Escrito por pestupinya
06 Ago 2009 - Enlace
Por qué elegir una pareja y no otra
En su último libro “Why him? Why her?” (Por qué él? Por qué ella?), la antropóloga de la Rutgers University Helen Fisher define 4 personalidades básicas (exploradora, constructora, directora y negociadora), y defiende que en lo referente a las relaciones amorosas unas encajan mejor entre sí que otras.
Conocí a esta experta en el estudio científico del amor en un congreso donde presentaba una investigación en la que había escaneado los cerebros de parejas que decían llevar más de 20 años enamorad@s, me habló del libro que estaba terminando sobre por qué elegimos a un tipo de persona y no otro, dijo que me lo enviaría cuando se publicara, lo hizo, y aprovechando el relax intelectual del verano os intentaré resumir su tesis principal, elaborada a partir de encuestas y estudios realizados con 39.913 miembros del portal de citas online chemistry.com .
Según Fisher somos una mezcla de 4 tipos de personalidades básicas en las que siempre se suele indentificar una predominante, y al menos otra secundaria.
Para Fisher la “personalidad” tiene dos componentes: carácter (algo que las experiencias vividas van perfilando) y temperamento (características más innatas). Y según ella, en algo tan visceral como la selección de pareja el peso de la biología resulta bastante más elevado. De hecho, incluso asocia los 4 tipos de personalidades a niveles más altos de ciertas hormonas.
Fisher pasó un test a los casi 40,000 sujetos de sus estudios para caracterizar los 4 tipos de personalidad y ver qué compatibles eran entre ellos. El test está en el segundo capítulo de su libro, y diría que se puede completar online si os registráis en chemistry.com.
Pero quizás con la siguiente descripción general ya podréis saber en cuál encajáis vosotros como primaria y secundaria:
(utilizo el masculino, pero evidentemente es tanto para mujeres como hombres)
- Explorador (dopamina): impulsivo, curioso, autónomo, flexible, irreverente, y siempre en busca de novedades. La frase que en el test más les diferenciaba respecto otras personalidades es “Actúo de improvisto dependiendo del momento”. Y la palabra que más utilizaban para describir lo que buscaban en una relación es: “Aventura”
- Constructor (serotonina): calmado, respetuoso, disciplinado, social y con preferencia por amistades leales ante interesantes. Su frase es: “mi familia y amigos dirían que tengo valores tradicionales”. Y su palabra: “Familia”
- Director (testosterona): analítico, competitivo, independiente, estratega, amante del debate y capaz –si es necesario- de solucionar problemas sin dejarse llevar por las emociones. Frase: “soy más analítico y lógico que la mayoría de gente”. Lo que más valoran en su potencial pareja: “Inteligencia”
- Negociador (estrógeno): expresivo, idealista, imaginativo, empático, introspectivo, sensible, abierto de mente, y deseoso de profundizar en las necesidades y sentimientos más profundos de sus amig@s. Su frase: “A veces imagino vívidamente que me pasan cosas tanto horribles como maravillosas”. Palabra: “Pasión”
En la extensa muestra que analizó Helen Fisher (edad media 37 años), el 26% resultaron ser exploradores, el 28,6% constructores, el 16,3% directores, y el 29,1% negociadores.
A estas alturas, a pesar de no haber realizado el test, seguro que ya tenéis una idea de cuál sería vuestra personalidad primaria, cuáles van fluctuando en vuestra mente como secundarias, y si a lo largo de vuestra vida se han mantenido constantes o han evolucionado de un tipo a otro.
Una vez establecidas estas categorías, Helen Fisher hizo un nuevo estudio con 28.128 miembros heterosexuales de Chemistry.com para ver quienes se elegían entre ellos.
No hubo grandes sorpresas; los exploradores se sentían atraídos por otros exploradores, y los constructores por otros constructores. Sin embargo, los directores preferían negociadores y los negociadores se inclinaban por directores. Estas dos personalidades, tanto si se trataba de hombres o mujeres, parecían buscar individuos que les complementaran.
Una primera conclusión es que la frase “polos opuestos se atraen”, es cierta dependiendo de la personalidad de cada polo.
Seguimos… Más allá de la atracción inicial, las combinaciones que al final se dan en la vida cotidiana son múltiples ¿funcionan mejor unas que otras? Fisher siguió aspectos del día a día de cada personalidad, y resulta muy curioso leer qué preferencias de planes para el fin de semana suelen ser más frecuentes, o qué tipo de grupos sociales establecen, lugares en los que prefieren vivir, relevancia del sexo, ideales de futuro, y sobre todo, cómo evolucionan las parejas con diferentes uniones de personalidades.
De nuevo, pocas sorpresas en lo obvio: los exploradores-exploradores forman una combinación explosiva, se entienden a la perfección y tienen relaciones muy intensas, pero son quienes tienen más posibilidades de divorcio. En cambio, entre las parejas que llevan varias décadas casadas existe una mayoría de constructores-constructores.
Algunas de las otras conclusiones que Helen Fisher ofrece en su libro son:
Las mujeres negociadoras suelen sentir alergia por los exploradores.
