16 Ene 2010

Mala teología ante el terremoto

Escrito por: juan-masia-clavel-blogger- el 16 Ene 2010 - URL Permanente

El bollo fue peor que el coscorrón. Los titulares habían dicho que “hay peores males que el terremoto de Haití”. Munilla dice “donde dije digo, digo Diego” y dice que estaba hablando desde un plano teológico; dice desde “su” teología: “el mal que sufren esos inocentes no tiene la última palabra, porque Dios les ha prometido la felicidad eterna”. Peligrosa afirmación que invita a consolar a las víctimas con una religión “opio del pueblo”, que daría la razón a Marx, Feuerbach o Nietzsche.

No negaremos, ciertamente, que las personas creyentes se pregunten si les aporta algo la fe cuando confrontan el enigma (enigma y no problema, enigma sin solución teórica ni en filosofía, ni en teología); enigma del mal en carne viva. Pero no se le puede pedir a la fe lo que no es su papel dar.

Ni respuestas teóricas, ni recetas mágicas para resolver el obstáculo del mal o para consolarnos superficialmente cuando no lo podemos resolver. No nos da el Evangelio esa clase de recetas, ni consuelos fáciles. Tampoco nos da explicaciones evidentes que hagan desaparecer las dudas del creyente o que convenzan con argumentaciones irrefutables al no creyente.

Nada de eso podemos esperar del Evangelio. Lo que nos da es otra cosa: esperanza para proseguir en la praxis (movilizarase desde el momento siguiente para ayudar); praxis humana solidaria que lucha por la liberación del mal, a pesar de todos los pesares. Dará la fe también fuerza para orar en silencio ante el silencio de Dios frente al mal, pero será una oración de pregunta y queja: “¿Por qué me has abandonado?”.

“¿Por qué tenía que pasarles esto precisamente a quienes han muerto doblemente, porque llevaban ya en una situación de muerte en vida años y años, mienttras el resto del mundo permanecía indiferente? ¿Por què? ¿Por qué?”.

Al comentar esta reacción desde la fe con miembros de cierta comunidad de un movimiento neoconservador nos recomiendan no quejarse. “Hablar así es una ofensa a Dios”,dicen. En quienes tienen ese tipo de espiritualidad podrían hallar eco las palabras de Munilla“el mal que sufren esos inocentes no tiene la última palabra, porque Dios les ha prometido la felicidad eterna”. Es la teología de evasión y escapismo”, que creíamos superada desde la Gaudium et spes del Vaticano II.

Aun haciendo un esfuerzo por salvar una buena voluntad o intención en la frase citada, lo que había que decirle a la persona creyente que se quejaba como Job era otra cosa, por ejemplo: “Usted no ofende a Dios al decirle como el salmista: ¿Por qué, Señor, hasta cuándo? Demasiado sabe Dios que ese grito es la única oración que usted puede hacer en este momento. Siga diciéndoselo. No es una queja ofensiva, sino una queja desde la fe en forma de oración, Siga diciéndoselo así a Dios. Sería fingido, artificial y hasta hipócrita pretender una conformidad y resignación fáciles y sonrientes después de lo ocurrido. Siga, por tanto, sin culpabilizarse, repitiéndole a Dios en la oración ese grito. Ese grito es su oración, la única que usted puede hacer ahora. Y que Él le de fuerzas para quedarse como Jesús en cruz en silencio ante el silencio de Dios frente al mal, repitiendo: “Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”

Ésta no es teología de evasión. Es una teología muy distinta de aquella otra que presume de saber el por qué de los males y atribuye a Dios su planificación, diciendo: “Dios lo ha permitido”. A veces se habla del mal con una teología justificadora de su planificación. Pero la fe madura debe aprender otra clase de teología, la que dice: “Ni Dios puede querer esto, ni lo permite por alguna razón. Simplemente, no me lo explico. No sé por qué ocurre todo lo que está ocurriendo, pero el Dios en quien creo, en vez de contestar a mi pregunta por dónde estaba él cuando tembló la tierra, me reta a preguntarme dónde estaba yo antes de que temblase, cuando tembló y después de haber temblado (como tan atinadamente formulaba González Fauss después del tsunami del Índico). Y he de bajar la cabeza reconociendo que no me había movido, que me cuesta moverme y que también a mí me toca una parte de responsabilidad en el abandono de las víctimas o en el retraso a salvarlas. Me da también fuerza para hacer por liberarme de mi insolidaridad y liberar a otras personas del mal, a pesar de todo...”.

