12 Feb 2013

¿DIMITIR COMO DIOS MANDA?

Escrito por: juan-masia-clavel-blogger- el 12 Feb 2013 - URL Permanente

¿DIMITIR COMO DIOS MANDA?

Juan Masiá

Se esperaba y necesitaba que Juan Pablo II dimitiera, pero no lo hizo. Se temía que no lo hiciera Benedicto, pero dio el paso. Ni Pablo VI, ni Juan Pablo II permitieron dimitir al “Papa negro”. Pero Benedicto dio luz verde a la dimisión del General jesuita Kolvenbach. ¿Tenía prevista la suya contra la tradición secular? No es tan inesperada la noticia como acentúa incluso el periodismo religioso vaticanista.

Si un “cardenal-halcón” como Sodano, antes aspirante a sucesor del Papa polaco, ve la noticia de dimisión del Papa alemán “como un rayo” y un politico financiero italiano como Monti se “siente turbado” por lo imprevisto , será más bien señal de que no es una desgracia, sino una revelación o una profecía.

Pero si se alegran obras y movimientos neoconservadores, mucho más a la derecha ultracatólica que el centro-derecha ratzingeriano, entonces será señal de preocupación. Conspicuos vaticanistas señalan que hay mucha verdad entre líneas en la frase del portavoz Lombardi: “no es dimisión por enfermedad, sino por razón personal”. Pero no iremos tan lejos con morbo novelista como para ver tramas a lo Borgia cuando fallece un Papa al mes de elegido o dimite otro a los ocho años en el cargo.

Celebramos el cincuenta aniversario del Concilio Vaticano II. Año de la Fe, símbolo ambivalente de avance y restauración: ¿Aceleración, freno o marcha atrás? Cuando el Cardenal Ratzinger pronunció antes del Conclave su discurso contra el relativismo, auguraba un pontificado inquisitorial. La primera homilía pastoral y las primeras encíclicas del Papa Benedicto sobre amor y esperanza mostraron otra imagen: al centro, al Evangelio, a lo esencial. No era la misma inquisición del papado anterior; tampoco el joven teólogo reformista de los años sesenta. Pesó sobre su era la sombra del secretismos ante la pederastia. No despejó la nube a pesar de los vientos del Vatileaks.

En el anuncio de su dimisión, Benedicto se designa “obispo de Roma y sucesor de San Pedro”, en vez de “Vicario de Cristo”, expresión usada desde el siglo XII. Al fin hizo caso a su colega y fraternalmente crítico Hans Küng, que indicaba la inexactitud teológica de dicho título.

En 1965 Pablo VI, con concesiones, concluyó el Concilio de Juan XXIII. En la década siguiente, avances en lo social y frenos en matrimonio y familia. Los 25 años de Juan Pablo II, con Ratzinger segundo de a bordo, fueron de sutil marcha atrás, citando al Concilio para decir o hacer lo contrario: nombramientos de obispos neoconservadores, represión a teólogos, censuras a publicaciones y seminarios, documentos negativos sobre bioética y sexualidad, rechazo de la promoción de la mujer al ministerio eclesial, rubricismo litúrgico.... En 1984 se publicó el Informe sobre la Fe del cardenal Ratzinger, manifiestamente restauracionista.

Como Papa, se esfuerza Benedicto por centrar la barca de Pedro. Le atacan los extremos, mientras revolotean los cuervos del carrerismo eclesiástico en la Curia Vaticana. (¿Fue traición o fidelidad lo del mayordomo? ¿Lo destapará Giorgio algún día?). Su discurso a los cardenales sobre la interpretación del Concilio fue programático: ni ruptura de la tradición, ni renuncia a la renovación.

¿Qué pensar del Conclave? ¿Es posible un milagro como en 1958 con Juan, el Papa Bueno? ¿O involución endogámica por votantes nombrados por Benedicto y su predecesor? Es la cara humana de la institución: luchas de poder y carrerismo eclesiástico, denunciado por el mismo Benedicto. Creyentes de buena voluntad, con optimismo cristiano, invitan a confiar en el Espíritu Santo. Pero ya saben el chiste. Para proteger de excrementos la cúpula de San Pedro han instalado redes eléctricas que espantan palomas. No podrá el Espíritu Santo entrar volando hasta el Conclave.

(Publicado en El País, 13 de febrero, 2013)


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07 Abr 2010

Salzillo esculpe preguntas.

Escrito por: juan-masia-clavel-blogger- el 07 Abr 2010 - URL Permanente


Semana de Pascua. ¿Adónde apunta el dedo de san Juan?

La retórica de sermones y homilías está llena de respuestas a preguntas que nadie hace o de contestaciones superficiales a interrogaciones profundas. Por ejemplo, cuando el predicador de turno invita a aguantar con paciencia el dolor diciendo: “No hay mal que por bien no venga”. O cuando trata de consolar con la cantinela: “Por algo lo permitió la Providencia”.

