Apuntes científicos desde el MIT

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Escrito por pestupinya

27 May 2009 - Enlace

Plantar pinos en Marte

Si os cuento que unos científicos están investigando ciertos pinos porque podrían ser plantados en Marte dentro de centenares o miles de años, ¿qué pensaríais? Quizás la primera reacción sería: “¿¿¿¿con dinero de mis impuestos????”

Y si se justifican diciendo “es que dentro de un tiempo aquí ya no cabremos…, o tendremos que colonizar otros mundos porque habremos agotado los recursos de la Tierra… y además, en unos pocos millones de años el sol se expandirá y los futuros humanos deberán mudarse a otros planetas…” tal vez el sofoco aumente y repliquéis
“¿y tanta prisa tenéis? ¿no se os ocurre nada más prioritario que solucionar?”

En esa línea escribí una nota crítica en el rastreador científico sobre un artículo aparecido en el periódico mexicano Universal, que explicaba muy bien el proceso de terraformar Marte y el rol de los pinos del Monte Orizaba, pero no buscaba las cosquillas al proyecto.
Tras insinuar un “basta ya de hacer caso a ciegas de todo lo que nos cuenten los científicos, los periodistas no tienen porqué ser siempre sus aliados”, y plantear en tono sarcástico dudas sobre la conveniencia de gastar dinero público en el estudio de los pinitos marcianos, llego a México y me presentan al investigador principal del proyecto. Ups… Tierra trágame… y llévame a otro planeta...

Pasos para terraformar Marte
Hacer habitable nuestro planeta vecino no es una idea nueva. La NASA lleva años dándole vueltas y financiando investigaciones como las de Rafael Navarro para esclarecer los pasos que lo harían posible.
Rafael matiza: “lo primero de todo, antes de plantear cualquier intervención, es saber si existe algún tipo de vida en Marte. Si la hubiera debemos respetarla, estudiarla, y olvidarnos de modificar las condiciones de ese planeta. Pero si dentro de unos años comprobamos que Marte es inerte, entonces sí podemos plantearnos convertirlo en un lugar que pudiera acoger seres vivos”.
El primer paso sería calentarlo. Hay varios métodos propuestos (explosiones nucleares, espejos gigantescos que hagan incidir más luz solar…) pero el más factible parece ser introducir en su atmósfera gases que causen un efecto invernadero muy fuerte, calienten rápidamente la superficie del planeta, y derritan el agua que Marte tiene en los polos y su subsuelo. El octafluoropropano es uno de los últimos candidatos para no dejar escapar los rayos de luz solar que rebotan de la superficie de Marte, y Rafael Navarro considera que en sólo 100 años ya tendríamos una temperatura suficientemente alta para abordar la segunda etapa: introducir microorganismos que pudieran sobrevivir en esas condiciones y cuyo metabolismo liberara oxígeno a la atmósfera. Las cianobacterias que oxigenaron la Tierra hace 2000 millones de años podrían ser ideales para esta función, ya que además los microbiólogos están encontrando variedades sobreviviendo en ambientes extremos parecidos a la superficie de Marte en cuanto a aridez, pH, temperaturas y presencia de radiaciones. Esta etapa de oxigenación duraría unos 1000 años, y entonces ya sería viable enviar líquenes, musgos, pastos…, y los pinos que Rafael Navarro investiga en el Monte de Orizaba, por ser los que crecen mayor latitud del mundo.

Cuando este ecosistema haya acampado, ya pondremos termitas, otros animales, y al final quizás humanos.

Conglomerado de ideas
Una de las ventajas de hablar cara a cara con alguien es que te transmite más que palabras. La expresión tan honesta de Rafael cuando le dices “convénceme, porque yo a esto todavía no le veo el sentido” no deja lugar a dudas: sí tiene sentido. No estamos hablando de un capricho de científicos.
Lo que ocurre es que no debemos quedarnos sólo con la idea, irrelevante en estos momentos, de la colonización humana de Marte dentro de miles de años.
Independientemente de si pueden llegar ser plantados en Marte o no, el Monte de Orizaba cuenta con el bosque de pinos más alto del mundo. Los científicos no terminan de comprender cuáles son las condiciones que les permiten sobrevivir a 4100 metros de altitud. Y esto vale la pena ser investigado. También hay motivos más que justificados para entender la esencia de la vida e investigar sus límites con los microorganismos de ambientes extremos como Río Tinto en Huelva, o el desierto de Atacama en Chile. Rafael Navarro ha recibido este año la medalla “Alexander von Humboldt” por identificar en dicho desierto una región casi análoga a la superficie de Marte, y que está permitiendo a los astrobiólogos de la NASA y la ESA testar nuevas formas de búsqueda de vida en el planeta temporalmente rojo.

