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21 Dic 2010

interesante guia de barcelona

Escrito por: phibm el 21 Dic 2010 - URL Permanente

INDICE
Introducción
Una capital europea del s.XXI
Historia
Fechas y momentos clave
Cultura Viva
Barcelona en la actualidad
Literatura
Teatro
Música
Diseño
Festivales culturales
Latidos de Barcelona
Modernismo
La Rambla
Los mercados
Terrazas y plazas
Las fiestas de la ciudad
Jardines y Parques
Rutas y paseos
.01 De la Anilla Olímpica a la Plaza España
.02 El Corazón del Eixample
.03 De las plazas de Gracia a la Diagonal
.04 Un paseo por la Rambla
.05 Barceloneta y Vila Olímpica
.06 La Ribera y el Born
.07 El Barrio Gótico y la Barcelona judía
.08 Más allá del Eixample Dret
.09 Fuera de ruta e imprescindibles
.10 De la Plaça Catalunya al barrio de la Mercè
Alrededores
Sitges
Costa Brava
Montserrat
Guía práctica
¿Cómo llegar? ¿Cómo moverse? Consejos útiles, ¿Dónde
dormir? ¿Dónde comer? La noche, Shopping, La ciudad co
niños, deportes
HOTELES CENTRO BARCELONA
Barcelona, la capital de Cataluña, no sólo es
una de las ciudades más prósperas de España,
sino también uno de los principales destinos
turísticos de toda Europa. Algo tendrá esta ciudad
que recibe cada año a miles de turistas y de
la que sus habitantes se sienten, por lo general,
muy orgullosos. Y es que, por el clima, por su
ritmo diario y por su cultura, Barcelona es una
ciudad cómoda para vivir y para visitar.
Los Juegos Olímpicos de Barcelona'92 marcaron
un antes y un después en la ciudad, tanto a
nivel urbanístico, como en función de su reconocimiento
internacional. Sin embargo, de
aquel acontecimiento hace ya trece años y la
ciudad no ha dejado de crecer. Barcelona, como
toda Cataluña, presume de tener una identidad
propia que se manifiesta, sobre todo, en la lengua,
el catalán, y que diferencia a los habitantes
de esta zona del resto de España.
Barcelona siempre ha defendido su carácter
europeo mucho antes de que España entrara en
la UE y el resto de ciudades del país también lo
demostraran. Quizá por su cercanía a la frontera
francesa es cierto que, durante siglos, las tendencias
culturales procedentes de Europa,
siempre llegaban a Barcelona mucho antes que
al resto del país y la ciudad supo aprovecharlo
en su momento.
El Modernismo, sobre todo, con la figura de
Antoni Gaudí, también ha sido responsable de
dar a la ciudad un nombre mundial de referencia.
Pero, además de la arquitectura, en
Barcelona siempre ha habido un interés por
todo lo artístico e intelectual, ya sea música,
teatro o literatura. Y esas inquietudes se mantienen.
Actualmente, nombres del diseño más
cool y la arquitectura más vanguardista también
han paseado el nombre de Barcelona por
todo el mundo. El resultado es una ciudad que
ya no necesita publicidad y que atrae a numerosos
visitantes durante todas las temporadas.
Lo mejor que le puede pasar a una ciudad es
que sea un lugar agradable para todos los públicos.
Jóvenes y no tanto, locales y turistas, visitantes
que llegan por placer o por negocios... Su
situación, entre el mar y la montaña, hace que
también sea un destino en el que practicar
numerosas actividades.
Actualmente, como otras ciudades europeas,
Barcelona está viviendo una realidad multicultural
nueva. Numerosos inmigrantes de distintos
lugares del mundo se han instalado en la
ciudad, sobre todo, en los barrios del Raval y el
Gótico y han dado a la ciudad un carácter plural
que antes no tenía. Quizá era la última prueba
que necesitaba Barcelona para demostrar sus
aires de tendencia cosmopolita y su ambiente
tolerante y acogedor.
A la hora de viajar a Barcelona, mejor hacerlo
sin ideas preconcebidas. Quien busque únicamente
un turismo de sol y playa, seguro que lo
encontrará, pero se perderá muchas otras cosas.
Actualmente, conviven muchas "Barcelonas"
en una: la tradicional e histórica, la moderna y
vanguardista, la trendy y a la última, la racial,
la vieja y entrañable, la de nueva construcción…
Lo mejor es dedicarse a descubrirlas y
que la guía que estás leyendo sólo sirva de referencia
para llegar a la ciudad y dejarse sorprender.
Al final, el mejor álbum fotográfico de un
turista siempre es el que se conserva en la
memoria.
Barcelona una capital del siglo XXI
La fundación de la ciudad
Barcelona es una ciudad abierta, cosmopolita y
tolerante que debe gran parte de su carácter
actual a la historia que acumula. Una historia
que se remonta a unos 4.000 años atrás, ya que
se han datado testimonios humanos que existieron
desde finales del Neolítico.
Sin embargo, la fundación de Barcelona como
ciudad se debe al pueblo romano. A finales del
siglo I aC se establece la llamada Barcino alrededor
de lo que entonces era el monte Táber,
justo donde hoy se encuentra la concurrida
plaza Sant Jaume. Resulta curioso comprobar
que, tanto entonces como en la actualidad, esta
plaza ha funcionado como centro político de
Barcelona (aquí se encuentran hoy en día los
edificios del Ajuntament y el Palau de la
Generalitat de Catalunya).
Durante la ocupación romana, Barcelona se
rodeó de imponente murallas. Se mantuvieron
durante siglos ampliándose, incluso, más tarde
y el crecimiento de la ciudad estuvo limitado
por esta construcción (por ejemplo, el actual
barrio de Gràcia fue durante mucho tiempo un
pueblecito aparte de lo que se consideraba la
ciudad).
Entre los siglos V y VIII Barcelona pasa de
manos visigodas a musulmanas. Y en el año
801, las tropas de Carlomagno entran en la ciudad.
El norte de Cataluña y la antigua Galia
visigoda son ahora territorios francos y, en el
año 878, Guifré El Pilós es nombrado conde de
Barcelona, Girona y Besalú.
Este período, que suponía una nueva etapa, no
durará demasiado. El ejército musulmán invade
la ciudad, lo que para Barcelona tendrá dos
consecuencias decisivas. Por un lado, su práctica
destrucción y, por otro, su independencia de
los francos, ya que el conde que gobernaba por
aquel entonces, Borrell II, consideró que se
habían quebrantado los vínculos de vasallaje y
no se había prestado a la ciudad la ayuda necesaria.
La solución al nuevo dominio de
Barcelona pasa por su decisión personal de proclamarse
duque ibérico y marqués por la gracia
de Dios.
Comienza entonces otra etapa que, aunque
complicada, supuso una rápida recuperación. A
principios del siglo XI, Barcelona invade
Córdoba y obtiene una importante victoria que
se traducirá en riquezas y beneficios económicos.
Esta "recompensa" permite la ciudad evolucione
a un ritmo más rápido. Además, los diferentes
condados catalanes se fueron uniendo con
Barcelona como capital de Cataluña para
ampliar territorios e influencia.
De la Edad Media o la Guerra de Sucesión
A partir del siglo XII, en plena Edad Media,
Barcelona vivirá una época floreciente como
ciudad en todos los aspectos. El enlace entre el
conde de Barcelona, Ramon Berenguer IV, y la
hija del rey de Aragón unía los dos territorios,
tanto a nivel económico, como político.
Barcelona mantuvo la capitalidad del nuevo
gobierno y comenzó una época de expansión
gracias al comercio abierto con el
Mediterráneo y la obligación a la que estuvieron
sometidos los reinos taifas musulmanes
para satisfacer a la ciudad con tributos. Durante
los siglos XIII y XV Barcelona protagoniza
importantes conquistas territoriales sumando a
sus límites, entre otros, el reino de Valencia y
las islas Baleares, Sicilia y Cerdeña.
Durante esta época se construyen dos nuevos
tramos amurallados: uno para proteger las nuevas
villas anexionadas que quedaban fuera de
los límites de la antigua muralla romana; otro
para resguardar los campos de cultivo que se
estaban extendiendo en la actual zona del
Raval. Son años prósperos para una ciudad a la
que el Mediterráneo parece quedársele pequeño
y que empieza a ser destino de todo tipo de
mercaderes, artesanos y navegantes. La mayoría
se agrupan en gremios y se concentran en
los alrededores del núcleo político, la plaza
Sant Jaume, y en el típico barrio de la Ribera.