Para tener esta teología y esta espiritualidad hay que empezar por perder el miedo a decir: “no sabemos, no entendemos, no lo tenemos claro...” Porque tener fe no es tener todas las cosas claras, sino implicarse en una praxis de liberación con esperanza cuando y a pesar de que estén oscuras. Tener fe no es vivir a todas horas bañado por el "resplandor de la verdad", sino recibir fuerzas para vivir en medio de la niebla de las incertidumbres.

Desde una fe así se puede mantener la postura que pierde el miedo a quejarse en forma de plegaria. Entonces la queja no es blasfemia, sino oración en forma de grito impaciente, angustiado y esperanzado al mismo tiempo. Ese es el sentido del salmo. “¿Hasta cuándo, Señor, hasta cuándo?” Esta teología de la queja es más fiel al mensaje bíblico que la teología de la permisión divina del mal. A este modo de convertir la queja en oración. El filósofo y creyente Paul Ricoeur lo llamaba “la impaciencia de la esperanza”

Esta actitud de fe no sólo no resuelve el problema del mal, sino que, consciente de que es enigma más que problema, lo acrecienta al confrontarlo con un Dios de amor. En el caso de la persona creyente se incrementa la crisis ante el escándalo del mal, la indignación contra el triunfo del mal y el dolor por el sufrimiento inocente. Por eso es una “fe y esperanza, a pesar de...”

La aportación del cristianismo ante el enigma del mal es facilitar la praxis de seguir haciendo por bajar de la cruz a los crucificados, como dice Jon Sobrino, animados por el silencio de Jesús en cruz ante el silencio de Dios frente al mal. Ni el libro de Job ni el grito “¿Por qué me has abandonado?” de Jesús pueden desaparecer como acompañantes inseparables de la esperanza cristiana. Como Pablo, pregunta el creyente “¿Por qué?” Y como Pablo se queda callado meditando: “!Qué insondables son tus decisiones! !Qué irrastreables son tus caminos! (Rom 11, 33).

Hay que desenmascarar la teología y la espiritualidad de “no hay mal que por bien no venga”. No vamos a negar que hay algo profundo en la sabiduría popular de ese refrán. Más aún, conecta con un dicho bíblico famoso: “Mis caminos no son vuestros caminos” (Is n55, 8). Hay que reconocer que se da, a veces, al cabo del tiempo, la experiencia de reconocer la parte de bien que había en lo que nos pareció un mal o el bien que ha ocurrido después. Pero el peligro de malentendido comienza cuando atribuimos a Dios la planificación de males para sacar bienes. En ese sentido no eran precismaente lo más apropiado para un día como el del terremoto destacar en la informacvión sobre la Asamblea episcopal las palabras del Nuncio: “Dios dirije con providencia amorosa los hilos de la historia”. Ni las catástriofes naturales como el terremoto, ni las que provocan los humanos, como el Holocausto, pueden ni deben racionalizarse con providencialismos que apelen a una providencia prestidigitadora que planifique sacar palomas de bienes de la chistera de los males.

Este malentendido lo ha favorecido la traducción del texto de Rom 8, 28 en términos de “todo se convierte en bien”. Más atinado es traducir con el P. Alonso Shökel “Con los que aman a Dios, Él coopera en todo para su bien (añadiendo nosotros: “a pesar de los pesares...”.

Una lectura así lleva a una praxis esperanzada frente al mal y a pesar del mal, muy distinta de la que brota de lecturas racionalizadoras, espiritualistas, moralizantes o justificadoras de Dios

Ni le echo la culpa del mal a Dios, ni me empeño en justificar a Dios, atribuyéndole la planificación del mal para sacar bienes. Ni siquiera digo que Dios los permite (como gusta decir la teología providencialista agustiniana, tan del gusto de algún teólogo alemán incardinado en Roma). Digo, con sinceridad, que ni entiendo el mal, ni explico su permisión. Pero confío en un Dios en quien creo, como dcie Paul Ricoeur, no porque me resuelva el engima del mal, sino a pesar de que nome lo resuelve, le grito orando en forma de queja y recibo fuerza de Él para comprometerme a desclavar de su cruz a alguna víctima.

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30 Dic 2009

DE LUTO POR EL CARDENAL SHIRAYANAGI (R.I.P.)

