Escrito por pere-estupinya
05 Oct 2008 - Enlace
Teoría científica contra el aperitivo
El jueves pasado asistí a una conferencia sobre adicción a la comida impartida por Nora Volkow , directora del NIDA y una de las mayores expertas del mundo en neurología de la adicción.
Versaba sobre las similitudes entre los circuitos cerebrales alterados en drogodependientes y en personas que comen de manera compulsiva, pero lo que me dejó más pensativo fue una frase pronunciada durante la introducción al tema: “cuanta más hambre tienes, más placer sientes al comer”. Obvio, pero pensemos qué implica esto…
La sensación de placer al comer, fumar, tener sexo, tomar cocaína… la provoca el aumento de los niveles de dopamina en un área de tu cerebro llamada nucleus accumbens. Éste es el centro del placer en tu cerebro; un sistema diseñado para motivarte a repetir las acciones que son beneficiosas para tu organismo, y sobre el que las drogas interfieren de manera desmesurada. Pues bien, varios estudios han observado que tras un largo período de ayuno la subida de dopamina al comer es significativamente mayor de lo que sería sin restricción de alimentos. Es decir que el mismo pastel te va a gustar más a media tarde que como postre de una comida copiosa. El sabor será el mismo, tú lo encontrarás igual de bueno, pero te gustará menos si estás saciado. Neuroquímicamente probado.
La charla se dirigió a un punto muy interesante: en muchas decisiones se establece una especie de lucha entre la motivación física y el control cognitivo, y en el proceso de adicción no sólo se altera el mecanismo del placer-recompensa (existe mayor deseo y “más hambre” para conseguir el mismo precio), sino que también se inhibe la capacidad de control consciente de nuestra voluntad. Con técnicas de neuroimagen Nora Volkow ha demostrado que una zona específica del córtex prefrontal relacionada con las funciones ejecutivas de nuestro cerebro presenta mucha menos actividad en personas adictas a las drogas o la comida, que en personas sin adicción. Es decir, además de sentir más ánsia, también tienen más limitada su libertad para reflexionar de manera consciente.
Durante un estudio se enseñó a varias ratas de laboratorio que al presionar una palanca conseguían una sustancia agradable. Luego a la mitad de ellas se les lesionó esa área específica del cortex prefrontal, y se interrumpió para todas el sistema que daba un premio al presionar la palanca. Las que tenían el cerebro intacto, después de presionar varias veces y ver que no ocurría nada, dejaban de hacerlo. Pero las lesionadas continuaban empujando la palanca sin parar. Habían perdido su capacidad de pensar y se dejaban llevar sólo por las memorias asociadas a sus impulsos instintivos. Alteraciones parecidas ocurren con drogodependientes y personas que han sufrido lesiones cerebrales accidentales. Y en menor grado, adictos a la comida que no pueden controlar sus impulsos.
Yo continuaba enfrascado en la historia del pastel, y la relacioné de nuevo cuando Nora Volkow habló de las memorias asociadas de manera inconsciente. Cuando sufres un subidón salvaje de dopamina, tu cerebro se apresura a guardar inconscientemente datos del entorno asociados a esa experiencia. Es el clásico ejemplo de los perros de Pavlov , que hacía sonar una campanilla mientras los alimentaba. Al cabo del tiempo, los perros empezaban a salivar y manifestar hambre tan sólo oir el sonido de la campanilla, aunque no tuvieran comida delante. Por eso no debes guardar recuerdos de tu exnovi@ si todavía no has superado su abandono. Por mucho que tu razón te diga que es mejor haberos separado, tu inconsciente rememorará sin que se lo pidas los momentos placenteros y te pedirá que los vuelvas a experimentar.
Entonces, si estar hambrientos hace que el premio dopaminérgino sea mayor, y el cerebro se encarga de guardar inconscientemente los encuentros placenteros… cuando recordamos un restaurante que nos gustó mucho, quizás no sólo es por lo sabrosa que resultó la comida, sino por la subida de dopamina que provocó el hambre que llevábamos (¿?!). Conclusión: si esta mañana de domingo vienen invitados y os estáis esmerando en preparar una comida deliciosa, si quieres causar un impacto duradero en vuestros comensales no te preocupes por si te estás retrasando y los notas hambrientos… sobretodo no les sirvas un aperitivo! No afectará para nada al sabor de tus platos ulteriores, pero si les sacias un poco la subida de dopamina al comer será menor, y a largo plazo su inconsciente recordará con menor vehemencia tu convite.

- No, no… el tema está muy avanzado. Frank Vocci me dijo que la primera vacuna contra la adicción al tabaco estará disponible en un plazo de 3 o 4 años. Y para la cocaína, quizás incluso antes.
Sin embargo, el subdirector de la sociedad Americana del Cáncer Len Lichtenfeld opina que “promocionar sólo los beneficios de los rayos UV es como recomendar fumar para rebajar el estrés”.