Todavía hoy, paseando por el antiguo barrio
gótico, pueden verse muestras de estas actividades
profesionales en callecitas como
Flassaders, Sombrerers, etc.
Esta época floreciente llegaría a su fin en el
siglo XV. La peste negra y las guerras civiles
se cebaron en la población de la ciudad, mientras
las acciones militares en el exterior tampoco
ayudaron a la situación. El comercio marítimo
empezó a sufrir los ataques de los piratas y
el descubrimiento de América en 1492 no fue
igual de positivo para todos los territorios españoles.
Especialmente para la Corona de
Aragón, a la que no se le permitió comerciar
con las colonias americanas hasta el año 1778,
casi tres siglos después del descubrimiento del
llamado Nuevo Mundo.
Castilla no veía con buenos ojos la independencia
de Cataluña así que, en 1640, comenzó la
llamada Guerra dels Segadors para frenar la ola
de nacionalismo que había surgido en la ciudad.
Barcelona resistió durante doce años hasta
que, en 1652, las tropas castellanas doblegaron
a la ciudad. Barcelona pudo conservar su autonomía,
aunque no evitó su desmembramiento
(es entonces cuando la parte norte de Cataluña
pasa a dominio francés). La Guerra dels
Segadors, que actualmente da nombre al
himno catalán, supuso un duro golpe para la
ciudad, pero no sería el único.
Entre 1705 y 1714 Barcelona sufrirá la Guerra
de Sucesión que terminó finalmente con la
conquista de la ciudad por las tropas castellanofrancesas.
La represión es enorme: no tan sólo
se pierde totalmente la autonomía política, sino
que Castilla se hace también con los territorios
de Sicilia, Cerdeña, Nápoles o Mallorca. La
única ley válida es la castellana y el idioma
catalán se prohíbe absolutamente, tanto en la
intimidad como en cualquier ámbito público.
Actualmente, el Fosar de les Moreres, situado
en el barrio del Born junto a la iglesia de Santa
Maria del Mar, recuerda esta derrota y una
llama encendida representa la memoria de
todos los catalanes caídos en la Guerra de
Sucesión. En el Born hay otro curioso espacio
que nos acerca a esta época y que fue descubierto
casi por casualidad. En febrero de 2002,
cuando se iniciaron las obras para recuperar el
mercado del Born e instalar en él la Biblioteca
Provincial de Barcelona, saltó la sorpresa. Bajo
el suelo aparecieron los restos arqueológicos de
la ciudad medieval de 1714 y que, probablemente,
son el parque arqueológico más grande
que se ha encontrado nunca en el casco urbano
de una ciudad europea. En el paseo del mismo
barrio aún podemos encontrar un curioso elemento
histórico más de Barcelona: un cofre y
cuatro balas de cañón numeradas que datan de
la época medieval.
Historia
Después de esta tremenda época de crisis,
Barcelona comienza de nuevo su recuperación.
Seguía siendo una ciudad militarizada en la que
incluso se construyó una enorme fortaleza
para protegerla de invasiones (los restos de esta
fortaleza son hoy el parque de la Ciutadella). El
barrio del Raval y La Rambla, hasta entonces
un paseo sin un significado especial para la ciudad,
comienzan a urbanizarse. Sin embargo,
mientras la ciudad evolucionaba, las tensiones
sociales estaban a flor de piel.
El siglo XIX: llegan las nuevas tendencias
La primera mitad del siglo XIX se caracterizó
por las revueltas y las convulsiones: en 1814
los obreros organizaron la primera huelga
general que se conoce en la ciudad entre bombardeos,
tumultos, incendios de conventos y
conflictos de todo tipo. Estas tensiones y los
evidentes deseos de cambio también trajeron
consigo importantes reformas.
E n
1848, Barcelona inaugura el primer recorrido
de ferrocarril y su vocación industrial hace
que se la conozca como "la pequeña
Manchester". En 1854 se derriban las murallas,
lo que permitió un desarrollo urbanístico sin
precentes.
Además, en 1859 se aprueba el plan de
Ildefons Cerdà, que plantea la zona del
Eixample barcelonés como el clásico esquema
de cuadrículas y espacios públicos que podemos
disfrutar hoy en día. La fortaleza militar de
la Ciudadela también sufre los cambios y se
destruye por completo para albergar un evento
muy especial en la ciudad: la Exposición
Universal de 1888. Habrá un antes y un después
de esta fecha, sobre todo, desde que
Europa ve a Barcelona como una ciudad con
sus mismas inquietudes y la inmigración española
empieza a llegar a la capital.
Desde finales del siglo XIX y a principios del
siglo XX, Barcelona empieza a ser el centro de
una vanguardia cultural, preocupada por los
nuevos avances científicos, técnicos y artísticos
hasta los años 60, aproximadamente, cuando
comienza un desarrollo económico e industrial
que trae a la ciudad una gran corriente migratoria
desde diferentes lugares de España. La
infraestructura urbanística y de viviendas
aumentó de forma espectacular, muchas veces,
sin un criterio definido que hizo que nacieran
barrios-dormitorio en las afueras de la ciudad.
La democracia llegará a España en 1975 con la
muerte del dictador Franco. Barcelona recupera
la Generalitat y la capitalidad autonómica de
Cataluña mientras sigue creciendo a nivel
industrial y cultural, como ya había intentado
años antes.
En 1981, el Comité Olímpico Internacional
anunció que Barcelona sería la sede de los
Juegos Olímpicos de 1992. La ciudad empezó
entonces una profunda transformación arquitectónica
y urbanística que abrió la ciudad al
mar, culminó con unos de los mejores Juegos
Olímpicos de la historia y proyectó al mundo la
imagen de una Barcelona moderna, abierta y
hospitalaria.
El Fòrum de les Cultures 2004 ha sido el último
evento a nivel mundial celebrado en
Barcelona. Sin la misma repercusión ciudadana
que la conseguida por los JJOO, el nombre de
Barcelona ha vuelto a pasearse por el mundo y
ha supuesto la construcción de nuevos espacios,
como un moderno centro de convenciones
y un auditorio. A la espera de la función definitiva
del recinto en el que se ha emplazado el
evento, lo que ya es un hecho es la recuperación
de una de las zonas urbanas más olvidadas
de la ciudad.
Actualmente, Barcelona es uno de los principales
destinos turísticos de Europa. Y sobran
los motivos. Ha sabido mantener su identidad
sin renunciar a la convivencia, ha despuntado
en diseño sin perder sus tradiciones y se ha
convertido en una capital cosmopolita sin olvidar
sus costumbres. Estamos en una ciudad privilegiada,
que evoluciona y se reinventa sin
dejar de ser siempre la misma.
en cualquiera de sus manifestaciones. Mientras
una nueva generación de industriales y políticos
pertenecientes a la burguesía se preocupaban
por los avances urbanísticos que convertirían
a Barcelona en una ciudad moderna, el
mundo intelectual se mueve por otro lado.
En 1897 un nuevo restaurante inspirado en Le
Chat Noir de París se inauguraba en Barcelona.
Se llamaba Els Quatre Gats y destacó por ser
un lugar insólito, a medio camino entre las
tabernas, el hostal tradicional y el refinamiento
de las cervecerías modernistas del resto de
Europa. Pronto empezó a estar frecuentado por
artistas como Ramon Casas, Santiago
Rusiñol, Isaac Albéniz o Antoni Gaudíy, en
1899, un joven Picasso realizó en estas paredes
su primera exposición. El ambiente bohemio de
aquellos días todavía puede respirarse en la
calle Montsió, número 3, muy cerca del Portal
de l'Àngel.
El espíritu del Modernismo impregna a la ciudad
en todos sus ámbitos artísticos, incluso, en
la arquitectura. Barcelona se llena de una generación
de artistas que llevan la fantasía a su
máxima expresión y para los que el único tabú
es la línea recta. Cerámica colorista, vidrieras,
hierro forjado y un bestiario imaginario se
incorporan a la arquitectura. El máximo exponente,
cómo no, Antoni Gaudí y sus obras universales:
la Sagrada Familia, la Casa Milà o la
Pedrera, la Casa Batlló, el Parc Güell...
