Apuntes científicos desde el MIT

21 May 2008

Escrito por pere-estupinya

21 May 2008 - Enlace

Cuando Ciencia y Dios se buscan

Esta semana parece que todo conduce a plantear la relación entre Ciencia y Dios.
Ayer leí el artículo de Mónica Salomone sobre neurociencia y creencias religiosas. Buenísimo, sin matices. A los pocos minutos de leerlo, mi amiga Reini me lo adjuntó en un mail aconsejándome que lo tratara en el blog. Luego Federico lo comentó en un post antiguo , y por la tarde recibí un mensaje anónimo a través del “contacto” recomendándome también abordar el tema.
Es un asunto que me incomoda un poco y del que ya se ha hablado largo y tendido. Pero reconozco que en un blog de ciencia donde se aspire a generar ciertos momentos de reflexión, tarde o temprano debíamos abrir un espacio dedicado al encuentro o desencuentro entre ciencia y divinidad.
Por si fuera poco, el martes visité a Owen Gingerich , reconocidísimo historiador de la astronomía y autor del libro “El Universo de Dios ”. Gingerich es uno de los científicos que más abiertamente defienden la compatibilidad absoluta entre ciencia y creencia religiosa, y la existencia de un Dios diseñador como explicación a la complejidad del Universo (nada que ver con la teoría del Diseño Inteligente).
Ya se… he mencionado dos aspectos del debate muy diferentes cualitativamente. La postura de Gingerich representa el intento de encajar la existencia de un Dios “real y creador” con los principios científicos. Y el artículo de Salomone plantea si, independientemente de si existe o no, la selección natural nos ha predispuesto a creer en Dios hasta el punto de poder localizarlo en el cerebro, y por tanto ser sujeto de estudio científico.
A estas alturas de post, seguro que ya tenéis comentarios. Escribidlos antes de que se enfríen. Yo a continuación me limitaré a contextualizar algunas preguntas que me gustaría formaran parte del debate.

¿Es compatible una mentalidad científica con la creencia en un Dios sobrenatural?
No me refiero a las personas que “trabajan” como científicos. Ni a los que hayan estudiado una licenciatura de ciencias. Sino a aquellos cuya forma de interpretar el mundo se basa en los principios básicos de la ciencia. ¿son agua y aceite? Como decía Stephen Jay Gould , ¿o pueden coexistir en un mismo individuo simultáneamente?
En EEUU (un país muy religioso y muy científico a la vez), este debate es una locura. La foto de la izquierda la tomé hace un año (disculpad la calidad), durante mis primeros días en Washington DC. Me dejó perplejo ver que en una librería corriente, en el apartado “Nuevas Tendencias en Ciencia”, había tal cantidad de libros dedicados a este asunto. Todavía continúa igual.
Entre los que se esfuerzan en fusionar ciencia y religión, en un extremo se puede encontrar la postura sencilla y conciliadora de Gingerich, difícil de rebatir científicamente: El universo, sus leyes, y las constantes de la física están tan bien afinadas que no pueden ser fruto del azar. Para él es mucho más coherente pensar que algo lo ha diseñado. De aquí a milagros, ascensiones a los cielos, o saltarse la teoría de la evolución… nada de nada. (obviamente estoy simplificando)
En el otro extremo me encontré un libro que me horrorizó, escrito por el “gran” físico Frank Tipler. En “The Physics of Christianity”, Tipler busca explicaciones científicas a la resurrección, a que una persona virgen pueda engendrar a un hijo varón… Según dice la contraportada de su libro, las creencias esenciales del cristianismo son consistentes (de forma literal) con las leyes de la física. Lo poco que leí del libro, me pareció que de ciencia sólo tenía léxico. Era dogmatismo disfrazado de investigación.
En el otro bando de la batalla se encuentra el crítico y criticado por pretensioso “God Desilusion” de Richard Dawkins , o el bestseller “Why God is no Great ” (porqué Dios no es maravilloso) del periodista Christopher Hitchens. Estos trabajos representan una lucha activa contra la religión que generaría una nueva pregunta: ¿Debe un científico -o quien sea- entrometerse en las creencias religiosas, y promulgar el ateísmo en busca de un mundo mejor?
Disculpad, he desviado del tema. Retomémoslo en el punto acerca de la búsqueda neurocientífica de Dios tratada en el artículo de Salomone , que es quizás más interesante.

¿Es Dios una lacra de nuestro pasado evolutivo?
Más allá de si Dios existe o no, y si las leyes de la física pueden acomodarlo, se asume que la evolución ha tenido motivos suficientes para seleccionar a los individuos o grupos sociales con predisposición a creer en él. Y si esto es así, alguna “marca” en el cerebro habrá quedado. Esto es lo que buscan los neuroteólogos.
Uno de los estudios más famosos fue el de Michael Persinger, que cuando estimuló partes del lóbulo temporal izquierdo de su cerebro, dijo notar una sensación de misticismo y experimentar a Dios por primera vez en su vida. En el capítulo 9 de su libro “Fantasmas en el Cerebro”, el genial V.S Ramachandran explica casos de pacientes con ataques epilépticos localizados en esa misma zona, que sufren experiencias espirituales extremadamente intensas. Algunos creen que allí estaría el “módulo de Dios” en el cerebro.
Otros estudios que tuvieron mucha repercusión fueron los realizados por Andrew Newberg utilizando imágenes de Resonancia Magnética Funcional (fMRI) para analizar los cerebros de monjes budistas Tibetanos y monjas franciscanas mientras rezaban. En su libro “Why God Won’t Go Away", explica su búsqueda de la localización en el cerebro de las experiencias místicas, y el circuito cerebral de la espiritualidad.
No se moja, claro, en si esta actividad está generada internamente por el propio cerebro, o si viene causada por “algo” externo. Los resultados de esas investigaciones se interpretan de dos formas muy diferentes. Para los creyentes son una prueba de que Dios preparó el cerebro para la espiritualidad, y hay fundaciones financiando proyectos que lo demuestren. Para los escépticos, resulta obvio que Dios sólo es un beneficioso engaño ancestral de nuestro cerebro, un órgano no diseñado para buscar la verdad sino para sobrevivir.

