Apuntes científicos desde el MIT

28 Jun 2008

Escrito por pere-estupinya

28 Jun 2008 - Enlace

España ganará porque va de rojo. ¡Pura ciencia!

O por lo menos, este color le da una cierta ventaja…
Un grupo de investigadores ingleses analizaron el desenlace de confrontaciones individuales en boxeo, taekwondo, lucha libre, y lucha grecorromana durante los juegos olímpicos del 2004. Los que vestían de rojo ganaban el 60% de las veces.
Luego, se fijaron en los resultados de 5 equipos de fútbol que durante la Eurocopa 2004 alternaban uniformes de diferentes colores. Cuando llevaban el rojo, marcaban más goles que cuando iban de azul o blanco.
Los investigadores interpretaron estas observaciones en términos de psicología evolucionista. Dicen que el rojo es una señal de salud, dominancia, y altos niveles de testosterona, y que cohíbe a los adversarios de foma subconsciente.
Mi absurdo titular, la explicación simplista, lo escasa que parece la muestra, y lo raro que resulta imaginar a Iniesta intimidando por su físico a los defensas alemanes, hacen que este estudio parezca un fragrante caso de pop-science. Sin embargo, el artículo se publicó en nature

Con la excusa de la final pensé hacer un post fresquito, sin grandes pretensiones, sobre vínculos entre ciencia y fútbol. Empecé a buscar información en revistas científicas y la verdad, encontré más jugo de lo que esperaba. Especialmente en las áreas de: salud y lesiones, física , nutrición, y tecnología aplicada a este deporte.

Trayectorias impredecibles
¿Por qué la pelota cambia de dirección en las faltas? Cuando la golpeas por un lado, con rosca, consigues que el balón vaya girando por el aire. En el lado que gira “hacia dentro”, lo hace en la misma dirección que el flujo de aire que le viene de cara, y eso disminuye la presión. Por el otro costado, el balón gira en contra del aire que le viene. Esto crea mayor resistencia, presión, y se tuerce: “coge efecto”.
La fuerza con que chutes es también importante, porque si la pelota va muy rápido genera turbulencias que anulan el efecto.
La famosa falta de Roberto Carlos es quizás el ejemplo más espectacular. Al darle por el lateral con el exterior de su pie izquierdo hizo que el balón girara en contra de las agujas del reloj. Pero chutó tan fuerte, que el flujo de aire sobre el balón era turbulento y no ofrecía resistencia. El balón salió completamente recto. Pero en un momento determinado su velocidad disminuyó, y entró un flujo laminar de aire que lo frenó todavía un poco más. Esto permitió que se manifestara de repente la fuerza lateral por el efecto de la rotación del balón, y se torciera sorprendentemente hacia la portería.
Para los porteros, en estos casos es prácticamente imposible predecir el destino final del balón.

Las chicas se lesionan más
Pubmed es la base de datos que recoge todas las publicaciones científicas en el ámbito de la biomedicina. Si buscas por la palabra “soccer”, te aparecen 2996 artículos. Un vistazo general a los títulos indica que muchos trata acerca de lesiones específicas en el fútbol. Por ejemplo, un estudio concluyó que los jugadores solían tener cuellos menos flexibles y más posibilidades de dolor cervical. Otra investigación asoció la práctica profesional del fútbol con mayor incidencia de una enfermedad neuronal determinada.
Pero este 2008 apareció un artículo en el NY Times que trajo bastante cola porque inducía a concluir que “el fútbol es cosa de hombres”. Según diversos estudios, en EEUU las chicas se lesionan un 50% más que los chicos jugando a soccer, y tienen 5 veces más posibilidades de sufrir lesiones de rodilla. Esto se achaca a diferencias físicas entre géneros y menor fortaleza, algo políticamente incorrecto de argumentar.

No me quitéis la cervecita!
La nutrición es uno de los asuntos más estudiados en el deporte, sin duda. Los expertos indican que los carbohidratos de asimilación lenta, como las patatas, son la mejor opción para antes del partido. Pero hay gran diversidad de teorías y preferencias.
Lo que sí parece claro es que la costumbre de tomar una cervecita con los amigotes después del partido no es tan sana como nos imaginábamos (yo por lo menos). Durante el partido se pierde mucho liquido, y el alcohol dificulta la rehidratación. Además, la cerveza es diurética, con lo que contribuye a eliminar todavía más líquido. Si lo que quieres es salud, mejor una triste bebida isotónica…

El deporte más emocionante
¿Por qué es el deporte rey? ¿por qué genera tanta expectación, tanta pasión? Una de las claves es la ilusión o temor que despierta saber que todo puede pasar. Un estudio analizó más de 300.000 resultado de partidos de fútbol, baloncesto, baseball, fútbol americano, y hockey, para averiguar cuantas veces el rival débil (o peor clasificado) se imponía al fuerte. Con diferencia, el fútbol es el deporte más impredecible . Así que científicamente, tampoco hay favoritos. ¡A ver qué ocurre mañana!
Pero sobretodo, no os sulfuréis. Otro estudio publicado en nature hace pocos meses indica que durante los partidos de la selección alemana en el mundial del 2006, los alemanes sufrieron 2,66 veces más emergencias cardíacas que en días normales. Entre los pacientes que ya padecían enfermedad coronaria, el riesgo de recaer se incrementaba 4,03 veces los días de partido, como efecto del estrés emocional. Y esto en los alemanes!
Así que tranquilos, que tampoco hay para tanto…

24 May 2008

Escrito por pere-estupinya

24 May 2008 - Enlace

Tanorexia

En Boston empieza ahora a hacer calorcito…
Supongo que en España ya llevaréis semanas de primavera-casi-verano, y las playas empezarán a coparse en busca del primer bronceado. Pues cuidado! Que tomar el sol puede causar adicción!
Lo se, lo se… exagero… pero algo hay...
Quizás vosotros ya conocíais el término, pero a mi me ha sorprendido encontrar esta semana un artículo sobre tanorexia (tan= moreno en inglés). En él se describen a jóvenes adolescentes estadounidenses enganchadas (la mayoría son chicas) a los aparatos de UV. Las tanoréxicas confiesan que nunca se ven suficientemente morenas, que cuando pierden color disminuye su seguridad, y que sus sesiones se han convertido en una obsesión.