Hay otra forma de creer más sincera, la de quien aprende a orar en forma de queja y preguntar por la esperanza ante el silencio de Dios. Esta teología piensa la fe desde abajo, a ras de tierra. Salzillo la intuyó y plasmó en expresiones de sus esculturas.
La Verónica tiene un rostro interrogante que impresiona: mientras muestra el paño que enjugó el rostro ensangrentado, sus ojos están diciendo a gritos sin palabras: “¿Y qué hacemos con esto?¿Quién me lo explica? ¿Para qué hablar?”

El Jesús de Getsemaní está preguntando: “¿Y de qué me sirve que el ángel sea bello y diga hermosas palabras, si lo que a mí me pasa no hay quien lo alivie, de qué sirve el paliativo sin efecto si a quien le duele le duele?

La mano derecha de Jesús deteniendo a Pedro mientras se deja besar por Judas, cuestiona: “¿Qué se gana con echar mano de la espada?”... Pero, sobre todo, manos de la Dolorosa y dedo de san Juan plasman los interrogantes de muerte y resurrección.

La Dolorosa es pura pregunta sin respuesta de madre dolorida ante la muerte injusta del hijo inocente. Sus manos y ojos reverberan al sol matutino gritando un “¿por qué, Señor, por qué?” Dicen que se inspiró el escultor en la madre huertana que perdió a su hijo. No se puede exaltar el dolor por el dolor, ni canonizar el dolorismo de interpretaciones sesgadas de la Pasión. No tiene más mérito quien más sufre, ni envía Dios dolores como castigos, ni los planea para sacar de ellos presuntos bienes, ni se derrama sangre para pagar deudas a una divinidad airada... Si Jesús salva, no es gracias a la cruz, sino a pesar de ella: porque el inocente ajusticiado vive para siempre en Dios, garantía de esperanza.

San Juan, señalando con el dedo al interior de nuestras casas, mientras lo contemplamos pasar por delante de los balcones, es pura pregunta: “¿Por qué buscáis en el cementerio al que está vivo en otro lugar?” Y su dedo señala: “¿No os habéis dado cuenta de que está ahí dentro, en vuestra casa?”

Mi pregunta a Salzillo sería: “¿Por qué, junto a tantas imágenes de Pasión, no hizo con el mismo arte una colección de pasos con las escenas pascuales: pescas joaninas en Tiberíades, caminos lucanos de Emaús, tumbas vacías de Mateo...? ¿Será por razón semejante a la escasez de versículos sobre el Resucitado en Marcos?

Nos deja Salzillo, como Marcos con su “teología desde abajo”, con el interrogante al final del Evangelio. Se acaba en puntos suspensivos ante la gran incógnita: el enigma del triunfo en apariencia del mal con la muerte injusta del inocente justo acusado y acosado... Solo con ojos de fe se descubre que el ejecutado y colgado es “El que Vive para siempre”.

La respuesta la da el dedo de san Juan señalando al interior de nuestras casas y vidas: ahí es donde se muestra la verdad de la resurrección. No hay que buscar al Resucitado en tumbas vacías o en apariciones truculentas. Resucitar no es revivir en esta vida, sino vivir para siempre en Dios. El Resucitado no se filtra mágicamente por las paredes, sino vive y anima a la comunidad que practica el movimiento desencadenado por Él: la tarea de descolgar a quienes viven en crucifixión.

El dedo del san Juan de Salzillo convierte el via crucis de Pasión en via lucis de Resurrección: en vez del dedo inquisitorialmente condenador de Caifás y sus portaestandartes, que anatematizan y excomulgan, mejor el dedo sugerengtemente invitador, que señala dónde está la esperanza y desde dónde se la encuentra. Ese dedo encarna la cristología desde abajo y la teología de la praxis de liberación. Apunta a la Presencia que se hace patente en la solidaridad cotidiana como epifanía de la Vida.

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06 Mar 2010

EN LA CUERDA FLOJA

Escrito por: juan-masia-clavel-blogger- el 06 Mar 2010 - URL Permanente

Tres ideogramas japoneses: Verdad, belleza y paz.

 (Makoto: Verdad, Autenticidad)

雪・月・華 (Setsu-Getsu-Ka: Nieve, luna, flores; naturaleza, belleza)

(Wa: Paz)

Al presentar el libro “Vivir en la frontera”, escrito “entre Oriente y Occidente”, en el que convive la búsqueda de la armonía oriental con la denuncia de la anómala situación eclesial en la actualidad de su país, recuerda el autor anécdotas de su estancia en un contexto cultural que obliga a “cambiar el chip” para vivir y pensar las creencias y revisar las teologías ante el reto de lo diferente.

