han recuperado el control de más del 80% del país y la única forma que tienen los ‘aliados’ de acabar con este auge es lanzar bombas a diestro y siniestro con la esperanza de que se lleven por delante al mayor número de milicianos posibles… El problema que esta estrategia presenta es que los civiles siempre son los más perjudicados.

La semana pasada, coincidiendo con la presencia en Estados Unidos de los presidentes de Afganistán y Pakistán, se hizo pública la noticia de un bombardeo en la provincia afgana de Farah donde perecieron 140 personas, en su mayoría civiles (por no decir todos, porque ¿alguien puede distinguir a un talibán de un civil? Visten igual, llevan la misma barba, sus rasgos son idénticos…). Barack Obama se mostró conmocionado por las informaciones procedentes de Afganistán sobre la matanza que habían perpetrado sus tropas. Pero una semana después de aquella barbarie tenemos el número exacto de muertos, entre los cuales se encuentran 93 menores de edad. ¿Vaya, ahora los talibán son niños? ¿Pretenden librar al país y llevarles la democracia matando a sus hijos?

Con cada niño muerto los ‘aliados’ consiguen que dos nuevas personas se unan a la causa talibán. Los padres de esos niños estarán dispuestos a ponerse un cinturón alrededor del cuerpo e inmolarse en medio de un mercado, ante una embajada o en presencia de las tropas de ocupación… Con cada muerte de un inocente se firma la sentencia de muerte de otros tantos. La espiral de locura a la que ha llegado la operación ‘Libertad duradera’ no conoce límites. Las tropas hacen más daño que bien entre una población civil que comienza a preguntarse si no vivían mejor con los ‘malos, malísimos de los talibán’.

La guerra contra el terror lo único que está provocando es que el conflicto se globalice y se empiece a luchar lejos de Afganistán o Pakistán. Los integristas musulmanes llevarán su Yihad hasta límites insospechados con la intención de que los asesinos de sus hijos paguen con su propia sangre la afrenta realizada. Cuando los neoyorquinos pasen por la Zona Cero, los madrileños lo hagamos por Atocha y los londinenses suban a sus transportes públicos deben preguntarse el porqué de tanta barbarie. Quizás la respuesta la encuentren en esos niños que han perdido la vida simplemente porque eran afganos y a nadie les importaba un bledo. ¿Cuánto vale la vida de un Occidental?, pues posiblemente más que la de esas 140 personas que fallecieron la semana pasada en esa remota provincia de un país que no sabemos ni ubicar en un mapa.

Esta noticia, que tendría que haber abierto la sección internacional de todos los periódicos ha pasado desapercibida. Apenas un par de líneas en un breve o un pequeño faldón en la última página de la sección junto con una foto de alguna mujer afgana con su burka azul llorando en la tumba de su hijo. Pero cuándo atenten contra Madrid, Nueva York o Londres, nos volveremos a preguntar por qué. ¿Qué les hemos hecho nosotros para que nos odien tanto? La respuesta la tenemos delante de nuestras narices y hemos sido incapaces de verla…

Les culpamos a ellos, pero lo que desconocemos es que la culpa es nuestra. La desmesura por el poder, por acaparar los recursos estratégicos, por amasar ingentes cantidades de dinero… Son los más desfavorecidos los que lo acaban sufriendo. Es la condena a la que está sometida la humanidad. Sierra Leona con sus diamantes, Congo con sus minas de Coltán, Irak con su petróleo… La historia se repite una y otra vez pero siempre cometemos los mismos errores. Quizás haya llegado el momento de comenzar a expiarlos.

Sólo un dato para la reflexión. En 2008, un total de 2.118 civiles murieron en Afganistán por culpa de una guerra sin sentido. De cada muerto, nacen dos nuevos mártires que se unen a la causa talibán. Echar cuentas y preguntaros si merece la pena seguir allí.

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1 comentario · Escribe aquí tu comentario

deyanira avendaño rebolledo

deyanira avendaño rebolledo dijo

AS SALAM ALAIKUM

COMPRENDO SU DOLOR, EN MENOR PROPORCION LO HE VIVIDO PERO LO UNICO QUE ME LLENA DE PAZ ES PENSAR QUE TODOS TENEMOS UN DIA DETERMINADO, QUE NOS CORRESPONDE A CADA SER HUMANO UNA TAREA DIFERENTE SEGUN LOS INTERESES ELEGIDOS Y ASI MISMO SE ABRE UNA PUERTA PARA LLEVAR AMOR A QUIENES SUFREN EN SUS FAMILIAS ESTE PASO DE DESPEDIRSE DE SUS SERES AMADOS, CON PALABRAS CON UNA CARICIA CON UNA SONRISA EN UN MOMENTO PRECISO Y JUSTO, ENTREGANDO UN PAÑUELO, HAY MUCHAS FORMAS DE ENTREGAR AMOR, YA LA SENSIBILIDAD ES UNA OBRA IMPORTANTE, escribir estas notas es el acto mas hermoso de confesion de unidad con los que sufren, es mas de lo esperado, cuando quieras compartir algo estoy disponible en facebook, alli los inconformes expresamos y criticamos y amo afganistan, pakistan y africa son lugares donde hay mucho por hacer, gracias por esta labor no imagina usted cuantos deseamos conocer estas notas imparciales, un abrazo

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Un mundo en guerra

Soy un joven periodista español que desde hace poco tiempo se dedica a recorrer un mundo en guerra... Desde esta tribuna quiero enseñaros ese 'otro' mundo que también existe y donde la línea que separa la vida y la muerte se rige a golpe de kalashnikov...

Acompáñeme a ese 'otro' mundo que apenas tiene cabida en los medios de Comunicación y del que el ciudadano medio desconoce casi todo. Un profesor universitario me dijo un vez "La duración de un conflicto está marcada por el interés de los medios de comunicación; una vez hayan perdido el interés se acabó el conflicto"... Desde aquí queremos dar cabida a todos esos conflictos olvidados y rescatar del olvido a todos los que sufren en él.

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