Dependencia física y/o psicológica
Los expertos se ponen las manos a la cabeza cuando oyen hablar de estas nuevas “adicciones” al trabajo, a los gimnasios, o a tomar el sol... Para ellos el término adicción es algo muy serio, y requiere una clara “pérdida de control sobre el consumo de una sustancia que conduce a su búsqueda y toma compulsiva a pesar de los efectos negativos de la misma”. No se limitan sólo a sustancias químicas, claro que el juego también es considerado una conducta adictiva. Pero lo que cotidianamente llamamos “adicción” al café no pasaría de una dependencia, y la “adicción” a los gimnasios sería una conducta compulsiva. Nada comparado con un heroinómano, o alguien enganchado al tabaco.
Pues si este es el consenso, digamos entonces que la tanorexia es una conducta compulsiva. Pero indagando un poco he encontrado estudios recientes que sugieren la posibilidad de una dependencia física a la luz UV.
En 2005 , los investigadores Wagner y Warthan realizaron una extensa encuesta entre personas que pasaban mucho tiempo en la playa. Vieron que algunas se mostraban obsesionadas con tomar el sol cuantas más horas posibles, a pesar de ser conscientes de los efectos negativos que eso comportaba. Concluyeron que se trataba de una conducta adictiva, y nació el término tanorexia.
En ese momento ya se conocía que la luz UV incrementaba los niveles de unas placenteras endorfinas que refuerzan el sistema placer-recompensa en el cerebro. Fue en 2006 cuando Steven Feldman de la Wake Forest University realizó otro estudio en el comprobó que esto podría conducir a una cierta dependencia física. Los investigadores bloquearon los receptores opiáceos de usuarios frecuentes de salas de bronceado, y vieron que la mitad de ellos experimentaba un síndrome de abstinencia.

Medidas al respecto
Por descontado que no voy a entrar al trapo en el aspecto serio del tema, ni otorgarle una relevancia que no se si merece, pero según el artículo de Newsweek, los dermatólogos están preocupadísimos con el aumento de melanomas entre la población joven que abusa de las salas de UV. Aseguran que “el bronceado seguro no existe”, y sugieren que si aparece la palabra adicción, entonces los organismos de salud pública no se deben limitar a informar, sino a ser más estrictos con la legislación que regula estas prácticas. En el artículo se dice que la industria alrededor de los rayos UV centra sus campañas publicitarias diciendo que esta radiación ayuda a sintetizar vitamina D, cuyas propiedades para la salud son muy beneficiosas.
Sin embargo, el subdirector de la sociedad Americana del Cáncer Len Lichtenfeld opina que “promocionar sólo los beneficios de los rayos UV es como recomendar fumar para rebajar el estrés”.
La lógica indica que como el café, el vino, o tantas otras cosas… es cuestión de medida (algo que quizás se pierde más fácilmente en EEUU que en Europa). Pero como os decía, aunque seguro que hay aspectos sociales y psicológicos muy interesantes a considerar además del médico, yo aquí no pretendo ir mucho más lejos de la simple curiosidad.
La semana que viene, cuando aparezca el típico amig@ tostado al sol y os diga todo satisfecho ... “¿yo moreno? Qué va! Sólo un poquito…” le podéis incordiar diciendo “estás enfermo! eres es un tanorexic@!”

02 May 2008

Escrito por pere-estupinya

02 May 2008 - Enlace

Cuerpos diseccionados

El pasado martes, justo antes de ponerme a escribir el post sobre las imágenes del Universo, leí en la web del New York Times un artículo que incluía una galería con imágenes preciosas del cuerpo humano. Pensé: “Mira, un post facilito, rápido de hacer, bonito, y curioso”. Pero luego me di cuenta que yo no tenía nada propio que añadir, ni siquiera darle un enfoque original, no estaba vinculado con el Fellowship que hago en el MIT… y lo desestimé...

El miércoles asistí a una discusión privada extremadamente interesante sobre “Política espacial y opinión pública” (os hablaré en otro post) con Mike Cabbage de la NASA y John Schwartz , periodista científico del NYT. ¿John Schwartz? Me sonaba mucho este nombre… de algo reciente... entonces caí. Era el autor del artículo sobre las disecciones humanas que había leído el día anterior. Vaya casualidad! Cuando terminó la charla le expliqué que casi plagio su artículo en nuestro blog. “¿Por qué no lo hiciste?”, me dijo. “Copy-Paste complex” respondí todo orgulloso, dándomelas de tío íntegro. “No hombre! 3 millones de visitas! la galería de imágenes ha sido un éxito. Cítala sin remordimiento. Ésta es una de las principales funciones de los blogs: dar a conocer a tus lectores noticias de sitios que ellos quizás no visitan, y pienses que les pueden interesar”.
Como no, le voy a hacer caso. Y por aportar algo, os traduciré alguna de las imágenes que más me han gustado:


Disección de los riñones. Hecha después de inyectar látex rojo en las arterias y azul en las venas.


La “cebolla” que veis en la parte superior de la imagen es un ojo humano, visto desde arriba. El hueso por encima de la cuenca del globo ocular ha sido cortado. Se distingue perfectamente la abundancia de vasos sanguíneos, y los músculos que hacen rotar al ojo.



En esta espectacular disección de la columna vertebral se ve una enorme cantidad de vasos sanguíneos arteriales alimentando la zona del cuello y el pecho. En la parte de arriba se aprecia el final de las arterias vertebrales que pasan a través del cráneo hasta el cerebro.