Tu clase, demasiado clara para ser verdad”, dijo el alumnado de filosofía en Tokyo. “Tu explicación, demasiado dogmática para ser espiritual. Tu moral, demasiado imperativa para ser buena”, dijo el alumnado japonés de teología. “Tu estilo caligráfico, demasiado simétrico para ser bello”... y así hasta ciento.

El reto oriental desmonta, descoloca, despoja, desengaña y, sobre todo, desata

El evangelizador, evangelizado. aprende a “vivir en la frontera”. Sin compartimentos estancos para verdad y belleza, libertad, paz y justicia. Tender puentes, idas y vueltas de complementaridad...

Pasan los años y regresa el autor a su país. Lo encuentra muy cambiado. Pasó la primera transición (democracia); la segunda transición (alternancia en el gobierno); la tercera transición (sana laicidad, pluralismo y convivencia)... Pero la transición cultural parece asignatura pendiente..

Desconcierto del autor por la pervivencia en el estado españól de los dualismos denunciados por Machado y Unamuno: blanco y negro, rojo y azul, odio teológico y odio antiteológico, quema de herejes o quema de conventos, siempre una de las dos partes nos traspasa el corazón... Incapacidad de este país para jugar a las siete y media sin quedarse corto ni pasarse.

Visita el autor al maestro del Zen y le pide: “Dibújeme, por favor, unos ideogramas para que agradezca con un obsequio simbólico la amabilidad de las tres personas que hacen la presentación del libro”. “Dime algún rasgo suyo”, interroga el maestro. “Presenta un pensador, comenta un poeta y pone el colofón un político”. Tras un largo silencio, el maestro dibujó en tres cuadritos los caracteres siguientes:

La Verdad, para que el pensamiento no cese de buscarla, sin creer que ya la tiene.

La Naturaleza (nieve, luna, flores), para que la poesía se identifique con ella,

La Paz, para que la política armonice los conflictos y construya la convivencia.

“Y para mí, ¿qué me dibuja?”, pregunta el autor. Sonríe el maestro y entrega una cartulina en blanco: “Vacíate. Piérdete para encontrarte”.

(Palabras del autor en la presentación del libro “Vivir en la frontera”, ed. Nueva utopía, el 4 de Marzo, en el Salón de Actos del Calasancio)

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03 Mar 2010

EN VEZ DE "EXORCIZAR", "DES-IDEOLOGIZAR"

Escrito por: juan-masia-clavel-blogger- el 03 Mar 2010 - URL Permanente

El Satanás de Mc 1,13 escenifica dramáticamente la tentación de optar por la vía del poder y el dominio, que habría apartado a Jesús de su misión, como también aparta hoy a la comunidad,

“Tentado por Satanás, estaba entre las fieras y los ángeles le prestaban servicio”, dice el texto de Marcos, triple flash emblemático de la humanidad de Jesús humanizando nuestra humanidad tentada.

Cuando nos encontramos entre “fieras” (metáfora de las amenazas y temores infundados), nos entra miedo, que desencadena agresividad. Cuando nos encontramos entre “ángeles” (metáfora de las adulaciones injustificadas para “hacer méritos” y “obtener opuestos”) que nos persuadan de que hemos de ser servidos en vez de servir), acabamos creyéndonoslo, es decir, creyéndonos con derecho a ser servidos.

En ambos casos somos tentados desde nuestro interior por nuestros brotes de inseguridad, agresividad, omnipotencia infantil narcisista y ansia de dominio y poder manipuladores (tentaciones todas en las que, según dice bien nuestro hermano Benedicto, se cae a menudo en el ámbito eclesiástico; véanse , para muestra, las reacciones pueriles de algunos portavoces de instancias dirigentes eclesiásticas convertidos en inquisidores).

Jesús, por contraste, que había sido llevado al desierto “empujado” por el Espíritu, ni teme a las “fieras”, ni se enorgullece porque le sirvan “ángeles”, ni se deja engañar por la ideología escenificada en la coreografía diabólica.

Curiosamente, cuando Marcos dice que el Espíritu “empujó” a Jesús al desierto, dice en griego “ek-ballei”, la misma palabra que usa para “expulsar el mal” de las víctimas que se creían poseídas. La persona creyente, en vez de creer en el diablo y hacer caso a psicóticos manipuladores de la fe del carbonero, cree en Jesús y como él, se deja empujar por el Espíritu para librarse del mal y cooperar a “expulsar y exorcizar” las ideologías del mal dominadoras del mundo.

La comunidad creyente dice de cara al mal del mundo: “ Hýpage, vade retro, da marcha atrás y aléjate, Satanás”(Mt 4, 10). También en Lc 4 Jesús es guiado “siendo conducido en espíritu por el Espíritu” y encontrando “el tropiezo “ (peirasmón) de lo diabólico o demoníaco, la ideología del poder personificada simbólicamente en la figura mitológica del diablo.