La Barcelona contemporánea
El siglo XX comenzó también períodos negros
para la ciudad. En 1906 Barcelona vive su tristemente
famosa Semana Trágica, con numerosos
altercados, barricadas y quema de conventos.
En 1914 se constituía la Mancomunitat de
Catalunya, ya que la represión militar también
trajo consigo el aumento del espíritu catalanista,
pero unos años más tarde, el general Primo
de Rivera daba un golpe de estado en el que se
erigía en dictador. La represión sobre la ciudad
fue muy dura; sin embargo, logró sobreponerse
y, en medio de esta situación, Barcelona organizaba
la Exposición Internacional de 1929.
En 1931 un período republicano devolvió las
ilusiones a la ciudad, pero aún llegarían tiempos
difíciles. En 1936 comienza la Guerra
Civil española, en la que Barcelona sufrirá una
de sus épocas más duras. Miles de personas
tuvieron que exiliarse al extranjero, mientras
los bombardeos se cebaban con la ciudad. En
1939, cuando terminó la Guerra Civil y comenzó
la dictadura franquista, Barcelona sufrió
la anulación de muchas libertades, incluyendo
el autogobierno que se había conseguido en
etapas anteriores y el libre uso de la lengua
catalana, que volvió a ser prohibida.
La posguerra se desarrolló en este ambiente
TEATRO, NUEVOS AIRES
CONTEMPORÁNEOS
El teatro en Barcelona siempre ha tenido una
gran tradición. Numerosas compañías reconocidas
actualmente en toda España y fuera de
nuestras fronteras nacieron en esta ciudad. La
trayectoria de muchas de ellas es, en ocasiones,
la misma: grupos de amigos que comienzan a
dedicarse más por hobby que de forma profesional
y que montan representaciones para
públicos reducidos y, por lo general, escenificadas
en catalán. Muchas de estas compañías se
quedan, a menudo, en eso, pero otras han sabido
superar conceptos y crear tendencias que
son seguidas actualmente en toda Europa y
parte del mundo.
Si la tradición ha tenido un gran peso en
Barcelona, la vanguardia no es menos. La ciudad
ha visto nacer a alguna de las compañías de
mayor renombre internacional como, por ejemplo,
La Fura dels Baus. Su peculiar estilo es de
todo, menos mayoritario, y han conseguido
crear un teatro personal, basado en el espectáculo
en vivo en el que confluyen técnicas teatrales,
artes plásticas y música. Se trata de un
montaje nuevo, experimental y alternativo, que
no deja indiferente a nadie.
El resultado es un montaje integral en el que se
utilizan todo tipo de recursos para que el espectador
no sólo vea la obra de teatro. La ha de
sentir, oler, tocar y formar parte de ella. Por sus
especiales características, las obras de La Fura
dels Baus no suelen representarse en escenarios
convencionales. En realidad, allí donde
van crean su propio escenario: ¿quién sino ellos
se atrevería a "invadir" el Estadi Olímpic con
un barco descomunal durante la inauguración
de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92?. O,
el más difícil todavía: ¿Quién sino La Fura conseguiría
reunir a más de 20.000 personas en la
Plaça Catalunya para despedir el siglo XX
junto a su personaje creado, el Home del
Mil.leni?.
Durante mucho tiempo, el lenguaje de La Fura
fue considerado transgesor (y aún lo es hoy
para parte de espectadores) por su forma de tratar
en escena temas tabú como el sexo, las desviaciones
humanas o las patologías psíquicas.
Gusten o no, como mínimo hay que reconocerles
el mérito de crear estilo y de "inventar" una
nueva forma de representar. Se han atrevido,
incluso, con la incorporación de tecnologías
digitales en el escenario, con la ópera y con el
cine. Cada vez que estrenan espectáculo, la
polémica está servida... y el éxito de taquilla
asegurado. Más de un millón de personas han
visto en acción a los catalanes de La Fura dels
Baus y, aunque no todas las críticas coincidan,
las entradas a sus espectáculos se agotan a los
pocos días de ponerse a la venta.
Aunque menos "agresivos" que La Fura dels
Baus, Els Comediants son otro de los nombres
de referencia en el teatro contemporáneo de
Barcelona y de todo el panorama actual.
Nacieron hace más de tres décadas en una
época en la que la intelectualidad en España
pasaba por hacer frente al teatro oficial. Els
Comediants se inspiraron en las compañías
europeas que ya actuaban por aquel entonces,
pero incorporando elementos populares de la
tradición de nuestro país. El mismo nombre
(Comediantes, en castellano) hace referencia a
los antiguos personajes que viajaban de pueblo
en pueblo y que tenían que inventarse mil y un
trucos para explicar siempre la misma historia
de manera que pareciese diferente.
Para Els Comediants sobran los textos, los
directores y los escenarios. El teatro es experiencia
viva, así que cualquier plaza, calle o
edificio (ya sean estaciones de Metro o monumentos
históricos) pueden servir de escenario.
Con los elementos pasa lo mismo. Para dramatizar
sólo hay que saber hacerlo, así que sirven
objetos tan "banales" como un vaso, una taza
de café o una silla. En realidad, hacer teatro
sobre el amor, el desamor, la familia o los sentimientos
para ellos es lo más sencillo. Lo difícil
está en lo cotidiano, así que hay que experimentar.
Para ello utilizan todo tipo de lenguaje,
desde el mismo al clown, los títeres, la comedia
del arte... Se trata de hacer un teatro que, aunque
no sea del gusto de todos, sí que llegue a un
público de todas las edades.
En esta línea, más convencional podríamos
decir, hay otra compañía que destaca en el
panorama catalán, Dagoll Dagom. Se fundó
también en la década de los setenta y actualmente
es uno de los equipos con elenco estable
más importantes de España. Han practicado
con numerosas propuestas escénicas, sobre
todo, llevando a los escenarios, algunas de las
obras literarias catalanas más significativas.
Posteriormente derivaron su recorrido hacia el
teatro musical, línea en la que han consolidado
su trayectoria con representaciones como
Mikado, Glups!, Els Pirates o Mar i Cel, estrenada
en 1988 y que se ha repuesto recientemente
en los teatros de la ciudad.
LITERATURA, MUCHO QUE DECIR
El 18 de octubre de 2003 Manuel Vázquez
Montalbán moría de un infarto en el aeropuerto
de Bangkok. Ese día murió también una
parte de todos los que aman la literatura en este
país, pero nació otro sentimiento más importante.
El de que, por suerte, no todos los buenos
escritores son profetas en su tierra. Vázquez
Montalbán, que nació en el barrio chino de
CULTURA VIVA
Barcelona en julio de 1939 (justo al término de
la Guerra Civil española) ha recibido desde
aquel día numerosos homenajes póstumos.
Pero también los tuvo en vida por varios motivos:
retratar la Barcelona costumbrista de su
época como pocos y crear una literatura inmortal,
de referencia para muchos y recomendable
para todos.
Manuel Vázquez Montalbán siempre destacó
por defender sus ideales izquierdistas, algo que
le costó un año y medio de cárcel en Lleida.
Aquí comenzó a escribir sus poemas y su primer
libro, Informe sobre la información, todo
un manual de comportamiento para los periodistas.
Escribía mucho (podía publicar hasta
tres o cuatro libros en un año) y de muchos
temas diferentes: política, gastronomía, actualidad,
el Barça del que era acérrimo seguidor.
Sin embargo fue el personaje del detective
Pepe Carvalho el que más fama le dio en una
saga de novelas que aún no ha terminado
(cuando murió dejó inacabado una de sus aventuras).
Con Carvalho retrató una Barcelona, a
veces oscura y otras entrañable y consiguió dar
a la ciudad una publicidad internacional que
hubiera costado millones conseguir. Como respuesta,
en Barcelona se ha creado la Ruta Pepe
Carvalho, uno de los últimos homenajes a
Vázquez Montalbán, que permite que el viajero
pueda recorrer los mismos escenarios que el
escritor retrataba en sus novelas.
También en el 2003 desaparecía otro de los
grandes nombres contemporáneos de las letras
catalanas: Terenci Moix. Como Vázquez
Montalbán, Moix nació en el barrio del Raval
(en concreto, en la Granja Gavà, hoy cafetería
y restaurante en la calle Joaquín Costa), en
1942, y se convirtió en todo un símbolo para
ñó toda su vida y también le ocasionó la muerte.