Escrito por: juan-masia-clavel-blogger- el 30 Dic 2009 - URL Permanente

(En la foto, del año pasado, el Cardenal Shirayanagi concelebra en nuestra parroquia jesuita de Kobe, por la que pasó conduciendo a un grupo de peregrinos hacia los restos históricos de los mártires japoneses durante la persecución del siglo XVII)

El 30 de diciembre, a las 6:45 dejó de latir el corazón del cardenal Pedro S. Shirayanagi (81 años). El cardenal ha pasado los últimos días de su vida recogido en la enfermería de los jesuitas, en Tokyo. La iglesia católica en Japón, justamente al entonar el Te Deum de fin de año, despide para la vida eterna al pastor que fue piloto y faro de la renovación postconciliar en el último cuarto del siglo veinte y da gracias por la plenitud de su vida y la fecundidad de su acción pastoral.

Seiichi Shirayanagi, nacido en 1928 en Tokyo y bautizado con el nombre de Pedro en la iglesia de Hachioji, fue ordenado sascerdote el 21 de diciembre de 1954. Obispo desde 1996, auxiliar de la diócesis de Tokyo con derecho a sucesión desde 1969, titular de la misma desde 1970 hasta su retiro en el 2000, presidió de 1983 a 1992 la Conferencia episcopal japonesa.


Además de las muestras de recuerdo afectuoso desde todos los ángulos del mundo católico japonés, llegan entre los primeros pésames los de las confesiones cristianas hermanas y las otras religiones. El cardenal Shirayanagi promovió celosamente el encuentro interreligioso y presidió la sección japonesa de la Conferencia mundial de las religiones para la paz.

Su última participación pública de gran impacto en el mundo católico japonés fue la homilía que predicó el 24 de noviembre de 2008 en la beatificación de Pedro Kibe y compañeros mártires en Nagasaki.

Nombrado cardenal por el Papa Juan Pablo II en 1994, ha sido el cuarto japonés llamado al servicio del cardenalato. Graduado del Colegio Stella maris, de los marianistas, en Tokyo, estudió filosofía y teología en la Universidad Sophia, de los jesuitas, en Tokyo, y se doctoró en Derecho canónico en la Universidad Pontificia Urbaniana, en 1966. Sucedió al cardenal Doi como arzobispo titular de la diócesis de Tokyo en 1970, donde su primera labor fue preparar el Sínodo diocesano, que concluyó en 1971, para la puesta en práctica de la renovación eclesial tras el Concilio Vaticano II.

Puso especial empeño en ayudar desde Japón a las iglesias asiáticas, así como Japón había sido ayudado generosamente por las iglesias occidentales en tiempos de penuria.

Respondiendo al llamamaiento de Pablo VI , estableció la Comisión Nacional de Justicia y paz en 1970. Como presicdente del Comité Social del episcopado japonés, se implicó decididamente en la acogida de la inmigracióin extranjera y en denunciar ante el gobierno las situaciones de discriminación. Protestó, junto con otras religiones, ante los intentos de la ultraderecha nacional-sintoísta para nacionalizar el santuario Yasukuni, en donde están entronizados criminales de guerra, Apoyó y promovió los movimientos cristianos e interreligiosos en favor de la paz, el desarme y el no a las guerras.

Con ocasión de la IV Asamblea de Obispos Asiáticos en 1986, reconoció públicamente el error y culpa de la iglesia japonesa por su silencio cómplice durante la época del militarismo nacional-sintoísta, antes y durante la segunda guerra mundial.

En 1989 pidió perdón en nombre del episcopado japonés a los paises asiáticos por las atrocidades cometidas por Japón contra China y otros pueblos asiáticos antes y durante la segunda guertra mundial.

En 1987 animó encarecidamente la Conferencia Nacional sobre Evangelización en el mudno actual.

Retirado, como arzobispo emérito de Tokyo, en junio del 2000, siguió trabajando como Presidente de la sección japonesa de la Conferencia Mundial Ingterreligiosa por la paz WCRP).

El cardenal Shirayanagi deja un legado de caridad evangélica, fidelidad eclesial, apertura postconciliar, confraternidad asiática y convivencia intercultural e interreligiosa.

Daremos gracias a Dios por su vida en la vigilia que se celebrará el 4 de enero y en el funeral solemne del 5 de enero, ambas liturgias en la catedral de Tokyo.

Sus hijos espirituales, incorporados al ministerio por su imposicíon de manos, juntando el dolor de la despedida con la alegría de su entrada en el seno del Dios Padre y Madre, oramos por su descanso en el seno de misericordia, que testimonió durante su vida, y nos encomendamos desde ahora a la intercesión de quien respira ya definitivamente en el Espíritu Vivificador.

