12 Mar 2014

CUÉNTAME CÓMO PASÓ, EVANGELISTA

Escrito por: juan-masia-clavel-blogger- el 12 Mar 2014 - URL Permanente

CUÉNTAME CÓMO PASÓ, EVANGELISTA (RODAJE DEL TELEFILME

CUARESMAL)

Cómo se rodó el capítulo “Del Jordán a Galilea”

(RD, reinterpretador dialogante, entrevista a guinistas y director de teleserie evangélica)

RD: La teleserie evangélica ganó audiencia con el capítulo de Cuaresma. Vaya gira del Jordán a Galilea por el desierto. Director y guionistas estaréis satisfechos, ¿verdad, Marcos?

Marcos: Sí, el público encantado, aunque la admiración de los twits es ambigua, ¿son fans de Jesús o están desconcertados? (Mc 1, 22 y 27).

RD: Capítulo denso. ¿No pensásteis dejar Galilea para otra semana?

Marcos: Fue idea de Mateo alargarlo tanto. Lucas insistió en la secuencia enigmática del diablo: al retirarse, duda un instante, hasta dar media vuelta diciendo: “Dejémoslo, de momento, ya caerás más adelante...” Fue idea del cámara Andrés meter ahí los flashes anticipadores de próximos capítulos en Cenáculo, Getsemaní y Gólgota, donde aparecerá la “última tentación” (Lc 4, 13; 22, 3 –Judas-; 22, 46. “espabilaos, para no caer”; 23, 39: “si eres Cristo, sálvate a tí mismo”).

RD: Elegísteis bien los actores para el enfrentamientos de Jesús con el diablo o con “los del sistema y los del régimen”, que acabarán cargándoselo (Mc 3,6).

Mc: Pero la tensión mayor es entre Jesús y el Espíritu. Se destaca por el desdoblamiento de primeros planos del rostro de Jesús, cara al viento, y de perfil, dejándose alisar los cabellos por la brisa. Insistí en ese comienzo, luego Mateo y Lucas lo repitieron en el corte de secuencia (Mc 1, 12; Mt 4, 1; Lc 4, 1; 4,14; 4, 18). Soplan vientos de cambio, la gente lo espera y Jesús está por ello, aunque le tientan a triunfar con vientos marítimos de poder, sin dejarse llevar por las brisas del lago que soplan desde Galilea. Pero supera la tentación y sube el volumen de la música cuando Jesús, reinterpretando letra, canta los chips deuteronómicos: “De pan solo no vivIrás , dos señores no adorarás, a tu Dios no tentarás...” (Mt 4, 1-11; Lc 4, 1-13).

RD: Así que le da unidad a todo el capítulo el tema de las tentaciones.

Guionista “Q”: Y tanto, como que hasta Juan tiene rasgos de tentador cuando propone que sea Jesús quien le bautice a él. No olvidéis que la serie se titula “Cuéntame lo que pasó”: lo que pasó con Jesús, lo que pasaba y está pasando en las comunidades. En la de Marcos alguien discriminaba diciendo: no déis pan de hijos a los perros. En la de Mateo, unos querían que Jesús tomara el poder en la curia de sanedrínica. En la de Juan, añoraban la vía del Jordán, le habría ido mejor a Jesús dedicándose a bautizar, como sucesor del Bautista, en vez marcharse a las periferias de Galilea a estilo Francisco, estaba cantado que chocaría con los corruptos de arriba en la capital. En la de Lucas, intelectuales neoconservadores compinchados con financieros, apostaban a una iglesia de dos velocidades, regida desde Bruselas con su consejo de ministros por video-conferencia a través de Skype con Vaticano y Wall Street. En la de Andrés, un grupo fogoso quería hacer escrache nudista a la entrada de Pedro en su sede. En la de Felipe, un grupo celoso quería poner bombas en las clínicas sospechosas de amenaza para vidas en potencia. Y en la de Santiago, unos se encadenaban al pináculo del templo para protestar por la autonomía de Jericó... Todos, lo que se dice todos y todas, crispaditos y coleando. Se repetían las tentaciones, como en tiempo de Jesús. Nosotros queríamos contar lo que pasó con Jesús, solapándolo en el filme con lo que pasó y está pasando en las tentaciones de ayer, hoy y mañana. Así el público vive la representación y comentan en el mail: “La verdad es que cualquier hijo de mujer es dueño del sábado” (Mc 2, 27; 3, 1-6), “la opción de Jesús no es el poder” (Mc 10, 42-45).

RD: También hay en twitter quienes echan de menos a Malena.

Mc: No querrás que la saquemos de seductora, como exigen los guiones para gusto del morbo machista. Va a jugar un papel mucho mejor en próximos capítulos. Lucas prepara una secuencia en casa del fariseo Simón (Lc 7, 36-50). Hay un plano muy logrado: el cruce de miradas entre el fariseo y el celote a la espalda de Malena, mientras ella se inclina hacia Jesús para brindar. El fariseo la mira condenándola y el celote deseándola. Ambos miran a Jesús juzgándolo. Cambia la cámara al primer plano de los rostros de Jesús y Malena mirándose como personas, y Jesús dice a Simón: “¡Cuándo aprenderás que el único pecado es no amar!” El guión de Juan pone a Malena junto a la madre, apoyándola a pie de ejecución: “No hay derecho, María, lo que han hecho con este hombre clama al cielo. Pero, mira, no cede hasta el final. Le incitan a bajarse milagreramente de la cruz, pero él muere hacia la Vida”.

RD: Ya veo, ese era el “otro momento”, que decía el diablo en el guión de Lucas, esa verdaderamente la última tentación: bajarse de la cruz. Con todo, esto parece filme francés. Un guionista de Hollywood buscaría pretexto para un encuentro más romántico, aunque solo fuese al final en clima de resurrección.