Tenía 61 años de edad, muchas historias
contadas y seguro que muchas otras en el tintero.
Si Vázquez Montalbán y Terenci Moix son dos
de los nombres de oro de la narrativa en
Barcelona, en la poesía gana la partida Miquel
Martí i Pol. Nació el 19 de marzo de 1929 y su
vida dio un completo giro a partir de los años
70, cuando se empezó a manifestar en el poeta
la terrible enfermedad de la esclerosis múltiple.
Lejos de dejar de escribir, reemprendió la actividad
con más fuerza y construyó un universo
poético en el que transmitió sensaciones como
el amor, el deseo y la muerte. Siempre escribió
en catalán, como en La pell del violí, Quadern
de Vacances, Llibre dels sis sentits o Estimada
Marta, una de sus series más leídas. Muchos
cantautores catalanes, como Lluís Llach o
Rafael Subirachs han utilizado su letra para
acompañar sus músicas y sus poemas han sido
traducidos a idiomas tan dispares como el portugués,
alemán, inglés, italiano, flamenco, esloveno,
búlgaro, ruso o japonés.
Durante sus últimos años de vida, y a pesar de
que la enfermedad cada vez era más evidente,
no dejó de asistir a numerosos actos públicos,
ya fueran convocados por importantes instituciones
o por entidades de barrio. Numerosas
calles catalanas llevan su nombre y un espontáneo
reconocimiento popular provocó en 1999
que la Institució de les Lletres Catalanes presentara
a Miquel Martí i Pol como candidato
al Premio Nobel.
MÚSICA, DE LA RUMBA A LA CANÇÓ
CATALANA
Si a cualquier turista (e, incluso, muchos de los
que no lo son) se le pregunta de dónde es la
rumba, la respuesta será: "de Andalucía, en el
sur de España". Pues no. Ese son flamenco y
alegre, de voz gitana y palmeros nació en
Barcelona, en concreto, en la calle de la Cera,
los provocadores, los mitómanos y los principiantes
de la cultura gay. Y es que, ser gay en la
posguerra española no era algo aceptado o cotidiano
como los es hoy. Más bien todo lo contrario.
A pesar de ello (y a pesar de muchos)
Terenci Moix siempre defendió su descarada
libertad y su carácter de eterno Peter Pan con el
que convenció a todos los círculos culturales,
desde los más exquisitos a los más populares.
Fue uno de los miembros destacados de la
"gauche divine", el movimiento intelectual que
surgió en Cataluña a finales de la década de los
sesenta y del que formaron parte numerosos
artistas, escritores, arquitectos, músicos, etc.
que defendían sus ideales frente a la opresiva
cultura que llegaba desde el gobierno central.
Pero, ante todo, Terenci Moix fue escritor. Y
uno de los grandes.
Durante muchos años se dedicó a viajar por
todo el mundo, sobre todo, por Egipto, país del
que era un profundo enamorado (lo visitó en 22
ocasiones) y que provocó alguna de sus mejores
novelas. Con su obra El día que murió
Marilyn, Terenci dio un vuelco a la tradición
literaria de la época e introdujo en las novelas
conceptos como el pop, el cine, el cómic, el
erotismo o la sexualidad, "desconocidos" hasta
entonces. Tras un largo silencio narrativo entre
1971 y 1983 a causa de la ruptura de la relación
de más de una década con su pareja, Terenci
Moix regresó con No digas que fue un sueño,
una de las obras literarias más vendidas en
España.
A partir de ese momento, su gloria aumentó.
Cada obra de Terenci Moix, editadas siempre
en catalán y castellano, además de otros idiomas
extranjeros, era un éxito asegurado de ventas.
Al éxito anterior le siguieron otros como El
sexo de los ángeles, El amargo don de la belleza,
El sueño de Alejandría, La herida de la
esfinge, Terenci del Nilo o El arpista ciego. En
todas ellas, el escritor combinaba dos de sus
tres grandes pasiones: el país de los faraones y
el cine (tenía una colección de casi 2.000 películas).
La tercera pasión, el tabaco, le acompaen
el barrio del Raval. Cuentan que los responsables
fueron el Orelles, un gitano que cantaba
en las juergas del barrio, y el Toqui, otro colega
que "inventó" una forma de tocar la guitarra
que combinaba melodía y percusión.
Esta sería la versión más profunda y popular.
La que llegó a los escenarios y alcanzó la fama
llegó de la mano de Antonio González, El
Pescaílla. Dicen que este brillante gitano (casado
después con otra figura mítica del flamenco
español, Lola Flores) versionaba las canciones
de Frank Sinatra tocando las palmas, cantándolas
y bailándolas con aire "rumbero". Tras él
llegó Peret, sin duda, el responsable de popularizar
la rumba catalana a nivel internacional
que le dio a este son un aire nuevo como lo
conocemos hoy en día.
En Barcelona, la canción en catalán también
tiene un público fiel. Hay numerosos cantautores,
entre los que Joan Manel Serrat o Lluís
Llach son los más conocidos. Si lo pregunta,
todo el mundo sabrá tararear la canción de
Serrat, "Mediterráneo" que, a pesar de ser cantada
en castellano, es para muchos catalanes
todo un símbolo.
DISEÑOS QUE ROMPEN MOLDES
Los amantes del diseño están de suerte en la
ciudad. Barcelona es una ciudad en la que el
diseño ha experimentado una gran evolución,
tanto en el ámbito de la moda, como en el
mundo gráfico e industrial. Es difícil hablar de
unos nombres y obviar otros, aunque artistas
como, por ejemplo, Javier Mariscal, se han
ganado un merecido puesto entre los primeros
de la lista. Mariscal nació en Valencia aunque
se estableció en Barcelona desde joven y aquí
creó su estudio en Palo Alto (Poble Nou).
Aunque este polifacético artista (es escultor,
diseñador gráfico e industrial y dibujante) ha
trabajo desde siempre, su gran momento llegó
con los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. Él
fue el encargado de diseñar la mascota del
acontecimiento, Cobi, el simpático perro que
marcó un antes y un después en su carrera y
también en el estilo de las ilustraciones que se
realizaron en nuestro país.
En cuanto a la moda, uno de los grandes booms
ha sido el protagonizado por Custo Dalmau.
Su marca, Custo Barcelona, y sus mega-conocidas
camisetas estampadas (sobre todo desde
que Julia Roberts las empezó a usar en
Hollywood) han sido el producto más copiado
en moda en los últimos años. Y si te copian,
sólo hay dos opciones: o lo haces tremendamente
bien o los demás no tienen imaginación,
algo que también juega a su favor.
Para muchos, este diseñador ha conseguido una
fama excesiva tan sólo por hacer dibujos divertidos
sobre unas camisetas de algodón. Para
otros muchos, la mayoría, ése es el secreto:
acertar con una prenda simple que pueda lucirse
de modo elegante o deportivo y en la que
confíen millones de personas. De cualquier
forma, Custo ha encontrado su piedra filosofal
y sus diseños se venden al precio que él quiere
en las tiendas más exclusivas de la ciudad y en
la suya propia (en la calle Ferran, por ejemplo,
muy cerca de la plaça Sant Jaume).
Otro de los diseñadores más cool del momento
es Jordi Labanda. Sus dibujos, versiones
modernas de figuras masculinas y femeninas
con estilo chic se han colocado en casi todos
los productos del mercado. Carpetas, libretas,
invitaciones de boda, bolsos, camisetas, botellas
de refrescos... Como siempre, hay diversidad
de opiniones. Para algunos no deja de ser
un dibujante más sobrevalorado, eso sí. Otros
han encontrado en sus ilustraciones la típica
imagen que gusta a todos y que con todo funciona.
En cuanto a tiendas de diseño hay muchas,
muchísimas, pero el gran templo es Vinçon.
Muebles, accesorios y objetos de todo tipo llenan
los tres pisos de esta tienda situada en el
Passeig de Gràcia donde, en su día, vivió el
pintor Ramon Casas. Todo lo que se vende en
Vinçon pasa por una cuidada selección y para
estar al día de lo que está "in" o "out" en la ciudad
en cuanto a diseño basta una mirada a sus
escaparates. Para muchos apasionados del diseño,
lo que no está en Vinçon no existe.