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27 Feb 2010

CHINA NO DESMONTA UN MONUMENTO CRISTIANO

Escrito por: juan-masia-clavel-blogger- el 27 Feb 2010 - URL Permanente

Sobre Monteagudo de Murcia desde Xian de China

(Publicado en La Verdad, de Murcia, el 27 dde febrero, 2010)

Los mini-disquetes, tras desplazar a la generación anterior de archivadores, fueron sustituidos por los CD. Estos, a su vez, dieron paso a dispositivos extraíbles liliputienses. Cada versión hace vieja la anterior. Hoy caben cada vez más 'gigas' en menor tamaño de disco duro externo. ¿Cuánto durarán sin averiarse nuestras copias de seguridad? Pero hay archivos con siglos de vida. No solo los 'Rollos del Mar Muerto'. Hay documentos en piedra -¿les llamaremos disquetes perdurables?- con supervivencia de siglos.

No dejen de visitar en la gira turística por China el primer salón del Museo de las Estelas del Bosque de Piedra, en Xian, en el noroeste del país. Tallado sobre la estela pétrea de más de cuatro metros de altura, se lee el Sutra de la Piedra, de más de mil quinientos años de antigüedad. Es parte de la mayor colección mundial de estelas, biblioteca de piedra en que los antiguos chinos grabaron textos importantes en un material duradero.
En el segundo salón se conserva la Piedra de la Iglesia de Oriente, que es el 'Registro de la transmisión a China de la Religión de la luz', es decir, del cristianismo. Mezclando temas de lenguaje taoísta e iconografía budista, se refiere a Jesús, «Señor del Vacío, que fue condenado a la cruz , para que pudieran salvarse las personas de todos los ámbitos».
Las perícopas del Sutra de Jesucristo entretejen frases emblemáticas del Evangelio con reminiscencias taoístas: «Nadie ha visto a Dios. Dios es como el viento. Está en todo y en todas partes... La humanidad vive porque está llena de su aliento vital. Todos los grandes maestros son movidos por este viento. Podemos oírlo, pero no vemos su sombra... El Mesías mostró a todos el camino del Cielo. Viajaba enseñando y haciendo curaciones. Entregó su cuerpo a los malvados por causa de todos los seres vivientes. Lo colgaron de un patíbulo de madera, junto a dos criminales. Eso fue en el sexto día purificador y vegetariano. La oscuridad se cernió sobre el mundo, la tierra tembló. Quienes vieron esto creyeron que él era el que afirmaba ser. Quienes sienten estas palabras con el corazón son verdaderos discípulos suyos...».
Tras las persecuciones del siglo IX se va extinguiendo aquel cristianismo chino y a mediados del XI el monasterio de Da Quin, en Xian, queda abandonado. Pero la piedra es garantía del recuerdo. De 1383 data un monumento en aquellas cercanías con la descripción del Monasterio de la Cruz. La lápida está coronada por una cruz y unas manos orantes entrelazadas sobre el fondo de escamas del dragón, interpenetrándose los estilos cristiano y chino.
En 1998, el investigador Martin Palmer, autor de 'Los Sutras de Jesús' (2001; trad. cast en Ed. Edaf, 2002), visita el lugar en que se había descubierto en 1625, la estela de piedra cristiana. Una monja del templo budista le confirma que la pagoda en ruinas de la explanada vecina fue un antiguo monasterio cristiano: «El monasterio fue construido por monjes que vinieron de Occidente y creían en un solo Dios».
Informado el Gobierno comunista del valor arqueológico del emplazamiento, decide restaurarlo.
Cuando un año después vuelve Palmer, invitado por el Gobierno local, a visitar la pagoda, la encuentra cubierta de andamiaje y en obras de restauración, convertida en centro de interés arqueológico. «Nos esperaba, cuenta, un comité de bienvenida compuesto por el encargado de la excavación, el magistrado local y dos expertos en arte del Museo Provincial de Xian» (p.43).
En su interior encuentran la pintura mural de un ángel; una escena en relieve de piedra de la Natividad, con la imagen de María reclinada con la postura de piernas de estilo icónico occidental, pero con las cinco montañas sagradas del taoísmo como telón de fondo; una representación de Jonás, descansando bajo el arbusto de ricino a las afueras de Nínive. «En la segunda planta permanecimos un rato, dice el autor, cinco chinos y un inglés -cristianos, comunistas, taoístas y budistas- con gran respeto ante la imagen que habíamos dado en llamar Nuestra Señora de China, era algo superior a nosotros que nos contemplaba en silencio» (p.54).
Hacía tiempo que quería recomendar a los lectores el libro de Palmer. La oportunidad me la brinda la noticia increíble y desagradable de que,en Murcia, alguien sin sentido de la historia y la cultura tuvo la peregrina idea de solicitar que desmonten el Cristo de Monteagudo.
Por favor, díganle al abogado Mazón que organice con su equipo un viaje a China para informarse sobre la conservación y protección de monumentos culturales religiosos. Le serviría de referencia para respetar la atalaya mestiza islámico-cristiana de Monteagudo

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25 Feb 2010

¿QUIÉN ES EL ENEMIGO, EL MALO O EL MAL?