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03 Ago 2009

Prueba de selectividad para obispos

Escrito por: Apoyo el 03 Ago 2009 - URL Permanente

Cuando el morbo por los rumores (a veces cotilleo politiquero de mal gusto, por no decir “mala… X”) especula sobre nombramientos episcopales, conviene recordar la pregunta del millón en el examen de selectividad para obispos. ¿Recuerdan las que transmite la tradición litúrgica de la consagración episcopal?

Se le hacen al obispo dos preguntas: a) ¿Quieres poner todo el empeño para penetrar con toda tu sabiduría en la inteligencia de la Sagrada Escritura? b) Lo que has leído en el estudio de la Sagrada Escritura, ¿quieres enseñarlo al pueblo, para el que eres consagrado, de palabra y con el ejemplo?

Al hacerlo así, el obispo es alguien que anima y ayuda a crecer. El P. Alonso Shôkel (q.e.p.d.) traducía así el texto de la primera carta a la iglesia de Tesalónica 5, 11: “Animáos mutuamente y ayudaros a crecer mutuamente; como ya, de hecho, oigo que lo estáis haciendo”. (San Jerónimo eligió para su Vulgata las expresiones consolamini invicem et aedificate alterutrum).

La tradición monástica desarrolló formas de corrección fraterna (siguiendo los pasos recomendados en Mt 18, 15, no con otros procedimientos de manipulación) y acentuó la relación de ayuda (dirección o acompañamiento espiritual) en procesos de discernimiento. La ayuda mutua en la comunidad para tratar temas morales es algo que hay que redescubrir hoy. Hay que utilizar la capacidad de discernir que tiene la comunidad eclesial en su conjunto. La comunidad es el lugar donde nos ayudamos mutuamente en el discernimiento de los casos morales. Es también el lugar en el que la celebración de la fe nos ayuda a crecer en identidad cristiana. A la luz de lo que somos discernimos lo que hemos de hacer.

Tradicionalmente se ha hablado de tres papeles responsables: curar, enseñar y dirigir. Los tres han de ir acompañados del adjetivo "pastoral" o del adverbio "pastoralmente".

Si la autoridad no se ejerce pastoralmente, no es autoridad en el sentido evangélico. El papel de quienes velan por la unidad en la iglesia es más el de curar que el de juzgar; más el de ayudar a discernir que el de enseñar todas las respuestas a todos los problemas; más el papel de reconciliación que el de un autoritarismo apoyado en órdenes más que en razones (Como cuando decía el otro día un obispo a uno de sus sacerdotes que le preguntaba acerca de la imposición de un pequeño cambio en su parroquia; “Se hace así porque lo digo yo que soy tu obispo, y punto…”).

Enseñar, curar y dirigir de un modo pastoral quiere decir con la finalidad de ayudar a las personas creyentes a acercarse más a Cristo. Ejercer, por tanto, el triple ministerio de curar, enseñar y dirigir, al estilo de Cristo. Como decía Juan XXIII, que la iglesia no sea solamente maestra, sino madre. Y que cuando sea maestra, lo sea como madre.

También hay que aceptar la mayoría de edad de los fieles. Que la iglesia, al ser madre, no sea madre posesiva. Que nos sintamos más responsables de dar esperanza que de vigilar para que no se desvíe nadie. Otra manera de entender el magisterio en la comunidad es posible...


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31 Jul 2009

Etica cívica en todos los colegios

Escrito por: Apoyo el 31 Jul 2009 - URL Permanente

Durante una temporada compaginé la enseñanza de la ética en la Universidad Sophia (Tokyo, Japón) con la de una clase de ética cívica en bachillerato, en el colegio de los jesuitas de Ofuna, en las cercanías de Tokyo. La ética (enfocada como ética ciudadana), es asignatura obligatoria en Japón durante todos los años de educación primaria y secundaria, según la orientación del Ministerio de Educación.

Durante los doce años de educación obligatoria (seis de primaria, tres de bachillerato y tres de bachillerato superior) hay un programa de ética ciudadana, de acuerdo con las directrices del Ministerio de Educación.

En su marco, los centros públicos o privados, organizan sus contenidos concretos. Abarca desde urbanidad y civismo en los primeros cursos, pasando por formación del carácter y vida social, en los años siguientes, hasta los temas de relaciones internacionales, derechos humanos, igualdad y respeto, educdación sexual o cuidado del medio ambiente;
incluye, al final del bachillerato, historia del pensamiento y del hecho religioso.
En esa clase, sin adoctrinar ni imponer, tuve que tratar con mi alumnado sobre Sócrates, Platón y Arístóteles, sobre Buda, Confucio y Jesús.