FESTIVALES, UNA AGENDA PARA
TODOS
Muchas veces, el pulso de una ciudad se toma
en los festivales culturales que organiza. En
Barcelona hay muchos, con una programación
anual que abarca prácticamente todas las disciplinas
del espectáculo: teatro, danza, música,
cine y vídeo. En función del año, las fechas de
cada certamen pueden variar
En músicas avanzadas y arte multimedia destaca
el Sónar y el Festival de Músicas
Contemporáneas. También se celebran cada
año el Festival de Guitarra, el Festival de
Flamenco de Ciutat Vella, el de Ópera de
Bolsillo, el Festival Internacional de Jaz y el
Festival de Músicas del Mundo. También se
organiza cada año el Festival Internacional de
Teatro Visual y de Títeres y, en el mundo del
cine, L'Alternativa 2000 o Festival
Internacional de Cine Independiente.
La mayor parte de los festivales tienen carácter
privado, pero cuentan con soporte público.
Entre los organizados directamente por el
Instituto de Cultura de Barcelona destacan el
BAM y el Festival de Verano de Barcelona
Grec. Éste último es el acontecimiento cultural
más importante de los veranos barceloneses y
apuesta por la creación, las producciones propias
y el carácter internacional. El teatro, la
danza y la música hacen suyos cada rincón de
la ciudad para dar a conocer el amplio abanico
de tendencias de las artes escénicas y musicales
contemporáneas.
El Modernismo llegó a Barcelona en esta época
de rebeldía y su concepto de renovación pronto
fue adoptado por una generación de artistas que
quería romper moldes. Así lo hicieron en todos
los ámbitos: escultura, pintura, literatura, música
y elementos decorativos, aunque fue en la
arquitectura donde el Modernismo alcanzó su
máxima expresión. Entre todos los artistas que
participaron en el movimiento, tres nombres se
han hecho imprescindibles en la ciudad de
Barcelona.
Antoni Gaudí
Uno de los grandes responsables de esta
"explosión" arquitectónica en la ciudad fue
Antoni Gaudí. Aunque desarrolló la mayor
parte de su obra en Barcelona, Gaudí nació en
Reus (Tarragona), pero su interés por estudiar
arquitectura hizo que se trasladara a la capital
catalana con tan sólo 20 años.
Su desbordante imaginación y su peculiar concepto
de la arquitectura, transgresor para el
momento, hizo que pronto se creara un nombre
propio. Sin embargo, al principio, no todos le
respetaron por igual. Una de sus obras más
reconocidas, la Casa Milà, fue durante mucho
tiempo motivo de críticas y burlas populares
por su monumental fachada de piedra, conocida
por ello con el nombre de La Pedrera. La
arquitectura de Gaudí, en la que el único tabú
parecía ser la línea recta, rompió esquemas.
Formas sinuosas, colores vivos, animales mitológicos...
la fantasía había llegado a todos los
rincones.
Gaudí tuvo la suerte de que su trayectoria profesional
siempre estuvo respaldada por el sector
eclesiástico, que le hizo encargos tan significativos
como la Sagrada Familia, y la clase
burguesa de la ciudad, que confió desde el principio
en su fantasía y sus delirios arquitectónicos.
La Casa Batlló, la Casa Calvet o la Casa
Milá son ejemplos de las residencias que Gaudí
construyó en el centro de la ciudad para familias
adineradas. Pero sería el industrial Eusebi
Güell, amigo personal del artista, el que más
influiría en la obra de Gaudí. Bajo su mecenazgo
construyó el Palau Güell y el Parc Güell,
uno de los espacios al aire libre donde mejor
puede apreciarse el talento del artista y visitar
su casa-museo.
Como ocurre con muchos genios, su vida fue
peculiar y su muerte... también. Gaudí moría la
mañana del 10 de junio de 1926 atropellado por
un tranvía cuando, como cada domingo, se dirigía
a la iglesia de Sant Felip Neri a escuchar
misa.
Lluís Domènech i Montaner
Su pasión por una arquitectura moderna y diferente
convirtió a Domènech i Montaner en uno
de los genios de la época. En sus obras se deja
ver su gusto por la mezcla de la arquitectura
hispano-árabe y las líneas curvas tan propias
del Modernismo. El mejor ejemplo de esta tendencia
es el restaurante que construyó en el
Parc de la Ciutadella en 1888, actualmente sede
del Museu Zoològic, y también conocido como
el Castell dels Tres Dragons.
Con la Casa Lleó Morera, situada en el Passeig
de Gràcia en la zona conocida como la
Sabías que...
En el Passeig de Gràcia se encuentra
el Kilómetro 0 del Modernismo. Es el
punto de partida de una ruta que recorre
diferentes ciudades europeas deteniéndose
en aquellos edificios y
monumentos clave de este movimiento
artístico.
El Modernismo en Cataluña no fue
tan sólo un movimiento artístico.
Significó también un sentimiento
social y una actitud política que influyó
enormemente en la segunda mitad
del siglo XIX y los primeros años del
siglo XX. Por aquel entonces
Barcelona ya era una ciudad abierta a
las tendencias culturales que provenían
del resto de Europa, sobre todo,
para diferenciarse de una España que,
desde la guerra de 1714, había privado
a Cataluña de sus derechos nacionales
e institucionales.
HOTELES CENTRO BARCELONA
El Modernismo en BaElr cMeolodnearn ismo en Barcelona
Manzana de la Discordia, consiguió el primer
premio de arquitectura otorgado por el ayuntamiento
de la ciudad durante el año 1906. Sin
embargo, sus obras cumbre en Barcelona son,
sin duda, el Palau de la Música Catalana y el
Hospital de Sant Pau. Éste se considera como
uno de los mejores conjuntos modernistas de la
ciudad, no en vano el arquitecto empleó 30
años en construirlo con la colaboración de
esculto
res como Eusebi Arnau y Pau Gargallo, o pintores
como Francesc Labarta.
Josep Puig i Cadafalch
Está considerado como el último representante
del Modernismo y el primero del Noucentismo
(el movimiento artístico que le sucedió inmediatamente)
y además de sus trabajos como
arquitecto, Puig i Cadafalch también tuvo un
importante papel en la política catalana del
momento.
En su trayectoria se diferencian tres etapas. La
primera estaba inspirada en los modelos nórdicos,
como puede verse en la Casa Amatller,
situada en el Passeig de Gràcia, y que recuerda
las típicas casas que en siglo XVIII bordeaban
los canales de Ámsterdam. La segunda etapa
del arquitecto dejó en la ciudad varios edificios-
residencia al estilo burgués de la época. Y,
finalmente, la tercera etapa estuvo mar
cada por la Exposición Universal de Barcelona
de 1929, de la que Puig i Cadafalch fue primer
arquitecto.
La Casa de les Punxes, en la zona del
Eixample, es uno de los edificios más espectaculares
de la ciudad, a medio camino entre las
construcciones nórdicas y los castillos medievales.
La casa se construyó en 1905, poco antes
La nota
Siempre que se vea en la ciudad este
símbolo querrá decir que estamos dentro
de la Ruta del Modernismo y que, muy
cerca, hay algún edificio destacado que
merece nuestra visita.
DESTACADO
Els Quatre Gats
El 12 de junio de 1897 Pere Romeu inauguraba en Barcelona un restaurante inspirado en
Le Chat Noir de París. Se llamaba Els Quatre Gats y destacó por ser un lugar insólito, a
medio camino entre las tabernas, el hostal tradicional y el refinamiento de las cervecerías
del momento.
Pronto se convirtió en el lugar de reunión de los círculos modernistas y artistas como
Ramon Casas, Santiago Rusiñol, Isaac Albéniz o Antoni Gaudí eran clientes habituales del
local. Aquí se realizaron encuentros literarios, tertulias y conferencias y, en 1899, un joven
Picasso realizó en Els Quatre Gats su primera exposición.
de que Puig i Cadafalch terminara también la
Fábrica Casaramona. Actualmente, la fábrica es
la sede del centro cultural CaixaForum y ha
sido remodelada con gran acierto. En su día fue
premiada como una de las mejores construccio
nes modernistas de la época, gracias a su aspecto
monumental y funcionalidad industrial.