Escrito por: juan-masia-clavel-blogger- el 25 Feb 2010 - URL Permanente

Otra manera de personificar simbólicamente el mal, en el imaginario mitopoético bíblico, es llamarle el Malo, el Maligno, el Perverso, en griego ho ponerós.

Dice, por ejemplo, Jesús: “Que vuestro sí sea un sí, y vuestro no, un no; lo que pasa de ahí es cosa del Malo” (Mt 5, 37). No está afirmando, claro, la existencia personal del Maligno, sino llamando a la honestidad contra la mentira.

Al final del Padrenuestro, en Mateo 6,13, dice “líbranos del Malo” (tou poneroû), que Lc convertirá en “no nos dejes ceder a la tentación” (Lc 11,4: peirasmón).

Cuando venimos al mundo nos lo encontramos ya como un ambiente enrarecido (como el humo del tabaco en una habitación con muchos fumadores): cuando ponemos de nuestra parte el mal, aumentamos ese ambiente enrarecido (como si, en vez de ventilar, hubiésemos encendido un puro en esa habitación).

El mal original es el que nos precede y está ya ahí, el mal individual es el que ponemos nosotros. Tan cierto es que lo pongo yo como que, desde mi interior, mi lado oscuro, me siento empujado a ponerlo. Son las dos caras del enigma irracionalizable del mal, simbolizadas en la imagen de la serpiente.

Cada vez que cedemos a la tentación, nos dejamos arrastrar por lo que el evangelio llama “manera perversa de actuar”, la manera que denunciaba Jesús cuando decía que “el mundo me odia, porque desenmascaro que sus maneras de actuar (sus erga, en griego; su opus, en latín) son perversas (ponerá, en griego; Jn 7,7).

Justo al revés, es el modo de actuar de Jesús, siempre embarcado y embarcándonos en el ergon de "las redes", en el opus del Dios Padre y Madre. El alimento de Jesús era hacer la voluntad de quien le envió, por eso vivía para el ergon tou theou, para el opus Dei y no para el opus diaboli (Jn 4,34).

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23 Feb 2010

SIN FE EN DEMONIOS, LIBRARSE DEL MAL

Escrito por: juan-masia-clavel-blogger- el 23 Feb 2010 - URL Permanente

Creer en la liberación del mal, sin creer en los demonios

La palabra “diablo” viene del griego “diábolos”, que se traduce por “calumniador” o “chismoso”. Cuando Tito (2,3) o Timoteo (1Tim 3, 11) reprenden a un grupo de personas de sus comunidades, que enredaban con sus cotilleos, les dicen: “no seáis chismosas” (en griego, “diabólous”; hoy día, corregimos el texto y decimos “chismosos/as”, porque sabemos que hay en las comunidades hombres chsimosos y no solo mujeres chismosas).

En algún texto del Nuevo Testamente se usa el término “diablo” como traducción equivalente de “Satán”: “Agarró al dragón, la serpiente primordial, el diablo o Satanás” (Apoc 20,2). Naturalmente, se trata de un lenguaje mitológico, que no nos obliga a creer en la existencia de ningún ser personal llamado Satán.

Cuando Judas ha decidido traicionar a Jesús, el evangelista Juan dice que “en cuanto recibió la sopa de pan que le dió Jesús, entró en él Satanás” (Jn 13,27). Obviamente, no significa que Judas estuviese poseído por un demonio. Tampoco, ni mucho menos, que Jesús lo endemoniase metiéndole al diablo dentro con la sopa de pan. Con esa manera de hablar se está poniendo de relieve la presencia del mal en el interior de Judas. Mejor traducción para estos casos, puestos a personificar metafóricamente el mal, sería hablar del “enemigo”. De hecho en el lenguage de algunos textos de la Biblia hebrea el término se refiere al “adversario” que presenta en un juicio la acusación, diríamos al fiscal (Ps 109-108-, 6: “nombra un acusador...”).

Se comprende que en el libro de Job sirva esta expresión para referirise a un personaje supuestamente miembro de la corte celestial que le acusa ante Dios (Job 1,6-2; 2, 1-7). En esa mitopoética del libro de Job, ángeles servidores y ángeles envidiosos, como el llamado Satán, aparecen como criaturas sometidas al Dios único. Posteriormente se va separando la figura de Satán hasta convertirlo en un espíritu maligno, envidioso y celoso de los humanos, que trata de lograr su perdición, y enemigo de Dios. Se ve a este personaje como príncipe de los ángeles caídos y separados de Dios, como “Jefe de los demonios”, ya desde antes de la creación del mundo expulsados del cielo.