Lateral de la cabeza en el que las arterias están coloreadas de rojo, las venas de azúl, y los nervios en tono grisáceo. El agujero central corresponde al canal del oído externo. El prominente músculo con forma de abanico, situado detrás de la boca por encima de la mandíbula es el músculo temporal, utilizado para masticar.



Al quitar la piel y la capa de tejido por debajo de la palma de la mano, se puede observar la compleja organización de los vasos sanguíneos y nervios de la mano y la muñeca.


Estas y otras más de 1500 imágenes sobre el cuerpo humano fueron fruto de la estrecha y larga colaboración entre el talentoso anatomista David Basset y William Gruber, el fotógrafo que inventó un sistema de visión estereoscópica llamado View-Master.
Juntos estuvieron tomando fotografías durante 17 años hasta crear los 23 volúmenes del “Atlas Estereoscópico de la Anatomía Humana”, publicado en 1962 y considerado por algunos el más concienzudo y detallado conjunto de imágenes 3-D del cuerpo humano producido hasta la fecha.
Gracias a un proyecto de la Universidad de Stanford, la colección estará pronto accesible online. Aunque para disfrutarlas en tres dimensiones se necesitará un visor especial, por sí solas ya resultan impactantes, y representan una de las colecciones más preciadas en el estudio de la anatomía.

16 Abr 2008

Escrito por pere-estupinya

16 Abr 2008 - Enlace

Robar un euro o una coca cola

¿Robaríais antes una coca cola que un euro?¿lo podríais justificar racionalmente?
El profesor del MIT Dan Ariely repartió packs de 6 latas de coca-cola por diferentes frigoríficos en dormitorios de estudiantes del MIT. A los pocos días, todas habían volado. A continuación puso billetes de dólar en esos mismos frigoríficos. No desapareció ni uno.
Puede parecer un ejemplo simplista, pero según Dan Ariely el análisis de esta conducta comparte algunos principios con la actuación de personas “decentes” en el caso Enron.

Dan está arrasando con su libro “Predictably Irrational " (Irracionalidad predecible), en el que explicas sus peculiares estudios sobre economía conductual (behavioural economics). En él argumenta que todos hacemos la misma clase de errores de forma sistemática. Dan escribe contra la idea del Homo Economicus, un ser racional que usa su coherencia para tomar decisiones que maximicen sus beneficios. Según él, todos compartimos unos principios irracionales que nos inducen a errores de lo más absurdos. Por ejemplo, el efecto ancla.

El efecto ancla
Si os pregunto: ¿Cuántos habitantes tienen Sudáfrica? , y os pido que antes de dar un número me respondáis ¿Más o menos de 300 millones? Diréis: “menoooos!”, pero la cifra final que me daréis será mucho mayor que si os hubiera preguntado ¿Más o menos de 1 millón?. El 300 os ha “anclado” hacia arriba.
Dan Ariely reclutó estudiantes y les hizo escribir las dos última cifras de su número de seguridad social en un papel. A continuación les preguntó cuál sería la cantidad máxima que pagarían por una botella de vino, un libro determinado, y una caja de chocolate. Cuanto mayor era el número que habían escrito en el papel, más estaban dispuestos a pagar.
De nuevo, esto puede quedarse en una curiosidad, pero las empresas toman buena nota de estos detalles a la hora de, por ejemplo, redactar una lista de precios. Son capaces de hacernos pagar más sin que lo advirtamos. Incluso a título individual, nuestra vida está llena de negociaciones en las que conocer estratagemas para anclar la mente del otro puede ofrecer una gran ventaja.

Valoraciones desmesuradas
En un estudio sobre dating y citas a ciegas, Dan también sacó unas conclusiones interesantes. Las parejas que se habían gustado, a pesar de conocerse muy poco, se mostraban muy optimistas sobre las características ocultas de la otra persona. Rellenaban los huecos de información con expectativas bastante exageradas. La conclusión también puede resultar útil: si algo o alguien ya ha “enamorado”, cuanto menos se de a conocer, casi mejor. Tampoco parece nada muy trascendente, pero según Ariely este efecto es clave en el éxito que está teniendo Obama en la carrera presidencial estadounidense.

Moralidad subliminal
Otra investigación curiosa era sobre la tendencia a mentir. Pasó unos tests a estudiantes y les pidió que se autocorrigieran. Dan creó una situación que les inducía a falsear sus resultados sin que nadie se enterase. Todos lo hicieron en mayor o menor grado. Luego repitió el experimento pidiendo a un grupo que antes redactara una lista de 10 libros, y a otro que escribiera los 10 mandamientos. El segundo grupo mintió mucho menos. Plantear un discurso moral antes de realizar una tarea determinada puede inhibir conductas deshonestas.

Económicamente nefastos
El “efecto gratis” es algo que tampoco gestionamos de forma muy coherente. Se suele preferir comprar un chocolate muy bueno por 50 céntimos que uno horrible por 5. Pero si dan a escoger entre pagar 45 céntimos por el bueno, o coger gratis el malo, se elige el gratuito. Nos hartamos en los buffets porque el precio es fijo, ahorramos 3 céntimos de euro en el súper pero nos gastamos un dineral en el restaurante,...
Según Ariely, si aprendiéramos a identificar y corregir los errores irracionales que cometemos, mejoraría la forma en que tomamos decisiones y podríamos diseñar un mundo mejor. Ya… claro... estamos convencidos que sus alumnos de la MIT Sloan School of Management también tienen en mente educar a los futuros consumidores para que sepan cómo evitar comprar irracionalmente. Ni se les debe pasar por la cabeza montar una consultoría y aplicar estos conocimientos asesorando a empresas en temas de marketing…

Cuanto listillo
Dan da muchísimos más ejemplos, y argumenta no sólo que somos irracionales y fácilmente manipulables, sino que además lo somos de una forma predecible. Repetimos una misma tipología de errores ilógicos una y otra vez, de forma sistemática y sin darnos cuenta. ¿o sí lo hacemos? Dejo estas preguntas al aire: ¿Somos, o no somos tan tontines como algunos se creen? ¿qué conductas incoherentes habéis observado en vosotros mismos, o en vuestro entorno?