Tuve también otra experiencia pedagógica extracurricular. Se reunía un grupo de alumnos, con carácter libre y en competencia con actividades de club o deportivas, para participar en sesiones de Biblia. El ambiente era distinto del marco académico de las clases.
Estas experiencias me hicieron percibir la diferencia entre la pedagogía de la ética de la ciudadanía como asignatura troncal, en contexto de sociedad plural, democráticas y secular, y, por otra parte, la enseñanza optativa de una determinada religión.
Esta doble experiencia coincide con la que he relatado en mis Tertulias de Bioética (ed. Trota, Madrid, 2006, cap. 4), acerca de la necesidad de moverse en una doble clave: la de las creencias y la de la laicidad, para ser capaces de dialogar con el mundo de hoy de cara a la sociedad del mañana.
Tras lo dicho sobre de Japón, late mi preocupación ante la estrechez con que se plantean en nuestro país la ética de la ciudadanía y la enseñanza de la religión.

No comprendo la postura de los obispos españoles contra la ética de la ciudadanía, ni la postura de la CONCAPA exhortando a objetar contra esta asginatura. Creo que el proyecto no se pasa de más, sino de menos. En mi opinión, debería estudiarse ética cívica (que incluyera el hecho filosófico y el religioso) en todos los colegios a lo largo de toda la enseñanza secundaria.

En cambIo la enseñanza de una determinada religión en forma de catequesis debería darse en otros ámbitos. Para ello será necesario en un futuro próximo revisar los acuerdos concordatarios, hoy ya anacrónicos.


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25 Jul 2009

Parábola del blog y la ci...zaña

Escrito por: Grupo de Apoyo el 25 Jul 2009 - URL Permanente

28.07.09 | 16:35. Archivado en Jesuitas

Querido José Manuel Vidal: Muchísimas gracias por tu acogida y por conjugar la transparencia con la discreción y respeto a la privacidad. Abrumado por la nube de comentarios, no me da tiempo a agradecer uno por uno, lo hago por tu medio. Quienes disienten educadamente, que sigan disintiendo, por favor, con libertad de expresión. Y quienes denuncian o claumnian, que recapaciten sobre el octavo mandamiento. Con mi gratitud, permite que te dedique la última parábola escuchada del Maestro.

Entró Jesús en la barca (Mt 13,2) de RD para dirigirse a los internautas con esta parábola. Érase un blogger que colgó trozos del evangelio en su blog, incrementando el número de lecturas.

Pero durante la noche llegó el Maligno (Mt 24, 30), desde las antípodas entraron los hackers y llenaron la página de posts insultantes. Los discípulos preguntaron a Jesús: ¿Quieres que los borremos? Pero Jesús dijo: No, haced como José Manuel Vidal, dejad crecer el trigo junto a la “ci...zaña”. Los discípulos se tranquilizaron y decidieron dejar la sentencia para Abba en el último día.

Pero, al salir de la red y abrir el mail, Jesús se encontró un correo que decía: “Si sigues predicando las bienaventuranzas y publicándolas en El País, nos juntamos los fariseos digitales y los herodianos que se hacen oir para planear cómo liquidarte (Mc 3,6) y te denunciaremos al Sumo Sacerdote.Pero si hablas como los voceros de la sinagoga te nombraremos secretario del Sanedrín y auxiliar de Caifás con derecho a sucesión. Jesús sonrió y mostró el mail a los discípulos diciendo: Colgadlo en la red, que lo que decís a escondidas se oiga desde los tejados (Mt 10,27). Y vosotros seguid colgando en la red cosas antiguas y nuevas, como buenos aprendices de lo del Reino (Mt 13,51) y las Redes (Lc 5,11)".

Dicho esto se retiro a un lugar solitario en el monte para orar y desahogarse con Abba (Jn 6,15).

Juan Masiá

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29 Nov 2008

Hay obispos que se pronuncian pro-derechos humanos

Escrito por: Apoyo el 29 Nov 2008 - URL Permanente

Al episcopado japonés le preocupan las injusticias y desigualdades sociales, la crisis económica mundial y los problemas sociales. Quieren despertar la conciencia creyente a la importancia de defender los derechos humanos.