Da la sensación que la idea de terraformar Marte más bien sea una especie de ejercicio intelectual en el que se aglutinen conceptos y aparezcan nuevas preguntas sobre las características básicas de la vida, cómo se regulan los ecosistemas, investigar desde otro ángulo las propiedades de los gases de efecto invernadero, entender cómo podía ser Marte en el pasado… un útil conglomerado de ideas más que una iniciativa real.
Pero cuando a Rafael Navarro le dices “entonces olvidémonos de intentar terraformar Marte en serio, no?” su cara refleja de nuevo un sincero convencimiento, basado en su larguísima trayectoria como astrobiólogo en la preciosa, immensa y vibrante Universidad Nacional Autónoma de México .
“No es tan complicado como piensas”, dice, “y los tiempos que te he dado son extrapolaciones con la tecnología actual. En el futuro el proceso podría acelerarse”.

De repente, veo que el debate está más cercano de lo que me imaginaba. Ahora sé que sí merece la pena investigar los pinos de Orizaba, pero continúo pensando que plantearse su futura exportación a Marte es empezar la casa por el tejado, y sigue pareciéndome poco más que una distracción pensar que en el futuro la humanidad necesitará colonizar nuevos mundos.
Sin embargo, si nos alejamos de este objetivo final, tenemos en cuenta el avance exponencial de la tecnología, y analizamos el proceso pasito a pasito, quizás no estemos hablando de algo tan lejano. En el muy probable caso que dentro de unos pocos años los astrobiólogos nos digan “chavales, aquí no hay nada”, posiblemente alguien presentará una propuesta de proyecto destinada a enviar octafluoropropano, o algún otro gas de efecto invernadero, a la superficie de Marte para intentar calentar su atmósfera y empezar el proceso de terraformación.
Suponiendo que no fuera tan costoso económicamente. ¿vosotros lo aprobaríais?

Escrito por pere-estupinya

08 Dic 2008 - Enlace

Top 11 de los videos científicos

El blog de la revista Wired ha realizado varios posts con su “Top 10” particular de los videos de biología , química , física , y animales .

Veamos una selección de ellos, pero ya avanzo que os voy a solicitar que ampliéis el listado!

Biología

1) Una célula comebacterias
Se podría considerar un clásico, y seguro que hay algún investigador por ahí que nos puede enviar alguna imagen mucho más actual, pero aquí podéis ver cómo un neutrófilo (una célula encargada de proteger a vuestro cuerpo de invasores) se abre camino entre varios glóbulos rojos persiguiendo una bacteria hasta devorarla.

2) El ratón fluorescente.
Los científicos habían introducido el gen de la proteina verde fluorescente para que se introdujera en las células nerviosas del ratón y así poder estudiarlas con un microscopio de fluorescencia, pero se ve que el gen también se expresó en los folículos capilares esparcidos por la piel del ratoncillo…


Química


3) La muerte del osito de goma

No contribuyo demasiado a desterrar esa imagen injusta de la química como algo explosivo y peligroso, pero este video en el que el azúcar de una inocente golosina reacciona violentamente con una sustancia tan oxidante como clorato de potasio es espectacular…

4) Ahora naranja ahora azul... ahora naranja ahora azul...
Si hay algún químico de verdad en la sala, que nos explique cómo puede la mezcla de dos líquidos ir alternando de color como por arte de magia.
(En serio, me gustaría recibir una explicación de este fenómeno…)


Animales


5) La gamba deportista

Hay miles de videos sorprendentes de animales, y os animo a que pongáis más links en los comentarios. A mi me ha hecho especial gracia el de una gamba “corriendo” encima de una cinta mecánica, porque además de simpático resulta que forma parte de un estudio científico real. Los investigadores Scholnick y Burnett querían saber si las infecciones bacterianas no letales afectaban a la movilidad de las gambas, y por tanto a su riesgo de ser depredadas. Cuando pusieron a la gamba sana en la cinta, para su sorpresa, estuvo corriendo varias horas seguidas.