En la Edad Media se elaboran especulaciones teológicas de demonología en el contexto de reflexionar sobre la creación. Huelga decir la carencia de relevancia hoy día de estas especulaciones que han de ser desmitologizadas, así como ha de ser “des-satanizada” la fe cristiana, que es fe en Dios, es decir abandono confiado incondicional en manos de Dios, y no fe en el diablo.

Escribe atinadamente el teólogo K. Rahner: “La demonología es expresión de la base personal de nuestra culpa y mortalidad que no está en nuestro poder controlar o alcanzar mediante ninguna acción humana en la historia. Es también expresión del hecho de que el mal en el mundo, como una situación humana, tiene cierta profundidad que no es simplemente atribuible al ser humano y a la historia que es sujeto de su control autónomo, sino algo que solamente puede ser superado por la acción escatológica de Dios en Cristo en cumplimiento de su promesa” (Diccionario Sacramentum mundi, “demonología”).

Como se puede ver por la traducción literal del alemán en mal castellano, Rahner lo decía de un modo tan complicado y enrevesado que, como no se entendía, no levantaba sospechas entre los inquisidores de la caverna. Hoy lo decimos de modo que se entienda y se soliviantan “chismosos y chismosas”, mientras quienes están de acuerdo, pero optan por la “prudencias diplomática correcta” para subir en el escalafón eclesial, nos dicen: “Calláte, niño, que se te entiende todo”.

Pero sería peor callarse y no exorcizar el mal. El auténtico exorcismo es el que, creyendo en la liberación del mal por Cristo (1Co 2,8 Jn 12,31; Hechos 12, 7-11), reza pidiendo “líbranos del mal” y se compromete en la obra de la liberación del mal: mal personal, mal interpersonal, mal de la mentira social, mal estructural de la injustia, mal de las ideologías, etc. Liberar de todos esos males es el auténtico exorcismo que está llamada a ejercer toda persona creyente.

La persona creyente cree en Dios, no en el diablo. Sin creer en el diablo, reconoce la presencia del mal en sí misma, en sus relaciones, en la sociedad y sus estructuras, pide la liberación del mal y hace por liberar del mal. Quienes piden los otros “exorcismos” (los de la “posesión diabólica” del timo con sotana...) lo que necesitan es psiquíatra, psicólogo, terapeuta... con buena alimentación y aire sano.
(Continuará)
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18 Feb 2010

TENTACIONES "RELIGIOSAS"

Escrito por: juan-masia-clavel-blogger- el 18 Feb 2010 - URL Permanente

Me tenéis harto, no puedo aguantaros”, dijo Jesús con un cabreo imponente, según cuenta el evangelista Mateo en su versión de los episodios del Tabor (Mt 17, Mc 9 y Lc 9).

Confrontó Jesús tres tentaciones “religiosas” sucesivamente: en la cumbre, en la bajada por la ladera y en el llano.

En la cumbre: la tentación de la religión de evasión pseudo-mística. Pedro aquería hacer tres tiendas e instalarse. ”Se está muy bien aquí”. No había entendido nada de nada mientras Jesús hablaba con los profetas sobre su proximo “éxodo”. Jesús habalaba de salirse y Pedro pensaba en quedarse instalado.

En la bajada por la ladera: la tentación pseudoteológica de racionalizar y convertir la fe en elucubraciones teóricas y dogmáticas. Habían ido discutiendo los discípulos por el camino sobre si Elías reaparecería en este mundo antes de que viniera el Mesias o si sería al revés. “Maestro, unos letrados entendidos dicen que antes, y otros especialistas enteraíllos dicen que después. ¿Cuál de los dos tiene razón?¿Quié es orrtodoxo y quién está equivocado?”. Jesús en esos casos sale por peteneras, como los maestros del Zen y les desconcierta para desmontar la tentación: “¿Conque tiene que venir “don Elías” a poner orden en el patio? Si aunque viniera no serviría de nada. Ya veís, aquí me tenéis diciendo lo de los profetas y no me hacen ni puñetero caso. Y encima dicen que a este tío hay que cargárselo como al Bautista”.

Los discípuilos seguían liados con sus discusiones: “¿Querrá decir el Maestro que el Bautista era Elías redivivo?”