Juan: Lo habrá, pero no más romántico, sino más dramático, en mi guión para el capítulo de abril. Cuando Malena abraza al Resucitado y El Que Vive le dice: “No me retengas, me voy a perderme en Abba y en el seno de su vida será el clímax del encuentro”. En ese capítulo preparamos un salto en el túnel del tiempo hasta el siglo XX y aparecerá Teilhard de Chardin hablando del Medio Divino: “Nos destroza las fibras del ser la muerte y nos desmembra la separación, para recomponernos y re-encontrarnos en el Amor al llegar al punto Omega” (Suena al fondo la Sinfonía de los Salmos, de Stravinsky).

Marcos: Pero estos anticipos de capítulos no los publiquéis, que nos restan audiencia.

RD: Llegas tarde, ya la he descargado y colgado. Pero bloquearé con un código estos párrafos y que se registre quien quiera leerlos...

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30 Sep 2013

PAPA FRANCISCO:RESPONDE PREGUNTANDO

Escrito por: juan-masia-clavel-blogger- el 30 Sep 2013 - URL Permanente

PAPA FRANCISCO: RESPONDE PREGUNTANDO

Al Papa Francisco no le apuran preguntas delicadas. Con sutileza y buen humor evangélico, devuelve la pregunta y escucha. Le preguntaron, en el avión de vuelta de Brasil, sobre homosexualidad. Devolvió la pregunta diciendo: ¿Quién soy yo para juzgar? No era una escapatoria. Es que Francisco insiste en aprender de quien interroga y en escuchar antes de responder.

Un monseñor subsecretario titubea nervioso: “¿Qué se contesta, por teléfono, si te dicen: “Al habla, el Papa”? Al descolgar, le desconcierta un acento porteño: “Aquí Francisco, a la escucha”. La anécdota es sintomática: un líder que, en vez de pedir la palabra para taparnos la boca, se pone a la escucha para aprender de nuestras preguntas. Un Papa que escucha antes de hablar, y devuelve preguntas, en vez de precipitarse a responder; desconcierta a burócratas eclesiásticos, pero anima al pueblo que camina entre incertidumbres. Como le animó el día de su elección, al pedir que le bendijera antes de bendecirlo.

Está dando mucho que hablar la entrevista al papa Francisco en la revista Civiltá Católica. Al hacerse eco de ella, la prensa mundial está destacando unos cuantos temas sintomáticos de gran apertura y renovación. Por ejemplo, Francisco no tiene reparo en reconocer: “con el tiempo he aprendido muchas cosas”, y habla de sus errores de gobierno en el pasado diciendo: “Mi forma autoritaria de tomar decisiones me creó problemas”. Cuando le recomiendan que, para acelerar los cambios en la Iglesia “no consulte demasiado y decida”, responde que “consultar es muy importante. Los consistorios y los sínodos son lugares importantes para lograr que esta consulta llegue a ser verdadera y activa”. Quiere una Iglesia de acogida universal que sea “casa de todos, no una capillita en la que cabe solo un grupito de personas selectas”. Recomienda a los confesores que no actúen como jueces, sino como médicos, que los ministros del Evangelio “sean capaces de caldear el corazón de las personas, de caminar con ellas en la noche, de saber dialogar e incluso descender a su noche y su oscuridad sin perderse. El pueblo de Dios necesita pastores y no ‘clérigos de despacho’...” Les aconseja acompañar a las personas en sus tomas de decisión, en vez de condenarlas. Y que, en sus homilías, se concentren en lo principal: dar esperanza, anunciando el amor salvífico de Dios. “No podemos, dice, seguir insistiendo solo en cuestiones referentes al aborto, al matrimonio homosexual o al uso de anticoncpetivos”.

Pero mucho más allá de estos comentarios, que pueden ser coyunturales, hay una línea de fondo en todas sus respuestas al entrevistador: la actitud de preguntar, discernir, dudar, buscar y, en una palabra, aprender. Se dijo de él durante los primeros meses después de su elección que era un Papa en aprendizaje. Ahora él pone del revés la frase mejorándola: no solo es que esté aprendiendo a ser Papa, sino que ser Papa consiste en estar aprendiendo siempre.

La prensa mundial, al hacerse eco de la reciente entrevista al Papa Francisco destaca sustantivos y adjetivos para titulares: reforma, misericordia, esperanza, genialidad femenina, homosexualidad no discriminada, consulta democrática.

La afición hermenéutica me invita, más bien, a subrayar los verbos, clave de actitudes, acciones y procesos del estilo menos papal del Papa. Seleccioné los siguientes: “Discernir, acompañar, aprender, estar en búsqueda, consultar, curar, salir de sí y vivir en las fronteras”. Efectivamente, en Francisco revive el discernir los signos de los tiempos, y el aprendizaje de lo humano de los Papas del Concilio: Juan XXIII y PABLO VI.

Cuando el Papa Montini visitó Naciones Unidas, en 1964, quiso matricular a la Iglesia en el “aprendizaje de lo humano”. Pero su intuición se convirtió en un desafortunado titular: “La Iglesia, experta en humanidad”. Así se repitió, en documentos eclesiásticos del último medio siglo, la impresión presuntuosa de una iglesia con respuestas para las preguntas que casi nadie hace y sin capacidad de escuchar las preguntas de casi todo el mundo. Dos Papas siguientes –Juan Pablo, moralista dogmatizador, y Benedicto, teólogo dogmático- confirmaron el malentendido sobre una “Iglesia experta”, con más respuestas que preguntas.

“Experto” puede significar “quien lo sabe todo” sobre un tema. Pero también “quien se especializa en seguir aprendiendo”. En el primer sentido, la Iglesia no es experta en todo lo humano. En el segundo, se especializa en el aprendizaje de lo humano.

En la entrevista del papa Francisco hay un giro de 180 grados en el liderazgo de la comunidad creyente: invita a dejarse enseñar por el Evangelio, por la ciencia y por la experiencia cotidiana de las personas, sobre todo de las que sufren. Dice así, con palabras conclusivas: “Si uno tiene respuestas a todas las preguntas, estamos ante una prueba de que Dios no está con él... Los grandes guías del pueblo de Dios, como Moisés, siempre han dado espacio a la duda... No se nos ha entregado la vida como un guión en el que ya todo estuviera escrito, sino que consiste en andar, caminar, hacer, buscar, ver... Hay que embarcarse en la aventura de la búsqueda, del encuentro y del dejarse buscar y dejarse encontrar por Dios... Dios está en la vida de toda persona...”.