Los exploradores y directores no se atraen, pero cuando se unen pueden llegar a altos grados de compatibilidad
Si el constructor y el director solucionan los inevitables conflictos que aparecerán durante su relación, pueden llegar a entenderse y complementarse muy bien.
La combinación que menos se da es constructor-explorador.
Los negociadores se entregan, viven con intensidad la pasión y el drama, pero pueden desilusionarse fácilmente ante los problemas de pareja.
Dos directores sentirán una atracción intelectual inmediata, y posiblemente su entendimiento sexual será muy satisfactorio. Pero quizás les costará establecer lazos emotivos fuertes y compartir plenamente sus vidas. Si escogen un negociador, la unión de la mente del primero con el corazón del segundo puede ser una combinación fenomenal .
Insisto en que este post es más veraniego que científico. Sin desmerecer en absoluto los análisis de Fisher, algunos planteamientos y conclusiones parecen más avalados por su dilatada experiencia tras tantos años investigando acerca del amor, que por estudios exhaustivos publicados en revistas científicas de referencia. Y como experiencias en este campo tenemos todos… recabemos algunas de ellas!


Todo empezó hace unos veinticinco años cuando un grupo de científicos se encaprichó en averiguar porqué unas
La primera parada significativa fue ante un poster asegurando que el amor romántico intenso puede durar toda la vida, no tiene porqué decaer o cambiar a medida que la relación va cumpliendo años.
Continuando la expedición me encuentro a Leonardo Tonelli, psiquiatra de la Universidad de Maryland investigando la relación entre las alergias y la ansiedad. “¿cómo un efecto indirecto del malestar?” pregunté grabador de voz en mano.
Hiuyan Lau diseñó un test para comprobar si una siesta durante el día mejoraba la memoria y la capacidad de relacionar conceptos. Mostró caracteres ortográficos chinos a estudiantes de habla inglesa, y envió a la mitad de ellos a echar una siesta. Los que habían dormido recordaban mejor el significado de los caracteres, pero además, cuando se les mostraban nuevos grafismos formados por la combinación de los caracteres que ya conocían, eran capaces de intuir mucho mejor qué nueva palabra codificaban.
Mi cerebro pedía estimulantes y fui a tomar un café con el canadiense Simon Overduin, amigo y excompañero del
Victoria Puig se negó a explicarme en sólo 4 frases todas sus técnicas, objetivos y estudios con macacos intentando averiguar cómo se procesan pensamientos complejos a nivel neuronal.
Caracterizar circuitos cerebrales es precisamente para lo que quiere utilizar James Marshel la nueva técnica que ha desarrollado en la Universidad de California. Fui a verle atraído por el tumulto de gente que rodeaba su poster. En lugar de machete utilicé mi pase de prensa para abrirme camino entre la selva de científicos. Valió la pena. Me explicño que el cerebro está compuesto de centenares de tipos de neuronas diferentes, y que se conectan entre ellas formando circuitos con patrones de actividad específicos.
Confieso que inicialmente presté atención al poster de Hao Huang por la expresión tan sonriente de su cara. Luego quedé noqueado tras leer el título de su trabajo “Bombesin-related neuropeptides excite hypothalamic melanin-concentrating hormone neuronsBombesin-related neuropeptides excite hypothalamic melanin-concentrating hormone neurons”… Uff!
A Manuel Castellano lo conocía del interesantísimo tour que me ofreció hace unos meses por su laboratorio en la Rockefeller University de NY, donde estudia cómo las células ciliadas del oído son capaces de transformar un estímulo físico en una señal nerviosa. Es impresionante.
Susheel Vijayraghavan del
La canadiense Mayte Parada de la Concordia University en Montreal se dedica a estimular manualmente el clítoris de las ratas (una técnica llamada CLS), y luego matarlas de golpe para extraerles sus cerebros y mirar qué zonas se tiñen por presencia de la proteína FOS, una indicación del área que estaba más activa en sus últimos instantes de vida. Mayte ha observado que cuando aplicaba una estimulación cada 5 segundos durante un minuto, la reacción cerebral era ligeramente diferente a cuando se estimulaban una vez por segundo.
Y ya fuera de la sesión de pósters me cité con el crack valenciano Jose Carmena, con quien había contactado gracias a un comentario recibido en
Tanto mis colegas científicos como periodistas me dijeron: “concéntrate sólo en lo que te interese. Pasa de lo demás o terminarás loco. No intentes abarcar demasiado, escoge unas pocas presentaciones y no te disperses”.
“El picor es algo que ocurre en tu cerebro, no en tu piel” dijo el investigador Clemens Foster.
La mitad del 70% restante lo percibe como un olor agradable (en los tests la asocian a palabras como dulce, floral, vainilla…), mientras que para la otra mitad resulta molesta (la relacionan con sucia, sudor, orina…). Matsunami ha demostrado que esta diversidad está relacionado con las variantes de un gen que codifica al receptor olfativo OR7D4. Si tienes la variante “RT” del gen, olerás la androstenona sin problema y te resultará desagradable. Si tienes la variante “WM”, es más probable que no la huelas, pero si lo haces te resultará placentera.
Dulac sugiere que esto tiene mucho sentido evolutivo, porque en ciertos momentos podría ser positivo que un mamífero adoptara actitudes propias del otro sexo.