08 Sep 2007
2.300 millones de dólares paga la Iglesia a las víctimas de abuso

Leo en el País de hoy que la Iglesia Católica ha destinado desde 1950 la cantidad de 2.300 millones de dólares para pagar a las víctimas de acoso y pederastia. Aunque ha sucedido y sucede en todos los lugares donde está implantado el catolicismo, es en Estados Unidos donde las siete plagas están arrasando las diócesis católicas.
Niños/as violentados y avasallados por su confesor. Niños/as muertos de miedo ante quienes tenían el deber moral de protegerlos y cuidarlos. Niños callados y temerosos de denunciar nada a sus padres pues las consecuencias serían peores que el abuso en sí.
Como muchos de mi generación estuve internado en un centro religioso durante ocho largos años de cautiverio. Mis tutores, que yo sepa, eran intachables. Teníamos un profesor de religión en el Instituto que estaba a cargo de los asuntos de hijos de emigrantes y en más de una ocasión, un amigo mío, que tenía a sus padres en Alemania y estaba obligado a tratar con este sacerdote, fue tentado con viajes gratis a Munich si se dejaba tocar.
Hay sacerdotes y religiosos en general que se dejan la vida y la piel en lugares inhóspitos del planeta sin más armas que una fuerte dedicación a los más necesitados y una profunda fe. Estos son hombres y mujeres de Dios y es injusto tratarlos por igual. Hay muchas Iglesias dentro de la Iglesia.
Durante mucho tiempo las supuestas vocaciones religiosas se han nutrido, en una considerable parte, de débiles mentales a los que sus familias arrojaban a la Iglesia para hacerlos hombres. Hombres que andando el tiempo terminarían convirtiéndose en monstruos con alzacuello.
Personalmente estoy a favor de la disolución del clero y especialmente de su Jerarquía. El Hombre no necesita intermediación alguna para hablar con Dios.
En la imagen el Arzobispo de Toledo con una capa de diez metros que, mínimo, ha costado 10 euros.