Contra el vicio del fanatismo, la virtud de la incertidumbre. Abundan hoy los fanatismos religiosos, políticos e ideológicos. En nombre de no sé qué divinidad, se planean terrorismos. En nombre de no sé que libertad y democracia, se desencadenan guerras injustas, mal llamadas preventivas. En nombre de no sé qué ideología partidista, se disimulan corrupciones y se miente en los parlamentos desmintiendo evidencias. Y la justificación de todos estos fanatismos se afirma con la retórica de las certidumbres absolutas, apoyadas por intolerancias, a veces teístas, a veces ateas, pero siempre exclusivistas y discriminadoras: los malos son el otro equipo, se distingue claramente del nuestro y se supone que merece ser aniquilado por el hecho de ser diferente.

Por eso, lo que más me ha gustado en la tan comentada entrevista al Papa Francisco, es su capacidad de pensar dudando y creer confiando. Su relectura es una dosis medicinal de sana incertidumbre, terapia contra los fanatismos.

A Francisco no le gusta presumir del monopolio de la meta. “A Dios, dice, se le encuentra en el camino”. No le convence el tradicionalismo restauracionista cristiano, que “lo quiere todo claro y seguro”. Entre líneas atisbamos que él no va a predicar certidumbres absolutas para arrojarlas a la cabeza de un público fanático. Sabe que se expone a decepcionar a los fundamentalistas y anticipa la crítica de quienes le sospechen relativista. “No, si se entiende en el sentido bíblico, según el cuál Dios es siempre una sorpresa y jamás se sabe dónde y cómo encontrarlo, porque no eres tú quien fija el tiempo, ni el lugar para encontrarte con Él. Es preciso discernir el encuentro. Y por eso el discernimiento es fundamental.”.

Es notable el énfasis en el discernimiento en muchos párrafos de la entrevista. Cuando repito su relectura subrayando palabras clave, el bolígrafo fluorescente me pone de relieve el vocabulario de la incertidumbre confiada y la inseguridad segura que utiliza Francisco: “acompañar, buscar, ser creativo, aprender de los otros, aprender con el tiempo, consultar, síntesis de juventud y vejez, de cultura, fe y vida, caminar por caminos nuevos, salir de sí, vivir en periferias y fronteras, animar en vez de lamentarse, leer los signos de los tiempos, pensar con pensamiento abierto e incompleto, discernir más que discutir, narrar más que teorizar, tener en cuenta a las personas,...

Pensador, que sabe dudar, y creyente, que sabe confiar, opta Jorge Mario Bergolgio por la genialidad de santo Tomás en vez de por el tomismo decadente. Ese tomismo escolástico decadente prevalecía en la época de algunos manuales de filosofía que él estudió en el seminario –por cierto, con las certezas claras y distintas del mismo tomismo decadente en que se formó y enseñó su predecesor Karl Woijtila-. Pero el Papa Francisco opta hoy por la genialidad tomásica versus el tomismo decadente. Por eso elige: para pensar, dudar, y para creer, confiar.

Sigo releyendo la entrevista y coloco en un marco el párrafo conclusivo de una espiritualidad de la incertidumbre fiel: “Sí, este buscar y encontrar a Dios en todas las cosas deja siempre un margen a la incertidumbre. Si una persona dice que ha encontrado a Dios con certeza total y ni le roza un margen de incertidumbre, algo no va bien. Si uno tiene respuestas a todas las preguntas, estamos ante una prueba de que Dios no está con él...”

Francisco ha superado, de acuerdo con el Concilio Vaticano II, aquella distinción entre la iglesia que enseña y la que aprende. Tengo en este momento abierto sobre mi mesa el libro de texto con el que me examiné de Religión en cuarto de bachillerato, en 1954. Decía así: “Los miembros de la Iglesia militante, por razón de su función, se dividen en dos grupos o categorías: la iglesia docente o enseñante y la Iglesia discente o enseñada. Forman la iglesia docente los que tienen derecho a a enseñar, es decir, los legítimos pastores. La Iglesia discente es el conjunto de fieles adoctrinados”. Eso ya no se puede decir desde hace medio siglo. Toda la Iglesia entera, pastores y pueblo, es discente y aprende. “El pueblo, dice Francisco, es sujeto. La iglesia es el pueblo de Dios. Sentir con la Iglesia queire decir estar en ese pueblo. No hay que pensar que sentir con la Iglesia tenga que ver únicamente con sentir con su parte jerárquica”.

Subrayo con lápiz rojo los verbos clave del estilo de hablar, tan poco papal, del Papa Francisco y selecciono los siguientes: “Discernir, acompañar, aprender, estar en búsqueda, consultar, curar, salir de sí y vivir en las fronteras”. Ciertamente, Francisco revive el discernir los signos de los tiempos, y el aprendizaje de lo humano de los Papas Juan XXIII y Pablo VI.

En la reciente entrevista del papa Francisco hay un giro de 180 grados en el liderazgo de la comunidad creyente: invita a dejarse enseñar por el Evangelio, por la ciencia y por la experiencia cotidiana de las personas, sobre todo de las que sufren. Dice así, con palabras conclusivas: “Si uno tiene respuestas a todas las preguntas, estamos ante una prueba de que Dios no está con él... Los grandes guías del pueblo de Dios, como Moisés, siempre han dado espacio a la duda... No se nos ha entregado la vida como un guión en el que ya todo estuviera escrito, sino que consiste en andar, caminar, hacer, buscar, ver... Hay que embarcarse en la aventura de la búsqueda, del encuentro y del dejarse buscar y dejarse encontrar por Dios... Dios está en la vida de toda persona...”.