Nota:
La nueva moda en el estudio de la mente del consumidor es el Neuromarketing. El neuromarketing asume dos cosas: 1- transmitir emoción influye más que transmitir información en la toma de decisiones comerciales; 2- observar áreas del cerebro con fMRI es una herramienta mucho más útil para averiguar nuestras preferencias que las encuestas convencionales.
Se han escaneado cerebros de voluntarios bebiendo coca cola y pepsi mostrando o no las etiquetas, o comparando un vino bueno y un vino caro. Hay empresas que ofrecen estos servicios para testar campañas de marketing y saber cuál es más efectiva a partir de la observación directa de la actividad cerebral. Es un tema controvertido , y menos inocente que el anterior. Lo dejamos para un futuro post.

13 Abr 2008

Escrito por pere-estupinya

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Puertas, cabras, coches y sinsentido común

Muy bueno, muy bueno, muy bueno…
Ideal para la sección “Ciencia de fin de semana”!
Aunque aviso de posibles efectos secundarios: confusión inicial, aha moment desmesurado, y dudas sobre volver a utilizar el sentido común para la solución lógica de problemas.

Imaginaos que estáis en un concurso de televisión. El presentador os muestra 3 puertas cerradas, diciéndote que una esconde un coche, y detrás de las otras dos hay una cabra en cada una. Te llevarás el premio oculto en la puerta que elijas.
Escoges una al azar. Pero antes de desvelar su contenido, el presentador abre una de las dos puertas restantes y te muestra una cabra. A continuación te pregunta: ¿Quieres cambiar tu elección?
Congelemos el tiempo en ese preciso momento. ¿Importa realmente cambiar de puerta o no? La lógica te dice que es como si la elección empezara de cero otra vez. La puerta abierta ya no existe, tienes en frente dos puertas cerradas, una esconde un coche y la otra una cabra: 50% de posibilidades cada una. Correcto? No!!!!! Si cambias, tendrás más posibilidades de ganar. ¿¿¿Cómo??? ¿Por qué? Hay 2 puertas…, da igual cuál me quede… Noooooo!!!! Tienes que cambiar!!!
Antes de empezar a escribir comentarios diciendo que me he vuelto idiota, dejad que me explique.

El concurso descrito existía de verdad, se llamaba “Let’s make a Deal” (hagamos un trato). Su presentador era Monty Hall, y desde su emisión el dilema que os he citado se conoce como “Monty Hall Problem”
Leí un artículo sobre él en la sección de ciencia del New York Times el martes pasado. No me quedó muy claro, pero acabo de descubrir que en su web tienen una aplicación para tú mismo jugar todas las veces que quieras, cambiar o no cambiar puertas, y ver cómo afecta al resultado final.
Me he pasado más de 10 minutos repitiendo el experimento. Tras escoger una puerta, se abre una de las otras dos mostrándote una cabra. Entonces te dan la oportunidad de cambiar tu elección inicial. Lo he hecho en 70 ocasiones y me he llevado el coche el 68% de las veces. Las otras 70 que no he cambiado de puerta, sólo he ganado el 36% de ocasiones. Repetidlo vosotros si no os lo creéis.

A los que continuéis leyendo: La explicación es tremendamente lógica, y sorprende más, cuanto más escépticos seáis. Quizás por eso a mi me ha impactado. Ready?
Imaginaos que el coche se esconde en la puerta A, y analicemos qué ocurre cuando cambias de puerta, y cuando no cambias:

- No cambias: si inicialmente escoges A, ganas. Si escoges B o C, pierdes. La probabilidad de llevarte el coche es del 33%. Obvio.

- Cambias: Si inicialmente escoges A, pierdes. Si escoges B o C, ganas. La probabilidad de ganar es del 66%. Absolutamente irrefutable.

El truco que nos puede pasar desapercibido es que cuando el presentador tiene que abrir una puerta para mostrar una cabra, si no has acertado sólo tiene una opción. Está afectando a las posibilidades futuras. ¿No es sorprendente? Si yo hubiera participado en el concurso antes de leer esto, mi lógica me habría dicho que no importaba cambiar o no. Incluso hubiera argumentado que era un planteamiento absurdo! Ahora mi cerebro está completamente convencido de lo contrario. Fantástico…

Buscando información acabo de ver que el “Monty Hall Problem” es más viejo que ir a pie. Disculpad aquellos que ya lo conocíais, pero a mi me ha producido tanta sorpresa, que no quería dejar de citarlo como curiosidad de “ciencia de fin de semana”.
¿O no lo es?... porque si es algo ya tan visto, oído y leído…

¿Por qué aparece en el New York Times?
Resulta que según el estudio publicado por un economista de la universidad de Yale, el Monty Hall Problem sugiere que una de la asunciones básicas de las investigaciones en psicología sobre la toma de decisiones, la “disonancia cognitiva”, es errónea.
La disonancia cognitiva vendría a ser lo siguiente: Cuando escoges entre dos opciones, inconscientemente rebajas el valor del objeto rechazado. Es decir: te muestran tres regalos X, Y y Z sobre los que a priori no tienes ninguna preferencia. En principio para ti tienen el mismo valor y te da igual cuál quedarte. Entonces te piden que escojas entre X y Z. Aunque sea al tuntún, el que rechaces perderá un poco de interés. Si eliges X, cuando luego te hagan escoger entre Z o Y, es mucho más probable que te quedes Y, porque Z ya lo habías desestimado. Hace más de 50 años que los psicólogos tienen en cuenta esta disonancia cognitiva en los estudios sobre toma de decisiones. Pero según el artículo de Keith Chen , este efecto influye mucho menos de lo que se ha estado considerando. Algunos de sus estudios, y ejemplos de razonamiento con el Monty Hall Problem, demuestran que hay otros motivos por los que cambiar de elección.

