Escrito por Pere Estupinyà
05 Sep 2008 - Enlace
Tranquilos con el LHC
Hace unas semanas leí un artículo titulado “asustados sin sentido” (scared senseless) en el Washington Post. Era la revisión de un libro en el que el epidemiólogo Geoffrey Kabat explica varios casos de “peligros” para la salud que han sido exagerados sobremanera a partir de estudios sacados de contexto. Los hay de simplones, como la relación entre llevar tacones y la esquizofrenia, pero también analiza otros más serios, como la alarma injustificada que se generó tras la publicación de un pequeño estudio en 1979 sugiriendo que los campos electromagnéticos generados por los cables de alta tensión y los electrodomésticos podían inducir cáncer. Kabat explica cómo los medios distorsionaron esa investigación y varios grupos activistas tergiversaron los resultados, pero también cómo muchos expertos vieron un filón para conseguir más financiación en sus propias investigaciones. Los propios epidemiólogos estuvieron mucho tiempo alimentando las dudas y lanzando frases del estilo “hacen falta más estudios” a pesar de que las pruebas no iban indicando riesgo alguno y los físicos aseguraban que el temor a dicha intensidad de radiación electromagnética era absurdo. Uno dijo: “es como temer que una hoja cayendo de un árbol te fracture el cráneo”.
Y seguro que si a ese mismo físico le preguntamos: ¿la posibilidad de que una hoja te fracture el cráneo es cero? Dirá que no, que es “prácticamente nula”, pero no se atreverá a asegurar que es un suceso científicamente imposible.
Pues bien, parece todavía mucho menos probable que el LHC genere un agujero negro que se trague la Tierra. Primero, porque los agujeros negros que se podrían crear durante las colisiones de partículas tienen poco que ver con la idea que nosotros tenemos de agujeros negros astronómicos que engullen todo lo que tienen a su alrededor. Cuando los físicos dijeron que en el LHC se podrían generar agujeros negros, quizás pecaron de ingenuos. Si a “eso” le hubieran puesto otro nombre, no existiría en este momento el pánico de que el LHC acabara con nuestro planeta. Pero aún aceptando que “eso” comparte algunas propiedades matemáticas con la idea de agujeros negros que los no-científicos tenemos, hay varios matices a tener en cuenta. Importante: con las condiciones del LHC es imposible crear un agujero negro astronómico. Sí hay sin embargo la posibilidad remota que en alguna colisión se genere lo que los físicos llaman “agujeros negros microscópicos”, pero aunque se produjeran, según las leyes de la física actuales se desintegrarían inmediatamente.
Aún en el hipotético caso que nuestras teorías sobre agujeros negros estén equivocadas y se pudiera formar un agujero negro microscópico estable, éste sería totalmente inocuo. Lo más probable es que se escapara inmediatamente de la Tierra sin interactuar con nada, y aunque tuviera carga y pudiera reaccionar con algún fragmento de materia, nunca llegaría a convertirse en un agujero negro astronómico que pudiera comerse la Tierra.
Estas son las conclusiones a las que muchísimos científicos han llegado tras analizar cuidadosamente todos los escenarios posibles, incluso considerando posibles errores en sus teorías. Ahora bien, ¿es imposible que todos estén equivocados? No, claro. ¿está justificado pedir que se detenga el LHC? (como anuncia el link que Manu puso en un comentario). Las opiniones en ciencia cuentan poco, y la mía en este caso todavía menos, pero me parece un nuevo caso de ruido científico todavía más exagerado que los descritos en el artículo de Kabat. Un ejemplo buenísimo de la “amnesia de fuente” que comentamos en este post : Todos hemos oído que esto puede ocurrir, pero casi nadie recuerda dónde. De hecho es probable que muchos de los que ahora albergan dudas sobre la seguridad del LHC se hayan enterado a partir de alguno de los tantísimos desmentidos que se han publicado. Si realizáis una búsqueda en Internet, la inmensa mayoría de textos sobre el LHC y los agujeros negros son explicaciones de porqué tales temores son infundados (como la que añadía Rubén).
Pero es importante, porque la opinión pública cuenta mucho a la hora de tomar decisiones políticas. Por eso no querría interrumpir la discusión del post anterior con uno nuevo de temática diferente, sino continuarla y quizás ampliar la reflexión sobre el origen de estas “desconfianzas a lo desconocido", aun cuando los científicos nos aseguran que no debemos preocuparnos. Reconozco que tenía el tema guardado desde que leí en este mismo periódico electrónico un artículo sobre los peligros del wifi, petición de regresar a los cables incluida…
Nota añadida:
Le pedí a Gonzalo Merino, físico que participa en el LHC y autor del post anterior, que nos diera su visión sobre el riesgo que suponen los agujeros negros microscópicos sin comprometerle a escribir una entrada formal.
Aquí está su contundente respuesta:
Respecto a las especulaciones aparecidas en algunos medios acerca del posible peligro de que al encender el LHC se cree algún gran cataclismo y la tierra se destruya, simplemente diría que son totalmente falsas e infundadas. Estoy convencido que para rebatir los argumentos de carácter fatalista y supersticioso que esgrimen aquellos que profetizan que el LHC traerá el fin del mundo, lo mejor que podemos hacer es seguir haciendo lo que hacemos siempre: usar el razonamiento científico. No voy a tratar aquí de desgranar todos los argumentos científicos que se han recopilado para demostrar que las profecías cataclísmicas no son más que eso: supersticiones carentes de cualquier base científica. Este blog es un foro científico, y los que os conectáis y participáis en él lo hacéis porque tenéis intereses y sensibilidad por la ciencia. Por tanto, pienso que lo mejor es poner a vuestra disposición el siguiente enlace en el que podéis encontrar todos estos argumentos, descritos de forma entendible (en inglés, eso sí) pero con absoluto rigor científico:
http://public.web.cern.ch/Public/en/LHC/Safety-en.html
Para aquellos que os dé pereza seguir el enlace, o leer el texto en inglés, yo destacaría muy brevemente uno de los argumentos que, desde mi punto de vista, es definitivo. Las colisiones de partículas que provocaremos en el LHC una vez este se ponga en marcha, es un fenómeno que sabemos que ha sucedido (y sucede) en la naturaleza constantemente. Los rayos cósmicos son partículas que se producen en algún lugar del espacio, se aceleran hasta energías que pueden ser muy superiores a los 14 TeV que tendrán las colisiones del LHC, y que finalmente llegan a la Tierra donde interaccionan con la atmósfera. Desde que la Tierra existe, la naturaleza la ha bombardeado con tantos rayos cósmicos como si hubiéramos ya hecho un millón de LHCs. Lo que va a suceder en el LHC no es nada que la naturaleza no haya hecho ya, y siga haciendo, millones de veces. Y la tierra sigue existiendo.
Espero sinceramente que los argumentos científicos sean convincentes para todos vosotros. El LHC es el resultado del trabajo conjunto de decenas de países, que representan a millones de personas de todo el mundo. Sería lamentable que alguien se quedara con la idea de que responde al capricho de cuatro científicos egocéntricos, sólo por haber escuchado rumores de Apocalipsis sin fundamento.
Gonzalo Merino
Coordinador del centro Tier-1 de procesado de datos del LHC en España
Port d’Informació Científica, Bellaterra (Barcelona)

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