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28 Jul 2013

LA FE NO PARA TRENES

Escrito por: juan-masia-clavel-blogger- el 28 Jul 2013 - URL Permanente

LA FE NO PARA TRENES

(Publicado en el blog “Cuestión de Fe”, de El País, el 28 de Julio, 2013)

No es verdad, aunque el dicho religioso popular lo pregone. Aunque alguien tenga fe como para parar trenes, a fuerza de rezos no se activan frenos. Dios no interviene, ni para causar descarrilamientos, ni para evitar que sucedan.

“¿Dónde estaba Dios en la curva de Angrois? ¿Qué hacía Dios en Santiago a la hora fatal?” Dios estaba en las manos y pies del pueblo que se arrojó a ayudar sin pensárselo un instante, estaba en los ojos y el corazón de cuantas personas se volcaron en la ayuda. Dios estaba donde yo no estuve, porque la desgracia me interpela: Si ocurriera lo mismo en mi cercanía, ¿haría yo lo que hicieron quienes fueron manos de Dios para las víctimas?... La tragedia no cuestiona mi fe en Dios, sino mi práctica de la fe.

Un amigo que sufría la pérdida repentina de su esposa por una enfermedad fulminante, se desahogaba contándome su tragedia. “Ayer fui a la iglesia, decía, pero no podía rezar. Solo podía quejarme: ¿Por qué esto? ¿Por qué a ella?” Algunos parientes, muy practicantes, le reprochaban: “Tú tienes fe, no debes quejarte, le decían, eso ofende a Dios, tu mujer está con Él, mejor rezar por ella”. A mi amigo estas palabras le sonaban vacías, pero le hacían sentirse mal. Me preguntó: “¿A tí que te parece? ¿Hago mal en quejarme?” “¡Qué va! Quejarte a Dios y preguntarle por qué es la única oración que te saldrá de dentro en estos momentos. Así cuentan los evangelios que rezó Jesús antes de morir: “¡Dios mío! ¿Por qué me pasa esto? ¿Es que me has abandonado?” (Marcos 15, 34).

La noche del sábado, ví un programa de televisión que rememoraba a fallecidos y supervivientes. El presentador interrogó: “¿Será más fácil para las personas creyentes soportar estas situaciones?” Temí un “consejo piadoso” por los tertulianos, pero una psicóloga contestó sensatamente: “A veces le fe te lo pone más difícil, a la persona creyente le puede venir una crisis en su fe”. Respiré al escuchar ese comentario.

Me preocupa, en cambio, la utilización homilética de la “teología de la permisión divina” y la “aceptación resignada”. Se dice, quizás con buena intención, para consolar a quien sufre y justificar a Dios; pero ni justifica ni consuela. No vale decir: “Dios lo ha permitido” o “será para bien”. La fe madura debería decir: “Ni Dios quiere esto, ni lo permite para ningún bien. Ni lo explico, nI lo justifico. No lo entiendo y oro en forma de queja, preguntándole a Dios por qué. Y Dios no me contesta. Y me quedo en silencio como Jesús en cruz ante el silencio de Dios”.

Escucho a veces homilías presuntamente consoladoras, que no consuelan. Me inquieta la divulgación popular del dolorismo. Como si tuviese más mérito quien más sufre; como si el sufrimiento formase parte de un plan divino proyectado para sacar un bien de él; como si los dolores nos los enviase la Providencia para troquelarnos; como si Jesús hubiese pagado un precio de sangre a una divinidad airada, exigente de reparación; y un largo etcétera. Sin necesidad de haber leído la teología medieval del Cur Deus homo, de san Anselmo, el pueblo sencillo lleva siglos oyendo predicar ideologías de dolorismo. Pero la fe no soluciona el enigma del mal, ni da consuelo fácil, sino fuerza de vivir para afrontar el desconsuelo. No se cree en Dios porque resuelva el enigma del mal, sino a pesar de que no lo resuelve. Es más evangélica la teología de la queja orante, como Job, que la de la permisión divina del mal. Se queda la fe en silencio ante el silencio divino, mientras se cuestiona a sí misma: ¿Dónde voy a estar yo la próxima vez que esto ocurra? ¿Voy a servirle a Dios de manos y pies para hacer por salvar víctimas de entre los escombros?

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LA FE NO PARA TRENES

Escrito por: juan-masia-clavel-blogger- el 28 Jul 2013 - URL Permanente

LA FE NO PARA TRENES

(Publicado en el blog “Cuestión de Fe”, de El País, el 28 de Julio, 2013)

No es verdad, aunque el dicho religioso popular lo pregone. Aunque alguien tenga fe como para parar trenes, a fuerza de rezos no se activan frenos. Dios no interviene, ni para causar descarrilamientos, ni para evitar que sucedan.

“¿Dónde estaba Dios en la curva de Angrois? ¿Qué hacía Dios en Santiago a la hora fatal?” Dios estaba en las manos y pies del pueblo que se arrojó a ayudar sin pensárselo un instante, estaba en los ojos y el corazón de cuantas personas se volcaron en la ayuda. Dios estaba donde yo no estuve, porque la desgracia me interpela: Si ocurriera lo mismo en mi cercanía, ¿haría yo lo que hicieron quienes fueron manos de Dios para las víctimas?... La tragedia no cuestiona mi fe en Dios, sino mi práctica de la fe.

Un amigo que sufría la pérdida repentina de su esposa por una enfermedad fulminante, se desahogaba contándome su tragedia. “Ayer fui a la iglesia, decía, pero no podía rezar. Solome podía quejarme: ¿Por qué esto? ¿Por qué a ella?” Algunos parientes, muy practicantes, le reprochaban: “Tú tienes fe, no debes quejarte, le decían, eso ofende a Dios, tu mujer está con Él, mejor rezar por ella”. A mi amigo estas palabras le sonaban vacías, pero le hacían sentirse mal. Me preguntó: “¿A tí que te parece? ¿Hago mal en quejarme?” “¡Qué va! Quejarte a Dios y preguntarle por qué es la única oración que te saldrá de dentro en estos momentos. Así cuentan los evangelios que rezó Jesús antes de morir: “¡Dios mío! ¿Por qué me pasa esto? ¿Es que me has abandonado?” (Marcos 15, 34).

