La política inicial del Parque Nacional de Yellowstone respecto a los lobos era clara: matarlos a todos. Durante los años 30 fueron definitivamente exterminados.
Cuando el lobo fue catalogado como especie amenazada, empezó la idea de repoblar Yellowstone. En 1995, 31 ejemplares originales de Canadá se reintrodujeron en el parque. Ahora constituyen una población completamente recuperada de casi 200 individuos.
Douglas Smith es el director de este proyecto, ha estado siguiéndolos y estudiándolos durante todo este tiempo, y está considerado como uno de los principales biólogos de lobos que existen. Asistí a una charla sobre sus investigaciones, y luego pude charlar luego con él sobre el comportamiento de los lobos, estrategias grupales de caza, o papel que ejercen papel en el ecosistema. Dough asegura que lo suyo “no es un trabajo sino un estilo de vida. Estudiar lobos es una fascinación científica y personal”. Lo que más le sorprende es como cuidan y educan a las crías. “Son los mejores padres que hay. Mejores que yo mismo. Y tienen un sistema de enseñanza muy sofisticado”. Cuando le pregunté por los motivos últimos tras la preservación de los lobos en Yellowstone habló de ética: “no tenemos ningún derecho a ser la especie dominante y eliminar lo que nos moleste”, y de valor en el ecosistema: “Yellowstone ahora tiene una fauna más equilibrada. Los alces eran la especie dominante con diferencia. Con la introducción de los lobos, su número se ha reducido, y esto ha permitido el aumento de otros animales. Ahora tenemos un entorno más rico y diverso”.
La mañana con Dough estuvo muy bien. Fue un rascar donde no pica que resultó interesante.
Pero acompañar por la tarde al ranger Rick McIntyre durante su exploración diaria en busca de lobos, y escuchar algunas de sus historias acumuladas durante los 35 años que lleva siguiéndolos primero en Alaska y luego en Yellowstone, fue una experiencia memorable.
Lo que más impacta a Rick es la combinación entre extrema amistad dentro del grupo, y ferocidad con los invasores. Dice que “son como un equipo de fútbol. Forman grupos muy bien cohesionados. Se cuidan muchísimo entre ellos, cooperan con fines comunes… y defienden su territorio con gran agresividad contra otros grupos. Su mayor causa de mortalidad es entre ataques propios”.
Sus estudios están relacionados con la conducta social tan elaborada que tienen. “Esta mañana una manada aceptó a un individuo que venía de un clan diferente. Pero ese mismo grupo había matado a un intruso dos meses antes. Queremos entender por qué aceptan a algunos foráneos, y matan a otros.”
Rick observa muchas similitudes entre el comportamiento de lobos y humanos. Pero sobretodo, cuenta historias.
Historia nº1: La ternura de Wolf-21
“El lobo más famoso que tuvimos en Yellowstone se llamaba Wolf-21. Era un macho alfa enorme, el lobo más fuerte del parque. Era un cazador excelente, y podía luchar contra varios lobos a la vez. Un día, él sólo derrotó a 5 lobos que intentaban invadir su área. Pero cuando estaba con su familia y luchaba con sus hijos u otros machos del grupo, fingía que le derrotaban. Se dejaba ganar como forma de aprendizaje y cohesión social. Era encantador. No necesitaba imponer su respeto”.
Historia nº2: Rebelión en la granja
Por otra parte, varios años atrás teníamos a una hembra alfa muy agresiva con las otras hembras del grupo. Innecesariamente agresiva. Incluso con su madre, hermanas… pensamos que era porque llegó a ser una hembra alfa muy joven, y sentía cierta inseguridad en su posición. Durante muchísimo tiempo las otras se mantenía sumisas, no se revelaban contra sus ataques. Pero un día su hermana se enfrentó a ella. De golpe las otras hembras, que nunca habían mostrado ningún rechazo, se unieron al ataque y la mataron. Fue una reacción contra el poder injusto, una verdadera revolución.”
Historia nº3: ¿eres perro o lobo?
“Un lobo estaba pasando por malos momentos. No había comido en bastante tiempo, hacía frío, humedad… entonces se cruzó con un perro gordito, satisfecho, y la mar de feliz. Empezaron a hablar. El lobo le preguntó cómo era que le iba tan bien, y el perro de explicó que su amo le alimentaba cada día, le llevaba al veterinario, le daba cobijo… “es una vida muy confortable, deberías encontrar un amo que te cuide!”, recomendó el perro. “Oye, pues sí parece buena idea. Lo voy a hacer.”, contestó el deteriorado lobo... Pero entonces, vio algo alrededor del cuello del perro y le preguntó: “¿Qué es esto?”. “Es mi collar, donde mi amo engancha la cadena y me dirige por donde quiere. Forma parte del trato”. El lobo no dudó ni un instante: “Quédate con tu amo. Mi espíritu es libre. No quiero saber nada más”. Y se marchó.
¿Os sentís más perros o lobos?
Un apunte antes de contestar: Dough Smith explicaba orgulloso que la esperanza de vida de un lobo en Yellowstone es muy alta: 4 años. Uno de cada 5 lobos no supera el durísimo invierno en Montana, o las encarnizadas luchas entre grupos. Pero sí, son libres.