No lo he leído en profundidad, pero la verdad es que el estudio de Yale no parece algo revolucionario que merezca aparecer en la versión impresa del NYT, más bien el autor del artículo lo utiliza como excusa para explicar algo tan curioso como el Monty Hall Problem… Pues si lo hace el NYT, yo también me lo permito.

21 Mar 2008

Escrito por pere-estupinya

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Los millonarios del MIT Blackjack Team

La semana que viene se estrena la película “21” , inspirada en el equipo de estudiantes del MIT que se hicieron millonarios contando cartas en los casinos de Las Vegas, y diseñando elaboradas estrategias para que no les descubrieran.

La historia es verídica, y dos de los antiguos miembros del famoso MIT Blackjack Team nos la explicaron en persona el pasado martes ante cientos de asistentes.

El Blackjack (el clásico “21”) es el único juego de los casinos en el que un jugador experimentado puede tener ventaja sobre la banca.
El motivo es simple: tu ves las cartas que van apareciendo durante la partida, y si las cuentas, podrás identificar ciertos momentos en los que (en función de las figuras y ases que hayan salido) tus opciones serán ligeramente superiores a las del crupier. Si entonces apuestas fuerte, a la larga saldrás ganando.
¿Tan sencillo? No. Contar las cartas y saber la estrategia a seguir es difícil y requiere mucho entrenamiento. Pero esto no es lo más complicado; lo peliagudo es que no te descubran contando. Según los casinos es ilegal y te pueden expulsar.
Desde los años 60 han existido contadores de cartas en el Blackjack, pero los casinos los identificaban rápido, quedaban “fichados”, y no les permitían entrar en ninguna sala de juego. El éxito sin precedentes del equipo del MIT se debió a dos factores: tenían a algunos de los mejores contadores del mundo, y -lo más decisivo- actuaban en grupo para no ser atrapados.

Estrategia de grupo
Antes de la charla que nos ofrecieron Dave Irvine (arriba) y Mike Aponte (izquierda), nos pasaron un reportaje con la grabación en cámara oculta de una de sus actuaciones:
Dave estaba sentado en una mesa de blackjack apostando cantidades normales. Su única misión era contar las cartas, pasar desapercibido, e identificar el momento exacto en el que la banca estaba en desventaja. Entonces cruzaba los brazos. Inmediatamente aparecía Mike, caracterizado de joven rico despreocupado, y empezaba a apostar cantidades descomunales. Si lo hubiera hecho Dave, el cambio radical de cantidades apostadas hubiera advertido a los vigilantes y le habrían expulsado de la mesa. De hecho, en el documental se ve un momento en el que sospechan de ellos, se acerca alguien, les retira las fichas, y les obliga a irse del casino en medio de amenazas.
La estrategia anterior era sencilla, pero durante varios años y una rotación de decenas de miembros, el MIT Blackjack Team consiguió burlar a los casinos con las más ingeniosas estratagemas. Amasaron millones y millones de dólares. Dave Irving dijo que en un fin de semana normal ganaban unos 100.000 dólares, y que en uno bueno llegaban a los 500.000.
La doble vida que llevaban era realmente de película. Entre semana eran estudiantes “normales” del MIT que mantenían su vinculación al equipo en un riguroso secreto. Y cuando llegaba el viernes, cogían un avión hacia Las Vegas o Atlantic City con la misión de ampliar su fortuna. Dave y Mike explicaron muchas anécdotas sobre las estrictas pruebas de selección de candidatos, cómo escondían el dinero en los aeropuertos, los extravagantes lujos que se permitían, sus aventurillas en otros países que visitaron, y los serios problemas que tuvieron con los detectives privados de los casinos.
Quizás el detalle que me pareció curioso, por lo nerds que pueden llegar a ser los estudiantes del MIT, fue la forma como se repartían el dinero. Una parte se la quedaban los inversores, y el resto se repartía entre los jugadores. Para ello, diseñaron un programa informático que repartía las ganancias a partir de un complejo análisis de expectativas y un seguimiento estadístico constante.

Cuentacuentos?
Una advertencia: la historia que os he contado no es conocimiento científico sino revelado. No está basada en la experimentación sino en hechos relatados por personas.
Es obvio que el MIT Blackjack Team existió durante varios años y sus decenas de miembros ganaron muchísimo dinero. Además de la película hay un libro (Bringing Down The House ), artículos en el New York Times y wired magazine, una página en wikipedia, e incluso una empresa llamada Blackjack Institute que te enseña las claves para forrarte en los casinos (no como otros). Pero no he encontrado una actitud crítica que aplique el principio de falsabilidad Popperiano e intente demostrar que los hechos en ellos descritos no se han exagerado, al menos un poquito.

01 Mar 2008

Escrito por pere-estupinya

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Mi cerebro mientras miente

Este es mi cerebro.
Hoy mismo he pasado 2 horas dentro de un claustrofóbico aparato de resonancia magnética, inmóvil, haciendo tests mientras el escáner registraba qué zonas de mi cerebro estaban activas mientras mentía, y en qué intensidad.
El estudio lo dirige Stephen Kosslyn de la Universidad de Harvard, pero quien de verdad lo realiza es Rogier Klevit, a quien también conocí en fase nocturna, y tras varias copas me convenció para participar como voluntario en alguno de sus experimentos con fMRI.

Los preparativos empezaron ayer jueves. Acudí al despacho de Rogier y rellené el típico papeleo donde dice que si pasa algo raro es mi culpa porque ellos ya me han avisado (exagero). Entonces me pidió que resolviera unos tests para averiguar mi destreza visual, y que redactara una lista con una serie de datos (me han pedido que no los especifique). Le pregunté el porqué, pero me contestó que no podía explicarme absolutamente nada sobre el estudio. No debía condicionar mis pensamientos antes de entrar en el scanner.