Sólo deciros que los links y referencias citadas son parte del curso “Neurociencia y Sociedad” que he estado realizando en el departamento de STS del MIT, y que cuando hablábamos de exageraciones en el uso del fMRI y los intentos de neuroanalizar cualquier aspecto del comportamiento humano, uno de los ejemplos que habitualmente aparecía era justamente la búsqueda de Dios en el cerebro. En este sentido, y en la línea del post sobre neuroarrogancia , ayer también me enviaron este reciente artículo de la revista Wired titulado “Escáneres cerebrales y lectores de la mente? No os creáis el bombo”.

Me he extendido demasiado, y seguro que tenéis mucho que añadir. Adelante!

18 May 2008

Escrito por pere-estupinya

18 May 2008 - Enlace

Vida Sintética

Fue una agradable sorpresa descubrir que habían escogido una foto mía para la portada de “The Legacy”, el librito que los actuales Knight Fellows preparamos para los que vendrán el año siguiente.
Es la excusa perfecta para retomar un tema apasionante que había quedado en el tintero hace unas semanas: Mi visita a Drew Endy , uno de los líderes mundiales en el campo emergente de la biología sintética.
La colonia de bacterias rosáceas que observáis en la foto dibujando las letras MIT no son microorganismos convencionales. Son un producto del laboratorio de Drew, cuyas técnicas en programación de ADN y “Synthetic Biology” van un paso por delante de la manipulación genética “tradicional”.

Olvidad la ingeniería genética (*)
La idea, a lo burdo, es la siguiente: la ingeniería genética, tal y como la entendemos, coge genes de diversas especies, los mezcla, los altera, los duplica, los silencia… juega con las secuencias genéticas y estructuras que ya existen en el mundo vivo. La biología sintética representa un nuevo escalafón: se trata de diseñar estructuras biológicas de novo. Drew Endy me dijo: “quiero diseñar y construir organismos vivos, o programar ADN para que ejecute instrucciones genéticas que se comporten como yo prediga”.
En el fondo se trata de no estar restringidos por la naturaleza, sino de diseñar constituyentes celulares con funciones absolutamente noveles. Drew añade: “hace miles de años nuestros ancestros empezaron a comprender las propiedades de las rocas, sus diferencias… (esto es ciencia, y sería análogo a la biología), luego utilizaron estas rocas y materiales que tenían en su entorno para construir edificios… (esto es tecnología, y equivaldría a la ingeniería genética actual), y posteriormente empezamos a diseñar materiales sintéticos con propiedades mejores de las que podíamos encontrar en la naturaleza (esto es lo que hará la biología sintética).”

Vida desde cero
Cuando le pregunté sobre Craig Venter y su intento de crear vida artificial, puso cara de indiferencia, y dijo: “lo que hace Craig Venter es como ir a una librería, empezar a leer un libro en voz alta, y pedir a un amigo que vaya copiando tus palabras. Luego, revisas el texto y quitas frases, añades alguna de otro libro, modificas palabras… hasta que el resultado es suficientemente diferente como para decir que se trata de una nueva obra. Yo no pretendo esto. Yo quiero escribir un libro desde cero, totalmente original”.

Pero matiza que este no es el principal objetivo de su laboratorio. Su verdadera misión es crear estándares para “hacer fácil y a gran escala” el proceso de construir sistemas vivos. Utiliza el siguiente símil: “Hay gente que diseña lenguajes de programación informáticos, y otros utilizan estos lenguajes para crear aplicaciones como Skype, facebook, google...Yo no estoy interesado en una aplicación determinada, sino en sentar las herramientas y las bases generales de la biología sintética para que permita hacer todo tipo de productos de forma fácil y eficiente.”

"2012: El diseño de cromosomas eucariotas debería ser rutinario" (*)
Sobre aplicaciones futuras, Drew vino a decir un “quien sabe”. Está convencido de que será una revolución, sobretodo en procesos industriales en el campo de la energía, de la agricultura y alimentación, salud… pero de nuevo, él no está interesado en un campo en concreto sino en todos a la vez.
De golpe sacó de un cajón 4 frascos. “¿Sabes qué es esto?”, me preguntó. Leí las etiquetas y respondí: “Guanina, Citosina, Timina y Adenina; las bases del ADN”. Continuó: “Cada frasco vale sólo 250 dólares, son materiales extraídos de caña de azúcar. Con estos 4 frascos, que cuestan 1000 dólares, hay cantidad suficiente para sintetizar 30 veces el material genético de todos los seres humanos de la Tierra. Las posibilidades que esto ofrece son amplísimas. No te puedo decir cuáles serán las primeras grandes aplicaciones, ni cuándo llegarán, pero no es algo de 50 años, ni 30, ni 20. Estamos avanzando a un ritmo exponencial”.