De paso por Madrid me chocó el comentario del taxista: “En Japón estará usted a gusto. Se vivirá bien, a pesar de la crisis ¿verdad?”. Desmontemos la imagen. No es modelo ideal la sociedad absolutizadora de empresas, finanzas y mercado por encima de las personas.
Se reeditó una novela de 1929, El barco piscifactoría de cangrejos. Su autor, crítico en pre-guerra del trabajo inhumano, murió torturado en 1933. Hoy, medio millón de ejemplares vendidos y éxito entre público de veinte a treinta años; están de actualidad los “working poor”: “empobrecidos trabajando”.

Pasó a la historia el mito de “todo Japón clase media”. La población “pobre sin ser pobre”, porque “con el sueldo no le alcanza para llegar a fin de mes y está endeudada” aumentó un cuarenta por ciento en cuatro años y suma ya más de diez millones.

El turista sólo nota la subida del yen en plena crisis, ve el despliegue de modas y consumo y cae en el espejismo de un Japón de alto nivel de vida. Pero aumentan las empresas de subcontratación a tiempo parcial y la facilidad para el despido, mientras disminuyen las prestaciones sociales. Creció un cuarenta por ciento el número de trabajadores en inferioridad de condiciones en estos cuatro años, llegando al millón y medio, la mitad entre 25 y 35 años.

En este contexto, cuando los titulares de prensa son para la caída de los mercados financieros y la crisis económica mundial, los obispos japoneses conmemoran el sesenta aniversario de la Declaración de Derechos Humanos, firmando (¡¡¡unánimes, toda la Conferencia episcopal, sin ninguna excepción ni abstención!!!) un mensaje para urgir a la comunidad cristiana a reafirmar el valor universal de los derechos humanos, comprometerse en su defensa y promover la paz sobre la base del respeto a la dignidad de todas las personas, sin discriminación “por ningún motivo”.

Lo preparaban (en su comisión social)desde que, ante la cumbre del G-8, se sumaron a otras religiones para interpelar a los líderes mundiales a tomar en serio los problemas del medio ambiente, las desigualdades de la globalización, la protección de la vida y la dignidad humana.

“Sesenta años tras la Declaración de Derechos Humanos, dicen, a pesar del esfuerzo de tantas personas por protegerlos y fomentarlos, no sólo se suceden una tras otra sus violaciones, sino que el problema de fondo se agrava hasta el punto de poder afirmar que nuestra humanidad está confrontando a escala mundial una nueva situación crítica como no se había visto hasta ahora”.

Constatando el aumento alarmante de la diferencia entre quienes tienen de sobra y quienes carecen de lo necesario, denuncian la prioridad dada al principio del mercado, que hace prevalecer la búsqueda del lucro “por encima de la promoción del bien común y aumenta más y más esta diferencia entre pobres y ricos, convirtiéndose en estructural la violación de los derechos humanos”.

Señalan concretamente que “la subida acelerada del precio del petróleo y de los alimentos, la privatización de los recursos acuáticos naturales y otras iniciativas semejantes golpean aún más duramente a una amplia gama de personas, pero sobre todo a las más pobres”.

Cuestionan las causas de la crisis actual e invitan a pensarlas “colocándonos en el punto de vista y poniéndonos de parte de aquellas personas que están acorraladas en una situación de debilidad y pobreza, sufren el destrozo de importantes relaciones humanas y encuentran cerrado el paso para llevar una vida auténticamente humana”.

Las personas “empobrecidas a pesar de trabajar” no son calificadas como “pobres”, sino como “injustamente empobrecidas y empequeñecidas”.

Ponen también especialmente en guardia frente a quienes dicen, con apariencia de buena voluntad, que para garantizar la seguridad y salvar la economía “es inevitable pagar el precio de algunas violaciones de derechos”.

Propugnan los obispos “una sociedad en la que puedan restaurarse los vínculos de las relaciones personales y en la que todas y cada una de las personas, sin ninguna discriminación, puedan vivir como sujetos de su propia vida y llevar una vida apropiada a la dignidad humana”.

Con responsables de este talante, se animan las bases de dentro de la iglesia y se robustece la credibilidad hacia fuera. Anima ver a obispos preocupados por los problemas reales de la gente, más que por la caza de brujas ortodoxa o los rumores de las luchas eclesiásticas por el poder... y puntos suspensivos.

(Publicado en "La Verdad", de Murcia, con motivo del 60 aniversario de la Declaración de derechos Humanos, dic., 10)

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25 Nov 2008

Martirizados, por la fe. Martirizadores, por el poder

Escrito por: Grupo de Apoyo el 25 Nov 2008 - URL Permanente

Se acerca la beatificación, el próximo 24 de noviembre en Nagasaki, de 188 víctimas martirizadas en Japón entre 1603 y 1639.