La noche del sábado, ví un programa de televisión que rememoraba a fallecidos y supervivientes. El presentador interrogó: “¿Será más fácil para las personas creyentes soportar estas situaciones?” Temí un “consejo piadoso” por los tertulianos, pero una psicóloga contestó sensatamente: “A veces le fe te lo pone más difícil, a la persona creyente le puede venir una crisis en su fe”. Respiré al escuchar ese comentario.

Me preocupa, en cambio, la utilización homilética de la “teología de la permisión divina” y la “aceptación resignada”. Se dice, quizás con buena intención, para consolar a quien sufre y justificar a Dios; pero ni justifica ni consuela. No vale decir: “Dios lo ha permitido” o “será para bien”. La fe madura debería decir: “Ni Dios quiere esto, ni lo permite para ningún bien. Ni lo explico, no lo justifico. No lo entiendo y oro en forma de queja, preguntándole a Dios por qué. Y Dios no me contesta. Y me quedo en silencio como Jesús en cruz ante el silencio de Dios”.

Escucho a veces homilías presuntamente consoladoras, que no consuelan. Me inquieta la divulgación popular del dolorismo. Como si tuviese más mérito quien más sufre; como si el sufrimiento formase parte de un plan divino proyectado para sacar un bien de él; como si los dolores nos los enviase la Providencia para troquelarnos; como si Jesús hubiese pagado un precio de sangre a una divinidad airada, exigente de reparación; y un largo etcétera. Sin necesidad de haber leído la teología medieval del Cur Deus homo, de san Anselmo, el pueblo sencillo lleva siglos oyendo predicar ideologías de dolorismo. Pero la fe no soluciona el enigma del mal, ni da consuelo fácil, sino fuerza de vivir para afrontar el desconsuelo. No se cree en Dios porque resuelva el enigma del mal, sino a pesar de que no lo resuelve. Es más evangélica la teología de la queja orante, como Job, que la de la permisión divina del mal. Se queda la fe en silencio ante el silencio divino, mientras se cuestiona a sí misma: ¿Dónde voy a estar yo la próxima vez que esto ocurra? ¿Voy a servirle a Dios de manos y pies para hacer por salvar víctimas de entre los escombros?

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22 Jul 2013

BUDISMO PARA EL MUNDO DE HOY

Escrito por: juan-masia-clavel-blogger- el 22 Jul 2013 - URL Permanente

BUDISMO PARA EL MUNDO DE HOY: INTRODUCCIÓN AL SUTRA DEL LOTO

Se acaba de publicar: Budismo para el mundo de hoy. Comentario al Sutra del Loto, por Niwano Nikkyô, ed. Sígueme, Salamanca, 2013.

Este libro ha sido pensado como una guía de lectura para ayudar a comprender El Sutra del Loto (Sígueme 2009), obra fundamental del Budismo Mahayana.

Los destinatarios primeros de este comentario no son los estudiosos de la religiones, sino todas aquellas personas que desean dar un sentido nuevo y más profundo a su existencia.

Nikkyô Niwano (1906-1999) fundó en 1938 la Asociación budista laica Rissho Kosei-kai, de la que forman parte un millón doscientas ochenta mil familias repartidas por todo el mundo. Inspirados en las enseñanzas del Sutra del Loto, sus miembros reconocen la presencia de la naturaleza búdica en todas las personas y se esfuerzan por promover en la vida cotidiana la armonía individual, familiar y social para alcanzar un día la paz mundial.

Esta obra acompaña en la misma colección la publicación de la traducción castellana del Tríptico de Sutras del Loto (Sígueme, 2009). A la vez que orienta al lector actual en la interpretación del Sutra de la Flor del Loto del Dharma Sublime, proporciona una visión de conjunto del budismo Mahayana que lo hace accesible al público actual.

El autor, Niwano Nikkyo (1906-1999) es el fundador de la Asociación budista laica Koseikai (1938), seguidores de las enseñanzas del Sutra del Loto.

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12 Feb 2013

¿DIMITIR COMO DIOS MANDA?

Escrito por: juan-masia-clavel-blogger- el 12 Feb 2013 - URL Permanente

¿DIMITIR COMO DIOS MANDA?

Juan Masiá

Se esperaba y necesitaba que Juan Pablo II dimitiera, pero no lo hizo. Se temía que no lo hiciera Benedicto, pero dio el paso. Ni Pablo VI, ni Juan Pablo II permitieron dimitir al “Papa negro”. Pero Benedicto dio luz verde a la dimisión del General jesuita Kolvenbach. ¿Tenía prevista la suya contra la tradición secular? No es tan inesperada la noticia como acentúa incluso el periodismo religioso vaticanista.

Si un “cardenal-halcón” como Sodano, antes aspirante a sucesor del Papa polaco, ve la noticia de dimisión del Papa alemán “como un rayo” y un politico financiero italiano como Monti se “siente turbado” por lo imprevisto , será más bien señal de que no es una desgracia, sino una revelación o una profecía.

Pero si se alegran obras y movimientos neoconservadores, mucho más a la derecha ultracatólica que el centro-derecha ratzingeriano, entonces será señal de preocupación. Conspicuos vaticanistas señalan que hay mucha verdad entre líneas en la frase del portavoz Lombardi: “no es dimisión por enfermedad, sino por razón personal”. Pero no iremos tan lejos con morbo novelista como para ver tramas a lo Borgia cuando fallece un Papa al mes de elegido o dimite otro a los ocho años en el cargo.