PD:
La foto de la placa de cultivo me la tomó Felix Moser, un investigador del laboratorio de Drew Endy. Le pedí que me enviara un mail con 4 líneas describiendo las bacterias, y por qué eran especiales. Os traduzco literalmente su respuesta:
“Estas bacterias han sido programadas para producir grandes cantidades de proteína fluorescente roja (RFP). Para ello hemos utilizado estructuras estándares disponibles en el “Registro de Partes Biológicas Standard ” del MIT. La comunidad de investigadores en biología sintética, especialmente los estudiantes de la competición iGem , utilizan los materiales de este registro para programar estructuras intracelulares con una aproximación que a menudo va más allá de la ingeniería genética tradicional”

14 May 2008

Escrito por pere-estupinya

14 May 2008 - Enlace

Neuroarrogancia

A principios de abril asistí a una mesa redonda titulada “Debería ser reconsiderada la ley criminal en vista a los avances de la neurociencia? ”. Se trataba de discutir hasta qué punto los recientes descubrimientos sobre las bases biológicas de nuestro comportamiento deben influir en nuestra idea de responsabilidad criminal, la forma como castigamos a los delincuentes, y llegar a identificar personas con predisposición a actos violentos. Una de las conclusiones fue “de momento no”, pero en un extremo del espectro estaba Joshua Greene , profesor de psicología en Harvard, cuya perspectiva mecanicista del cerebro me asustó un poco. Venía a decir que nuestro comportamiento está determinado por cómo tenemos cableado el cerebro, y que en el futuro seremos capaces de entender perfectamente todos los factores que influyen en nuestras acciones, e incluso predecirlas.
Su visión me sugirió un nuevo término; además del neuromarketing, neuroeconomía, neurofilosofía, neuroética, neurolaw, neuroteologia… neurotodo, parece que algunos científicos han creado el campo de la neuroarrogancia! No me malinterpretéis, no estoy diciendo que en nuestro comportamiento no sea producto exclusivo de nuestro cerebro, ni que no estemos en una época apasionante en el estudio científico de la mente, pero para hacer plausibles las asunciones de Greene había dos requerimientos básicos que me incomodaban: 1- Algún día podremos llegar a entender perfectamente el cerebro y la conducta humana. 2- Nuestras acciones están determinadas; tenemos mucha menos capacidad de decisión y libre albedrío de lo que nos creemos.
Le pedí a Joshua Greene una entrevista para debatir estos dos puntos. La semana pasada me reuní con él en su despacho de Harvard, con una grabadora de voz y 2 preguntas muy claras. Os las transcribo junto a sus respuestas.

Neurociencia y Ley (fragmento de la entrevista a Joshua Green)
Pere:
Vuestro panel me recordó una situación que podría haber sido vivida hace 60 años, cuando los meteorólogos estaban entusiasmados con la llegada de los primeros ordenadores. Ellos sabían que el clima es un sistema físico regido por las leyes de Newton. Creían que conociendo cada vez mejor los parámetros que lo regulaban, encontrando modelos más ajustados, y aprovechando el inmenso poder de cálculo de las computadoras, sin duda en el futuro se llegaría a predecir el tiempo atmosférico con total exactitud. Luego descubrieron la teoría del Caos, y que el clima era un sistema tan complejo que nunca se podría llegar a predecir con absoluta fiabilidad. ¿No crees que podría ser una situación análoga al boom de la neurociencia actual? ¿que el cerebro y el comportamiento humano son tan complejos que nunca llegaremos a entenderlos por completo, y mucho menos predecirlo?

Greene:
Aquí hay dos temas a considerar: ¿Es el comportamiento humano puramente mecánico? Esta es la pregunta más importante filosóficamente. Y luego: ¿Se puede utilizar una aproximación mecanicista para predecirlo?
Ahora sabemos que en efecto se trata de un sistema mecánico, la duda es si seremos capaces de comprenderlo y predecirlo. Efectivamente podría tratarse de un sistema determinista pero caótico. Sin embargo yo soy más optimista respecto al cerebro que a la meteorología, porque el cerebro es un órgano funcional, diseñado para producir reacciones a partir de estímulos (outputs from inputs). Puede que a nivel de neuronas, sinapsis… haya elementos caóticos, pero a un nivel superior, de comportamiento, tiene que estar organizado, ya que evolucionó para realizar funciones concretas. Por eso no creo que vaya a ser tan caótico que nunca seamos capaces de hacer buenas predicciones.

Pere:
Respecto a la libertad de decidir (free will): Imagínate que alguien tenga una relación de pareja, y en un momento determinado tiene la posibilidad de ser infliel con una persona muy atractiva. ¿Me estás diciendo que nuestro comportamiento está predeterminado, y que en el fondo no decidimos libremente? ¿Y que por tanto no deberíamos ser penalizados?

Greene:
Depende de lo que entiendas por libre albedrío (free will). Está claro que hay una diferencia entre tú y una rana hambrienta. Tú tienes una capacidad reflexiva que la rana no posee. Si tu piensas en el libre albedrío como la habilidad de reflejar valores, tener deseos de segundo orden, escoger, tener control cognitivo… de acuerdo, tiene sentido desde la perspectiva de personas individuales, que efectivamente pueden controlar impulsos.
Pero cuando nos referimos a las leyes y las penas que ejercemos, aparece en escena un nuevo concepto de free will. Imagínate alguien con un problema genético y que haya crecido en un entorno que también le conduzca a realizar actos criminales. Malos genes y malas experiencias pueden predisponer su mente a tener menos autocontrol. De alguna manera todos tenemos la sensación de que esa persona no es completamente libre. Y esa persona no escogió sus genes, ni su entorno… por tanto (pero esto es muy controvertido…) alguien puede pensar que no es del todo responsable de sus actos.
Podemos creer que si llegáramos a entender cualquier aspecto de la información biológica y ambiental de nuestro comportamiento, no encontraríamos nada de libertad en él. Y plantearte el free will en estos términos, sin duda genera dudas en la forma como castigamos a los criminales.
Simplificando mucho, hay dos motivos por los que penalizamos a los delincuentes: porque lo merecen, y para que no vuelvan a hacerlo. El primer caso es el que se ve afectado cuando pensamos sobre la conducta humana en términos mecanicistas. Imagínate un tigre que mata a un niño y atemoriza a una aldea. Puedes capturarlo y sacrificarlo por peligroso, para que no cause más daño, pero no porque lo merezca. No pensamos que el tigre haya escogido, que sea culpable. En ciertos casos, un planteamiento consecuencialista es coherente para minimizar daños en el futuro, pero la pena como retribución, devolver el daño que has causado, pierde sentido. Es un planteamiento utilitario.