En el llano: la tentación de la religiosidad popular milagrera, supersticiosa y mágica que confunde la epilepsia con la posesión diabólica y espera de Jesús un exorcismo. “Maestro, a mi hijo le dan ataques y se revuelca en el suelo, tus discipulos no han sido capaces de expulsar al diablo, íbamos a llamar al padre Fortea, pero tú, Jesús, tendrás un abracadabra más seguro”. Jesús entonces dijo: “Me tenéis harto, hasta la coronilla. Vaya una generación extraviada (diestramméne) : incapaz de creer en el poder de Dios y creyendo en el poder de los diablos. ¿Hasta cuándo tendré que aguantaros (eos póte anéxomai hymón)?” Se mascaba el silencio, apurado el padre de la criatura y desconcertados los discípulos. De pronto Jesús cambia el “chip” y dice irónicamente. ¿Conque decís que es un demonio? Pues vamos a hacer que se marche. Y se dirigió al niño: “Anda, hijo, ponte en pie, que ya ha pasado el ataque. Y no tengas miedo. No tienes un demonio dentro, estás enfermo, pero puedes curarte si tienes fe en el poder que Dios ha puesto dentro de tí”.

Los discípulos seguían sin entender. “¿Por que no pudimos echar al demonio nosotros? ¿Es que no hicimos bien el ritual?” “Que no, Perico, que no, que no es abracadabra, que a vosotros, lo mismo que al padre de la criatura lo que os falta es fe, creer en el poder de Dios dentro de vosotros y no en magias y demonios. Que no sé cómo hacéroslo entender y me tenéis harto...”

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16 Feb 2010

LA SERPIENTE NO TIENTA, SIMBOLIZA

Escrito por: juan-masia-clavel-blogger- el 16 Feb 2010 - URL Permanente

“Cuando ayer hablé mal de Ticio. en su ausencia, le herí, obré mal”. Así reflexiona Cayo a solas. Quienes le escuchaban le señalaron su prejuicio: se había dejado llevar del rencor. Pero no quiso reconocerlo. Ahora lo reconoce a solas y se dice a sí mismo: ¡Cómo me dejé llevar por el apasionamiento! Claro que quería darle un golpe bajo. En parte lo siento, pero lo cierto es que no me pesa del todo...”

Cayo no se explica lo que le ocurre, lo de la culpabilidad es un lío, ¿tendrá que acabar yendo en busca de terapeuta?

Si Cayo estuviera seguro cien por cien de que una fuerza superior a él le arrastró, el problema se resolvería fácilmente: no es culpable, ha sido el hado, el destino, la Moira griega o como queramos llamarla, o los genes, o las hormonas, o los condicionamientos socio-culturales. Sin hueco para la culpa.

Si Cayo estuviera seguro cien por cien de que es él y nada más que él, con su libertad y responsabilidad, quien hizo daño a Ticio con intención de hacérselo, también la salida es obvia: hay que reconocerlo, pedir perdón y reparar.

Pero lo incomprensible es que tan cierto es que el mal lo hizo Cayo desde su interior como que una fuerza inexplicable, también desde su interior le arrastró a hacerlo. Esa es, decía el filósofo Paul Ricoeur, la contradicción interna, totalmente irracionalizable del fenómeno de la falta y la culpa: somos a la vez arrastrados a “poner” el mal que “ponemos” nosotros. La serpiente, dice el antropólogo hermeneuta, es el símbolo de esta tensión irracionalizable entre ser arrastrado al mal y querer hacer el mal.

En la cuádruple clasificación de los mitos, polémicos (fuerzas de bien y mal en lucha en la creación), órficos (dualismos de almas desterradas), trágicos (Edipos cegados por la divinidad y el destino) y adámicos (escatológicos), solamente en esta cuarta clase ( la del mito bíblico de Adán y Eva) hay lugar para la libertad y responsabilidad. Pero el fenómeno de la falta y la culpa es iracionalizable y exige expresiones simbólicas. Ahí entra en juego la serpiente.

Para huir de confrontar el conflicto de Pablo en Rom 7 (“No hago el bien que quiero, el mal que no quiero, eso ejecuto... en mi cuerpo percibo criterios diferentes...) tendemos a usar la salida del chivo expìatorio: Adán echa la culpa a Eva; Eva echa la culpa a la serpiente; echamos la culpa a las tentaciones y pedimos que exorcicen a los demonios.

Hay que desmitificar las tentaciones, las serpientes y los demonios. Pero, como decía el citado filósofo, desmitificar sin renunciar a la riqueza simbólica del mito. Más bien desmitologizar, es decir, liberarse de los usos ideologicos del mito por parte de las religiones institucionalizadas y redescubrir el valor de sugerencia antropológica de sus símbolos.

Desmontar, por tanto, durante esta cuaresma, las tentaciones, diablos y exorcismos de la religión infantilizada, supersticiosa e inmadura, para redescubrir la importancia de confrontar la presencia de lo demoníaco en nuestro interior, en las relaciones humanas, en la insolidaridad e injusticia social y en la raíz de los males que “ponemos” los humanos y con que nos deshumanizamos.