Aunque encabeza la lista el jesuita Pedro Kibe, 183 son seglares. La iglesia de Japón está dedicando siete semanas de oración y reflexión a prepararse para la celebración.

¿Martirizados por su fe o ajusticiados por violar la ley?, pregunta el periodista. “Las dos cosas”, responde el obispo Mizobe. “Murieron por negarse a apostatar y por violar una legalidad injusta que negaba el derecho a la libertad religiosa”.

“¿Los mataron por religión o por política?”, le preguntaban al cardenal Hamao (q.e.p.d.). “Por ser cristianos”, respondió, añadiendo: “No eran oposición política, pero si era peligroso para el gobierno su rechazo a la divinización del estado”.

Dos siglos más tarde, durante el apogeo de la ideología militarista del nacional-sintoísmo, su recuerdo animaría a quienes resistían a la politización de la religión al servicio de la unidad nacional: no iban a sacrificarse como kamikazes cantando el Kimigayo "por el kami, por la patria y el emperador".

La aprobación de la beatificación animó el año pasado, el 1 de junio, al episcopado japonés, que había publicado en febrero un mensaje sobre libertad religiosa y separación del estado y las confesionalidades: contraste profético frente a la tendencia del partido gobernante a condescender con las ideologías nacional-sintoístas de ultraderecha.

Dos semanas después del valiente mensaje episcopal, la carta del Nuncio Bottari de Castello, corroboraba el compromiso por los derechos humanos, la paz y la justicia. “Ustedes han expuesto con claridad el principio de la separación de Iglesia y Estado y el valor del artículo 9 de la Constitución. Deseo asegurarles el apoyo a dicha declaración”.

Este año, después de la beatificación, la noticia eclesial será, el 8 de diciembre, la publicación del mensaje de los obispos japoneses conmemorando el 60 aniversario de la Declaración de Derechos Humanos.

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17 Oct 2008

Don Antonio se pasa y don Ricardo no llega. San Vicente Tarancón, ora pro nobis

Escrito por: Apoyo el 17 Oct 2008 - URL Permanente

26.07.07 @ 00:08:47.

Es hora de que laicas y laicos creyentes de las comunidades eclesiales reaccionen responsablemente para hablar sin miedo en nombre del Evangelio de Jesús y parar la situación anómala y dantesca de la iglesia en este país. Al hablar sobre la educación para la ciudadanía, Don Antonio Cañizares se pasa, Don Ricardo Blázquez no llega y el P.Camino, comodín de pelea, riega fuera del tiesto reiterando despropósitos éticos y disparates teológicos a diario. Aunque Don Ricardo propone, Don Antonio impone y el P. Camino dispone. ¿Quien nos recompone? San Vicente Tarancón, ora pro nobis.
La incomprensible siuación actual, anómala y dantesca, de buena parte de la administración eclesiástica en el estado español exige una reacción profética (educada, pero valiente) por parte de laicas y laicos creyentes de la comunidad eclesial para decir : BASTA YA.
Basta ya de oponerse a algo tan necesario y constitucional como la educación para la ciudadanía.
Basta ya de empeñarse en lidiar todos los toros que no les corresponden.
Basta ya de pelear por intereses de poder, influjo u...otros inconfesables.
Basta ya de imposiciones ideológicas y de alianzas beligerantes del dogmatismo religioso con la crispación de la ultraderecha política.
Basta ya de apoyar a locutores radiofónicos especialistas en falso tesimonio.
Basta ya de nostalgias de nacional-catolicismo, de "Santiago y cierra España", y de fomentar con falsa memoria histórica situaciones como la que condujo al enfrentamiento civil hace setenta años.
Basta ya de oponerse a procesos de paz.
Basta ya de condenar, en vez animar y proclamar esperanza.
Basta ya de miedo: miedo a la ciencia, a la democracia, a la mujer, al laicado adulto, al diálogo, a la tolerancia, al pluralismo, al disentir razonable...
Es obligación moral de los profesionales laicos y laicas creyentes hablar claro para decir a los dirigentes de la involución religioso-política que no den marcha atrás al reloj del Concilio Vaticano II.

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23 Jun 2008

Enhorabuena al Dr. Montes y Educacion para Polifonia (EPP) a los obispos

Escrito por: Apoyo el 23 Jun 2008 - URL Permanente

23.06.07 @ 02:31:45.