6) Battle at Kurger
Es largo, no tiene demasiado trasfondo científico, y probablemente ya lo habéis visto, pero reservaos 8 minutos cuando los tengáis para ver entero uno de los enfrentamientos entre animales más espectaculares que jamás se hayan filmado.
(para colmo de los pacientes cámaras de reportajes de naturaleza, la sorprendente secuencia vista casi 40 millones de veces en Internet, fue grabada por un turista…)


Física

7) Música con electricidad
Nunca me había imaginado que las chispas producidas por una bobina pudieran ajustarse hasta crear tonos musicales. Electricidad como instrumento musical. Impresionante.

8) El rap del LHC
Sin perder el hilo musical veamos el rap subtitulado con el que jóvenes investigadores del Large Hadron Collider explican de maravilla cómo funciona el mayor experimento científico de la historia, y para qué servirá.


Cosecha propia

9) El gusano de 8 cabezas
Yo tengo debilidad por este video que nos ofreció en exclusiva para el blog el investigador Peter Reddien del Whitehead Institute del MIT, y que representa la mayor hazaña conseguida en regeneración de planarias. Modificando un gen y realizando cortes en el gusano, consiguieron un único individuo con 8 cabezas.
(más info en el post original )

10) ¿Dónde está el pulpo?
Quizás lo habéis visto ya en otras webs, pero no puedo dejar de mencionar este video que nos mostró en persona Robert Hanlon, el científico que lo grabó, en la Institución Oceanográfica de Woods Hole. Significó el segundo post escrito en este blog

11) La neurona recordando
También en los albores del blog el neurocientífico Miquel Bosch nos mostró en un post una imagen de su microscopio multifotónico en la que se observaba una neurona en pleno proceso de grabar memorias en una sinapsis.

Se admiten valoraciones sobre los videos. También estoy convencido que conocéis otros tan buenos o más que estos; os propongo que compartamos los links en los comentarios.

Y si algún investigador tiene o conoce un video cuyo trasfondo quiera explicarnos en detalle, que me lo envíe a la dirección pere (arroba) givemescience.com . Hay premio para todos los participantes!: unas cervezas en Washington DC con viaje no incluido :)
A ver si podemos hacer un “top ten” que ruborice al de Wired

Escrito por pere-estupinya

29 Dic 2007 - Enlace

Tercera Cultura: arte para comprender la ciencia

Entendemos la ciencia como una construcción humana, con sus virtudes y sus defectos. Nos maravillan sus proezas y aceptamos sus limitaciones. Somos conscientes de su poder y le pedimos que nos ayude a crear un futuro mejor. Admiramos su fabulosa capacidad para interpretar nuestro mundo, pero sabemos que no puede hacerlo sin una visión humanista.

Por eso nos identificamos con esta Tercera Cultura que no aísla ciencias y letras, sino que promueve espacios de diálogo entre las diferentes áreas de conocimiento.
Hablamos sin complejos de cómo la ciencia se relaciona con la sociedad, se involucra en la toma de decisiones políticas y participa en la creación de una única cultura que intenta comprender el mundo desde una perspectiva multidisciplinar.

La revista SEED:Science is culture es un claro exponente de esta filosofía. Precisamente en su número de diciembre incluye el artículo “El futuro de la ciencia es el arte” en el que aborda uno de los ejemplos más representativos de esta renaciente tercera cultura: la interacción entre ciencia y arte.

Las veces que he explorado los vínculos entre estas dos formas de conocimiento me ha parecido detectar cierta asimetría. El arte siempre se ha dejado inspirar por los nuevos descubrimientos e interpretaciones científicas sobre el Universo, la vida y la naturaleza humana; y en todo momento ha aprovechado las tecnologías emergentes para ensayar nuevas formas de creación artística.