Pere:
Este planteamiento utilitario me acaba de recordar la película futurista Minority Report, en la que conociendo perfectamente la conducta humana se puede predecir si cometerás un acto violento. Entonces te pueden detener incluso antes de haberlo cometido. En tus planteamientos, parece que hay lugar para esta detección precoz de futuros criminales.

Greene:
Debemos partir de una enorme presunción de inocencia, no hay duda. Pero identificar personas de riesgo tendría enormes beneficios. No para penalizarlos previamente, claro, pero sí para tomar algunas medidas. Supón un caso extremo: alguien con un gen que le predispone claramente, con un 99.99% de los casos, a trastocarse y convertirse en un psicópata o asesino en serie. Sería de locos no hacer algo al respecto. El problema está en lo fiable que pueda ser este proceso. Pero yo lo miro con lentes utilitarias. Si en el futuro la capacidad de predecir es suficientemente certera, yo en principio estoy a favor de aplicarla. Para muchos casos puede ser inservible, pero me imagino algo como la pedofilia, que es muy específica y parece que podría ser relativamente fácil identificar personas susceptibles… quizás con técnicas de neuroimagen…
Debemos ser cautos, desde luego, pero yo sí veo casos especiales en los que detectar previamente tendencias delictivas.

Vaya tema para ser tratado en un blog… hay muchísimos matices que quedan fuera, pero de nuevo pretendía ofreceros una primera lectura de los aspectos básicos que se están debatiendo. Dejadme recalcar que Joshua Green no se mostró arrogante en absoluto. Al contrario, me pareció un tipo genial, y consciente tanto de las posibilidades como de las limitaciones de la neurociencia.
Insisto también insisto en que nadie vislumbra este tipo de aplicaciones por el momento. En el fondo, porque el caso del gen con el 99.99% parece engañoso. Algo quizás más realista sería que algún día te dijeran: con un análisis genético, imágenes de tu cerebro en fMRI, y evaluación psicológica, concluimos que tu predisposición a la pedofilia es del 34%. Mis dudas iniciales continúan irresueltas: 1-¿seremos capaces algún día de dar una cifra así? 2-¿podrá esa persona controlar “libremente” esa predisposición?
Pero ahora añado un par más: 3- ¿es menos responsable esa persona que otra con una predisposición del 8%? 4- ¿A partir de qué % alguien decidirá que se tienen que tomar medidas preventivas?

11 May 2008

Escrito por pere-estupinya

11 May 2008 - Enlace

Dormir para recordar

Estoy preocupado… El pasado jueves y viernes atendí a una excelente serie de conferencias en NY: 25 charlas de veinte minutos sobre temas diversos con ponentes de primer nivel. Tenía la sensación de haberme empapado con información de muy buena calidad. Pero ayer sábado, cuando regresé a Cambridge, un amigo me pidió que le explicara los puntos clave de la conferencia, y me di cuenta que tenía bastantes lagunas a la hora de recordar datos, conceptos… ¿Y si mi cerebro no había guardado toda esa información? Qué mala pasada! (toma eufemismo…)
Entonces, en seguida me vino a la cabeza una clase de psicología el semestre pasado sobre el papel del sueño en la consolidación de recuerdos. Me pregunto si las poquísimas horas dormidas durante los últimos 3 días han debilitado mis neuronas, y evitado que aprovechara al máximo las conferencias….
Recojo los apuntes de esa clase, y comento los 3 principales artículos que nos presentaron.

Aprender descansado
Dormir después de aprender algo ayuda a consolidarlo. Esto hace tiempo que está demostrado. Pero no estaba tan claro si dormir antes del aprendizaje “prepara” de alguna manera al cerebro para fijar recuerdos.
El año pasado Nature Neuroscience publicó un artículo describiendo el siguiente experimento: Se formaron dos grupos de voluntarios. A unos les hicieron pasar una noche en vela, y a otros no. A las 6 de la tarde del día siguiente les pasaron unos tests en los que debían memorizar imágenes. Luego les dejaron ir a dormir a todos y seguir su rutina normal. Dos días más tarde les volvieron a pasar una serie de fotografías intercalando imágenes del primer test, y otras parecidas. Tenían que discernir si ya las habían visto o no. El grupo que pasó una noche sin dormir obtuvo resultados significativamente peores del que había descansado.

Dormir como fuente de inspiración
Tampoco está claro si se trata de un mito o una realidad la idea de que mientras dormimos, el cerebro reorganiza recuerdos y encuentra soluciones más creativas a problemas que nos van rondando por la cabeza.
En 2004 se realizó un estudio para ver si dormir aumentaba la perspicacia a la hora de resolver series de cifras incompletas, en las que habían reglas “ocultas”. Se hicieron tres grupos de participantes. El primero se entrenó brevemente a las 11 de la mañana, y pasó les test a las 7 de la tarde. El segundo se entrenó a las 11 de la noche, no durmió, y pasó el test a las 7 de la mañana. El tercero se entrenó también a las 11 de la noche, pero fueron a dormir tranquilamente, e hicieron la prueba a las 7 de la mañana.