Celebramos el cincuenta aniversario del Concilio Vaticano II. Año de la Fe, símbolo ambivalente de avance y restauración: ¿Aceleración, freno o marcha atrás? Cuando el Cardenal Ratzinger pronunció antes del Conclave su discurso contra el relativismo, auguraba un pontificado inquisitorial. La primera homilía pastoral y las primeras encíclicas del Papa Benedicto sobre amor y esperanza mostraron otra imagen: al centro, al Evangelio, a lo esencial. No era la misma inquisición del papado anterior; tampoco el joven teólogo reformista de los años sesenta. Pesó sobre su era la sombra del secretismos ante la pederastia. No despejó la nube a pesar de los vientos del Vatileaks.

En el anuncio de su dimisión, Benedicto se designa “obispo de Roma y sucesor de San Pedro”, en vez de “Vicario de Cristo”, expresión usada desde el siglo XII. Al fin hizo caso a su colega y fraternalmente crítico Hans Küng, que indicaba la inexactitud teológica de dicho título.

En 1965 Pablo VI, con concesiones, concluyó el Concilio de Juan XXIII. En la década siguiente, avances en lo social y frenos en matrimonio y familia. Los 25 años de Juan Pablo II, con Ratzinger segundo de a bordo, fueron de sutil marcha atrás, citando al Concilio para decir o hacer lo contrario: nombramientos de obispos neoconservadores, represión a teólogos, censuras a publicaciones y seminarios, documentos negativos sobre bioética y sexualidad, rechazo de la promoción de la mujer al ministerio eclesial, rubricismo litúrgico.... En 1984 se publicó el Informe sobre la Fe del cardenal Ratzinger, manifiestamente restauracionista.

Como Papa, se esfuerza Benedicto por centrar la barca de Pedro. Le atacan los extremos, mientras revolotean los cuervos del carrerismo eclesiástico en la Curia Vaticana. (¿Fue traición o fidelidad lo del mayordomo? ¿Lo destapará Giorgio algún día?). Su discurso a los cardenales sobre la interpretación del Concilio fue programático: ni ruptura de la tradición, ni renuncia a la renovación.

¿Qué pensar del Conclave? ¿Es posible un milagro como en 1958 con Juan, el Papa Bueno? ¿O involución endogámica por votantes nombrados por Benedicto y su predecesor? Es la cara humana de la institución: luchas de poder y carrerismo eclesiástico, denunciado por el mismo Benedicto. Creyentes de buena voluntad, con optimismo cristiano, invitan a confiar en el Espíritu Santo. Pero ya saben el chiste. Para proteger de excrementos la cúpula de San Pedro han instalado redes eléctricas que espantan palomas. No podrá el Espíritu Santo entrar volando hasta el Conclave.

(Publicado en El País, 13 de febrero, 2013)


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07 Abr 2010

Salzillo esculpe preguntas.

Escrito por: juan-masia-clavel-blogger- el 07 Abr 2010 - URL Permanente


Semana de Pascua. ¿Adónde apunta el dedo de san Juan?

La retórica de sermones y homilías está llena de respuestas a preguntas que nadie hace o de contestaciones superficiales a interrogaciones profundas. Por ejemplo, cuando el predicador de turno invita a aguantar con paciencia el dolor diciendo: “No hay mal que por bien no venga”. O cuando trata de consolar con la cantinela: “Por algo lo permitió la Providencia”.

Hay otra forma de creer más sincera, la de quien aprende a orar en forma de queja y preguntar por la esperanza ante el silencio de Dios. Esta teología piensa la fe desde abajo, a ras de tierra. Salzillo la intuyó y plasmó en expresiones de sus esculturas.
La Verónica tiene un rostro interrogante que impresiona: mientras muestra el paño que enjugó el rostro ensangrentado, sus ojos están diciendo a gritos sin palabras: “¿Y qué hacemos con esto?¿Quién me lo explica? ¿Para qué hablar?”

El Jesús de Getsemaní está preguntando: “¿Y de qué me sirve que el ángel sea bello y diga hermosas palabras, si lo que a mí me pasa no hay quien lo alivie, de qué sirve el paliativo sin efecto si a quien le duele le duele?

La mano derecha de Jesús deteniendo a Pedro mientras se deja besar por Judas, cuestiona: “¿Qué se gana con echar mano de la espada?”... Pero, sobre todo, manos de la Dolorosa y dedo de san Juan plasman los interrogantes de muerte y resurrección.

La Dolorosa es pura pregunta sin respuesta de madre dolorida ante la muerte injusta del hijo inocente. Sus manos y ojos reverberan al sol matutino gritando un “¿por qué, Señor, por qué?” Dicen que se inspiró el escultor en la madre huertana que perdió a su hijo. No se puede exaltar el dolor por el dolor, ni canonizar el dolorismo de interpretaciones sesgadas de la Pasión. No tiene más mérito quien más sufre, ni envía Dios dolores como castigos, ni los planea para sacar de ellos presuntos bienes, ni se derrama sangre para pagar deudas a una divinidad airada... Si Jesús salva, no es gracias a la cruz, sino a pesar de ella: porque el inocente ajusticiado vive para siempre en Dios, garantía de esperanza.

San Juan, señalando con el dedo al interior de nuestras casas, mientras lo contemplamos pasar por delante de los balcones, es pura pregunta: “¿Por qué buscáis en el cementerio al que está vivo en otro lugar?” Y su dedo señala: “¿No os habéis dado cuenta de que está ahí dentro, en vuestra casa?”

Mi pregunta a Salzillo sería: “¿Por qué, junto a tantas imágenes de Pasión, no hizo con el mismo arte una colección de pasos con las escenas pascuales: pescas joaninas en Tiberíades, caminos lucanos de Emaús, tumbas vacías de Mateo...? ¿Será por razón semejante a la escasez de versículos sobre el Resucitado en Marcos?

Nos deja Salzillo, como Marcos con su “teología desde abajo”, con el interrogante al final del Evangelio. Se acaba en puntos suspensivos ante la gran incógnita: el enigma del triunfo en apariencia del mal con la muerte injusta del inocente justo acusado y acosado... Solo con ojos de fe se descubre que el ejecutado y colgado es “El que Vive para siempre”.