Total, que hoy a mediodía me presenté en el centro de Imagen por Resonancia Magnética del Massachussets General Hospital. Tras avisarme que estaría dos horas tumbado oyendo ruidos molestos e intentando no mover un solo músculo, me pasaron una lista relacionada con los datos que yo había escrito.

El scanner es estrecho, pero no resulta incómodo. Tu cabeza está fija con una especie de espuma, por lo que resulta fácil mantenerla completamente quieta. El único contacto con los investigadores es una pequeña pantallita frente tus ojos por la que recibes la información, y dos teclas en tu dedo índice y corazón con las que contestas “si” o “no” a las preguntas que te hacen.

El primer escáner de resonancia magnética es estructural (MRI). No mide actividad, sólo hace un mapa tridimensional extremadamente completo de tu cerebro (con imágenes como las que veis en la foto de arriba, y en la pantalla de la izquierda). Sobre él insertarán después los datos de actividad cerebral.

El segundo ya es funcional (fMRI). Mide qué zonas están activas mientras piensas o realizas una serie de acciones.
La primera prueba es muy sencilla. La pregunta que debes responder es. Van pasando parte de los datos anteriores, y debo contestar cuáles tienen sentido para mi. La respuesta es "No" para todos ellos, menos para dos.
Cada tanda dura unos 4 o 5 minutos, y la repiten varias veces simplemente modificando el orden de los datos.

Luego cambian las instrucciones: Te piden que cuando veas un dato determinado que sí tiene sentido para ti, mientas. Tienes que contestar que NO en lugar de si.
En principio, cuando miento de forma consciente, una zona de mi cerebro presenta mayor actividad. Eso ya estaba demostrado, e incluso hay empresas como No Lie MRI que ofrecen sus servicios como detectores de mentiras. Te van haciendo preguntas del estilo “¿tu hija se llama ana?”, ¿tienes un coche verde?, “¿trabajas como abogado?” “¿has sido infiel a tu mujer?” y… “¡vaya! En la última pregunta una zona de tu cerebro indica que mientes…"

¿Tan sencillo? Esto es lo que intenta averiguar el estudio en el que he participado. Y por eso todavía quedaba una siguiente prueba.
Me han pedido que no explique la metodología en detalle. Sólo puedo contaros que añaden una pequeña dificultad para ver cómo se ve alterada la señal, y si interfiere de forma parecida a el hecho de mentir. En el fondo están evaluando si la técnica de fMRI es un buen detector de mentiras o no.

No puedo entrar más a fondo en el estudio, pero sí explicar un par de sensaciones.

¡Dos horas inmóvil dentro de un tubo estrecho con la posición que veis en la foto! Pues la verdad, ha resultado menos complicado de lo que pensaba. De hecho, con lo aburrido que era, varias veces casi me quedo dormido. Se lo confesé a Rogier y le pregunté si era importante. Me dijo que en mi caso no, pero que en otros estudios, si alguien se adormece los resultados en principio dejan de ser válidos.

Segunda duda: Los pensamientos son difíciles de controlar. Estás leyendo fechas y la cabeza se va donde le da la gana… te acuerdas de lo bien que te lo pasaste el fin de semana, de algo que te preocupa, reflexionas sobre el propio estudio en el que estás participando, sobre qué escribirás en el blog… ¿Afectará esto a los resultados? Rogier de nuevo afirmó que en mi caso no, pero que en otras situaciones es un factor importantísimo.

Por cierto, y como curiosidad: Me darán 100 dólares por las 4 horas invertidas durante estos dos días. No es mucho, pero precisamente ayer cuando lo comentaba con el investigador Simon Overduin, me dijo que él llevaba más de 300 horas dentro de escáneres. Le resultaba un buen sobresueldo.
Hago esta acotación porque no puedo dejar de explicaros lo que ayer por la tarde me mostró Simon en el McGovern Institute del MIT. Su grupo investiga sobre el papel del cerebro y la médula espinal en los movimientos corporales. Uno de los modelos animales que utilizan son las ranas toro, que miden más de un palmo. Pues bien, les quitan el cerebro, dejan la médula y el encéfalo, y se dedican a suministrar impulsos eléctricos y analizar cómo mueven las patas. Pero lo que me impactó es que las ranas viven sin cerebro durante dos semanas!
Incluso tienen otra preparación en la que en un medio de cultivo especial conservan sólo la médula y una pierna, para estudiar también su movilidad. Impresionante… intentaré profundizar en otro post.

Y ya termino con un último detalle, la maqueta del primer aparato de resonancia magnética que existió. Lo construyeron ingenieros del MIT, y tomó su primera medida en 1969. Es el de la derecha. El de la izquierda es donde me he metido hoy.

18 Ene 2008

Escrito por pere-estupinya

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El efecto McGurk

Durante un seminario de psicología dedicado a la percepción, Jason Mitchell nos mostró esta fotografía diciendo que la longitud de los lados largos y cortos de ambas mesas eran idénticos.

“Anda ya! esta vez no cuela…” pensamos varios y dijo alguno. “Os envío el power point, y lo medís”, contestó Mitchell. Así lo hice, y comprobé que mi cerebro me engaña siempre que le da la gana. En muchas ocasiones lo hace por nuestro bien: su principal objetivo no es representar el mundo de la forma más fiel posible, sino sobrevivir, y si para ello le toca mentirnos, no duda en hacerlo.

Por el motivo que sea, esta ilusión óptica me sorprendió más que otras anteriores. Iba a mostrárosla de inmediato, pero me contuve pensando que ya habéis visto infinidad de imágenes parecidas.

Sin embargo, ayer mi compañera Pam Belluck nos habló de otro tipo de efecto que me pareció más original.

Fijaos atentamente en el personaje del video, y prestad atención a qué sílabas pronuncia:

Ahora escuchadle de nuevo con los ojos cerraros. ¿Oís lo mismo? Si no estáis seguros, repetid la operación varias veces, mirando sus labios, y sin mirar.