Era previsible encontrar diferencias entre el grupo que había pasado una noche en vela y el que había dormido, pero no se esperaban una mejora tan grande respecto al que se había entrenado de día.
Los científicos concluyeron que dormir reestructuraba las memorias recién aprendidas, facilitaba la extracción de conocimiento explícito y aumentaba la perspicacia para solucionar problemas.

Más habilidosos si dormimos
El tercer estudio que se comentó era sobre el aprendizaje de habilidades motoras. Tenías que aprender a pulsar lo más rápido y preciso posible una sencilla serie de números en un teclado (4-1-3-2-4) en un teclado.
Un grupo se entrenaba a las 10 de la mañana, repetía la prueba a las 10 de la noche, iba a dormir, y lo volvía a hacer a las 10 de la mañana del día siguiente. El otro grupo empezaba entrenándose a las 10 de la noche, iba a dormir, repetía a las 10 de la mañana, y de nuevo a las 10 de la noche.
Como podéis ver en el gráfico de abajo, no importaba si se trataba del segundo o tercer intento. La gran mejora en precisión y rapidez motora coincidía con la prueba hecha tras dormir.

Entonces… ¿Qué ha pasado con lo “aprendido” durante mis jornadas en NY? ¿Cómo han influido las pocas horas de sueño de los últimos días? Sobretodo la juerga del jueves… ¿Evitó que se “consolidaran” las charlas de ese día, y que mi cerebro se “preparara” para las del viernes? Y no se trataba de cansancio o falta de concentración; el café y el estímulo intelectual me mantenían bien despejado y atento.
Pero quizás si en lugar de salir por ahi hubiera hecho deporte, según otros estudios que relacionan el ejercicio físico con la generación de nuevas neuronas y la mejora de capacidades mentales, ahora recordaría más detalles de la conferencia...
Ya sé que la selección natural consideró que olvidar y modificar recuerdos tenía su lado positivo, pero no creo que la evolución pensara que acabaríamos atendiendo conferencias y recibiendo tal densidad de datos. Las limitaciones de la memoria a veces son frustrantes.
En casos como estos… ¿os tomarías vosotros pastillas que aumentaran vuestras capacidades cognitivas y mejoraran la memoria?

08 May 2008

Escrito por pere-estupinya

08 May 2008 - Enlace

NY Conf. –3 Retirada a Tiempo

Os voy a comentar una charla más, pero permitidme que me retire a tiempo. Por lo menos por hoy. No veo claro esto del live-blogging. Quería experimentarlo, pero no estoy seguro de que en este caso valga la pena. Lo que estoy contando no son breaking-News, sino ideas que no importa si os las explico hoy o la semana que viene. De hecho, mejor posponerlas si eso implica dedicarles más atención. En 20 minutos quedan cabos sueltos, la redacción no es precisa, y quien sabe si malinterpreto mensajes. Además sólo posteo de lo que ya me suena; estoy recibiendo conceptos nuevos en los que me apetece profundizar, no escribir ahora con prisa. Es como una traición a la revista que acoge la conferencia, The New Yorker, que se caracteriza por tener artículos largos (a veces eternos), y que se resiste a dejarse llevar por la tendencia a acortar textos. Más razones: me toca perderme presentaciones. El programa es trepidante. Estoy rodeado de gente que ha pagado 2000 dólares por asistir a un día y medio de charlas, y yo escribiendo en mi mac… Otra: he releído lo de Gladwell , y lo escrito no hace justicia a la reflexión tan original que él ha hecho. Me frustra no tener tiempo de expresarme mejor, o haberlo guardado para un post específico, redactado a consciencia. Disculpadme por la inconsistencia, pero prefiero eso a la insensatez. Si mañana aparece algún concepto sencillo y contagioso os lo cuento. Si no, ya haré un resumen más adelante.

Neurobotics
Yoky Matsuoka ha empezado diciendo “seguro que conocéis el campo de la neurociencia, y el campo de la robótica. Mi objetivo es fusionarlos en una disciplina llamada Neurobótica”.
Ella era una ingeniera de robots “convencionales” en el MIT. Trabajaba diseñando extremidades robóticas, pero se sentía limitada. Reproducir el movimiento de una mano humana parecía una tarea imposible. ¿Cómo era el cerebro capaz de hacer algo tan complejo? Aparcó temporalmente las máquinas artificiales y empezó a estudiar neurociencia. Al cabo de un tiempo observó personas con desórdenes neurológicos, parálisis, amputaciones… que quizás se podrían beneficiar de los avances en prótesis robóticas. El reto científico era claro: hacer que alguien pudiera mover una mano ortopédica con su pensamiento. Para ello debía descodificar las señales eléctricas del cerebro.
En eso están todavía, pero asegura que desde que empezó hace 10 años, los avances han sido asombrosos.
Ha mostrado los mismos videos de la compañía cyberkinetics y del mono moviendo con la mente un brazo artificial, que podéis ver en un post antiguo . Pero también fotos de pacientes que (sin invadir sus cerebros como en el caso del mono) empiezan a lograr movimientos similares.
Su inspiración en los sistemas vivos también le llevó a construir la primera mano prostética inspirada en la anatomía de un miembro real, y por la que le concedieron el premio MacArthur el pasado 2007.

