23 May 2012

REPENSAR LA ASCENSIÓN

Escrito por: juan-masia-clavel-blogger- el 23 May 2012 - URL Permanente

Subida al cielo, expansión al Universo

“No os quedéis embobados mirando a las alturas” (Hechos 1,1-11), dice el mensajero de Lucas a la iglesia incipiente con nostalgia de evadirse mirando a los cielos.

El Que Vive no se escapó en un cohete a la estratosfera, está llenándolo todo (Efesios 1, 17-23), le decían en la carta a la iglesia de Éfeso, para recordarle en nombre de la espiritualidad mística y la corporalidad política que la Ascensión no es propulsión a chorro hacia las nubes sino inmersión en la vida, extensión al cosmos, apearse de papamóviles y bajarse a caminar por la Galilea de deshaucios, hipotecas y desempleos.

El Que Vive no fue a parar a tumbas vacías o semillenas, ni a estamparse en sábanas santas: Al morir, se sumergió en la Vida definitiva que lo llena todo. Su muerte fue instante de resurrección como entrada en la Vida: de Ascensión como Extensión al universo entero: de Pentecostés como Presencia absoluta de su Energía “a nuestro lado cada día” (Mt 28, 16-20) y adelantándose por el camino hacia la Galilea de las víctimas injusticiadas (Mc 16, 7).

El movimiento desencadenado por El Que Vive es un movimiento de reunir para dar vida, de restaurar vínculos rotos (procesos de pacificación) y liberar de ataduras que esclavizan (procesos de liberación), de liberar y reunir (por eso se le llama eklesía) para retornar a la unidad.

Pero la contradicción interna del grupo seguidor de El Que Vive corroe las entrañas de la iglesia dividida. A golpes de mitra, báculo y tiara se empeñan en imponer la interpretación oficial del régimen: la Ascensión como evasión a los cielos y cohabitación con los sistemas financieros en la tierra.

El Que Vive no huyó hacia las nubes, ni se refugió en la Bolsa o en la Curia. Acampa con quienes acampan con indignación y se hace voz de todo el mundo sin voz. Se presiente que, en la noche y tras la noche, vendrá una noche más larga. Creemos en El Que Vive, sabemos que no abandona, amor nuestro, al alba...

Tres lenguajes diferentes en las tres lecturas litúrgicas de la Ascensión: lo mítico, lo místico y lo cotidiano.

Habrá quien elija comentar el lenguaje mítico de la subida los cielos según Lucas (Hechos 1, 1-11; cf. Lc) en forma popularmente comprensible (“No os quedéis embobados mirando hacia arriba”).

Habrá quien prefiera profundizar en el estilo místico para fe adulta de la Carta a los Efesios (1, 17-23; cf. 4, 10: “para llenarlo todo”).

Y muchas comunidades de base se dejarán animar por lo cotidiano de Mateo (28, 16-20: “a vuestro lado cada día”, cf. Mc 16, 7: “Va por delante...en Galilea lo veréis).

Decir que “subió por entre nubes” es lenguaje mítico. Decir que “lo llena todo” es lenguaje místico. Unas homilías exagerarán el primero (con peligro de literalismo). Otras acentuarán el segundo (con peligro de ambigüedad).

Habrá quienes opten por aclarar malentendidos sobre números, como explicaba hace ya medio siglo el profesor en clase de exégesis: “Ni tres días para resucitar, ni cuarenta para ascender a los cielos...El tercer día es alusión a Oseas: lo definitivo; los cuarenta días aluden al éxodo... Ni Jesús espera tres días para dejar una tumba vacía, ni juega al escondite cuarenta días con los apóstoles, ni trepa a las nubes en despegue vertical a propulsión...

Según el evangelista Juan, resurrección, ascensión y entrega del Espíritu son un todoinseparable, que coincide con la muerte y la lanzada en el costado, de donde brota sangre y agua (Jn 19, 29-34)”. Así lo explicaba, ya en los años 60, el profesor puesto al día en hermenéutica, mientras bostezaba el alumnado por el calor de mayo.

En eucaristía vivas y vividas por comunidades enredadas en las redes del Pescador, celebrarán la Ascensión al Cielo como descenso a la vida. Para descender a lo frágil, apearse a lo marginado y “bajarse al pobre”, como diría el P.Benjamín González, secentrarán en la Galilea cotidiana de Marcos (Mc 16, 7) o en la presencia en el camino de la praxis, con Mateo: “Con vosotras y vosotros a diario hasta el fin de los siglos” (Mt 28, 20) y en el compartir comunitario: “allí donde os reunís, dos o tres, en mi nombre (cf. Mt 18, 20).

Otras reuniones, en vez de unas pocas personas, serán misas multitudinarias en un estadio. En unas y otras, grandes y pequeñas, puede “subsistir” (Lumen Gentium, 8) el movimiento de Jesús, que llamamos iglesia. La interpelación será, para unas y para otras, “¿En nombre de quién y de qué se reúnen y para qué?"...

Compartir

  • Eskup
  • Tuenti
  • Meneame
  • Bitacoras
  • iGoogle
  • My Yahoo
  • My Live

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

JMS.-

JMS.- dijo

Pareciera que estuviéramos aprendiendo a leer el evangelio

Escribe tu comentario


Si prefieres firmar con tu avatar, haz login
Inserta un emoticono

SOBRE MÍ

Juan Masiá Clavel.

Jesuita, Profesor de Ética en la Universidad Sophia (Tokyo) desde 1970, ex-Director de la Cátedra de Bioética de la Universidad Pontificia Comillas,, Investigador del Centro de Estudios sobre la Paz de la Sección japonesa de la Conferencia Mundial de Religiones por la Paz (WCRP), en Tokyo.

Últimas entradas en mis blogs

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

Amigos

  • raravis
  • xakall
  • blogviruta
  • ignacio
  • olicarfer45
  • Salvador García Bardón
  • sarkan
  • ivette-duran
  • JRC.
  • Carmen Salamanca Gallego
  • Agueda Conesa Alcaraz
  • Francisco Arias Solis
  • José Mari
  • apolvorinos

Fans

  • Eduardo Montagut Contreras
  • agora
  • f-menorca
  • hirimotu2
  • ferolicar50
  • Corto Cortés Smith
  • Simpa de JMC S.J.
  • LUIS VILLA SOBRINO DE PANCHO VILLA
  • Gregorio Garcia Alcalá
  • dumara2004
  • Vanesa Sanz
  • masvalevivo
  • José Luis Damonte Pellarolo
  • Ricardo Gonzalez