Aunque llega tarde el sobreseimiento del mal llamado “caso Leganés” (llamado “caso Lamela”, por la actuación improcedente de la Consejería de Sanidad), damos la enhorabuena al Dr. Montes y equipo, acompañándoles en el sentimiento por lo irreparable del daño recibido. Dicen los manuales clásicos de moral que la difamación, el falso testimonio y la calumnia son como paja derramada al viento: una vez esparcida, ya no es posible recogerla,la reparación de la fama vulnerada es muy difícil.

Si la sentencia se hubiese dado antes de las elecciones, habría servido para abrir los ojos a votantes, pero tanto la sentencia como la dimisión de Lamela han llegado demasiado tarde.

Este caso invita a recordar la necesidad de evitar malentendidos en bioética por razones de ideología política o religiosa. Es chocante que algunas instancias eclesiásticas y políticas, que aunaron sus fuerzas en este caso para protestar, confundiendo la sedación con la eutanasia, también cayeran en el equívoco de confundir, en el caso de Inmaculada Echevarría, la limitación del esfuero terapéutico con la eutanasia.

En vista de eso, parece que vamos a necesitar una nueva asignatura. No basta con que el alumnado curse Educación para la ciudadanía (asignatura que obviamente debemos apoyar todos, sobre todo, los católicos que defienden los derechos humanos), sino que hará falta otra asignatura para obispos y políticos, que se podría titular “Educación para la Polifonía”: a ver si aprenden de una santísima vez a escuchar la polifonía de voces de la pluralidad democrática, de la laicidad, de la ciencia y de la conciencia...

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Mitras, microscopios y... móviles

Escrito por: Apoyo el 23 Jun 2008 - URL Permanente


15.06.07 @ 03:56:46.

¿Qué le dijo la mitra al microscopio? “No investigues con pre-embriones, que te condeno”. ¿Qué le dijo el microscopio a la mitra? “No condenes y deja avanzar a la terapéutica”. ¿Y qué dijeron los teólogos y teólogas pro-ciencia? Se comunicaron enseguida por el móvil la noticia: “Ayer (14-VI-07) aprobó, por fin, el Congreso la Ley de Investigación Biomédica. Enhorabuena".

"Faltaron -¡no faltaba más!- los votos consabidos de la oposición, respaldada por algunas mitras obsesionadas con el estatuto del blastocisto. No les preocuparon miles de muertes inocentes en Irak, pero levantan estandartes pro-vida para frenar la investigación con células carentes de individualidad personal.”

Hijas de madres hermanas son primas. Ciencia y teología, primas hermanas, celebran la ley de investigación biomédica. La era digital, con la receptividad de móviles e internet, entiende el parentesco entre investigación y contemplación, ciencia y mística receptivas. La iconología budista representaba a Gautama con orejas inmensas: atento y acogedor. Lo contrario, los oídos sordos fundamentalistas: sin escuchar a la vida, ni a la ciencia.

La ley merece el parabién de ciencias y teologías al servicio de la humanidad, aunque no satisfaga a la ideología de mitras condenadoras o microscopios politizados.

Quien no pregunta, no investiga. Quien no duda, no cree. Ciencia y fe, investigación y teología son primas hermanas. La ciencia es hija de “doña Interrogación”. La fe es hija de “doña Escucha”. Las madres se asemejan, con herencia genética de audacia y decisión en incertidumbre. La interrogación científica crea hipótesis, confiando en los descubrimientos. La escucha fiducial se atreve a esperar que se desvelen revelaciones. Ambas son capaces de buscar, cuestionar y cambiar de parecer ante la presencia de nuevos datos, sin el síndrome del miedo al relativismo.

Pero las ideologías, ya sea con máscara de ciencia o de fe, ni dudan ni inquieren: se aferran a certezas engañosas, anhelando seguridades. Pseudociencia y pseudoreligión son el uniforme de fanatismos dogmáticos. En páises con tradición inquisitorial necesitamos que las dos primas hermanas, ciencia y teología, aúnen sus esfuerzos para que aprendamos a dudar.

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SOBRE MÍ

Juan Masiá Clavel.

Jesuita, Profesor de Ética en la Universidad Sophia (Tokyo) desde 1970, ex-Director de la Cátedra de Bioética de la Universidad Pontificia Comillas,, Investigador del Centro de Estudios sobre la Paz de la Sección japonesa de la Conferencia Mundial de Religiones por la Paz (WCRP), en Tokyo.

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