Escrito por pere-estupinya

08 May 2008 - Enlace

NY Conf-2 Genetica Personal

Unos posts atrás os hablé de la compañía 23andMe , que por 1000 dólares rastrea tu genoma en busca de regiones que puedan aumentar o disminuir tu predisposición a sufrir una enfermedad determinada. No sólo se dedica a análisis genéticos específicos de mutaciones concretas ya bien conocidas, sino a correlacionar toda tu información con los datos que los científicos llevan descubiertos sobre enfermedades comunes, o detalles curiosos como el metabolismo de la cafeína, o el olor a espárragos de la orina.
Es la compañía más avanzada en este tipo de análisis. Sus fundadoras Linda Avey y Anne Wojcicki acaban de exponer el estado de la “genética personal”, y su proyección de futuro.
Se han mostrado cautas en el mismo sentido que todo el mundo se muestra cauto: la información genética sólo es parte de la historia. Además, somos mucho más parecidos entre nosotros de lo que nos imaginamos, y la complejidad genética en trastornos comunes es abismal. Dicho eso, están convencidas que los tests genéticos ofrecerán una información valiosa para trastornos como la insuficiencia cardiaca, predisposición a ciertos cánceres, tendencia a la obesidad… enfermedades que dependen de un gran número de genes, pero que ahora empiezan a poder ser analizados todos de golpe.
Ellas ha detectado ciertos miedos a diferentes niveles para empezar a utilizar esta información. Es cierto que todavía no es extremadamente relevante, pero lo será en el futuro. Observando la evolución vertiginosa que ha experimentado la secuenciación en los últimos 2 años, pronostican que en 5 años podremos secuenciar nuestro genoma entero a un precio asequible. Y cuando tengas toda tu información genética en tus manos, podrás correlacionarla con los descubrimientos que los científicos vayan haciendo.
Sobre el comentario acerca de si la gente desea tener esa información o no, son bastante tajantes: cuando te dan la opción de saberlo o no, todos acabamos pidiendo los datos. Y por otra parte, la reacción posterior al decirte que tienes cierta predisposición extra, también es mucho menos exagerada de lo que se suele comentar.
Uno de sus grandes objetivos es la medicina personalizada. Hay un gen involucrado en el metabolismo de la cafeína: distintas dosis tienen efectos diferentes entre personas. Con los fármacos debe ocurrir lo mismo. Algunos medicamentos serán prescritos utilizando tu información genética. Linda y Anne aseguran que hay un vacío entre investigadores e industria farmacéutica, en el que ellas quieren posicionarse.


Recordatorio: estoy escribiendo posts de 20 minutos "en directo" desde la New Yorker Conference : Stories from the near future. Los podremos ir matizando, corrigiendo, y ampliando en el futuro.

Escrito por pere-estupinya

08 May 2008 - Enlace

NY Conf. -1 Desemparejados

Esto no podía empezar mejor. Malcolm Gladwell es un tipo impresionante. Sus dos libros: “tipping point” y “blink” le han convertido en uno de los observadores de la realidad más originales del momento.
Acaba de hablar de cómo contratar a alguien. Cómo elegimos a la persona correcta. Y lo mal que lo hacemos, por intentar fijarnos en datos objetivos para predecir el futuro. Lo denomina el “Mismatch Problem” (problema del desajuste), y lo ha presentado con ejemplos en el mundo del deporte.

Gladwell se ha inspirado en las pruebas realizadas a los jóvenes que destacan en football, basket, hockey… para saber cuáles de entre los superdotados vale la pena quedarse.
Asistió a una selección donde estaban los adolescentes más aventajados del mundo en jockey sobre hielo. Les hacían una serie de pruebas: resistencia, habilidad, fuerza física, personalidad… con ellas intentan averiguar cuáles serán los mejores jugadores. Había uno que en particular que destacaba en todo. Era perfecto, el mejor. O casi. En una donde medían la capacidad de esfuerzo observaron que tenía poco espíritu de sacrificio. Dedujeron que en el futuro no se esforzaría lo suficiente, y no lo cogieron. ¿Son útiles estos tests para saber quien jugará mejor? Gladwell afirma que ni de cerca. Son una herramienta horrible.
De los 81 jugadores de básquet que se analizaron hace un par de años (capacidad de salto, tiro, competitividad, técnica, movimientos…) el rockie del año pasado en la NBA había quedado en 78 lugar, algunos de los más destacados eran el 41, 57… los 3 primeros, los 3 “mejores”, no están jugando en estos momentos, por malos. Y creedlo, son tests muy elaborados. Con ellos se debe decidir sobre quien se invierten millones de dólares.
Futbol americano: lo mismo. Hicieron test de inteligencia para la posición de quarterback, el “cerebro” del equipo. Los 7 últimos resultaron ser infinitamente mejores durante el juego real que los 7 primeros. Moraleja: Entre un grupo de jugadores talentosos, no hay forma de predecir cuál jugará mejor.
¿Qué pasa en el mundo que nos rodea? Que a la hora de escoger profesionales también tenemos este mismatch problem.
Profesores: La forma más efectiva de mejorar la educación es tener mejores profesores. Gladwell ha analizado si los requerimientos que se exigen para ser un educador tienen alguna relación con lo bien que hacen su trabajo en el futuro. Ninguna relación tampoco. No observan diferencias entre los “primeros” en las pruebas de selección, y los últimos. De hecho, acusa al sistema de estrechar en lugar de ampliar. Pidiendo credenciales muy elevadas dejas fuera personas con ese talento natural que les puede convertir en excelentes profesores, o creativos quarterbacks.
Y los mismos ejemplos observó en abogados, policías… Gladwell asegura que la idea de prever objetivamente el éxito profesional de alguien, no tiene sentido. ¿Por qué pasa esto? Primero, las personas no son tan fáciles de comprender. Segundo, la complejidad actual es enorme comparada con unos años antes. Los requerimientos cognitivos han cambiado. La flexibilidad, estrategia, entorno cambiante, habilidades sociales… hace que nuestro deseo de seguridad pierda sentido. Él propone que nos fiemos de las intuiciones subjetivas, y si es factible, demos la oportunidad de actuar en un entorno real. Quizás nos llevaríamos agradables sorpresas.