En una “Cuaresma de crecimiento” el tema de la tentación y lo demoníaco nos confronta con la tarea de reconocernos “animales vulnerables” y “criaturas creadoras”, capaces de poner el mal y el bien; necesitando, por tanto, crecer en liberación y en creatividad, los dos grandes temas de la oración de Jesús y de la liturgia bautismal: “Que llegue tu Reino... Líbranos del mal”. del mal”.

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13 Feb 2010

LA ÚLTIMA TENTACIÓN NO ERA LA CHICA

Escrito por: juan-masia-clavel-blogger- el 13 Feb 2010 - URL Permanente

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Para la celeridad de Google o Firefox no hay fronteras y , sin necesidad de traducción simultánea, ya está enterada este domingo mi feligresía japonesa de la noticia difundida el sábado sobre el congreso polaco de exorcistas.

En el retiro preparatorio de cara al próximo Miércoles de Ceniza, al compartir el eco que nos provoca la lectura de Luc 4, 1-11, hay quienes preguntan: “¿Sabía el demonio quién era Jesús? ¿Practicó Jesús en esa ocasión un exorcismo? ¿No estaba Jesús, por su dividnidad, libre de toda tentación desde el principio?”

“Bueno, bueno, vamos por partes, ¡menuda ristra de preguntas! Ante todo, nada de creer en demonios y exorcismos . Y luego,a ver cómo entendemos qué significa tentación” .

Con cara de desconcierto, insisten en la pregunta: “Entonces, ¿no hay que creer que el demonio tienta y no hay que hacer nada para expulsarlo”.

Respondo: Primero: El demonio no forma parte de nuestro credo. Creemos en Dios, no en el diablo.

Segundo, no hace falta ningún demonio para tentarnos, ya nos bastamos nosogtros solos con nuestro egoismo para eso.

Tercero, el exorcismo es una ingenuidad supersticiosa de quien cree en la posesión demoníaca o en la eficacia del exorcismo para superarla, así como un engaño (¡ojalá no sea un timo!) por parte del exorcista que lo practica engañanmdo a quienes lo solicitan...

Dicho esto, vayamos con la narración de Lucas. Jesús no estuvo ayunando cuarenta días, ni se le apareció ningún diablo en el desierto. Esta mitificación dramática personifica en la figura del diablo el tema de la tentación y escenifica la vivencia que Jesús, como auténtico hombre, tiene de la radical contradicción interna que padecemos los humanos, la que Pablo expresó atinadamente en Rom 7, 15: “Lo que realizo no lo entiendo, pues lo que yo quiero, eso no lo ejecuto y, en cambio, lo que detesto, eso lo hago”.

Las tres tentaciones que escenifican narrativaamente los evangelistas son, en realidad, una única tentación, la tentación de convertir la religión en poder y magia al servicio propio: convertir mágicamente piedras en pan para no morirse de hambre y huir del destin o humano de la muerte, rendirse ante las ideologías del poder para recibir a cambia algunas migajas de dominio y superar las condiciones físicas naturales con un milagro espectacular propio de los deus ex machina que obligue al pueblo sencillo a creer a la fuerza.

Cuando Lucas dice que se aleja el tentador “por un tiempo” hasta otro momento, está adelantando que la hora de la pasión y muerte será para Jesús la de la última tentación.

La tentación para Jesús no era “la chica”, como equivocadamente sugería el pobre filme de Scorsese (nfluído por arraigados prejuicios antifeministas de la tradición cristiana).

¡La última tentación era bajarse de la cruz!/strong>. Le tienta la voz que dice: “sálvate a tí m ismo mágicamente, usa el poder...” (Lc 23, 35-37). Él había orado e invitado a orar en el huerto “para no ceder a esa tentación” (Lc 22,40).

Hoy la iglesia confronta en su seno la tentación cuando se ve inclinada a optar por el poder, o a buscar peso social y cotas de poder en la vida pública, o a imponer al mundo no creyente normativas presuntamente llamadas de “ley natural” o a fomentar entre los creyentes la religiosidad mágica, ya sea en las pseudo-apariciones marianas o en los exorcismos por intercesión del papa polaco...

Pero, puesto que insiste el personal en preguntar sobre tentaciones, tomémonos nuestro tiempo y vamos a comentar durante esta cuaresma el tema de la tentación, tratando de desmitificarlo. Continuará en próximos posts...

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SOBRE MÍ

Juan Masiá Clavel.

Jesuita, Profesor de Ética en la Universidad Sophia (Tokyo) desde 1970, ex-Director de la Cátedra de Bioética de la Universidad Pontificia Comillas,, Investigador del Centro de Estudios sobre la Paz de la Sección japonesa de la Conferencia Mundial de Religiones por la Paz (WCRP), en Tokyo.

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