La ciencia, en cambio, valora el arte como forma de expresar información a otros niveles que no le permite su lenguaje. Pero salvo notables excepciones, ha sido más reticente a permitir que el arte se inmiscuyera en el proceso de investigación. El interés renovado e intenso que tienen los científicos por la metodología artística es un fenómeno relativamente nuevo. Conscientes de los grandes beneficios que el acercamiento entre ciencia y arte puede aportar, en los últimos años han florecido espacios en los que se posibilita un encuentro real entre científicos y artistas. El Media Lab del MIT es un buen ejemplo de centro que cuenta con equipos, proyectos, y espacios diseñados bajo este planteamiento extremadamente multidisciplinar. Pero también en España se están realizando iniciativas muy interesantes, además con la vocación de alcanzar al resto de la sociedad.
Dejadme que como pequeño ejemplo de diálogo entre científicos y artistas os muestre un reportaje que produje con el realizador Ramon Balagué para el programa REDES en el Museo de Teruel, donde se mostraba la exposición “Tejidos. -3.200.000 + 2005”. En el vídeo participan el paleoantropólogo Alejandro Pérez Ochoa y el artista y comisario de la exposición Juan Luís Moraza.

El artículo de la revista SEED añade una nueva dimensión. O por lo menos, un planteamiento más radical: la ciencia necesita al arte.
El proceso científico se está volviendo demasiado reduccionista. Va generando capas cada vez más profundas de conocimiento, ahondando en los detalles, con campos cada vez más especializados, y eso le hace correr el riesgo de perder de vista el sentido global de sus descubrimientos. En algunos casos los científicos pueden investigar sin entender realmente hacia donde.
La visión más holística e integradora del arte ofrece a la ciencia una nueva lente con la que observarse a sí misma, y una fuente de inspiración para el propio proceso científico. Las diferentes metodologías de creación artística en las que se juega con el azar, se utilizan lenguajes diversos, se permiten estados alterados de consciencia, planteamientos instintivos, se fomenta la comunicación libre y sin restricciones en un ambiente que promueva la creatividad, pueden desembocar en un tipo de planteamientos que quizás los científicos ensimismados en su reducido mundo no se hubieran planteado. Las hipótesis culturales provenientes de los artistas están inspirando preguntas que conducen a nuevas vías de investigación no contempladas por la ciencia estándar.

Pero la gran aportación del arte al futuro de la ciencia es evitar que se distancie demasiado de la sociedad. La ciencia progresa a un ritmo y complejidad que nos impide entender las interioridades de la física cuántica, la biología molecular o la neurología. Sin embargo no debemos renunciar a que se nos ofrezca un gran retrato integrador. Queremos recibir los conceptos fundamentales que emergen de esta fantástica fuente de conocimiento que es la ciencia, y que impregnen a la cultura popular. Pero para ello, la jerga y las restricciones del método científico muchas veces representan una limitación. En cambio, la creatividad artística puede aportar su maestría a la hora de generar metáforas, analogías, paralelismos, representaciones, que nos ayuden a hacer tangibles ideas abstractas. Está claro que lo hará de forma imperfecta, pero los artistas llevan mucho más tiempo dedicados a expresar y comunicar que los científicos. Sin ninguna duda, la interacción entre unos y otros es beneficiosa para ambas partes, y para los que queramos escucharles.

Esta fusión entre ciencia y arte es sólo un ejemplo del acercamiento imprescindible que debe producirse entre la cultura científica y la humanista. Quizás la figura del sabio renacentista es utópica en la tan especializada sociedad actual, pero sin duda la tercera cultura deja obsoleto al intelectual clásico desinteresado en la ciencia, e incomunicados a los investigadores que no utilicen en cierta medida las herramientas del mundo de la literatura, la historia, la filosofía o el arte.

Salud y cultura para el 2008,

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Pere Estupinya

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Este Blog empezó gracias a una beca para periodistas científicos en el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) en Boston, donde pasé un año aprendiendo ciencia con el objetivo de contarla después.
Ahora continúa desde Washington DC buscando reflexiones científicas en otras instituciones, laboratorios, conferencias, y conversando con cualquier investigador que se preste a compartir su conocimiento.
Soy químico, bioquímico, y un omnívoro de la ciencia, que ya lleva cierto tiempo contándola como excusa para poder aprenderla.

Pere Estupinya

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