Escrito por pere-estupinya

08 May 2008 - Enlace

New Yorker Conference - 0

Voy a asistir a la "New Yorker Conference: Stories from the near future ",
donde "los visionarios de hoy debatirán sus ideas sobre el mañana".
En menos de 7 horas empieza. Espero no tardar mucho más a transmitiros "en directo" las aportaciones más relevantes.

04 May 2008

Escrito por pere-estupinya

04 May 2008 - Enlace

Matrimonio con Robots

David Levy es el autor del libro “Love and Sex with robots”, donde afirma que en el 2050 empezaremos a casarnos legalmente con robots. Habrán avanzado tanto que nos resultarán romántica y sexualmente atractivos, e incluso tendrán la capacidad de enamorarse de humanos. Para Levy, el amor y el sexo con robots es inevitable. En un artículo de Scientific American se puede leer la siguiente cita suya: “Si la alternativa es sentirte sólo, triste y miserable, ¿no es mejor estar con un robot que actúa como si te quisiera? ¿realmente importa, si en el fondo te hace ser más feliz?”. En la entrevista que acompaña al artículo, asegura que las generaciones nacidas en un mundo ciber-electrónico no verán anormal considerar a androides como amigos, compañeros, o amantes. Además, hay personas con un vacío emocional y afectivo enorme, que podrían beneficiarse de las relaciones con robots. Para él, sólo hay un pequeño paso entre enamorarse en Internet de un “desconocido”, o de un robot. Recuerda a una especie de Test de Turing .
Claro que en el fondo de sus planteamientos podríamos encontrar cierto sentido, pero no voy a dar más coba a Levy. Sus especulaciones propagandistas no me interesan en absoluto. En cambio sí es tremendamente relevante el análisis serio y meticuloso que algunos científicos y sociólogos están haciendo sobre la relación que tendremos con los nuevos robots sociales, cuando logren escapar de los laboratorios.

Robots de compañía: mejores que una mascota?
La semana pasada asistí a una discusión con Cynthia Breazeal , creadora del famoso Kismet y directora del grupo de Robots Personales en el Media Lab del MIT, y Sherry Turkle , directora del “MIT Initiative on Technology and Self ” y autora de libros como “The second self”, y “Life on the screen”, donde analiza nuestra interacción con la tecnología desde el punto de vista psicológico y social.
Un post no da para un análisis extenso, por eso permitidme que encoja las explicaciones de Breatzal y me centre en el análisis crítico de Turkle, cuyas reflexiones me parecen imprescindibles.

El objetivo del grupo de Cynthia Breatzeal es construir robots que manifiesten conductas sociales, expresen emociones, muestren empatía, y se relacionen con nosotros en términos más humanos. Más allá de ser tratados como juguetes, los robots personales podrían ser utilizados con fines educativos en niños, como compañía de personas mayores, o en hospitales donde no se pueden tener mascotas.
Kismet fue el primer robot emocional que se construyó, Leonardo es el más logrado en cuanto a expresividad, y el MDS es uno de los robots sociales humanoides más avanzados que existen.

Suficiente publicidad gratuita por hoy.
Sherry Turkle ha realizado estudios en los que reparte robots personales entre niños y personas mayores. El objetivo es investigar la naturaleza de la relación que se establece con ellos, analizar los sentimientos que evocan estos “artefactos relacionales”, y ver qué nos pueden mostrar sobre nosotros mismos.
Para Turkle, estas máquinas programadas para mostrar sensibilidad consiguen presionar los “botones darwinianos" que la evolución ha cableado en nuestro cerebro; sus grandes ojos se fijan en tu mirada, persiguen tus movimientos, reaccionan ante el tono de voz, cambian las expresiones faciales cuando se les acaricia… Estamos programados para reaccionar emocionalmente ante algo que interactúe con nosotros. Cuando la gente pasa tiempo con estos robots llega un momento en que realmente los considera criaturas con intenciones, emociones y autonomía. Entonces empiezan a tratarlos como si estuvieran vivos, se proyectan sentimientos, aparece la sensación de reciprocidad (cuidarse mutuamente), e incluso el vínculo emocional. Algunos no quieren desprenderse de ellos.
El siguiente comentario refleja una reacción bastante corriente: “es mejor que un gato… no hará nada peligroso, ni exigirá tantos cuidados, ni te traicionará… y no se morirá de golpe haciéndote sentir triste.”