La respuesta la da el dedo de san Juan señalando al interior de nuestras casas y vidas: ahí es donde se muestra la verdad de la resurrección. No hay que buscar al Resucitado en tumbas vacías o en apariciones truculentas. Resucitar no es revivir en esta vida, sino vivir para siempre en Dios. El Resucitado no se filtra mágicamente por las paredes, sino vive y anima a la comunidad que practica el movimiento desencadenado por Él: la tarea de descolgar a quienes viven en crucifixión.

El dedo del san Juan de Salzillo convierte el via crucis de Pasión en via lucis de Resurrección: en vez del dedo inquisitorialmente condenador de Caifás y sus portaestandartes, que anatematizan y excomulgan, mejor el dedo sugerengtemente invitador, que señala dónde está la esperanza y desde dónde se la encuentra. Ese dedo encarna la cristología desde abajo y la teología de la praxis de liberación. Apunta a la Presencia que se hace patente en la solidaridad cotidiana como epifanía de la Vida.

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06 Mar 2010

EN LA CUERDA FLOJA

Escrito por: juan-masia-clavel-blogger- el 06 Mar 2010 - URL Permanente

Tres ideogramas japoneses: Verdad, belleza y paz.

 (Makoto: Verdad, Autenticidad)

雪・月・華 (Setsu-Getsu-Ka: Nieve, luna, flores; naturaleza, belleza)

(Wa: Paz)

Al presentar el libro “Vivir en la frontera”, escrito “entre Oriente y Occidente”, en el que convive la búsqueda de la armonía oriental con la denuncia de la anómala situación eclesial en la actualidad de su país, recuerda el autor anécdotas de su estancia en un contexto cultural que obliga a “cambiar el chip” para vivir y pensar las creencias y revisar las teologías ante el reto de lo diferente.

Tu clase, demasiado clara para ser verdad”, dijo el alumnado de filosofía en Tokyo. “Tu explicación, demasiado dogmática para ser espiritual. Tu moral, demasiado imperativa para ser buena”, dijo el alumnado japonés de teología. “Tu estilo caligráfico, demasiado simétrico para ser bello”... y así hasta ciento.

El reto oriental desmonta, descoloca, despoja, desengaña y, sobre todo, desata

El evangelizador, evangelizado. aprende a “vivir en la frontera”. Sin compartimentos estancos para verdad y belleza, libertad, paz y justicia. Tender puentes, idas y vueltas de complementaridad...

Pasan los años y regresa el autor a su país. Lo encuentra muy cambiado. Pasó la primera transición (democracia); la segunda transición (alternancia en el gobierno); la tercera transición (sana laicidad, pluralismo y convivencia)... Pero la transición cultural parece asignatura pendiente..

Desconcierto del autor por la pervivencia en el estado españól de los dualismos denunciados por Machado y Unamuno: blanco y negro, rojo y azul, odio teológico y odio antiteológico, quema de herejes o quema de conventos, siempre una de las dos partes nos traspasa el corazón... Incapacidad de este país para jugar a las siete y media sin quedarse corto ni pasarse.

Visita el autor al maestro del Zen y le pide: “Dibújeme, por favor, unos ideogramas para que agradezca con un obsequio simbólico la amabilidad de las tres personas que hacen la presentación del libro”. “Dime algún rasgo suyo”, interroga el maestro. “Presenta un pensador, comenta un poeta y pone el colofón un político”. Tras un largo silencio, el maestro dibujó en tres cuadritos los caracteres siguientes:

La Verdad, para que el pensamiento no cese de buscarla, sin creer que ya la tiene.

La Naturaleza (nieve, luna, flores), para que la poesía se identifique con ella,

La Paz, para que la política armonice los conflictos y construya la convivencia.

“Y para mí, ¿qué me dibuja?”, pregunta el autor. Sonríe el maestro y entrega una cartulina en blanco: “Vacíate. Piérdete para encontrarte”.

(Palabras del autor en la presentación del libro “Vivir en la frontera”, ed. Nueva utopía, el 4 de Marzo, en el Salón de Actos del Calasancio)

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03 Mar 2010

EN VEZ DE "EXORCIZAR", "DES-IDEOLOGIZAR"

Escrito por: juan-masia-clavel-blogger- el 03 Mar 2010 - URL Permanente

El Satanás de Mc 1,13 escenifica dramáticamente la tentación de optar por la vía del poder y el dominio, que habría apartado a Jesús de su misión, como también aparta hoy a la comunidad,

“Tentado por Satanás, estaba entre las fieras y los ángeles le prestaban servicio”, dice el texto de Marcos, triple flash emblemático de la humanidad de Jesús humanizando nuestra humanidad tentada.

Cuando nos encontramos entre “fieras” (metáfora de las amenazas y temores infundados), nos entra miedo, que desencadena agresividad. Cuando nos encontramos entre “ángeles” (metáfora de las adulaciones injustificadas para “hacer méritos” y “obtener opuestos”) que nos persuadan de que hemos de ser servidos en vez de servir), acabamos creyéndonoslo, es decir, creyéndonos con derecho a ser servidos.

En ambos casos somos tentados desde nuestro interior por nuestros brotes de inseguridad, agresividad, omnipotencia infantil narcisista y ansia de dominio y poder manipuladores (tentaciones todas en las que, según dice bien nuestro hermano Benedicto, se cae a menudo en el ámbito eclesiástico; véanse , para muestra, las reacciones pueriles de algunos portavoces de instancias dirigentes eclesiásticas convertidos en inquisidores).

Jesús, por contraste, que había sido llevado al desierto “empujado” por el Espíritu, ni teme a las “fieras”, ni se enorgullece porque le sirvan “ángeles”, ni se deja engañar por la ideología escenificada en la coreografía diabólica.

Curiosamente, cuando Marcos dice que el Espíritu “empujó” a Jesús al desierto, dice en griego “ek-ballei”, la misma palabra que usa para “expulsar el mal” de las víctimas que se creían poseídas. La persona creyente, en vez de creer en el diablo y hacer caso a psicóticos manipuladores de la fe del carbonero, cree en Jesús y como él, se deja empujar por el Espíritu para librarse del mal y cooperar a “expulsar y exorcizar” las ideologías del mal dominadoras del mundo.