Es una ilusión óptico-auditiva llamada efecto McGurk,. La primera vez habréis oído Da-Da Da-Da Da-Da, y con los ojos cerrados Ba-Ba Ba-Ba Ba-Ba. En realidad le han doblado. Lo que suena es “Ba”, le grabaron diciendo “Ga”, y tu cerebro integra de forma inconsciente la información visual con la percepción auditiva para entender “Da”.

Os avanzo que en breve un “científico exiliado” en el MIT nos explicará la relevancia científica que tiene entender cómo nuestro mentiroso cerebro interpreta estas ilusiones sensoriales. No sólo para la psicología, sino incluso para la inteligencia artificial y la visión por ordenador.

19 Dic 2007

Escrito por pere-estupinya

19 Dic 2007 - Enlace

Científicos tatuados

Permitidme que en medio de esta semana en la que todos andamos atareados rematando asuntos pendientes antes de vacaciones, proponga un post más corto y ligero de leer, pero que podría estimular una conversación desenfadada entre personas de dentro y fuera del mundo de la ciencia.

Hace unas semanas recibimos en nuestros seminarios a Carl Zimmer , uno de los periodistas científicos más exitosos de Estados Unidos. Charlamos sobre interioridades de la profesión, dejó de manifiesto que el virtuosismo al escribir y la oratoria no están necesariamente relacionadas, y nos presentó su muy recomendable blog. De él destacó su entrada más exitosa hasta el momento: los tatuajes científicos.
Durante una cena Carl Zimmer apreció que un amigo suyo llevaba una doble hélice de ADN tatuada en su hombro. En seguida recordó haber observado otras veces tatuajes con motivos científicos, y por medio de su blog solicitó que se le enviaran ejemplos comentados. La reacción fue mayor de lo que esperaba.


De izquierda a derecha podéis ver:
- El primer árbol evolutivo que dibujó en 1837 Charles Darwin, tatuado en el costado de una bioantropóloga
- La calavera de un fósil carnívoro de la época del Eoceno sobre la que un paleontólogo hizo su tesis doctoral
- La tabla periódica entera tatuada en un antebrazo
- Una elegante neurona en el pie de una doctoranda en neurociencia
Hay fractales, moléculas, fórmulas, frases… podéis verlos todos
aquí .

“Científicos tatuados! que curioso…”, pensé. Pero… Curioso, ¿por qué? A ver si a estas alturas voy a tener yo una imagen estereotipada del científico! Claro que también se tatúan, como cualquier hijo de vecino.
Pero esta anécdota me hizo pensar una vez más en la desconexión que hay entre ciencia y sociedad. El investigador suele trabajar aislado. Nadie “va a ver al científico”, o se lo encuentra trabajando en la calle, o le llama para que le repare algo, o “acude al laboratorio a comprar cualquier cosa”. Además, no es un personaje que tenga mucha presencia en los medios de comunicación, y cuando aparece en cine, cómics o series de animación, suele hacerlo de forma un tanto caricaturizada. Esto conlleva que el proceso de la investigación sea desconocido, y que efectivamente exista un cierto estereotipo de científico, a veces bastante alejado de la realidad.
Pero ¿Qué hay de cierto y de falso en esta imagen popular del científico?
Estoy casi seguro que a la mayoría de personas les sorprendería más encontrar científicos tatuados, que científicos con pelo largo y alocado… ¿tiene fundamento esta idea? De hecho, mi amigo Roberto me envió hace poco un divertido link sobre el “club de los científicos melenudos ”, en Harvard.


La edad también es otro de los rasgos a considerar. Einstein es el icono científico por excelencia, pero no tenía el pelo canoso cuando a sus 26 años publicó los artículos que revolucionarían el mundo de la física. La imagen de sabio implica dilatada experiencia, sin embargo en los campos más novedosos y punteros que están emergiendo, como la biología sintética, o la neuroingeniería de Ed Boyden (protagonista del post anterior), los principales expertos son bastante jóvenes.

Pero vayamos más allá de las características físicas.
Hay toda una serie de tópicos alrededor de la figura del científico, más o menos infundados. Son despistados? más inteligentes? Racionales? aburridos? Apasionados? cuidan poco su imagen? Son escépticos que sólo creen en lo que pueden medir? Trabajan siempre en un laboratorio? Le echan más horas que en otras profesiones? Trabajan de científicos los científicos? Son quienes realmente transforman la sociedad? Son los biólogos menos creyentes? Terminan zumbados los matemáticos? Los ingenieros lo tienen todo siempre calculado? La física es una profesión de hombres? …
Disculpad por la simplificación. Está clarísimo que cada persona es diferente y generalizar carece de todo sentido. Mi objetivo no es hacer un absurdo “retrato robot” del investigador, sino reflexionar un poco sobre la percepción social del científic@.
Sería muy interesante que los no vinculados a la ciencia explicárais sin complejos cómo veis vosotros a los miembros de esta profesión. Por vuestra parte, los que estéis dentro podríais desmentir los tópicos que más rabia os den, y explicar alguna característica que consideréis más prevalente en la ciencia, o dentro de vuestras diferentes disciplinas.

Si queremos que la ciencia se aproxime a la sociedad, el científico también debería hacerlo.