La tecnología no es sólo una herramienta
Serry Turkle se define como una crítica cultural. No toméis este término como la definición de una persona rebuscada que sistemáticamente busca el aspecto negativo de cualquier avance tecnológico. Todo lo contrario. Su perspectiva desde los estudios en STS (Ciencia, Tecnología y Sociedad) es objetiva, simplemente plantea unas preguntas sobre el mundo de la ciencia que no suelen realizarse los científicos.
De hecho en sus obras siempre se ha mostrado muy positiva acerca de nuestra relación con la tecnología, pero reconoce que desde hace un par de años ha detectado un cierto tecnoentusiasmo pragmático que le preocupa . Y cita como ejemplo extremo el libro de Levy y la posibilidad de ser amigos o amantes de un robot.
Lo que más le conmociona no son las elucubraciones futuristas, sino la velocidad a la que se están aceptando tales ideas como una opción viable contra la soledad.
Turkle asegura que hace años la gente negaba tajantemente que el sentimiento “simulado” de un robot pudiera tener un efecto equivalente a un sentimiento “real”. Pero cada vez encuentra más reacciones del tipo “los humanos también fingimos y nos creemos sentimientos falsos entre nosotros”.
Entre sus encuestas ha encontrado casos de personas con varios fracasos amorosos y profundo temor a la soledad, que se mostrarían abiertas a forzar la ilusión de un robot como alguien vivo que les ofrece compañía.
O niños que en una exposición se mostraban decepcionados con la inactividad de tortugas reales, y aseguraban que ellos las sustituirían por animales artificiales. Lo que importa es el comportamiento, no si un objeto está vivo o no. Según Sherry Turkle, el concepto de “realidad” está cambiando muy rápido entre las nuevas generaciones. Se está gestando una crisis de la autenticidad en la que se difuminará la diferencia entre un gato y un robot. La combinación entre aislamiento físico e intimidad cibernética nos podría conducir a unos niveles de superficialidad y promiscuidad tecnológica impensables hace unos pocos años.

¿Beneficiarán estos robots a personas mayores? les harán sentirse mejor? Serán útiles en la educación de niños? Seguro que si. ¿Perjudicarán a nuestra integridad moral? La respuesta no depende de lo que las máquinas sean capaces de hacer hoy en día, o en el futuro, sino en qué nos convirtamos nosotros.

02 May 2008

Escrito por pere-estupinya

02 May 2008 - Enlace

Cuerpos diseccionados

El pasado martes, justo antes de ponerme a escribir el post sobre las imágenes del Universo, leí en la web del New York Times un artículo que incluía una galería con imágenes preciosas del cuerpo humano. Pensé: “Mira, un post facilito, rápido de hacer, bonito, y curioso”. Pero luego me di cuenta que yo no tenía nada propio que añadir, ni siquiera darle un enfoque original, no estaba vinculado con el Fellowship que hago en el MIT… y lo desestimé...

El miércoles asistí a una discusión privada extremadamente interesante sobre “Política espacial y opinión pública” (os hablaré en otro post) con Mike Cabbage de la NASA y John Schwartz , periodista científico del NYT. ¿John Schwartz? Me sonaba mucho este nombre… de algo reciente... entonces caí. Era el autor del artículo sobre las disecciones humanas que había leído el día anterior. Vaya casualidad! Cuando terminó la charla le expliqué que casi plagio su artículo en nuestro blog. “¿Por qué no lo hiciste?”, me dijo. “Copy-Paste complex” respondí todo orgulloso, dándomelas de tío íntegro. “No hombre! 3 millones de visitas! la galería de imágenes ha sido un éxito. Cítala sin remordimiento. Ésta es una de las principales funciones de los blogs: dar a conocer a tus lectores noticias de sitios que ellos quizás no visitan, y pienses que les pueden interesar”.
Como no, le voy a hacer caso. Y por aportar algo, os traduciré alguna de las imágenes que más me han gustado:


Disección de los riñones. Hecha después de inyectar látex rojo en las arterias y azul en las venas.


La “cebolla” que veis en la parte superior de la imagen es un ojo humano, visto desde arriba. El hueso por encima de la cuenca del globo ocular ha sido cortado. Se distingue perfectamente la abundancia de vasos sanguíneos, y los músculos que hacen rotar al ojo.



En esta espectacular disección de la columna vertebral se ve una enorme cantidad de vasos sanguíneos arteriales alimentando la zona del cuello y el pecho. En la parte de arriba se aprecia el final de las arterias vertebrales que pasan a través del cráneo hasta el cerebro.



Lateral de la cabeza en el que las arterias están coloreadas de rojo, las venas de azúl, y los nervios en tono grisáceo. El agujero central corresponde al canal del oído externo. El prominente músculo con forma de abanico, situado detrás de la boca por encima de la mandíbula es el músculo temporal, utilizado para masticar.



Al quitar la piel y la capa de tejido por debajo de la palma de la mano, se puede observar la compleja organización de los vasos sanguíneos y nervios de la mano y la muñeca.


Estas y otras más de 1500 imágenes sobre el cuerpo humano fueron fruto de la estrecha y larga colaboración entre el talentoso anatomista David Basset y William Gruber, el fotógrafo que inventó un sistema de visión estereoscópica llamado View-Master.
Juntos estuvieron tomando fotografías durante 17 años hasta crear los 23 volúmenes del “Atlas Estereoscópico de la Anatomía Humana”, publicado en 1962 y considerado por algunos el más concienzudo y detallado conjunto de imágenes 3-D del cuerpo humano producido hasta la fecha.
Gracias a un proyecto de la Universidad de Stanford, la colección estará pronto accesible online. Aunque para disfrutarlas en tres dimensiones se necesitará un visor especial, por sí solas ya resultan impactantes, y representan una de las colecciones más preciadas en el estudio de la anatomía.

Pere Estupinyà

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Este blog es un volcado de reflexiones, curiosidades y enseñanzas científicas que recibo durante mis seminarios, conferencias, visitas a laboratorios y conversaciones con científicos del MIT (Massachussets Institute of Technology) y Harvard en Cambridge, EE UU donde disfruto de una Beca para periodistas científicos. Soy químico y bioquímico y llevo varios años aprendiendo ciencia con el objetivo de contarla después.

Pere Estupinyà

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