La comunidad creyente dice de cara al mal del mundo: “ Hýpage, vade retro, da marcha atrás y aléjate, Satanás”(Mt 4, 10). También en Lc 4 Jesús es guiado “siendo conducido en espíritu por el Espíritu” y encontrando “el tropiezo “ (peirasmón) de lo diabólico o demoníaco, la ideología del poder personificada simbólicamente en la figura mitológica del diablo.

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27 Feb 2010

CHINA NO DESMONTA UN MONUMENTO CRISTIANO

Escrito por: juan-masia-clavel-blogger- el 27 Feb 2010 - URL Permanente

Sobre Monteagudo de Murcia desde Xian de China

(Publicado en La Verdad, de Murcia, el 27 dde febrero, 2010)

Los mini-disquetes, tras desplazar a la generación anterior de archivadores, fueron sustituidos por los CD. Estos, a su vez, dieron paso a dispositivos extraíbles liliputienses. Cada versión hace vieja la anterior. Hoy caben cada vez más 'gigas' en menor tamaño de disco duro externo. ¿Cuánto durarán sin averiarse nuestras copias de seguridad? Pero hay archivos con siglos de vida. No solo los 'Rollos del Mar Muerto'. Hay documentos en piedra -¿les llamaremos disquetes perdurables?- con supervivencia de siglos.

No dejen de visitar en la gira turística por China el primer salón del Museo de las Estelas del Bosque de Piedra, en Xian, en el noroeste del país. Tallado sobre la estela pétrea de más de cuatro metros de altura, se lee el Sutra de la Piedra, de más de mil quinientos años de antigüedad. Es parte de la mayor colección mundial de estelas, biblioteca de piedra en que los antiguos chinos grabaron textos importantes en un material duradero.
En el segundo salón se conserva la Piedra de la Iglesia de Oriente, que es el 'Registro de la transmisión a China de la Religión de la luz', es decir, del cristianismo. Mezclando temas de lenguaje taoísta e iconografía budista, se refiere a Jesús, «Señor del Vacío, que fue condenado a la cruz , para que pudieran salvarse las personas de todos los ámbitos».
Las perícopas del Sutra de Jesucristo entretejen frases emblemáticas del Evangelio con reminiscencias taoístas: «Nadie ha visto a Dios. Dios es como el viento. Está en todo y en todas partes... La humanidad vive porque está llena de su aliento vital. Todos los grandes maestros son movidos por este viento. Podemos oírlo, pero no vemos su sombra... El Mesías mostró a todos el camino del Cielo. Viajaba enseñando y haciendo curaciones. Entregó su cuerpo a los malvados por causa de todos los seres vivientes. Lo colgaron de un patíbulo de madera, junto a dos criminales. Eso fue en el sexto día purificador y vegetariano. La oscuridad se cernió sobre el mundo, la tierra tembló. Quienes vieron esto creyeron que él era el que afirmaba ser. Quienes sienten estas palabras con el corazón son verdaderos discípulos suyos...».
Tras las persecuciones del siglo IX se va extinguiendo aquel cristianismo chino y a mediados del XI el monasterio de Da Quin, en Xian, queda abandonado. Pero la piedra es garantía del recuerdo. De 1383 data un monumento en aquellas cercanías con la descripción del Monasterio de la Cruz. La lápida está coronada por una cruz y unas manos orantes entrelazadas sobre el fondo de escamas del dragón, interpenetrándose los estilos cristiano y chino.
En 1998, el investigador Martin Palmer, autor de 'Los Sutras de Jesús' (2001; trad. cast en Ed. Edaf, 2002), visita el lugar en que se había descubierto en 1625, la estela de piedra cristiana. Una monja del templo budista le confirma que la pagoda en ruinas de la explanada vecina fue un antiguo monasterio cristiano: «El monasterio fue construido por monjes que vinieron de Occidente y creían en un solo Dios».
Informado el Gobierno comunista del valor arqueológico del emplazamiento, decide restaurarlo.
Cuando un año después vuelve Palmer, invitado por el Gobierno local, a visitar la pagoda, la encuentra cubierta de andamiaje y en obras de restauración, convertida en centro de interés arqueológico. «Nos esperaba, cuenta, un comité de bienvenida compuesto por el encargado de la excavación, el magistrado local y dos expertos en arte del Museo Provincial de Xian» (p.43).
En su interior encuentran la pintura mural de un ángel; una escena en relieve de piedra de la Natividad, con la imagen de María reclinada con la postura de piernas de estilo icónico occidental, pero con las cinco montañas sagradas del taoísmo como telón de fondo; una representación de Jonás, descansando bajo el arbusto de ricino a las afueras de Nínive. «En la segunda planta permanecimos un rato, dice el autor, cinco chinos y un inglés -cristianos, comunistas, taoístas y budistas- con gran respeto ante la imagen que habíamos dado en llamar Nuestra Señora de China, era algo superior a nosotros que nos contemplaba en silencio» (p.54).
Hacía tiempo que quería recomendar a los lectores el libro de Palmer. La oportunidad me la brinda la noticia increíble y desagradable de que,en Murcia, alguien sin sentido de la historia y la cultura tuvo la peregrina idea de solicitar que desmonten el Cristo de Monteagudo.
Por favor, díganle al abogado Mazón que organice con su equipo un viaje a China para informarse sobre la conservación y protección de monumentos culturales religiosos. Le serviría de referencia para respetar la atalaya mestiza islámico-cristiana de Monteagudo

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SOBRE MÍ

Juan Masiá Clavel.

Jesuita, Profesor de Ética en la Universidad Sophia (Tokyo) desde 1970, ex-Director de la Cátedra de Bioética de la Universidad Pontificia Comillas,, Investigador del Centro de Estudios sobre la Paz de la Sección japonesa de la Conferencia Mundial de Religiones por la Paz (WCRP), en Tokyo.

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