07 Dic 2007

Escrito por pere-estupinya

07 Dic 2007 - Enlace

El efecto desinhibidor en Internet

Cuando desperté la mañana que se inauguró este blog fui directo a comprobar si durante las horas que llevaba publicado en España había generado comentarios. Y… ups! Unos cuantos eran agresivos. Incluso alguno rozaba el insulto gratuito.
Me preocupé un poco y decidí consultar a una amiga blogger que me dijo: “no te apures hombre, eso es normal… de hecho hay menos de lo que se podría esperar…”. Le hice caso y dejé de preocuparme, pero ese “es normal” me dejó intrigado. Mas allá de si el primer post pudiera gustar más o menos… ¿por qué a menudo se genera tanta tensión desmesurada en Internet?
Intenté buscar una razonamiento, pero me di cuenta que cualquier interpretación que yo hiciera sería: a) poco objetiva, porque me fijaría sobretodo en mi experiencia personal, y b) simplista, porque no iba a dedicarle demasiado tiempo a reflexionar sobre el asunto. “Seguro que alguien ha estudiado en profundidad este fenómeno desde el punto de vista psicológico”, pensé, y envié un mail a Natasha Schull, profesora en el departamento de Ciencia, Tecnología y Sociedad del MIT. Natasha me habló del “Internet flaming”, es decir la impulsividad en la comunicación vía mails, SMS o en Internet cuando desaparece la inhibición que supone el contacto cara a cara, y me envió el artículo científico The Online dishinibition Effect (El efecto de desinhibición en Internet), como la mejor referencia a este tema.

La desinhibición en Internet

El planteamiento inicial del artículo resulta bastante obvio: en Internet las personas actúan de forma más intensa, y dicen o hacen cosas que quizás no harían en una relación cara a cara. Exite un efecto desinhibidor qu nos permite expresarnos de manera más abierta, en una de estas dos direcciones opuestas:
a) desinhibición benigna: cuando compartimos aspectos personales de nuestras vidas, información si esperar nada a cambio, o realizamos actos de generosidad y empatía con deseo sincero de ayudar a alguien aunque no lo conozcamos en persona.
b) desinhibición tóxica: a modo de catarsis podemos utilizar un lenguaje agresivo, malos modos, y realizar ataques directos que nunca haríamos en el mundo real.

Nada realmente nuevo de momento, pero el psicólogo especializado en el ciberespacio John Suler desgrana los siguientes 6 factores implicados en dicha desinhibición online:

1- Disociación por anonimato.
El hecho de poder separar la identidad online y la del mundo fuera de Internet permite mantenernos ocultos y sentirnos menos vulnerables a nuestros actos. De hecho, hay personas convencidas de que sus palabras online no son realmente “suyas”, sino de un personaje inventado.

2- Invisibilidad
Aunque nuestra personalidad no cambie en Internet, la invisibilidad física (tanto nuestra como de la persona con quien nos comunicamos), la falta de contacto visual, y la facilidad para ocultar lo que deseemos aumenta el efecto desinhibidor.
Además podemos leer o visitar ciertos sitios web que nadie se entere.

3- Asincronía
La interacción en tiempo real refuerza algunos comportamientos e inhibe otros. En cambio con el retraso que supone el e-mail, los SMS o los comentarios en Internet, nuestros pensamientos pueden estar dando vueltas en nuestra cabeza y evolucionar hacia situaciones exageradas de desinhibición tóxica o benigna de forma mucho más rápida.

4- Solipsismo
A veces podemos creer que nuestra mente se ha fusionado con la de nuestro compañero online. Incluso la lectura de un mensaje puede ser experimentada como una voz interior, propia. Y no sólo eso, también asignar de forma inconsciente una cara y una personalidad a la persona con quien nos comunicamos. Nuestra imaginación nos hace fantasear y crear un personaje, querido o odiado, e interpretar sus palabras o actos de una forma tremendamente subjetiva.

5- Disociación imaginativa
Nuestro personaje online existe sólo en un espacio determinado, del que podemos entrar y salir de forma muy fácil. Esto nos permite actuar en base a normas diferentes a las del día a día.
No es lo mismo que la disociación por anonimato, ya que en la imaginativa existe un personaje con alto grado de complejidad.

6- Minimización del estado de autoridad
El ciberespacio reduce la autoridad. Fuera del mundo virtual la presencia física, carácter o posición social puede imponer una cierta represión. En Internet el miedo a la desaprobación, a expresar opiniones frente otros o a la penalización se minimiza.

Seguro que no es tan sencillo. Nuestra vida online es tan nueva y avanza tan rápido que por eso resulta apasionante para los psicólogos que deciden estudiarla de forma lo más científica posible.

Ligar en Internet

Hay infinidad de estudios interesantes, pero dejadme que os describa brevemente dos sobre citas online y encuentros múltiples que leí y guardé el pasado verano. Sólo os cuento algunas conclusiones de forma desordenada. Me parecieron muy graciosos:

- En Estados Unidos, sólo el 1% de las personas que buscan pareja online se califican “por debajo de la media” en su descripción física. Es decir, que un 49% oculta la verdad o tiene una extraña percepción de su físico.

- Las mujeres tienen un poco más definido lo que buscan: En las citas múltiples, los hombres dan un primer visto bueno a la mitad de las chicas que conocen, mientras que ellas sólo lo dan a un tercio de los hombres.

- Las mujeres rubias parecen tener más éxito online, y los hombres pelirrojos menos (al menos en US)

- Pero lo más curioso es la influencia del factor económico (insisto, es un estudio realizado en Estado Unidos, y sobre la búsqueda de pareja exclusivamente por Internet): Un hombre de 172 cm necesita 183.000 dólares más que uno de 182cm para tener el mismo éxito online. Y si tu foto está considerada "en la media" en cuanto a atractivo físico, necesitas 143.000 dólares extra para tener el mismo “atractivo global” que uno cuya foto esté en el topten.

Disculpad por la dosis de pop-science, el lunes os presentaré a un “científico exiliado” un poquito más serio.

Pere Estupinyà

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Este blog es un volcado de reflexiones, curiosidades y enseñanzas científicas que recibo durante mis seminarios, conferencias, visitas a laboratorios y conversaciones con científicos del MIT (Massachussets Institute of Technology) y Harvard en Cambridge, EE UU donde disfruto de una Beca para periodistas científicos. Soy químico y bioquímico y llevo varios años aprendiendo ciencia con el objetivo de contarla después.

Pere Estupinyà

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