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4 5
1
6 7 8
9 10 11
Postales Modernismo
1 Casa Batlló
2 Manzana de la Discordia
3Casa Lleó Morera
4 Parc Güell
5 Casa de les Punxes
6 La Pedrera
7 Farolas Paseo de Gracia
8 Casa Amatller
9 Parc Güell
10 Palau de la Música
11 La Pedrera
puerto. Por su comodidad a la hora de pasear,
pronto se convirtió en el punto de encuentro de
muchos barceloneses y, en el siglo XIX,
muchas familias burguesas consideraron que el
lugar era lo suficientemente digno como para
edificar aquí sus casas e, incluso, sus palacios.
Con el tiempo, La Rambla ha ido creciendo en
popularidad y hoy es, sin duda, la calle más
célebre de Barcelona, tanto dentro como fuera
de la ciudad. Para facilitar la visita, la arteria se
divide en cinco tramos que reciben los siguientes
nombres: Rambla de Canaletes, Rambla
dels Estudis, Rambla de les Flors, Rambla dels
Caputxins y Rambla de Santa Mónica. Con
motivo de los Juegos Olímpicos de
Barcelona'92, la ciudad ganó terreno al mar a la
altura del puerto y el monumento a Colom, con
lo que desde entonces hay otro tramo más
moderno que se conoce como Rambla de Mar y
que llega hasta la zona comercial del
Maremagnum cruzando por encima del agua.
(Ver Ruta 4: Un paseo por La Rambla).
Aquí coinciden turistas y público local, tiendas
antiquísimas y modernos comercios, obras de
arte al aire libre y edificios singulares... es la
combinación que habla del día a día de una ciudad
moderna. Y como en cualquier gran avenida
de las grandes urbes también hay quien
puede estar más pendiente de las carteras de los
turistas despistados que del paisaje en sí
mismo. Conviene estar atentos para disfrutar
del paseo que, en realidad, ha ido cambiando
mucho con el paso de los siglos.
Si tenemos en cuenta la antigüedad de esta
parte de la ciudad podemos decir que La
Rambla es relativamente moderna. Nadie lo
diría actualmente, pero hasta el siglo XVIII La
Rambla tan sólo era un torrente rodeado de
conventos, edificios y murallas. En el año 1704
comenzaron a levantarse viviendas donde antes
tan sólo había piedras. Se plantaron árboles, se
"lavó la cara" a esta parte de la ciudad y, a finales
de siglo, se pensó que el torrente de La
Rambla bien podía convertirse en paseo.
Fue entonces cuando se urbanizó la calle desde
la plaça Catalunya hasta el monumento a
Colom, una línea recta que lleva desde el centro
de la ciudad hasta el mar, en la zona del
Sabías que...
En la estación de metro de Liceu,
situada en La Rambla, todavía puede
verse en su parte superior el antiguo
anagrama del Gran Metropolitano de
Barcelona (GMB). La primera línea
de metro en Barcelona se inauguró en
el año 1924 y cubría el recorrido
Lesseps-Catalunya.
En todas las ciudades existe alguna
calle que ha trascendido esta categoría
para convertirse en un símbolo. En
Barcelona, este papel lo tiene La
Rambla, mil veces fotografiada y considerada
por muchos como "la calle
más bonita del mundo". No hay
nadie que llegue a Barcelona y olvide
La Rambla en su visita, porque en
este paseo se concentra gran parte del
ritmo de la ciudad.
La Rambla, el paseo imprescindible
La Rambla, el paseo imprescindible
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Postales La Rambla
1 Casa Bruno Quadros
2 Casa Bruno Quadros
3 Casa Bruno Quadros
4 Colón
5 Metro Liceu en Navidad
6 Mercat de la Boqueria
7 Font de Canaletes
8 www.takeoffguides.com
9 Rambla de les Flors
10 Huellas prostitutas
11 Rambla de Canaletes
Los mercados han sido desde siempre (y hablamos
de milenios atrás) típicos del
Mediterráneo. En una tierra donde el comercio
era la base económica, la vida se establecía al
aire libre alrededor de los mercados, que se
convirtieron en el centro de la vida social.
Barcelona no fue ajena a esta situación y la tradición
de comprar en el mercado se ha mantenido
hasta hoy, en que se pueden encontrar en
la ciudad más de cuarenta. Algunos de ellos,
además, están alojados en edificios de gran
interés arquitectónico y cultural y son un retazo
de la historia de todos los barceloneses.
Mercat de la Boqueria
Algo debe tener este mercado para haberse
convertido en uno de los puntos más fotografiados
de la ciudad. Sin ser un monumento se le
trata como tal y tanto por el lugar en el que está
ubicado, en plena Rambla (ver Ruta 4), como
por su ambiente, es un lugar de paso obligado
en Barcelona.
Lo primero que llama la atención al acercarse a
la Boqueria es la mezcla de olores y colores
que llenan su entrada. Las verduras más frescas
y las frutas más variadas, tanto de la tierra
como de países exóticos, decoran todos los tenderetes.
Todo está colocado pensando en el
mínimo detalle porque en la Boqueria los productos
no sólo se venden, también se exponen.
El mercado lo componen más de 300 tiendas (o
paradas, como se llama a los establecimientos
que hay en su interior) repartidas en once pasillos.
Se trata del mercado más grande de
España y el de mayor oferta alimentaria, así
que si se tiene claro lo que se ha venido a buscar
seguro que se encontrará y, si no es así, no
hay duda de que nos acabaremos encaprichando
de algo.
Pero aún hay más. La Boqueria no sólo es una
mezcla de culturas transformada en mercado,
sino también uno de los edificios más interesantes
de la ciudad. ¿Alguien se puede imaginar
comprar alimentos bajo una estructura de
hierro sostenida por columnas jónicas e iluminada
gracias a la luz que entra por enormes
cristaleras?. A los barceloneses les gusta presumir
de este mercado encantador, donde muchos
de sus vendedores han llegado a convertirse en
auténticos personajes de la ciudad. No hay más
que preguntar a cualquier tendero por la historia
de la Moños... toda una experiencia.
Mercat del Born
Otro de los grandes mercados de Barcelona,
situado al pie del Passeig del Born, hoy en día
de los puntos más modernos de la ciudad. Se
trata de uno de los mejores ejemplos de la
arquitectura del hierro en Barcelona y fue construido
por Joseph Fontserè i Mestre en el año
1876.
La historia de este mercado es bien peculiar, ya
que después de que cayera en desuso se pensó
instalar en su lugar la Biblioteca Provincial de
Barcelona. Las obras comenzaron en febrero
del año 2002 y, al poco tiempo, saltó la sorpresa.
Entre las excavaciones aparecieron los restos
de la ciudad medieval de 1714, después del
asedio con que las tropas de Felipe V sometieron
a Barcelona. Se trata del parque arqueológico
de una ciudad más grande que nunca se ha
hallado en Europa por lo que, después de una
inevitable polémica, se decidieron salvar estas
ruinas y trasladar la biblioteca a otra ubicación
que aún no está decidida. Entre las excavaciones
pueden verse antiguas muestras de cómo
eran las cuadras de los caballos, la plaza del
mercado y las casas de pescadores y vecinos.
Mercat del Ninot
Ninot, en catalán, significa muñeco, y resulta
curioso que un mercado en pleno Eixample
barcelonés (está en la calle Mallorca, 131) reciba
este nombre. El motivo es la figura del
muñeco que corona su fachada y que, según se
cuenta, se dejó olvidada un marinero que viajaba
en un barco que naufragó en las costas de la
ciudad. El mercado se mantuvo al aire libre
hasta el año 1933, en que se remodeló por completo
su interior manteniendo la estructura original.
Mercat de Sant Antoni
Muchos pueden pensar que los mercados sólo
se encuentran a las afueras de la ciudad, pero en
Barcelona no es así. El de Sant Antoni, por
ejemplo, ocupa toda una manzana en la zona
del Eixample Esquerre, justo entre las calles
Comte d'Urgell, Comte Borrell, Manso y
Tamarit.
En sus orígenes, como muchos otros mercados,
tan sólo fue un conjunto de tenderetes ambulantes
al aire libre, pero la situación cambió
cuando la zona empezó a urbanizarse. Los vecinos
preferían que el mercado ocupara un recinto
cerrado, así que se construyó según la tendencia
de la época, una arquitectura en hierro
de estilo modernista que dejaba a la vista el
material de la edificación.
El mercado de alimentos está abierto de lunes a
sábado, pero cuatro días a la semana también es
una zona de compra muy concurrida con tiendas
de ropa y productos del hogar. El domingo
por la mañana vuelve a cambiar de aspecto y se
convierte en un mercado de intercambio y compra-
venta de libros antiguos, probablemente, el
más interesante de la ciudad.
Probablemente, nadie que venga a
Barcelona querrá marchar sin el típico
souvenir. Tanta es la oferta que se
podrá encontrar casi de todo, pero...
cuidado. No faltará quien nos quiera
vender como producto típico un sombrero
mexicano o una muñeca vestida
de bailaora de flamenco, pero
Barcelona es mucho más y el shopping
es uno de sus puntos fuertes.
Desde hace unos años, las tiendas de
diseño han proliferado en la ciudad
junto a los establecimientos elegantes
de primeras marcas, pero no hay que
olvidar otro tipo de compras, las que
definen la esencia de Barcelona como
ciudad mediterránea y que sólo se
encuentran en los típicos mercados.
Los mercados, traLdoisc imóne rMceaddiotse,r trráandeicai ón Mediterránea
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4 5
6 7 8
9 10 11
Postales Mercados
1 Mercat de St. Antoni
2 Mercat del Ninot
3 Bala en el Paseo del Borne
4 Plaza St. Josep Oriol en domingo
5 La Boquería
6 Mercat del Born
7 Mural Joan Salvat Papasseit (Borne)
8 Casa Amatller
9 Graffiti (Borne)
10 www..takeoffguides.com
11 Mercat del Ninot
El barrio de Gràcia es uno de los que más plazas
concentra en sus límites y todas tienen algo
que decir. La plaza del Diamant se ha hecho
famosa por ser el título de una de las novelas
catalanas más internacionales, la plaza del Sol
es el centro de las fiestas del barrio y también
de la marcha nocturna, la plaza Rius i Taulet
alberga el ayuntamiento del barrio y está presidida
por la simbólica torre del reloj... Cuando
llega el buen tiempo, las plazas se llenan de
gente a cualquier hora del día... y de la noche,
algo que no acaba de gustar a los vecinos que
tienen aquí sus viviendas. Sin embargo, Gràcia
no sería lo mismo sin ese ambiente popular que
ha caracterizado la zona desde siempre.
Otras de las placitas más interesantes se localizan
en el Barri Gòtic. Aquí está, por ejemplo,
la plaza de Sant Just cerca de la calle
Dagueria, último reducto de lo que hace siglos
fue un antiguo cementerio y que aún mantiene
ese aire, entre romántico y tétrico. La plaza del
Pi, junto a la calle y la iglesia del mismo nombre,
es una de las más concurridas y, muy cerca,
la plaza de Sant Josep Oriol se convierte en el
lugar escogido por numerosos artesanos ambulantes
durante el fin de semana.
Algo más lejos, la plaza de la Sagrada Familia
también se ha ganado un puesto de excepción.
Suele estar llena de gente durante todo el día,
aunque si se ha de elegir un momento para visitarla,
mejor tener en cuenta un consejo: lo ideal
es hacerlo al atardecer, cuando la plaza se ilumina
y en el lago que la preside se refleja la
imagen de la Sagrada Familia.
Claro que hay otras plazas más grandes y quizá
urbanísticamente más importantes (la Plaça
Espanya, la Plaça Catalunya, la Plaça
Francesc Macià...). Todas han escrito parte de
la historia de la ciudad, pero su estratégica
situación ha hecho que pierdan parte de su
encanto y hoy invitan más al estrés y a las prisas
que al romanticismo.
Por lo general, la costumbre de los barceloneses
de "salir a tomar algo" también ha provocado
que muchas de las plazas cuenten con su
terraza particular. Muchos bares y restaurantes
de la ciudad disponen de mesas y sillas al aire
libre que, gracias al clima de Barcelona, también
se pueden disfrutar en invierno. Algunas
ya se han convertido en instituciones para los
barceloneses, como la mítica terraza del Café
Zurich por donde, irremediablemente, se tendrá
que pasar alguna vez. Otra terraza de lujo es
la del Hotel Casa Fuster (en Passeig de
Gràcia, 132), el único con categoría de cinco
estrellas Gran Lujo Monumento con que cuenta
la ciudad. Desde su parte más alta se puede
contemplar la ciudad a nuestros pies y una
panorámica increíble de Barcelona, desde el
centro de la ciudad hasta el mar. Aprovechando
la visita también se puede entrar en la espectacular
cafetería del hotel aunque, si decidimos
descansar y tomar algo, recordemos que las
consumiciones también se pagan a precio de
cinco estrellas.
En la parte alta de Barcelona, la avenida
Tibidabo también ofrece alguno de los mejores
paisajes de la ciudad. Entre todas las terrazas
que se pueden encontrar en la ladera de esta
montaña, la del Mirablau es la más famosa. El
local funciona como bar de copas y discoteca
por la noche, pero también se puede ir por la
tarde para mantener una conversación tranquila
mientras, desde sus cristaleras, se contempla
toda la ciudad.
El carácter cambiante de Barcelona hace que
uno de sus encantos sea que siempre queden
rincones por descubrir. Así que lo mejor es
dejarse sorprender y que cada viajero logre
encontrar su lugar.
Callejear por Barcelona puede ofrecer
más de una sorpresa. No siempre es
necesario entrar en museos o centros
culturales para hacerse una idea del
ritmo de la ciudad. Más bien al contrario,
el ir y venir de los barceloneses
y su cultura diaria se transmite en las
calles y plazas que encontramos en
cada barrio. Sería imposible mencionarlas
todas. Por ello, nos detendremos
tan sólo en algunas que, por historia
o por ambiente, merecen que
hagamos una parada.
BaBrcaerlcoenlao naal aailr aei rlieb lriebre, terrazas y plazas
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Postales Mercados
1 Pl. España
2 Pl. del Diamant
3 Avda. Gaudí
4 Terraza Museo Textil
5 Antiguo anuncio en Pl. Rius i Taulet
6 Pl. Francesc Macià
7 Pl. Rovira
8 www..takeoffguides.com
9 Pl. Rius i Taulet
10 Pl. Catalunya
11 Tibidabo
hasta el punto en el que se halla la ermita en la
que participa gente de todas las edades. Por la
tarde llega el momento más esperado y en la
calle Gran de Gràcia se realiza un desfile de
carruajes y caballos desde los que se lanzan
toneladas de caramelos.
Sant Jordi
El 23 de abril llega la que, probablemente, es la
fiesta más especial para los barceloneses. El día
de Sant Jordi se recuerda la leyenda de este personaje
que, según cuentan, liberó a todas las
doncellas de un pueblo de un temido dragón
que se alimentaba de su sangre. Dicen también
que cuando murió el dragón apareció un rosal
en su lugar y que, Sant Jordi, al verlo, escogió
la rosa más bella y se la entregó a la princesa
del pueblo.
Con esta base ha llegado a nuestros días la
diada de Sant Jordi en que es costumbre que los
hombres regalen a las mujeres una rosa y, al
revés, las mujeres les entregan a ellos un libro.
La ciudad se llena de tenderetes de flores y de
puestos de lectura, sobre todo, calles como el
Passeig de Gràcia y La Rambla, que ofrecen
durante este día un espectáculo único.
Sant Joan
El rey del fuego llega a la ciudad la noche del
23 de junio, la más corta del año, ya que se
celebra el solsticio de verano. En realidad, la
festividad de Sant Joan es el día siguiente, pero
la noche invita a la fiesta y hay quien recibe el
día despierto después de una marcha nocturna
que parece no tener fin.
Lo más típico de esta jornada son las verbenas
populares y cenar acompañados de la típica
coca pastelera y la copa de cava. En realidad, la
fiesta ha cambiado mucho en los últimos años
ya que, antiguamente, también se realizaban
hogueras en las calles, pero los peligros de
incendios han hecho que se necesite un permiso
especial para poder hacerlo. Lo que sí que se
sigue manteniendo es la tradición de lanzar
petardos, molesta para algunos e imprescindible
para otros en la verbena de Sant Joan.
Los más jóvenes (y los que ya no lo son tanto)
también aprovechan la tradición para acudir a
alguna de las macro-fiestas que se organizan en
Tradicionales, románticas, desenfrenadas, religiosas,
infantiles... en Barcelona hay fiestas de
todo tipo y para todos los públicos. Algunas se
celebran en Barcelona al mismo tiempo que en
otras ciudades de España (e, incluso, de todo el
mundo, como es el caso del Carnaval). Otras,
en cambio, son propias de esta ciudad y, cuando
llega el día, los barceloneses se vuelcan en
su celebración.
Fiestas de Sant Medir
Se celebran el primer fin de semana de marzo,
en el barrio de Gràcia. Según cuenta la leyenda,
Medir fue un sencillo campesino cristiano que
vivió a las afueras de Barcelona. Corría el año
303 y se hizo famoso porque en su huerto las
habas crecían inmediatamente después de plantarlas,
sin tiempo de espera. Un día, mientras se
dedicaba a recogerlas, fue apresado y martirizado
por los romanos. En el lugar donde Medir
tenía su casa se construyó entonces una ermita
para recordar su presencia.
Actualmente, la leyenda se recuerda con una
peregrinación desde la ciudad de Barcelona
Tradicionales, románticas, desenfrenadas,
religiosas, infantiles... en
Barcelona hay fiestas de todo tipo y
para todos los públicos. Algunas se
celebran en Barcelona al mismo tiempo
que en otras ciudades de España
(e, incluso, de todo el mundo, como
es el caso del Carnaval). Otras, en
cambio, son propias de esta ciudad y,
cuando llega el día, los barceloneses
se vuelcan en su celebración.
Barcelona enB afirecsetlaosna en fiestas
la ciudad. Muchas de ellas se celebran en la
playa porque Sant Joan también es sinónimo de
la llegada del verano.
Fiestas de Gràcia
En Barcelona (y por extensión, en toda
Catalunya), agosto es el mes de las fiestas
mayores. Se trata de los días grandes de cada
ciudad o barrio, en los que la gente sale a la
calle con un único objetivo: disfrutar.
En Barcelona, las fiestas mayores más famosas
son las del barrio de Gràcia. Y es que, además
de los típicos conciertos, orquestas, juegos
infantiles, habaneras, etc. el barrio celebra
desde hace siglos otra tradición muy especial.
Casi todas las calles de la zona participan en un
concurso que premia a la mejor decorada
durante las fiestas. Los vecinos se ocupan de
ello durante todo el año, pensando en detalles y
decorados con gran imaginación y, muchas
veces, construyéndolos con sus propias manos.
El aspecto que ofrece el barrio durante esos
días es de lo más original y, aunque es cierto,
que la competitividad existe entre todas las
calles de Gràcia, aún se sigue manteniendo
aquella máxima de que "lo importante es participar".
Fiestas de la Mercè
La Virgen de la Mercè, patrona de la ciudad
desde 1687 (antes lo era Santa Eulàlia) tiene su
día protagonista el 24 de septiembre. Pero la
fiesta principal de la ciudad merece más días de
dedicación, así que durante toda la semana se
organizan actividades y conciertos musicales
para que la ciudad disfrute.
Lo más típico es acudir a las jornadas castelleras
que tienen lugar en la Plaça Sant Jaume.
Los castellers son una de las tradiciones más
arraigadas en Catalunya y consiste en realizar
torres humanas con diferentes números de personas.
El más pequeño de cada grupo, "el anxeneta",
debe conseguir trepar por los cuerpos del
resto de sus compañeros hasta el punto más alto
y coronar la torre.
El correfoc es otra de las tradiciones clásicas de
la ciudad. Las llamadas "colles" o grupos de
"diablos" recorren las calles lanzando bolas de
fuego... y agua, para evitar males mayores.
También se celebran exposiciones paralelas y
festivales culturales como el BAM, que presenta
numerosos conciertos de todos los estilos o
el Barcelona Arts de Carrer, que convierte a la
ciudad en escenario teatral y a los paseantes en
cómplices de las representaciones.
El día que acaban las fiestas de la Mercè tiene
lugar el Piromusical, un espectáculo de fuegos
artificiales a ritmo de música. Por lo general, se
celebra en la Font Màgica de Montjuïc aunque,
en el 2004, con motivo de la celebración del
Fòrum de les Culturas cambió su ubicación y se
trasladó hasta la playa.
patio de armas, hay un agradable estanque
rodeado de jardines. En el centro puede verse
una de las estatuas más representativas del
Modernismo catalán, El Desconsol, de Josep
Llimona. Otra de las construcciones que se ha
convertido en símbolo del parque es La
Cascada con el carro de l'Aurora. Es una gran
fuente obra de Joseph Fontseré por la que se
pasa casi inevitablemente en un recorrido por la
Ciutadella. La fuente original no era exactamente
como la que vemos hoy en día, ya que
después de su restauración en 1992 se añadieron
algunas esculturas de autores como
Alentorn o Venanci Vallmitjana.
El parque es un punto de encuentro para pasear,
hacer footing, pedalear o, simplemente,
pasar un día al aire libre rodeados de naturaleza
sin salir de la ciudad. Se pueden ver numerosas
especies vegetales señalizadas para todo
el que quiera identificarlas y también viven
más de cien especies diferentes de pájaros. Uno
de los espacios más visitados en el entorno es el
típico lago que domina la explanada del parque.
No será muy difícil convencer a los más pequeños
de que suban en alguna de las barcas de
remo que se alquilan (unos 2 € cada media
hora) para recorrer el lago y pasar muy cerca
del "ciprés calvo". Se trata de un árbol llamado
así por su peculiar forma, muy típico de algunas
zonas de Estados Unidos, y que sólo crece
dentro del agua.
Dejando el lago a la izquierda se llega a una de
las esculturas más emblemáticas del parque: el
mamut de piedra. Representa la figura de este
animal prehistórico a tamaño natural y hace
más de un siglo que está presente en la ciudad.
Actualmente se ha convertido en una atracción
para los más pequeños, que no se lo piensan
dos veces a la hora de escalar por sus colmillos.
Dentro del parque también se pueden ver el
Umbracle y el Hivernacle. El primero es un
gran vivero de plantas tropicales. El secundo es
un claro ejemplo de la arquitectura de hierro y
cristal que dominó en Europa después de la
construcción de la Torre Eiffel. Aunque hivernacle
significa en castellano invernadero, el
espacio ya no tiene estas funciones.
Actualmente es una agradable cafetería-restaurante
abierta todos los días de la semana.
Aproximadamente la mitad del recinto de la
Ciutadella está ocupada por el Zoo de
Barcelona. En su entrada hay una escultura en
forma de ciervos saltando que fue esculpida en
homenaje a Walt Disney. En el interior también
puede verse una de las figuras más populares
en la ciudad, La Dama del Paraigües, obra del
escultor Joan Roig i Solé. Durante años, el
habitante más famoso del Zoo de Barcelona fue
el entrañable Copito, el único gorila albino del
mundo. Al morir sin descendencia, no existe
ningún otro animal de estas características en el
planeta y aún son muchos los que no se acostumbran
a visitar el Zoo sin su presencia.
Passeig Picasso, Passeig Pujades y calle
Wellington
Abierto desde las 10h hasta el atardecer
Metro: Arc de Triomf (L1)
Parc del Castell de l'Oreneta
A principios del siglo XX dos grandes fincas
rurales destacaban en las estribaciones de la
sierra de Collserola. Una pertenecía a la masía
de Can Bonavista, propiedad de la familia del
Comte Milà; la otra era la finca del Castell de
l'Oreneta, en manos de la familia Tous. El parque
ocupa hoy en día el terreno de estas dos
Barcelona ha sido siempre una ciudad preocupada
por sus zonas verdes. El crecimiento
como capital urbana no ha hecho olvidar la
importancia de preservar unas áreas para el
descanso en todos los barrios de la ciudad.
Actualmente, en todos los distritos se pueden
encontrar jardines y parques ideales para el
descanso. Algunos están llenos de historia,
otros han ido apareciendo al mismo ritmo que
se construía en la ciudad. Hay parques en el
centro urbano y espacios naturales en las afueras
de la ciudad que se convierten en auténticos
pulmones para librarnos del tráfico y la contaminación.
Resultaría casi imposible mencionar
todos los parques que pueden visitarse, así que
vamos a centrarnos en algunos de los más significativos
para la ciudad, ya sea po

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